Regresar a uno mismo

Regreso a mi ser esencial en vida. Vuelvo a ser quien soy.

¿Es eso posible?

Al emprender el Camino que tu Conciencia te ofrece y guía, puedes conseguirlo.

En el momento en que rompes con toda resistencia del Ego, puedes conseguirlo.

En cuanto la sencillez predomina en ti de forma natural, puedes conseguirlo.

Cuando la paciencia es tu mayor virtud y ya es parte de tu esencia, puedes conseguirlo.

La confianza absoluta en un Orden Superior y Universal, la Compasión como estado interior esencial, todo ello ayuda para que puedas conseguirlo

.¿Y qué significado tiene regresar a tu ser esencial?

Ser tu mismo en unión con el Todo.

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La Conciencia Universal

“Todos los sistemas de pensamiento son guías, no son la verdad absoluta”. Thich Nhatr Hanh

La Conciencia nos facilita el conocimiento de nosotros mismos, y si está despierta y activa, experimentamos que el proceso del Saber es infinito. Los límites los marcamos nosotros mismos.

Existen dos tipos de Conciencia. La primera y básica es la CONCIENCIA DEL EGO, que pertenece al campo de la moralidad. Incluyendo los valores religiosos y éticos del bien y del mal, Las creencias culturales y educacionales, y todo tipo de condicionamientos, también delimitan y moldean la Conciencia básica de todo individuo .

La Conciencia desarrollada, nos encamina hacia la CONCIENCIA UNIVERSAL Cuando nos enfocamos más alto, nuestras miras estarán inspiradas por algo superior a nosotros. Experimentamos la fusión con nuestra Alma. Nuestra vida comienza a transformarse y nuestra perspectiva sobre las posibilidades de acción se expanden.

La Conciencia Universal nos lleva a trascender lo habitual y ordinario, inclusive la identidad personal. Comenzamos a sentir y comprender la dimensión espiritual en nosotros.

Toda esta comprensión de nosotros mismos y nuestra naturaleza, de forma gradual, nos lleva a la conformidad de quienes somos y por ende a la paz interior.

Meditemos.

Sin respuestas

Hay preguntas que no tienen respuesta… ¡¿por qué a mi?! , ¿Qué hice para merecer esto?, … cuanto más uno se siente víctima del mundo, más preguntas lanza al exterior pero de las que tampoco espera respuestas, sólo quiere que le apoyen y reafirmen en su parecer y sentir.

O también, podríamos pensar que se lanzan este tipo de preguntas, a sabiendas que no tienen respuesta, como una forma de ahondar en el sufrimiento a modo de auto-agresión.

Este es solo un pequeño ejemplo, y las direcciones en las que nos cuestionemos son muchas y bien diferentes.

NO QUEREMOS ESCUCHAR.

¿No os ha pasado? Reconozcamos que muchas veces no nos paramos a escuchar/nos … La POBRE-ESCUCHA se da con mucha frecuencia en personas que están desconectadas de sí mismas y de su entorno … Simplemente no queremos saber por miedo al sufrimiento.

Soltamos preguntas pero no nos interesa escuchar las respuestas de los demás … no buscamos sus respuestas, sólo queremos deshacernos de una rabia en nuestro interior. Necesitamos escucharnos a nosotros mismos. ¡Y quejarnos!

Pero lo más importante está en clave. Está por descubrir en nosotros. Con el tiempo experimentaremos que las respuestas llegan solas en el momento en que somos capaces de entenderlas.

Si uno está conforme con su vida y consigo mismo, no tiene necesidad de hacerse preguntas. No necesita de respuestas… siente su interior en orden.

La intuición se ha puesto en marcha.

Ser Y No Ser

La cuestión está en que la Mente necesita y busca identificarse con algo… y ésto la limita.

Cuestionarse a uno mismo ensancha el campo de posibilidades.

Desencadenar la Mente significa deshacer condicionamientos e ideas preconcebidas que nos atan a ser lo que probablemente no somos.

El ser humano, debido al sistema de educación que recibe, cae en la ambigüedad; y su identidad como ser humano es confusa. Pierde el reconocimiento de sí mismo y termina comportándose de forma incierta y dudosa sobre sus cualidades inherentes.

Al haberse alejado de su cuerpo espiritual y olvidado de que tiene un Alma y un espíritu que le da Aliento, sólo existe para sobrevivir. De ahí viene el sufrimiento y los conflictos.

Hacerse consciente de uno mismo es tener entendimiento sobre la riqueza espiritual del mundo interior que poseemos.

Tenemos una conciencia individual que radica en el Ego. Pero además existe una Conciencia Universal que comienza a brillar en nosotros cuando trascendemos nuestra identidad y mundo personal y nos permitimos experimentar una realidad mayor y más significativa.

Podemos trascender la identificación con el cuerpo/mente y alcanzar un nivel de Conciencia mayor.

El desarrollo de la Conciencia es escalonado y comienza a despertar desde el cuestionamiento sobre el “Ser y No Ser“. Al principio produce miedo; esto hace temblar nuestro cimientos, pero en cada nuevo nivel de entendimiento que entramos, estamos abarcando e integrando todo lo anterior.

Esta experimentación nos hace vivenciar y adentrarnos en un estado más amplio y profundo de nosotros mismos como seres humanos y divinos que somos.

Las desilusiones

Los estados ilusorios nos crean desengaño y sufrimiento.

Desde la ilusión vives acotado en tus creencias, las reafirmas y las consideras como verdades absolutas. Se corre ese peligro.

Debiéramos cuestionarnos nuestras verdades para que nos acerquen a la Realidad. Al menos debiéramos flexibilizarlas y así entender y aceptar de que no existe nada absoluto aquí en este planeta.

Los dramas y traumas de nuestra vida, los magnificamos y mantenemos vivos por años desde una posición rígida o les quitamos todo el peso emocional, los relativizamos, los dejamos atrás y nos centramos en el presente.

¿Qué nos desilusiona? Aquello en lo que pusimos expectativas. Todo lo que imaginamos sería a nuestro gusto y como nosotros esperábamos que fuese. Luego viene el desengaño y le echamos la culpa al otro.

Porque no contábamos con que la otra persona es diferente y piensa distinto… y cada una interpretó la relación de forma diferente… desde sus necesidades y deseos particulares …

Entonces aparecen las decepciones y las desilusiones. Y creemos que el otro es el causante de nuestro dolor. Lo consideramos un engaño. Un desencanto para nuestro corazón herido.

Reflexionemos. No pensemos solo en nosotros. El otro también existe y si queremos relacionarnos con los demás, debemos ceder, adaptarnos, ser más flexibles.

Somos seres completos y desde ese estado no se necesita del otro para que nos complete… no existe la desilusión porque no esperamos nada de los demás.

¿Comenzar de nuevo?

¿Comenzar de nuevo siendo el mismo. Imposible. Ahora -en esta vida- solo puedes continuar lo ya empezado; pero conscientemente construyendo, renovando, destruyendo, creando, demoliendo, purificando …

Puedes cambiar de escenario, de actitud, pero todo lo aprendido y todo lo experimentado lo llevas contigo.

¿Quieres comenzar de nuevo? Sí, pero conociendo tu esencia y tu bagaje (resuelto).

Todo lo que te sigue condicionando; traumas que te persiguen y los sentimientos de culpa deben ser solucionados antes de emprender un nuevo comienzo. Desde el ejercicio de perdonar y perdonarte.

Y no te olvides de los patrones heredados todavía no resueltos. Todo eso tiene que quedar atrás para poder comenzar realmente algo nuevo.

Si no quieres engañarte más a ti mismo. Si ya te has comprometido contigo mismo a no mentirte y enfrentarte a tu realidad, entonces sí, podría haber un renacer.

RENACER sucede cuando sientes ligereza en el corazón; entonces eres libre.

Pobreza afectiva

La pobreza es carencia de lo necesario para vivir y la falta de Amor resulta ser la mayor de las pobrezas porque nos aísla en la amargura y la soledad.

El Amor no es sólo un sentimiento; nuestra nobleza, como individuos, está basada en el Amor que somos; en la cantidad y calidad de Amor que somos capaces de sentir por nosotros mismos y por los demás.

Si te sientes pobre en Amor -para dar así como para recibir- seguramente esa creencia terminará minando tu corazón, haciéndote insensible, de apariencia fría, desconfiado. Y tomarás el rol de víctima.

Inconscientemente, piensas que es la forma de protegerte. Por el miedo a ser rechazado o porque hayas sufrido en el pasado humillaciones o abandono.

Cuando nos hacemos conscientes de nuestra pobreza, la reconocemos, la identificamos… y nos damos cuenta de su inutilidad, de la privación de felicidad que supone y del daño que nos hace… decimos BASTA. Y a partir de ahí podemos exaltar nuestras cualidades y talentos…. comenzamos a amarnos.

COMENZAR A AMARNOS en pequeños detalles. Prohibido castigarnos, etiquetarnos negativamente: “es que soy tonta”… “podría haberlo hecho mejor”… “no sirvo para nada”… “¿quién se va a fijar en mi?”…

Salir de la pobreza afectiva, valorando quien somos, -aceptándonos a nosotros mismos- eso en primer lugar. Y luego, sentirnos capaces de mejorar lo que nos propongamos. …

¿Cuál es mi deseo más profundo? ¿Cuál es mi secreto mejor guardado y que hoy me voy a permitir sacar a la luz?