Excesos y abusos

Después del recogimiento obligado, del distanciamiento físico, de frenar en seco una vida de sobre-esfuerzo, de vivir contra-reloj, de padecer ansiedad y estrés super-preocupados por el futuro… encontremos y apreciemos la virtud de la moderación.

Los excesos nos han llevado a insensibilizar los sentidos. Recuperemos la capacidad de experimentar el afecto y el amor por la vida como algo bello y sublime.

El problema de no saber manejar de manera mesurada las emociones y los sentidos hace que aparezcan en nuestras vidas los conflictos y sufrimientos, que hubiesen sido perfectamente evitables.

Abusar es hacer un uso exagerado de algo, inclusive dejarse llevar por una emoción o sentimiento de forma desmedida. El otro extremo sería la abstención; aislarse, evitar la cercanía de otras personas, evitar enfrentarse a una situación o persona, debido principalmente a los miedos.

No volvamos a vivir en los extremos porque eso nos extravía. Existe otra manera y es desde la templanza. Salgamos de las viejas estructuras sociales y mentales.

¡Oh alma sosegada, qué dicha sentirte!

La Quinta Dimensión

Cuando se habla de la tercera, cuarta y quinta dimensión se refiere a los distintos niveles de Conciencia, cada uno de ellos vibrando a una velocidad determinada y distinta.

¿Y qué es la Conciencia? Es la cualidad de nuestro espíritu de reconocerse en sus atributos esenciales. Es la voz interior que nos guía en lo correcto. Es el conocimiento exacto que no pasa por la Mente y es registrado en el corazón.

La lucidez, la intuición y el discernimiento son facultades de la Conciencia que se asienta en el Tercer Ojo. Para expandir nuestra Conciencia podemos hacer un trabajo interno para abrir, desarrollar estas facultades y elevar nuestra vibración.

Subamos nuestra frecuencia. No amemos más desde la Mente. Esto sólo nos crea desilusión y frustración. El AMOR nace en el corazón. La energía del Amor es la que nos sostiene y nos da fuerzas, es la que nos sana emocionalmente. Comencemos por estar en paz con nosotros mismos.

Vivir en la TERCERA DIMENSIÓN es vivir en la dualidad y el sufrimiento. Los pensamientos de duda e inseguridad dominan la mente que aprovecha para crear miedo e inestabilidad mental y emocional.

Pasar a la CUARTA DIMENSIÓN es cuando comenzamos a tener conciencia de nuestras emociones y pensamientos y trabajamos para controlarlos. Dejamos de reaccionar y echar la culpa a los demás. Nos responsabilizamos de nuestra felicidad.

Entramos en la QUINTA DIMENSIÓN cuando ya somos capaces de trascender el Plano terrenal y nos deshacemos de nuestra parte egoísta para experimentar la compasión por los demás. Sentimos que somos una UNIDAD viva junto con toda la Humanidad y todo el Universo. Es la dimensión del AMOR INCONDICIONAL, la Energía Divina.

La Conciencia es LUZ. Todos somos LUZ.

Reparar conflictos

No se nos está pidiendo ir a la guerra sino que nos quedemos en casa. Y ni esa responsabilidad que tenemos para con todos parece que muchos no son capaces, desde su egoísmo, de entender y cumplir.

Parece que a algunos les cuesta tomar conciencia de que los CAMBIOS sociales que todos queremos y vemos que son necesarios, comienzan por hacer una transformación de forma individual, en nosotros, en todos los niveles de nuestro ser.

Sentirnos encarcelados en nuestra propia casa es un síntoma de conflicto con uno mismo que ha llegado la hora de resolver. Hemos evitado enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestras frustraciones, decepciones, infelicidad, mal humor y rabia reprimida, …

Si es así, es hora de aceptar que somos prisioneros pero de nuestros condicionamientos, de nuestros apegos y nuestros miedos.

Las víctimas de la vida son las que están padeciendo esta crisis global de forma traumática, por el desconocimiento de sí mismos y su debilidad mental y emocional.

Estar en paz con uno mismo, bajo cualquier circunstancia exterior, es posible cuando uno se ha trabajado el equilibrio entre la mente y el corazón. Cuando se ha aprendido a trascender y relativizar los problemas sin permitir que se conviertan en sufrimiento. La confianza en uno mismo y la claridad mental se hacen necesarias.

La solidaridad, la gratitud, la templanza y la compasión son valores necesarios de desarrollar en estos momentos.

Buen momento para comenzar a hacer limpieza en casa.

Renacer

Duele deshacerse de lo que formó parte de ti y ahora ya no te beneficia ni sientes como tuyo.

Duele reconocer las carencias y debilidades. Las heridas del corazón que creíamos sanadas… pero no, siguen doliendo en lo profundo.

Duele, como cuando la mujer está pariendo, desprendiendo de sí una nueva vida. Pero ese dolor tan intenso crea a la vez éxtasis, sino sería imposible de sobrellevar.

Tu renacer estuvo gestándose ya gracias a los conflictos y sufrimiento que te han obligado y empujado a decir basta e intuir que era/es el momento de soltar y dejar salir lo nuevo que hay en ti.

Pero ahora tienes miedo a no saber qué hacer, qué decisiones tomar, a no sentirte ser merecedor -hombre y mujer- de todo el mundo de posibilidades que tienes delante.

Renacer es la nueva oportunidad que te brinda la vida. Hace falta valentía. Hace falta no tener miedo a soltar toda la carga del pasado. Quedar vacío y listo para la nueva reconstrucción. Con confianza absoluta.

Purificar la Conciencia es el primer paso para fortalecer tu decisión, si quieres realmente conseguir resultados. Ya no es tiempo de reprimir. ni dejarte influenciar por otros. La auto-disciplina ahora es necesaria. La atención plena en tu Ser esencial.

Los patrones grabados en la memoria debes deshacerlos creando hábitos nuevos, Teniendo paciencia con los objetivos claros de lo que quieres conseguir. Lo que nos libera es el descondicionamiento, el desaprendizaje, Esto quiere decir, ser Observadores del “personaje” que actúa, e ir cambiando actitudes y comportamientos que nos vamos dando cuenta NO somos nosotros.

Siéntete bienvenido. Siéntete con derecho a Ser quien eres.

Causa y efecto

Esta Ley de la Naturaleza es tan sencilla y eficaz que sorprende que los humanos no la utilicemos para ser más atentos con nuestra conducta y así prevenir malos entendidos y enfados desagradables y dolorosas con los demás.

Es fácil de entender que, si yo siembro zanahorias, no puedo esperar otra cosa que recoger lo mismo que he sembrado.

Por esa misma lógica, si no quiero ver el conflicto que tengo delante mío porque no me siento capaz de resolverlo y lo camuflo justificándome, lo más probable es que siga enmarañándose, enturbiándose, y lo que coseche sea un sufrimiento mayor y más difícil de solucionar.

Nos sorprenden las reacciones de los demás a algunas de nuestras actitudes pero deberíamos hacernos conscientes y reconocer que los resultados están acorde a nuestro proceder.

Si somos amables y respetuosos a cambio recibiremos el mismo trato. Si nos dejamos llevar por los celos, la envidia o el enfado, de vuelta atraeremos ese mismo tipo de emociones tóxicas. Seamos consecuentes con nuestra conducta. Otros casos requieren que simplemente nos alejemos en silencio de este tipo de personas conflictivas sin buscar tener la razón.

Si entendemos y dominamos el mecanismo de nuestra mente y ego, nos evitaremos más de un disgusto. Solo así nos sentiremos dueños de nuestra vida y en paz con nosotros mismos.

Las auto-imposiciones

Las auto-imposiciones en cuanto cubren el cupo de capacidad de aguante del cuerpo físico, mental y emocional, se desbordan, explosionan o en el peor de los casos se pudren dentro creando tumores …

La necesidad, por miedo a no ser querido o aceptado, de querer aparentar quien no se es por una idea engañosa de mostrarse más simpático, más bondadoso, más inteligente, más servicial…

La auto-imposición de ser BUENO que muchos niños “captan” como condición para ser querido y aceptado … y cómo “eso” es entendido creando unas auto-exigencias y obligaciones excesivas, desmesuradas …

Desmontar estas creencias se hace difícil y doloroso. Se hace imprescindible cuestionarnos, hacer una recapitulación, enfrentarnos a nuestra memoria y sanar al niño interior.

El corazón se resiente ante la decepción. Sufre cuando pone sus expectativas en algo fuera de si mismo. Pierde las esperanzas y la ilusión por la vida cuando se da cuenta de que sus ideales y creencias no estaban a la altura en que él las había colocado.

Por todo ello, debemos revisar nuestros pensamientos y creencias; pulimentarlas. Sólo contar con lo que nosotros mismos somos capaces de hacer. Darnos cuenta de que son los convencimientos ficticios, creados desde suposiciones y miedos carenciales los que nos han llevado a una vida de insatisfacción con nosotros mismos. Por lo tanto, se hace necesario una limpieza de los mismos.

Renovarse constantemente nos trae aire fresco, ideas nuevas y nuevas esperanzas. No tener miedo de preguntarnos “¿cuál es mi realidad?” y a partir de ahí reafirmarnos en quien verdaderamente somos.

Darnos permiso de ser nosotros mismos nos liberará de todo sufrimiento y responsabilidad que no nos pertenece.

Tiempo de actualización

¿Hasta dónde alcanza nuestra capacidad de proyección de nosotros mismos como seres completos?

¿En qué medida podemos visualizarnos a nosotros mismos como personas capaces de crear lo que deseamos? ¿Podemos hacerlo?

Entremos en contacto con nuestra Conciencia. Y eso lo lograremos desde la pureza de nuestro anhelo e intención. ¿Qué vamos a conseguir con ello? No más sufrimiento. ¿acaso eso es poco?

La Conciencia nos conduce y guía por el camino correcto, sin tener que pensar en planearlo; pues la Mente es engañosa, con toda seguridad.

La Conciencia hace que nos anticipemos a los hechos; así funciona la intuición. Créetelo que es posible.

Los conflictos se producen en una dimensión de más baja frecuencia. Esto quiere decir que las dificultades pueden ser las mismas, la diferencia está en cómo se viven y son resueltas. Cuanta mayor es la Conciencia más claridad mental y desapego para tomar decisiones y solucionar correctamente cualquier situación.

El primer paso es tomar Conciencia de que estás vivo, si no solamente existes. Y si te sientes vivo, te sientes agradecido y valoras la vida, la aprovechas, encuentras darle un sentido.

Experimenta la realidad de tu Ser en su totalidad. Y fluye. No te hagas demasiadas preguntas, siente a tu Ser. Permítete relajarte y disfrutar del encuentro contigo mismo.

Visión negativa y positiva

Esa capacidad que tiene la Mente para saltar diciendo NO y resistirse a lo nuevo, teniendo argumentos para justificar su rigidez y así disimular, esconder y reprimir lo que verdaderamente quiere pero teme mostrar. Y amordaza el deseo, lo que gritaría pidiendo; un abrazo, confesando su miedo y sufrimiento.

Y el cuerpo se tensa contrayendo el quiebro. Y la garganta se cierra hasta doler las lágrimas por dentro. Y uno se asfixia sin aires de afecto.

La visión en positivo.-

La capacidad de la Mente para decir SI PUEDO, sin resistencias, confiando en sí misma, sintiéndose fuerte. Libre el deseo que clama y abraza al cielo confesando que ama y se siente amada.

Y el cuerpo deja fluir su agradecimiento por cada poro de su piel y la garganta se abre hasta florecer por dentro. El aire fresco te traspasa, te hace transparente al traer de vuelta la Alegría y desplegar en ti la visión de un mundo nuevo.

No es mi culpa

Los sentimientos de culpa forman una capa bajo nuestra piel. No es que el otro me ha dañado -que también- sino que nací y crecí sin protección para ese tipo de aflicciones.

Existen las personas que creen firmemente que siempre la culpa es del otro. Así que nunca se cuestiona sobre sí mismo porque encuentra rápido una justificación para todos sus actos.

Estas personas difícilmente se desarrollan porque son rígidos en sus ideas y creen tener siempre la razón. Una de sus frases favoritas es “no es mi culpa”.

Por otro lado están esas otras personas que cargan con la culpa de todo; la suya y la de los demás. Son las que están pidiendo perdón y disculpas muy a menudo, inclusive ya como hábito comienzan la frase con un “perdona….”

Estas personas son sufridoras natas, sea la razón que sea la que les ha llevado a vivir con este asfixiante sentimiento, que sepan que éste es un buen momento para sacudirse tamaña responsabilidad. Hay que trabajarse a auto-estima.

¿Qué sentimiento de culpa me está torturando? ¿Qué carga llevo sobre mis hombros que no me pertenece?

Imaginémonos subiendo una colina, el camino está en forma de espiral. A cada vuelta que damos de forma ascendente, nos paramos unos momentos a descansar y nos deshacemos de algo de CULPA que llevamos a cuestas. Y lo vamos nombrando “no quiero llevar más conmigo la enfermedad de mi hermana”. “dejo aquí la culpa de sentirme alegre a pesar de la muerte de mi madre”. “me deshago de la culpa de que mis hijos no me quieran como yo quisiera” …

Y cuando llegues a la cima, ligero, libre de “pecado”, respira hondo y reconócete como un ser humano normal que solo desea vivir en paz y amor. Del mal que haya hecho pido perdón y me libero.

El Universo será testigo de ello y te apoyará.

El pasado es lo ya vivido

En la medida en que hacemos nuestra andadura -aprendiendo de la vida- nuestro pasado también se va modificando. ¿Cómo es eso?

Es verdad que el pasado no se puede cambiar, pero sí se puede cambiar la forma de interpretarlo y recordarlo. Cuanta mayor comprensión más compasión. Cuanto mayor entendimiento más capacidad de perdonar.

Dejando el pasado atrás aligeramos nuestra carga emocional.

Nuestra historia pasada debe quedar atrás, comprendiendo que no somos los mismos, que las circunstancias fueron bien distintas. Nuestra trayectoria sigue su curso. La vida se encarga de enseñarnos.

Es verdad que existen hechos del pasado que produjeron consecuencias dolorosas o injustas. ¿No crees que es momento de soltar esa carga y aceptar, perdonar y trascender lo sucedido?

Aprendiendo a gestionar las emociones. Siempre de frente, sin eludir las verdades. Sin escapar de las responsabilidades. Pero saliendo emocionalmente de lo que ya no existe. Sucedió.

¿Estás dispuesto a hacer tu parte? Todos merecemos vivir con plenitud y en paz para poder construir -en nuestro presente- la vida de nuestra elección.