Reiki, Conciencia Dimensional

REIKI no tiene parte teórica a estudiar y más que una disciplina se requiere un compromiso con uno mismo.

REIKI no tiene leyes pero se sostiene en los valores de la honestidad, la integridad y el respeto.

Un Ser completo y puro se forma de manera natural con la práctica. Lo llamamos sabiduría.

REIKI se muestra y se da a sí mismo, protegido por los que siguen estos códigos.

En caso contrario, cuando se utiliza para beneficio e intereses del Ego, creará confusión y conflicto interior.

REIKI es la unión de la energía cósmica con la energía vital del ser.

Cuando purificamos (emocionalmente) el Canal central que recorre nuestra médula espinal hasta la base de la columna vertebral, esta energía superior puede penetrar en nosotros y abastecer y renovar la energía de nuestros centros energéticos.

Esto tiene un propósito fundamental: El despertar de nuestra Conciencia. Entrar en un CAMBIO DIMENSIONAL que nos lleve a percibir y experimentar la vida en los diferentes Planos de nuestra existencia.

Esto es parte de una realidad mayor. En la medida en que nuestra Conciencia se expande -se hace más luminosa- dejando más espacio libre en sí misma -convirtiéndose en LUZ- sucede que uno va “desechando” cosas, ideas, creencias, actitudes. Uno deja de enfadarse, de preocuparse, de malgastar tiempo, de desear o necesitar cosas y personas… deja de sentirse importante o imprescindible …

REIKI reactiva el Ser esencial que habita en nosotros. Y todo eso lo llamamos AUTO-SANACIÓN.

Borremos la palabra CASTIGO

Se supone que el castigo serviría para escarmentar y corregir con rigor el mal comportamiento. Inclusive el auto-castigo que nos infligimos es debido a que, en algunos aspectos, tenemos una mala opinión de nosotros mismos y creemos que nos lo merecemos.

Vamos a borrar esa palabra de nuestra mente porque el castigo, está ya comprobado, no sirve nada más que para crear odio, rebeldía, sufrimiento, …

Por el contrario, vamos a sustituirlo por pensamientos de OPORTUNIDAD para el APRENDIZAJE.

Así que por un lado, cuando alguien nos hace algo malo y deseamos castigarle con nuestra indiferencia o nuestro odio y venganza. En su lugar, vamos a observar todo el asunto de la forma más imparcial que podamos y vamos a preguntarnos: ¿QUÉ APRENDIZAJE HAY PARA MI EN ESTE ASUNTO?

Y vamos a envolver a esa persona y la cuestión en una aureola rosada de amor incondicional para que la compasión desborde en nuestro corazón y ahogue cualquier otro sentimiento.

Comencemos a hacer limpieza emocional en nuestro entorno familiar.

Si no creemos en las casualidades, todo lo que nos ocurre tiene una razón de ser. Si es algo bueno, enseguida lo atribuimos a que es la recompensa porque estamos haciendo las cosas muy bien. Y si es algo que nos contraría y nos hace sufrir, pensamos que se trata de un castigo que no merecemos…

Todo es más sencillo y tiene un beneficio si nuestra actitud, no es la de buscar un culpable para castigarlo sino buscar dentro de nosotros QUÉ APRENDIZAJE HAY PARA MI EN ESTE ASUNTO…

Comenzaremos a sentirnos mucho mejor con nosotros mismos. Ganaremos en paz interior.

REIKI y la certeza de ser.

Cuando tiene lugar un terremoto en cualquier parte del mundo, esa energía magnética me afecta, horas antes de que se manifieste. No es cansancio lo que siento, no es agotamiento. Primero es un sentimiento de intranquilidad y después es como si me vaciasen de mi energía vital. Un sentimiento de desmayo que puede durar varias horas.

Esa misma sensibilidad para percibir las energías de la Madre Tierra me sucede con las personas, no siempre y no con todas. Puedo sentir sus dolores o sus bloqueos energéticos y despertarse una intuición y conexión con ellas. Certezas que pueden llamarse predicciones.

Me ha llevado media vida comprender quién soy, aceptarme y -gracias al REIKI. aprender a canalizar correctamente estas energías.

Gracias al REIKI, que ha despertado mi Conciencia y me ha guiado por un Camino de servicio, para hacerlo útil, con un propósito de vida.

El entendimiento y la experiencia al manejar las Energías. El hacer la alineación de los chakras y conexión con las energías superiores, me dan estabilidad emocional, en un mundo tan caótico y de sufrimiento.

La conexión con el espíritu y el alma, me proporcionan paz interior,

REIKI me ha ayudado a entender y sentir lo que es el Amor Incondicional; la energía sanadora. Y esa energía está en todos.

Yo sólo puedo compartir mis experiencias. Soy Facilitadora.

El arte de vivir

Para tener una vida plena hace falta habilidad para no dejarse embaucar por las ilusiones ni las fantasías mentales.

Hace falta conocer y aplicar las virtudes que nos fueron dadas, como seres humanos aquí en la Tierra. Entre ellas la dignidad de ser, la integridad, la sinceridad con nosotros mismos …

Pero, sobre todo, en el arte de vivir debe haber entusiasmo por la vida y AMOR PURO en nuestro corazón, que nos ayude a expresarnos desde la inocencia y no desde la astucia y el egoísmo.

Todos soñamos con conocer el amor verdadero, el que es indisoluble, incondicional… pero existe un error de base en esa búsqueda: primero tenemos que encontrarlo en nosotros mismos: primero tenemos que ser nosotros mismos ese AMOR …

Cuando sanemos nuestro corazón y lo transformemos en puro amor, entonces, atraeremos hacia nosotros esa misma calidad de amor.

El Amor Puro es Luz que atrae Luz. Es la Energía primordial de la Inteligencia y Orden Superior. Esa Luz nos envuelve y guía, no pongamos resistencia. No tengamos miedo.

Seamos Amor.

La Luz de REIKI

La fusión de tu energía vital con la energía creadora del Universo es lo que llamamos REIKI. Es la energía del Amor Incondicional.

REIKI, cuando se practica, no deja de sorprender porque va más allá de todo lo que la mente pueda imaginar.

Llevo quince años practicando REIKI, desde la maestría, inicio a personas en sus tres niveles haciendo una transmisión de energía muy poderosa que equilibra, produce cambios e impulsa desde dentro todo el Ser. Y también doy sesiones personales para la sanación. Y digo esto porque cada día REIKI me sigue sorprendiendo, después de tantos años.

No sé si es porque cada día me hace más consciente de cómo funcionan los mundos paralelos y la magia que existe a nivel de energías en todo el Universo o porque, sencillamente, es infinito el campo de posibilidades que el Universo nos brinda.

Os confesaré que durante los primeros años viví bajo el peso de la responsabilidad de dar REIKI desde el Amor Incondicional y no estaba muy segura de que yo sintiese al cien por cien ese amor. Más bien creía que no y eso me hacía dudar de mi capacidad de dar REIKI.

Ahora, después de tanto tiempo, sí que puedo asegurar -a mí misma- que estoy experimentando realmente otras dimensiones superiores al sentir en mi el estado de Compasión cuando doy REIKI y por supuesto de ver los resultados.

REIKI podría ser la “Gracia Divina” en acción. Ahora lo sé.

Invocar a las Fuerzas divinas es la llave para poder adentrarse en esa Realidad superior. Se requiere pureza de corazón, es decir, que no haya interés personal, ni tan siquiera el deseo de ayudar al otro. Someterse a la Voluntad superior. Que no influya la mente y desde ese vacío, recibir la Gracia para a través del chakra de las manos y del corazón espiritual, transmitir la LUZ sanadora.

REIKI, energía del universo

Dicen que sentir el dolor de una persona que está sufriendo solo es posible para las grandes almas. Yo puedo asegurar que, siendo Canal de la energía universal REIKI, uno entra en el estado puro de Compasión y siente en sí mismo el dolor del otro. Entonces se pone al servicio por el Bien común, sin más. Todos podemos conseguir ese nivel superior de Conciencia.

El dolor, sea físico o del alma, es entregado al sanador en el mismo momento en que él se entrega como Canal de sanación, y pasa a través de él, la energía sanadora del universo.

Aquí no tiene cabida la lógica, es cuestión de Fe. Sólo a través de la vivencia propia es que se acepta aunque no se comprenda desde la mente, el Poder de las Energías Superiores, que son reales cuando se las invoca desde la pureza de la intención.

El REIKI, cumple la función de sanar el Alma para que se sane el cuerpo físico y la mente. Dentro de un proceso de inspiración, el sanador se conecta con el alma del enfermo, abriendo así – a través de la INVOCACIÓN- el Canal que lo conecta con la energía del AMOR INCONDICIONAL UNIVERSAL.

Todo es vibración. Todos somos ENERGÍA. Y ella, la del Amor Incondicional, es la que sana. Es la que purifica nuestros pensamientos, nuestro sentir, nuestro corazón, de todos los condicionantes y heridas del pasado. Nos devuelve nuestra condición de seres de Luz.

Se hace preciso sanar en profundidad pero no sólo el cuerpo físico sino nuestra Alma y corazón. Desde el Amor. Y REIKI es una Vía clara, sencilla y eficaz para lograrlo.

Creencias y espiritualidad

Quien se identifica con orgullo “yo soy creyente¨ no dice gran cosa.

El creyente es un ser adoctrinado espiritualmente. Solo cree quien no tiene capacidad para cuestionar o trascender los pensamientos e ideas de otros, quien delega en otros su facultad de experimentar la riqueza del cuerpo y universo espiritual. Y eso significa alejarnos de nuestra semejanza a Dios y nuestro potencial divino.

Los Mensajes y Revelaciones que nos han sido trasmitidos por los profetas y Maestros es para que los activemos en nuestro corazón. No son palabras a memorizar o mandatos a seguir ciegamente. Son “semillas de Luz” para que sembremos en nuestro corazón y nos ayuden a expandir nuestra Conciencia.

Seguir una disciplina espiritual con algún tipo de interés personal, ralentiza los efectos de la misma. Para que se origine la apertura de Amor Incondicional en nuestro corazón debemos exponernos espontanea y sinceramente a la Divinidad dentro de nosotros.

El “hágase en mi Tu Voluntad” son mucho más que palabras. Es una vibración potente que expresada desde el corazón rompe los obstáculos que hubiesen para sentir la Presencia divina en nosotros.

Nos olvidamos fácilmente, en este sociedad materialista, de que tenemos un cuerpo espiritual al que nutrir. Todas las enfermedades mentales que hasta los niños y jóvenes comienzan a padecer como la ansiedad y el estrés, no son más que los síntomas externos de una humanidad vacía y perdida que no escucha el clamor de su espíritu.

Cuidemos y desarrollemos nuestro estado de Conciencia, esa es la clave. Dejemos de lamentarnos, de exigir a los demás. Seamos uno con nuestro espíritu.