¿Qué interés o sentimiento nos lleva a seguir a un maestro espiritual o a practicar una religión?
El conocimiento que imparte un maestro queda en la superficie -como información- a menos que se experimente desde el corazón y se integre lo que tiene unas dimensiones mucho más profundas de lo que podemos llegar a pensar.
Se actúa solo a nivel mental mientras se cuestiona y se juzga al maestro… Se vive a nivel formal y superficial una religión mientras nos limitemos a seguir los preceptos, creyendo que eso es suficiente.
Encontrar el equilibrio en nuestra relación con la espiritualidad, entre la devoción sincera y la ceguera devocional hacia un maestro o religión. Esto último invalida la identidad de la persona a través de los miedos, inseguridades, dependencias y supersticiones. Para no caer en ello se requiere del ejercicio de estar centrado en el propio corazón espiritual y hacerse responsable de sí mismo.
¿Desde qué parte de nuestro Ser buscamos el conocimiento y alimento espiritual?
La Mente calcula y controla los beneficios que puede obtener. Inclusive se llena de ansiedad y se puede obsesionar o impacientarse por no progresar en la meditación o no ser escuchado en sus súplicas o no obtener el reconocimiento deseado…. la Mente puede jugarnos malas pasadas y obstaculizar el proceso de transformación y auto-realización si estamos llenos de expectativas y buscando las conveniencias del Ego.
¿Es sólo interés superficial o real anhelo el que nos lleva a seguir una práctica espiritual?
El maestro nos enseñará a conectar Mente-Corazón. A través de la Respiración consciente aquietaremos los pensamientos y aprenderemos a controlar los sentidos. Se irán deshaciendo las resistencias. Despertará un anhelo sincero por el Saber. La oración sincera es también efectiva para conectarnos con la Sabiduría cósmica, el Padre celestial o como prefiramos llamar lo Innombrable.
El SABER es el conocimiento interior que se manifiesta de forma directa -la inteligencia intuitiva-. Nace ahora el Amor Puro; la Compasión. La inclinación espiritual y el recogimiento se convierten en actitudes naturales.
La Conciencia posee muchos niveles hasta la infinitud. Mientras avanzamos en el Saber -descubriendo todo nuestro potencial-, la Conciencia se hace más luminosa, más sutil y es ella la que nos impulsa y la que eleva nuestra condición de seres humanos.