Di que sí.

Voy a mi Jardín interior a renovarme, Todos tenemos esa facultad y capacidad de visionar, de viajar astralmente.

Desde hace unos días la reja para entrar en mi Jardín es de oro. Hoy las enredaderas salvajes han florecido y se han convertido en preciosos rosales .

Entro y me encuentro con la inmensidad verde de colinas, cerros y montes. Ahí solo cabe volar y yo me lanzo, sin sentir vértigo ni miedo. Todos los elementos me facilitan el que yo dance en el aire. Giro, desciendo y me elevo con soltura que refleja el éxtasis del gozo más embriagador que produce la sensación de libertad.

Aquí, en mi Jardín, no hay caminos, al menos a simple vista no se ven. Es un panorama virgen, que observo desde el aire. Todo de un verde uniforme y gratificante a la vista que me reconforta. Mis cinco sentidos se expanden ante tal percepción de pureza.

Vuelvo conscientemente a la realidad del mundo material. Lo asumo sin problemas y en equilibrio. Queda grabado en mi subconsciente y en todo mi Ser, la experiencia. Mi Mente sabe que puede volver a esa otra dimensión sutil, desde la intención firme que da la certeza de que así funciona el poder de la Mente, cuando ya se han combatido todos los miedos.

Gracias, gracias, gracias infinitas al Universo.

Alma fractal

La edad no representa siquiera el tiempo vivido. Es relativa, como todo lo demás. Mi edad no es un número fijo y entero. Es fractal como lo es el Alma.

Es un número en espiral que se va dilatando a medida que avanza adentrándose en dimensiones más etéreas y sutiles.

La edad última puesta en números, marca en parte la jornada final de un ciclo, que erróneamente muchos consideran el último desenlace.

Termina un ciclo cuando el Alma y Espíritu siguen su andadura y entierran el cuerpo físico. Ese día, en lugar de cánticos se escuchan llantos y lamentos. Es verdad que es una pérdida para los que se quedan pero visto desde el desapego del amor incondicional, resulta ser un alivio para quien sigue su viaje.

La m*rte asusta a los que no saben todavía que la m*erte no existe. No demos voz a las palabras que no tienen luz y están cargadas de miedo. Podemos sustituirlas por «pasar a mejor vida», «transmigrar» …

Paz

En primer lugar, necesitamos en nuestro corazón, una paz justa y un acuerdo amistoso con la Mente.

Una paz no manipulable, libre de hipocresía. Una paz en nuestro interior, de respeto de espacios, donde se circule sin miedos, con derechos propios y ajenos. Una Paz sin necesidad de sacrificios, ligada al AMOR.

Para que nuestro corazón viva en paz debe estar despejado de lo complejo y retorcido. Sin codicia que corrompa sus intenciones..

Sabiendo que la Paz es imprescindible para tener capacidad de escucha y entendimiento. Sabiendo que, para que haya Paz en nuestro corazón, debemos entender en profundidad y seguir las indicaciones del Maestro Jesús «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

También tener en cuenta lo que dijo Jacobo Grinberg antes de abandonar el planeta::

«La salida es hacia dentro»

Paz y Amor

Suficientemente humanos

No hemos desarrollado los suficientes valores éticos y cívicos como para tener capacidad de autonomía correcta, saber tomar decisiones propias. y gestionar las propias emociones.

Ni somos suficientemente humanos o suficientemente divinos como para sentirnos honestamente seres espirituales

Las personas coherentes y con Conciencia nos están empujando ahora mismo, a la Humanidad, hacia la FRECUENCIA DEL AMOR para que entremos a experimentar la capacidad que tenemos de vivir una dimensión superior de nuestro Ser… separados como estamos de nuestra naturaleza y esencia.

Mientras por otro lado somos empujados a vivir en el miedo y la inseguridad, dirigidos por gobernantes desalmados.

A pesar y gracias a nuestra condición humana, somos lo suficientemente dignos para ser considerados semillas estelares. Por ello podemos sentirnos protegidos y sostenidos. Seamos agradecidos.

No lo olvidemos. Recuperemos la memoria de nuestro Ser.

Expandir la Paz

Existe un llamado celestial para expandir la PAZ y que ocupe todo el espacio del planeta. Tu oración, tu acción e intención lo validan y lo está convirtiendo en Verdad. Confía.

Que aumente el tamaño de nuestro corazón para que la PAZ quepa de sobras en él. Cada uno hace su parte.

Que la PAZ se desahogue en nuestro corazón hasta dilatarlo y agrandarlo tanto que sea nuestro Centro espiritual más importante.

Que el Aliento divino de AMOR entre en nuestro Ser y rompa las formas y toda resistencia.

Confía. Eres un Ser Bendecido. No necesitas de más reconocimiento que lo que te susurra tu corazón.

PAZ.

Sufrimiento

El sufrimiento aparece mientras el Yo necesita de ese combustible para quemar la carga que el Ego genera.

Una vez se ha traspasado esa etapa de drama y sobre esfuerzo, sucede un cambio importante y decisivo en la nueva visión que uno tiene de sí mismo, del mundo y de la vida misma.

Se agota el sufrimiento cuando uno decide tomar las riendas de su vida y dice BASTA a la actitud de lamento y queja.

Muere el personaje que se parapeta tras el «pobrecito de mi«; la víctima. Desaparece con él el sufrimiento -que es mental-.

Ahora el DOLOR es visible, entendible, relativo y manejable. Se acepta como parte del aprendizaje.

Uno se siente crecer cuando deja atrás el sufrimiento. Hay una actitud nueva de responsabilidad y confianza ante uno mismo para manejar y crear la propia paz interior. Y uno se da cuenta, que esa felicidad, no depende de nadie más que de uno mismo.

Espiritualidad física

Ojo en no caer en la trampa de convertir la espiritualidad en una actividad competitiva por brillar más.

Cuidado con rebajar el espíritu a una posición material y física. Con prácticas y disciplinas que se han convertido en hábitos y rutinas. O en una adicción enfermiza, por crear ansiedad, miedos y codicia por ser el mejor y ganar el paraíso.

Esa «espiritualidad» llena de vanidad, competitividad y rivalidad, para poder estar en el círculo más estrecho del maestro.

Cuidado con eso porque se da mucho… desde nuestras primeras buenas intenciones, desde nuestra ingenuidad e ignorancia. Desde el no valorarnos a nosotros mismos lo suficiente como para dejar nuestra vida en manos de otros para que ellos la gestionen… sin cuestionarnos nada; sumisos …

¿Te has preguntado quién serías sin el personaje tras el que te escondes? Tu espíritu es eterno y perfecto tal cual ya es.

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Yo viví en Irán

No es fácil entender el carácter e idiosincrasia del pueblo iraní. Ponerse a opinar sobre ellos te arriesgas a equivocarte. Junto con mi familia nos fuimos a vivir allí cuando había finalizado la guerra defensiva contra Irak que supuso un millón de muertos. Por mucho tiempo vivimos con tarjeta de racionamiento. Las guerras hacen a las personas solidarias, austeras y sabias.

Nos encontramos entonces con un país analfabeto gracias al sistema del Sha de mantener el pueblo ignorante; trabajando como mano de obra barata desde niños en la elaboración de alfombras… ese era el panorama real en el año 1989. Así que, la revolución que hubo no fue impuesta sino que representó en primer lugar un alivio para todos y supuso levantar la dignidad del pueblo dándoles educación y sanidad gratuita para todos.

Por supuesto que el sistema de gobierno tiene fallos y no fue a gusto de todos. Pero la intención, al menos en sus principios, era realmente admirable, yo así lo percibí y viví, por humanitaria.

Los siete años que allí viví -incluida la guerra del Golfo- aprendí valores que en Occidente están olvidados. Y no entro en hacer comparaciones entre buenos y malos o mejores y peores, porque sería falso juzgar a un pueblo entero y a sus dirigentes a la ligera, siendo que consiguieron mejorar las condiciones materiales con creces.

Allí me sorprendió sobre todo ver otro modo de actuar de la mujer. En occidente se escandalizan de ver a la mujer iraní tapada de la cabeza a los pies y por ello creen que es una mujer sumisa y sin voz propia. Yo no voy a defender esa vestimenta (que poco a poco está dejando de ser obligatoria) pero me doy cuenta de que rápido se juzga por la imagen sin indagar el contenido. La mujer iraní se amoldó en lo externo a los tiempos que le tocó vivir sin perder su dignidad y carácter. Ha sabido aprovechar la parte buena educándose profesionalmente y puedo asegurar que sabe gobernar su casa y sus hijos con coherencia y valores.

Siento en el alma el dolor de todas las guerras e injusticias. Tengo presente lo que se vive después de sufrir -el pueblo- las injusticias y horrores de una guerra.

Recemos por la paz en la tierra y recemos por todos los seres humanos de buena voluntad y pidamos por todos los desalmados para que despierten sus Conciencias.

Gracias.

La Paz interna

Cuando todo se ha entendido por dentro, se guarda silencio por respeto a los que todavía sufren por no entender; por ser inconscientes de la Realidad. Nace la compasión en tu corazón.

Cuando hay paz interna no necesitamos buscar la justicia externa. Sabes que lo que es para ti, te será dado, te alcanzará en su momento.

Cuando el Alma se ha puesto en pie, llega el Aliento divino, que te eleva a un nivel de Conciencia superior. Ya no haces preguntas fuera y las respuestas aparecen por sí mismas, no en la Mente, sino en el corazón.

Entonces haces las paces contigo mismo. Abandonas la lucha interna. Te has aceptado y vives para honrar a tu Ser que está por encima de tu historia.

Para sacudirnos la mediocridad tenemos que vibrar en AMOR. Y en lugar de perseguir sueños, hagamos por crearlos.

Acosadores

Es de locos; si decido darle de comer a los pájaros en mi terraza, aparecen tres gatos al acecho y las palomas -estoy segura- están pensando que estoy compinchada con los felinos.

Si me decanto por alimentar a un gato, que es del vecino pero que le hace pasar hambre a propósito para que se dedique a alimentarse por su cuenta y a mí ese gato me da pena, de pronto se suman cuatro gatos más y «marcan» mi terraza como SU territorio.

Sobre todo para las personas sensibles e ingenuas este mismo problema se vive a otros niveles y sucede lo mismo. El mundo está lleno de pequeños acosadores que buscan ganarse corazones generosos. Demasiada publicidad engañosa… no sé si esas artimañas las hemos aprendido de los animales o ellos de nosotros …