La Luz de REIKI

La fusión de tu energía vital con la energía creadora del Universo es lo que llamamos REIKI. Es la energía del Amor Incondicional.

REIKI, cuando se practica, no deja de sorprender porque va más allá de todo lo que la mente pueda imaginar.

Llevo quince años practicando REIKI, desde la maestría, inicio a personas en sus tres niveles haciendo una transmisión de energía muy poderosa que equilibra, produce cambios e impulsa desde dentro todo el Ser. Y también doy sesiones personales para la sanación. Y digo esto porque cada día REIKI me sigue sorprendiendo, después de tantos años.

No sé si es porque cada día me hace más consciente de cómo funcionan los mundos paralelos y la magia que existe a nivel de energías en todo el Universo o porque, sencillamente, es infinito el campo de posibilidades que el Universo nos brinda.

Os confesaré que durante los primeros años viví bajo el peso de la responsabilidad de dar REIKI desde el Amor Incondicional y no estaba muy segura de que yo sintiese al cien por cien ese amor. Más bien creía que no y eso me hacía dudar de mi capacidad de dar REIKI.

Ahora, después de tanto tiempo, sí que puedo asegurar -a mí misma- que estoy experimentando realmente otras dimensiones superiores al sentir en mi el estado de Compasión cuando doy REIKI y por supuesto de ver los resultados.

REIKI podría ser la “Gracia Divina” en acción. Ahora lo sé.

Invocar a las Fuerzas divinas es la llave para poder adentrarse en esa Realidad superior. Se requiere pureza de corazón, es decir, que no haya interés personal, ni tan siquiera el deseo de ayudar al otro. Someterse a la Voluntad superior. Que no influya la mente y desde ese vacío, recibir la Gracia para a través del chakra de las manos y del corazón espiritual, transmitir la LUZ sanadora.

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REIKI, energía del universo

Dicen que sentir el dolor de una persona que está sufriendo solo es posible para las grandes almas. Yo puedo asegurar que, siendo Canal de la energía universal REIKI, uno entra en el estado puro de Compasión y siente en sí mismo el dolor del otro. Entonces se pone al servicio por el Bien común, sin más. Todos podemos conseguir ese nivel superior de Conciencia.

El dolor, sea físico o del alma, es entregado al sanador en el mismo momento en que él se entrega como Canal de sanación, y pasa a través de él, la energía sanadora del universo.

Aquí no tiene cabida la lógica, es cuestión de Fe. Sólo a través de la vivencia propia es que se acepta aunque no se comprenda desde la mente, el Poder de las Energías Superiores, que son reales cuando se las invoca desde la pureza de la intención.

El REIKI, cumple la función de sanar el Alma para que se sane el cuerpo físico y la mente. Dentro de un proceso de inspiración, el sanador se conecta con el alma del enfermo, abriendo así – a través de la INVOCACIÓN- el Canal que lo conecta con la energía del AMOR INCONDICIONAL UNIVERSAL.

Todo es vibración. Todos somos ENERGÍA. Y ella, la del Amor Incondicional, es la que sana. Es la que purifica nuestros pensamientos, nuestro sentir, nuestro corazón, de todos los condicionantes y heridas del pasado. Nos devuelve nuestra condición de seres de Luz.

Se hace preciso sanar en profundidad pero no sólo el cuerpo físico sino nuestra Alma y corazón. Desde el Amor. Y REIKI es una Vía clara, sencilla y eficaz para lograrlo.

Creencias y espiritualidad

Quien se identifica con orgullo “yo soy creyente¨ no dice gran cosa.

El creyente es un ser adoctrinado espiritualmente. Solo cree quien no tiene capacidad para cuestionar o trascender los pensamientos e ideas de otros, quien delega en otros su facultad de experimentar la riqueza del cuerpo y universo espiritual. Y eso significa alejarnos de nuestra semejanza a Dios y nuestro potencial divino.

Los Mensajes y Revelaciones que nos han sido trasmitidos por los profetas y Maestros es para que los activemos en nuestro corazón. No son palabras a memorizar o mandatos a seguir ciegamente. Son “semillas de Luz” para que sembremos en nuestro corazón y nos ayuden a expandir nuestra Conciencia.

Seguir una disciplina espiritual con algún tipo de interés personal, ralentiza los efectos de la misma. Para que se origine la apertura de Amor Incondicional en nuestro corazón debemos exponernos espontanea y sinceramente a la Divinidad dentro de nosotros.

El “hágase en mi Tu Voluntad” son mucho más que palabras. Es una vibración potente que expresada desde el corazón rompe los obstáculos que hubiesen para sentir la Presencia divina en nosotros.

Nos olvidamos fácilmente, en este sociedad materialista, de que tenemos un cuerpo espiritual al que nutrir. Todas las enfermedades mentales que hasta los niños y jóvenes comienzan a padecer como la ansiedad y el estrés, no son más que los síntomas externos de una humanidad vacía y perdida que no escucha el clamor de su espíritu.

Cuidemos y desarrollemos nuestro estado de Conciencia, esa es la clave. Dejemos de lamentarnos, de exigir a los demás. Seamos uno con nuestro espíritu.

Amor Puro

El Amor no se tiene, se ES.

El Amor como sentimiento es algo que se vive a nivel físico y en el Plano terrenal y carnal. El Amor que conocemos es la capa superficial o corteza de nuestra Esencia.

Y ese amor lo poseemos y le exigimos creyendo somos sus amos. Lo gozamos o lo sufrimos desde nuestras expectativas y apegos mentales.

Ese amor que conocemos, está distorsionado por nuestra ignorancia y soberbia. Está posiblemente contaminado por los celos, la inseguridad, los miedos, el ansia, la falta de respeto por el otro …

Pero el AMOR es mucho más que pasión. Es mucho más que enternecerse. El Amor ES quien somos.

No tiene razones de ser, ES, porque es el principio vital que nos anima a vivir.

Fluye. Envuelve. Penetra. Abarca. Emana. Inspira … El Amor no necesita de explicaciones; se SIENTE, se EXPERIMENTA, se VIVENCIA.

El Amor lo es todo desde su pureza e incondicionalidad.

Si se corrompe, se apaga.

Si se constriñe se seca.

Pero la simiente siempre queda y en cualquier momento resurge, explosiona, se expande.

Porque simplemente ES y siempre ES, en Presente, el reflejo del Absoluto.

La Conciencia

En la medida en que nuestra Conciencia se va expandiendo y va llenando de Luz nuestros diferentes cuerpos; físico, mental, emocional y espiritual, poco a poco podemos ir dándonos una explicación de los cambios que vamos sintiendo en todos los niveles de nuestro Ser, sorprendidos de que éstas no vienen de la mente.

Se produce una “aspiración” que surge del Alma con la intención de unir mente y corazón. Esta aspiración atrae el Aliento divino que penetra y abre el canal de la Intuición, el que se refiere al sexto sentido.

Y en este proceso gradual de cambio, en el que nos vamos haciendo más conscientes de nosotros mismos, siendo Observadores de nuestros actos y haciéndonos responsables de nuestra conducta, de nuestra salud y bienestar, es como iremos avanzando sin esfuerzo, haciéndonos más prudentes, más comedidos, pacientes, sinceros, íntegros … todo ello dentro de un sentimiento de estar FLUYENDO.

Estos valores que se van afirmando en nosotros, se precisan para poder mantenernos en la cordura y en la introspección de estar por momentos en silencio y solos, cuando “antes” sentíamos apegos y necesitábamos de los demás y hasta del ruido y ajetreo del mundo exterior.

Cuanta más Luz entra en la Conciencia, ella te va a ir permitiendo VER la Realidad. Al principio se forma un nudo en la garganta y en el corazón; VER más allá del mundo ilusorio en el que vivimos, necesita de temple, coraje, anhelo de convertirte en un ser humano completo y confianza absoluta.

Así que esto del Saber es todo un proceso ascendente que requiere también de ecuanimidad pero sobre todo no debe haber ningún interés personal. Al conectar con el Alma se va a ir desarrollando el Amor Incondicional que es la Energía Suprema del Creador de los mundos y de todos los seres.

¿Quieres comenzar a desarrollar tu Conciencia? Sé Observador del personaje que te viste. Toma el hábito de vivir en el presente, de forma consciente, en cada cosa que hagas; cómo sientes, qué deseas, qué te perturba … qué no quieres más en tu vida, cómo quieres vivir este año que comienza… sin excusas, sin justificaciones, sincérate contigo mismo.

El valor de la unidad

amor unidosDe forma instintiva el ser humano siempre tuvo la tendencia a unirse a otros. A agruparse en clanes y tribus. A mantener fuertes los lazos familiares. La necesidad de protegerse hacía que se valorase, por encima de todo, lo que los hacía iguales.

Pero ahora, contrariamente, somos individuos desgajados, desmembrados, sin interés o sentimiento que busque esa unidad. Hemos olvidado lo que significa para el corazón sentirse protegido y apoyado por un grupo. Es más, curiosamente se ha puesto en los animales de compañía esa fidelidad y amor incondicional que antes se tenía de los más allegados por consanguinidad o por ideales religiosos-patriotas-políticos compartidos.

El valor de la unidad y el sentimiento de solidaridad y hermandad se han ido perdiendo en el tiempo. Es triste reconocer que nos deshumanizamos.

¿Qué hacer para revertir esta situación? La humanidad formamos un todo indivisible. Lo que nos amalgama es el AMOR. Cuando éste se pierde o corrompe es cuando surge la disolución de nuestra calidad y cualidad como humanos. Mirar al otro como a un extraño es un error de percepción.

Pongámonos en pie y abramos los ojos. Salgamos de la parcela del Yo que hemos creado egoístamente y miremos a quienes están en nuestro alrededor como iguales (los mismos miedos, los mismos deseos de ser aceptado y amado). Demos lo mejor de nosotros mismos. ¿Podemos ayudar en algo? … siendo amables y respetuosos, es un buen comienzo.

Abramos el corazón, ensanchemos nuestra mente. Abracemos a nuestros hermanos.

El Mundo de las Apariencias

seres azulEl Mundo de las Apariencias está en nuestra mente inferior. Trascenderlo, cruzarlo y salir de él, significa haber alcanzado la Intuición para comenzar una nueva etapa desde la Conciencia, como Observadora de sí misma y de la Realidad.

Es entonces cuando podemos entrar en una dimensión superior en nosotros mismos, donde las Almas son puro amor y compasión. Porque el Amor y la Compasión no nacen en la Mente, son estados profundos del corazón y se hallan en el Ser esencial que somos.

Si conectamos con el corazón, nos llegará la INSPIRACIÓN que precisamos para llevar a cabo este viaje hacia nuestro interior y poder salir del mundo de las apariencias, donde todo es incierto, ilusorio e inconstante.

Es preciso estabilizar nuestra dimensión espiritual, para ello y según la invocación REIKI del Amor Incondicional:

Te envío LUZ que te recuerde que eres LUZ.
Te envío LUZ para que tu cuerpo físico queme toda impureza del Ego.
Te envío LUZ para que tu cuerpo mental y emocional se vacíen y puedan entrar ligeros en el Silencio reparador.
Te envío LUZ para que tu cuerpo espiritual se inspire y fortalezca. Y con tu propia LUZ encuentres tu Camino.

Que así sea. Así es.