¿Cómo experimentar la Conciencia?

¿Cómo conseguir ser Observadora imparcial de mi Mente?

¿Cómo tener el control de mi vida y sentirme dueña de mi felicidad interior?

Toda experiencia que no se completó, que no se cerró desde el perdón y la paz que proporciona el haber encontrado la enseñanza que aportaba, queda enquistada en algún centro energético (chakra) y nos sentimos bloqueados; no fluye en nosotros la energía vital y al no fluir correctamente nos debilita en todos los sentidos, sobretodo el sensorial.

Nada puede ser realmente NUEVO si uno lo vive desde viejas actitudes. No pasamos a un nuevo nivel de Conciencia si quedan cosas por solucionar. Hacernos conscientes de nuestra realidad y actuar desde la Conciencia es lo que nos proporciona madurez y sabiduría de la vida. De lo contrario nuestra vida no avanza.

Se hace necesario hacer una limpieza en nuestra Mente y Corazón para cerrar toda historia inconclusa… para darnos cuenta de que vivimos interpretando y juzgando al otro, justificándonos …

Vamos a re-la-ti-vi-zar la vida, porque no somos tan importantes ni nuestro sufrimiento es más grande ni somos dueños de la verdad …

La humildad y la compasión se hacen necesarias para comenzar a responder el “¿cómo?” más certeramente.

El cuerpo de Luz en ti

Un sabio ve el mundo como una expresión de Conciencia. Nada le afecta y permanece alegre”.

Observa tu yo-personaje todas las veces que te acuerdes. Escúchate. ¿cuántas veces te quejas al día, de forma inconsciente, como un hábito?

Practica en tu día a día la escucha, y obsérvate. Así te será más fácil rectificar las costumbres que te quitan energía o simplemente anulan tu alegría natural.

¡Activa tu cuerpo de Luz! Vacía tu Mente para poder sentir tu Ser.

Mejorando tus hábitos estás activando tu cuerpo de Luz que afecta a tu cuerpo físico, mental, energético y emocional.

Agradece todo lo alcanzado, no te preocupes por lo que te falta por tener.

Sólo somos una proyección del ser angelical que somos … créelo.

Invertir tiempo en uno mismo.

“La vida no es un problema por resolver sino una realidad a ser experimentada”

La Mente interpreta, no es de mucho fiar. Recibe información y le da un sentido u otro; la manipula, siempre justificándose y de acuerdo a sus propios intereses, según sus prejuicios, sus creencias condicionantes … sabe convencer …

La Mente inferior no es auténtica, puede fácilmente falsear según su conveniencia. Hace de juez y sentencia sin hacer justicia a la verdad sino a sus propios intereses.

Por todo lo dicho y teniendo en cuenta que la Mente nos distrae de lo realmente importante y nos hace perder el tiempo, podremos ahora preguntarnos cómo invertir el Tiempo y cómo salir de esa parte de la Mente que nos desconecta de la Realidad.

Es la CONCIENCIA la que percibe el conocimiento de forma directa.

La Conciencia, en la medida que la vamos depurando y desarrollando es Luz; da claridad y simplifica las ideas y los pensamientos hasta enfocar con precisión la Verdad.

La CONCIENCIA nos lleva a un estado de comunión con la Realidad.

La Mente inferior, donde se asientan los miedos y la inseguridad, van desapareciendo de forma natural. Entramos entonces en un estado de conciliación y de desapego. Las máscaras que utilizábamos de cara al exterior las dejamos atrás.

Para hacer este trabajo necesitamos invertir tiempo en nosotros mismos.

Para comenzar a navegar por nuestra Mente y descubrir cómo funcionamos… y darnos cuenta de que NO SOMOS LA MENTE … de que tenemos una Mente a nuestro servicio… A partir de ahí podemos comenzar a reconocernos y reconstruirnos con ayuda de la Conciencia que somos.

Visión negativa y positiva

Esa capacidad que tiene la Mente para saltar diciendo NO y resistirse a lo nuevo, teniendo argumentos para justificar su rigidez y así disimular, esconder y reprimir lo que verdaderamente quiere pero teme mostrar. Y amordaza el deseo, lo que gritaría pidiendo; un abrazo, confesando su miedo y sufrimiento.

Y el cuerpo se tensa contrayendo el quiebro. Y la garganta se cierra hasta doler las lágrimas por dentro. Y uno se asfixia sin aires de afecto.

La visión en positivo.-

La capacidad de la Mente para decir SI PUEDO, sin resistencias, confiando en sí misma, sintiéndose fuerte. Libre el deseo que clama y abraza al cielo confesando que ama y se siente amada.

Y el cuerpo deja fluir su agradecimiento por cada poro de su piel y la garganta se abre hasta florecer por dentro. El aire fresco te traspasa, te hace transparente al traer de vuelta la Alegría y desplegar en ti la visión de un mundo nuevo.

Despegar de la Mente

El estado natural del espíritu es la Belleza interior.
Encontremos la belleza en la naturalidad.

Todo tipo de técnicas tienen su tiempo de actuación y necesitan de moderación o nos convierten en esclavos de las mismas.

El maquillaje es una técnica para parecer más bella. Lo que vemos como imperfecciones en nosotras y nos han hecho creer es fealdad, no las aceptamos. La industria del consumo nos ha convencido de que es mejor tener una fachada con pintura en lugar de un rostro natural. Cuidado con los excesos.

Igual ocurre con la técnica para aprender a bailar. Si te quedas atrapado en contar los pasos, tendrás mucha técnica pero no conseguirás “soltarte” y disfrutar del baile; sólo se verá el esfuerzo de la perfección pero no la belleza del baile en sí cuando te fusionas con él.

Llevado estos ejemplos a la meditación, pasa lo mismo. Aprendes alguna técnica de relajación y respiración y eso está muy bien, solo que si te quedas apegado a ellas, no conseguirás el resultado ideal. Si no te “sueltas” de la técnica, no “despegarás” del suelo, no saldrás de la Mente.

Y ésto es aplicable a todo; el desapego debe suceder si realmente queremos experimentar por nosotros mismos y aceptarnos como somos. Sólo entonces nos sentimos libres de ser nosotros mismos; aparece la belleza de la naturalidad.

Percepción de eternidad

Cuando nuestros sentidos, a través de la Conciencia, reciben una comprensión directa de lo que significa la sublimación del cuerpo físico, entiende que sólo cambia de estado al acabar la vida, para continuar su trayectoria, como espíritu infinito.

Este entendimiento ocurre cuando desaparece el sentimiento y noción del Tiempo; en ese corto instante en que nuestra Mente entra en silencio, fuera del pasado y del futuro terrenal. Y se deja llevar por el fluir constante dentro de la eternidad que somos.

Quiero tener presente siempre en mi memoria este sentir, esta percepción de eternidad, porque es como puedo relativizar y no aferrarme a esta corta existencia.

Es importante para ello no entretener la Mente en cosas vanas; apegos, miedos, expectativas … para que sea mi naturaleza interna la que dé Luz a mi Alma y la reoriente hacia la realización de mi Ser.

Nos transforma o nos trastorna

Absolutamente todo necesita de su justa medida. No existe ningún exceso que sea bueno o que nos beneficie.

Fuera de todo fanatismo, inclusive en el mundo espiritual, todo debe tener un equilibrio y proporción mesurada.

Lo que muchas personas entienden por espiritualidad o religiosidad es una idea interesada, y por tanto forzada, por conseguir algo. Y siempre que la mente se interponga el resultado que se persigue puede estar coloreado por el auto-engaño.

Esa ilusoria espiritualidad, en este mundo relativo y humano, es difícil de detectar por las trampas sutiles que nosotros mismos nos creamos y que a veces otros también alimentan.

Alguien dijo “no ve de la misma manera el árbol, uno que lo quiere talar y otro que simplemente desea sentarse a su sombra”.

La motivación natural y el anhelo que nace en el corazón, son los mejores incentivos que nos pueden mover de manera libre, sincera y voluntaria a hacer algo.

¿Qué nos TRASTORNA? Todo exceso. El sobre-esfuerzo, la sobre-exigencia, el deseo exagerado de querer superarse, la busca permanente del éxito. Orgullo desmedido. Fuerte sentimiento de fracaso. El querer sobresalir y destacar siempre.

¿Qué nos TRANSFORMA? La actitud comedida. La atención y el silencio sin esfuerzo. La pureza de intención. El despertar y desarrollo de la Conciencia. Amarnos a nosotros mismos. Ser respetuosos con todos los demás. La sinceridad del corazón. La humildad.