El Dolor

hombre payasoEl dolor del alma, el dolor del corazón espiritual, surge para que el Ego finalmente se rinda y reconozca cuál es su papel en esta función. El dolor aparece cuando se rasgan los velos de la ignorancia y la soberbia y nos enfrenta a nosotros mismos.

El dolor nos acerca a nuestra alma. Finalmente nos obliga a rendirnos.  El Dolor nos hace entregarnos a las Fuerzas Superiores, que son reales, y algunos llamamos Dios para entendernos.

Pero al Dolor lo envolvemos en el sufrimiento, que es “pobrecito yo” y así desvía esa Energía, creando el conflicto, quedándose estancada en el cuerpo emocional.

Escúchate cómo sufres: “eso es difícil, no puedo, no sirvo, no tengo edad para eso, total para qué … ¿por qué a mi?, esto no me lo merezco, ”

… es así como creamos el sufrimiento existencial; el descontento con nosotros mismos …
Cuando decidimos terminar con el juego de todo lo falso, entramos en la Verdad. El Dolor nos lleva a la Alegría de la aceptación.

 

Crear una Conciencia receptiva

angel 13La vida es una corriente de energía vital, con una vibración, frecuencia, Luz, Conciencia, Inteligencia… variante.

Tenemos la capacidad de, voluntariamente, reactivar y acrecentar esta energía con la finalidad de evolucionar a Planos superiores donde la Conciencia es pura Luz.

Alcanzar un estado vibratorio alto,  estable y armonioso, supone crear -por el poder de la intención-  la paz interior que todos deseamos y una Conciencia  lumínica receptiva.

Una Conciencia receptiva  convierte el alma en Canal para recibir la asistencia de energías superiores -seres de Luz-  que son, inteligencia cósmica, al servicio de las almas que les invoquen y pidan ayuda.

Cuando alcanzamos la etapa de la ACEPTACIÓN (de la no-resistencia),  abrimos nuestro corazón espiritual para que esta Fuerza, que se manifiesta como seres de Luz de Amor Incondicional,  se haga presente en nosotros. Sentir la Presencia divina en nuestro corazón nos proporciona certeza, fe, confianza y paz. El Universo nos manda señales. No son casualidades o coincidencias, no se trata de magia, pero sí son manifestaciones reales que están por encima de nuestra lógica y razonamiento.

Desde el reino de la Conciencia Cósmica, los maestros ascendidos, los santos, ángeles,  la Madre y Padre celestiales, son aquellos que son llamados a interceder por los seres humanos y es beneficioso invocarles, nombrarles en nuestras oraciones de agradecimiento. Ellos nos atraen hacia la Luz. Ellos nos dan el Aliento para poder soportar las dificultades.

 

 

Valdrá la pena

hombre recogiendo polvo de estrellasLa vida es un DESAFÍO, acepta el reto. Valdrá la pena tu dedicación a mejorarte ti mismo.

No fue fácil; para muchos el pasado es una carga de sentimientos y emociones traumáticas. Tenemos que reconciliarnos con el pasado para poder seguir avanzando.

No está siendo fácil; para muchos  la vida es sufrimiento. Podemos transformar el sufrimiento en aceptación y aprendizaje para nuestro crecimiento.

No va a ser fácil tampoco pero vale la pena tomar la decisión de apostar por la Vida, sean cuales sean las pruebas que se nos presenten.

Depende de nuestra ACTITUD el que salgamos victoriosos.

La IMPOTENCIA es la falta de poder para realizar algo. ¿Cómo nos vamos a abandonar, cómo es que vamos a darnos por vencidos ante la vida que nos ha sido dada?

No te agotes en la queja. Que no te debilite el no valorarte. No claudiques, no cedas, nada debe hacerte sentir inferior o incapaz.

Dedica un tiempo y un espacio a ti mismo cada día para conectar con tu ser esencial que habita en ti -tu espíritu- y que él te dé el PODER, la inspiración y el entusiasmo por la Vida.

 

 

Mi gran maestra

Imagen 035Mi madre, con casi 90 años de edad y afectada por un Alzheimer avanzado que cada vez le dificulta más  expresarse, logró decirme algo ayer cuando le pregunté si estaba contenta de ir de paseo. Me miró largamente y haciendo un gran esfuerzo, acercó su cara para confesarme muy solemne “me importa todo un pito”. Y volvió a su mirada “ausente” …

Creo entender el mensaje que me lanzó. Y debo explicarme más y mejor con respecto a mi madre. Es una mujer feliz porque está en paz consigo misma. Siente desde hace  mucho tiempo que ya ha cumplido en la vida, habiendo hecho lo que entendió que tenía que hacer. 

Sin complicarse la existencia, ha dado siempre lo mejor de sí misma, desde su sencillez y su amor por todos. Ahora, resplandece. No importa se haya olvidado de nombres y parentescos. A estas alturas, ya nada es más importante que cualquier otra cosa; nada afecta y ni por nada ni nadie se siente predilección o necesidad. 

Esa des.identificación que algunos confunden con la “pérdida de memoria”, es saludable a estas alturas porque lo que sí tiene presente es que es un espíritu eterno que está de tránsito. Lo que sí  la alegra es sentir la Presencia divina en ella. Y digo ‘saludable’ en el sentido que al dejar atrás el ‘yo’ ha florecido el Ser.

Le recito sus oraciones y sus ojos se iluminan y suspira dichosa. No importa que ahora ya no pueda ella también decirlas; su aceptación a todas las pruebas que la vida le ha puesto delante es lo que la ha hecho sabia y lo que le ha dado alas para volar alto cuando ella quiera.

 

 

Sanar emociones

mujer ante universoPara aceptar  situaciones que nos resultan enojosas o perdonar a personas que nos han herido en el pasado, por mucho que lo razonemos y digamos que sí que tenemos que solucionarlo, la mente primero se tropieza con  las resistencias emocionales del Ego (el rencor, la rabia, el resentimiento, el orgullo, los miedos, etc., que  no van a consentir el disolver esas energías de las que se alimenta.

Luego está el corazón -donde se aloja el amor y la compasión- pero que, cuando se siente herido, es desconfiado y se cierra,  dificultando esa liberación de ataduras emocionales a las que está sometido. Y más en el fondo, el Alma, se tropieza con las sombras  del subconsciente, tan difíciles de ver y sanar.

Manejar y sanar las emociones pasa por la conversión del sufrimiento en aceptación. Ahí está la LIBERACIÓN. Este debe ser un salto al frente real y consciente. La Mente tiene que encontrar la forma de conectarse con el Corazón para que éste le ayude a vaciarse de todos los sentimientos negativos para poder curar así las heridas y dejar vía libre a nuevos patrones.

Cuando finalmente se funden Mente y Corazón es cuando sucede sinceramente la admisión y aceptación sincera de lo sucedido, tal como fue, pero observándolo desde el desapego emocional; de forma imparcial y neutra.  No sólo con desearlo o decirlo desde la Mente se cierran las heridas del Corazón. Tiene que haber completa rendición y aceptación sincera desde el Amor hacia sí mismo.

La aceptación de lo que ha ocurrido en nuestra vida y que nos ha lastimado, sucede desde el despertar de la Conciencia y desde la comprensión de la dimensión real de nuestro Ser. Es entonces cuando uno se siente liberado realmente y receptivo a nuevas experiencias, sin expectativas.

La aceptación crea compasión y perdón por uno mismo y por los demás. Es así como se experimenta la verdadera libertad -desde la aceptación total de la vida- y nuestro desapego a todo lo ilusorio de ella.

Dentro del Jardín interior.

mujer meditando naranja¿Cómo trascender la mente racional y reconocer al Ser esencial en uno?

¿Cómo salir de los Planos inferiores; cuerpo físico, mental y  emocional, para elevarnos más allá del mundo material, y reconocernos como seres divinos?

¿Cómo transformar nuestro mundo de conflicto, dolor y sacrificio en un Jardín de Dicha?

En nuestro interior está la semilla que guarda el código de nuestro ser eterno. Conectar con nuestro espíritu es lo que dará sentido a nuestra vida en este mundo.

El despertar de la Conciencia hace expandir la Luz en nosotros para así comenzar a experimentar  que somos energía y  que somos parte de la Conciencia Universal.

Esa Luz -que es Conciencia viva-, en la medida en que nuestra mente deja de poner resistencias, se enciende y crece. Y  en la medida en que nos vamos haciendo conscientes de la Realidad y aceptamos el Orden Superior y las Leyes de la Naturaleza, entraremos en un estado superior -extraordinario- como seres humanos.

Este entendimiento y comprensión hace que deje de haber conflictos y sobre-esfuerzo en nuestra vida, gracias al conocimiento intuitivo que comenzará a ser nuestro guía y nos ayudará a elegir de forma correcta.

En nuestro interior existe un Jardín. En él está la Fuente de la Verdad y nuestro Maestro interior. La aceptación hace florecer en nuestro Jardín un  estado de Paz perenne.

La paz interior es la fragancia que nace de la confianza absoluta; la Fe.

Ir hacia adentro, en la meditación o estado de quietud y silencio, nos introducirá en nuestro Jardín para sentir el gozo, la dicha y la paz que forman parte de nuestra esencia.

 

 

 

 

 

 

La valentía de rectificar

hombres uno con luzAceptar que no somos héroes infalibles nos quita un peso de encima. No tener que disimular ni fingir que lo sabemos todo, nos hace ahorrar energía. No tener que guardar una imagen de seres perfectos y bondadosos que viven en un mundo magnífico de felicidad, nos hace destensar y relajarnos física y mentalmente.

Hemos oído muchas veces decir que rectificar es de sabios. Pero, si no aprendemos la lección al cometer un error y repetimos una y otra vez el mismo fallo, -no queriendo reconocerlo- la situación se hace preocupante.

Corregir lo dicho, rehacer lo hecho, enderezar el rumbo, siempre nos va a hacer mejores. Vivir la vida desde ese sentimiento, sin cargas de culpa, nos hace libres.

Tener la capacidad de perdonarnos y perdonar a los demás, entendiendo y aceptando que nada ni nadie en esta vida es perfecto; nos hace libres.

Y ante un error, tomar conciencia y preguntarnos “¿qué enseñanza hay aquí para mí?, ¿Qué puedo aprender de esta situación?”. Y rectificar. Ese acto es el que nos hará crecer y sentirnos bien con nosotros mismos.

Nuestro Ego es el que se debate y resiste para que no salga a la luz que se ha equivocado. No quiere reconocer sus fallos ni debilidades -cuestión de amor propio desmedido-.

No pasa nada. Al contrario, nos sentiremos liberados en ese reconocimiento o confesión “me he equivocado” … “no lo he sabido hacer” … “perdón” … “lo hice sin pensar, no volverá a suceder” …

No pasa nada. Al contrario, reconocer que nos hemos equivocado, es liberador. Es un acto de valentía y de humildad a la vez.

Seamos valientes para reconocer nuestros errores. No pasa nada. La vida sigue, no nos castiguemos,  no perdamos el paso.