No es mi culpa

Los sentimientos de culpa forman una capa bajo nuestra piel. No es que el otro me ha dañado -que también- sino que nací y crecí sin protección para ese tipo de aflicciones.

Existen las personas que creen firmemente que siempre la culpa es del otro. Así que nunca se cuestiona sobre sí mismo porque encuentra rápido una justificación para todos sus actos.

Estas personas difícilmente se desarrollan porque son rígidos en sus ideas y creen tener siempre la razón. Una de sus frases favoritas es “no es mi culpa”.

Por otro lado están esas otras personas que cargan con la culpa de todo; la suya y la de los demás. Son las que están pidiendo perdón y disculpas muy a menudo, inclusive ya como hábito comienzan la frase con un “perdona….”

Estas personas son sufridoras natas, sea la razón que sea la que les ha llevado a vivir con este asfixiante sentimiento, que sepan que éste es un buen momento para sacudirse tamaña responsabilidad. Hay que trabajarse a auto-estima.

¿Qué sentimiento de culpa me está torturando? ¿Qué carga llevo sobre mis hombros que no me pertenece?

Imaginémonos subiendo una colina, el camino está en forma de espiral. A cada vuelta que damos de forma ascendente, nos paramos unos momentos a descansar y nos deshacemos de algo de CULPA que llevamos a cuestas. Y lo vamos nombrando “no quiero llevar más conmigo la enfermedad de mi hermana”. “dejo aquí la culpa de sentirme alegre a pesar de la muerte de mi madre”. “me deshago de la culpa de que mis hijos no me quieran como yo quisiera” …

Y cuando llegues a la cima, ligero, libre de “pecado”, respira hondo y reconócete como un ser humano normal que solo desea vivir en paz y amor. Del mal que haya hecho pido perdón y me libero.

El Universo será testigo de ello y te apoyará.

El pasado es lo ya vivido

En la medida en que hacemos nuestra andadura -aprendiendo de la vida- nuestro pasado también se va modificando. ¿Cómo es eso?

Es verdad que el pasado no se puede cambiar, pero sí se puede cambiar la forma de interpretarlo y recordarlo. Cuanta mayor comprensión más compasión. Cuanto mayor entendimiento más capacidad de perdonar.

Dejando el pasado atrás aligeramos nuestra carga emocional.

Nuestra historia pasada debe quedar atrás, comprendiendo que no somos los mismos, que las circunstancias fueron bien distintas. Nuestra trayectoria sigue su curso. La vida se encarga de enseñarnos.

Es verdad que existen hechos del pasado que produjeron consecuencias dolorosas o injustas. ¿No crees que es momento de soltar esa carga y aceptar, perdonar y trascender lo sucedido?

Aprendiendo a gestionar las emociones. Siempre de frente, sin eludir las verdades. Sin escapar de las responsabilidades. Pero saliendo emocionalmente de lo que ya no existe. Sucedió.

¿Estás dispuesto a hacer tu parte? Todos merecemos vivir con plenitud y en paz para poder construir -en nuestro presente- la vida de nuestra elección.

Sin respuestas

Hay preguntas que no tienen respuesta… ¡¿por qué a mi?! , ¿Qué hice para merecer esto?, … cuanto más uno se siente víctima del mundo, más preguntas lanza al exterior pero de las que tampoco espera respuestas, sólo quiere que le apoyen y reafirmen en su parecer y sentir.

O también, podríamos pensar que se lanzan este tipo de preguntas, a sabiendas que no tienen respuesta, como una forma de ahondar en el sufrimiento a modo de auto-agresión.

Este es solo un pequeño ejemplo, y las direcciones en las que nos cuestionemos son muchas y bien diferentes.

NO QUEREMOS ESCUCHAR.

¿No os ha pasado? Reconozcamos que muchas veces no nos paramos a escuchar/nos … La POBRE-ESCUCHA se da con mucha frecuencia en personas que están desconectadas de sí mismas y de su entorno … Simplemente no queremos saber por miedo al sufrimiento.

Soltamos preguntas pero no nos interesa escuchar las respuestas de los demás … no buscamos sus respuestas, sólo queremos deshacernos de una rabia en nuestro interior. Necesitamos escucharnos a nosotros mismos. ¡Y quejarnos!

Pero lo más importante está en clave. Está por descubrir en nosotros. Con el tiempo experimentaremos que las respuestas llegan solas en el momento en que somos capaces de entenderlas.

Si uno está conforme con su vida y consigo mismo, no tiene necesidad de hacerse preguntas. No necesita de respuestas… siente su interior en orden.

La intuición se ha puesto en marcha.

Relativizar la vida

Lo que no acepto ni entiendo de mi mismo se convierte en tortura.

La auto-exigencia, es motivo de tortura mental porque el sentido de perfección jamás llega a satisfacerse. Todo lo que se piense o haga en exceso produce desequilibrio y desarmonía.

La frustración genera pensamientos densos que presionan el cerebro y limitan la capacidad de pensar correctamente. La frustración ahuyenta la alegría de ser.

La angustia es una preocupación magnificada, fuera de control, que nos causa tormento mental.

EJERCICIO PARA RELATIVIZAR Y DESTENSAR LA VIDA.- Imaginemos que somos una hormiga subiendo por el dedo gordo del pie de un humano… ¡gran aventura! pero cualquiera que sean sus conclusiones, -llegue hasta donde consiga llegar- serán falsas, aunque eso no tiene ninguna importancia ni relevancia para el humano …y ni siquiera para ella misma …

Lo mismo ocurre a nuestra escala ¡todo es tan relativo! …

Borremos la palabra CASTIGO

Se supone que el castigo serviría para escarmentar y corregir con rigor el mal comportamiento. Inclusive el auto-castigo que nos infligimos es debido a que, en algunos aspectos, tenemos una mala opinión de nosotros mismos y creemos que nos lo merecemos.

Vamos a borrar esa palabra de nuestra mente porque el castigo, está ya comprobado, no sirve nada más que para crear odio, rebeldía, sufrimiento, …

Por el contrario, vamos a sustituirlo por pensamientos de OPORTUNIDAD para el APRENDIZAJE.

Así que por un lado, cuando alguien nos hace algo malo y deseamos castigarle con nuestra indiferencia o nuestro odio y venganza. En su lugar, vamos a observar todo el asunto de la forma más imparcial que podamos y vamos a preguntarnos: ¿QUÉ APRENDIZAJE HAY PARA MI EN ESTE ASUNTO?

Y vamos a envolver a esa persona y la cuestión en una aureola rosada de amor incondicional para que la compasión desborde en nuestro corazón y ahogue cualquier otro sentimiento.

Comencemos a hacer limpieza emocional en nuestro entorno familiar.

Si no creemos en las casualidades, todo lo que nos ocurre tiene una razón de ser. Si es algo bueno, enseguida lo atribuimos a que es la recompensa porque estamos haciendo las cosas muy bien. Y si es algo que nos contraría y nos hace sufrir, pensamos que se trata de un castigo que no merecemos…

Todo es más sencillo y tiene un beneficio si nuestra actitud, no es la de buscar un culpable para castigarlo sino buscar dentro de nosotros QUÉ APRENDIZAJE HAY PARA MI EN ESTE ASUNTO…

Comenzaremos a sentirnos mucho mejor con nosotros mismos. Ganaremos en paz interior.

Qué cosas NO y qué SÍ

Lo mejor para empezar -cuando no sabes por dónde empezar- es hacerlo desde QUÉ NO quiero más en mi vida.

Comenzamos por la periferia, las zonas más oscuras, haciendo reajustes y limpieza a todos los niveles.

Desechamos pensamientos inútiles y sentimientos que son sólo recuerdo.

Ponemos orden en todo lo que pertenece al pasado y lo dejamos atrás.

Hacemos un repaso de qué cambios necesitamos en el cuerpo físico (mejor alimentación, algo de ejercicio). También en el cuerpo mental (descanso, concentración), cuerpo emocional (alguna práctica para no ser tan vulnerables, por ejemplo) y cuerpo espiritual.. NO a los apegos.

Todo es más sencillo cuando vamos despejando el Camino. ¿Cómo es posible? … Porque los miedos van desapareciendo. NO más dudas. NO hay envidias o celos. NO hay obsesiones y pensamientos tormentosos. NO hay más sufrimientos, rabia, deseos de venganza, soledad mal llevada …

Así que, si no sabes todavía “QUÉ SÍ”, comienza a limpiar el camino de lo QUE NO quieres más en tu vida. Y todo se irá ordenando por sí mismo, paso a paso.

Confía

El yo-personaje

El yo-personaje sueña y desea aquello, lo otro. No sabe bien qué.

Aparenta ser, fantasea con lo que no es o envidia lo que los demás tienen.

Quisiera ser perfecto porque tiene muy buena imagen de sí mismo. Quisiera que los demás le hagan feliz y quiere ser amado sin tener que dar demasiado.

Pero igualmente se siente infeliz, incomprendido o desgraciado, porque inconscientemente ese es el personaje que ha elegido interpretar.

Sufre haciendo su padecer el más grande. Sus carencias no tienen igual. No escucha ni ve a su alrededor; él es el centro del drama.

Todo esto sucede viviendo desde el yo-personaje, al que se ha vestido de víctima. Porque víctima es quien se deja dominar por su Mente … y esa mente (débil y miedosa) sólo está pendiente de su yo ridículo, anónimo y sin luz, . . ¡Toda una frustración!

Pero, qué pasa al otro lado, más arriba o más adentro de ese “yo” prefabricado … en ese otro espacio donde funciona otra realidad de nosotros mismos … resulta que ahí está nuestra Alma, tan tranquila, sin que se vea afectada por lo que ese yo-personaje viene quejándose.

Tenemos un Yo Superior capaz de trascender el Plano material y terrenal. Capaz de percibir e intuir que existen otras dimensiones y otras realidades, superiores.

Y ahí, en ese descubrir nuestro Yo Superior, es cuando la vida comienza a tomar sentido y propósito.

Es entonces, cuando nos deshacemos de ese yo-personaje, ficticio y fingido, cuando nuestra Conciencia se despliega y ensancha nuestro horizonte, cuando se expande nuestra inteligencia y claridad mental… entonces comenzamos a ser nosotros mismos. Por fin.