Sin respuestas

Hay preguntas que no tienen respuesta… ¡¿por qué a mi?! , ¿Qué hice para merecer esto?, … cuanto más uno se siente víctima del mundo, más preguntas lanza al exterior pero de las que tampoco espera respuestas, sólo quiere que le apoyen y reafirmen en su parecer y sentir.

O también, podríamos pensar que se lanzan este tipo de preguntas, a sabiendas que no tienen respuesta, como una forma de ahondar en el sufrimiento a modo de auto-agresión.

Este es solo un pequeño ejemplo, y las direcciones en las que nos cuestionemos son muchas y bien diferentes.

NO QUEREMOS ESCUCHAR.

¿No os ha pasado? Reconozcamos que muchas veces no nos paramos a escuchar/nos … La POBRE-ESCUCHA se da con mucha frecuencia en personas que están desconectadas de sí mismas y de su entorno … Simplemente no queremos saber por miedo al sufrimiento.

Soltamos preguntas pero no nos interesa escuchar las respuestas de los demás … no buscamos sus respuestas, sólo queremos deshacernos de una rabia en nuestro interior. Necesitamos escucharnos a nosotros mismos. ¡Y quejarnos!

Pero lo más importante está en clave. Está por descubrir en nosotros. Con el tiempo experimentaremos que las respuestas llegan solas en el momento en que somos capaces de entenderlas.

Si uno está conforme con su vida y consigo mismo, no tiene necesidad de hacerse preguntas. No necesita de respuestas… siente su interior en orden.

La intuición se ha puesto en marcha.

Anuncios

Relativizar la vida

Lo que no acepto ni entiendo de mi mismo se convierte en tortura.

La auto-exigencia, es motivo de tortura mental porque el sentido de perfección jamás llega a satisfacerse. Todo lo que se piense o haga en exceso produce desequilibrio y desarmonía.

La frustración genera pensamientos densos que presionan el cerebro y limitan la capacidad de pensar correctamente. La frustración ahuyenta la alegría de ser.

La angustia es una preocupación magnificada, fuera de control, que nos causa tormento mental.

EJERCICIO PARA RELATIVIZAR Y DESTENSAR LA VIDA.- Imaginemos que somos una hormiga subiendo por el dedo gordo del pie de un humano… ¡gran aventura! pero cualquiera que sean sus conclusiones, -llegue hasta donde consiga llegar- serán falsas, aunque eso no tiene ninguna importancia ni relevancia para el humano …y ni siquiera para ella misma …

Lo mismo ocurre a nuestra escala ¡todo es tan relativo! …

Borremos la palabra CASTIGO

Se supone que el castigo serviría para escarmentar y corregir con rigor el mal comportamiento. Inclusive el auto-castigo que nos infligimos es debido a que, en algunos aspectos, tenemos una mala opinión de nosotros mismos y creemos que nos lo merecemos.

Vamos a borrar esa palabra de nuestra mente porque el castigo, está ya comprobado, no sirve nada más que para crear odio, rebeldía, sufrimiento, …

Por el contrario, vamos a sustituirlo por pensamientos de OPORTUNIDAD para el APRENDIZAJE.

Así que por un lado, cuando alguien nos hace algo malo y deseamos castigarle con nuestra indiferencia o nuestro odio y venganza. En su lugar, vamos a observar todo el asunto de la forma más imparcial que podamos y vamos a preguntarnos: ¿QUÉ APRENDIZAJE HAY PARA MI EN ESTE ASUNTO?

Y vamos a envolver a esa persona y la cuestión en una aureola rosada de amor incondicional para que la compasión desborde en nuestro corazón y ahogue cualquier otro sentimiento.

Comencemos a hacer limpieza emocional en nuestro entorno familiar.

Si no creemos en las casualidades, todo lo que nos ocurre tiene una razón de ser. Si es algo bueno, enseguida lo atribuimos a que es la recompensa porque estamos haciendo las cosas muy bien. Y si es algo que nos contraría y nos hace sufrir, pensamos que se trata de un castigo que no merecemos…

Todo es más sencillo y tiene un beneficio si nuestra actitud, no es la de buscar un culpable para castigarlo sino buscar dentro de nosotros QUÉ APRENDIZAJE HAY PARA MI EN ESTE ASUNTO…

Comenzaremos a sentirnos mucho mejor con nosotros mismos. Ganaremos en paz interior.

Qué cosas NO y qué SÍ

Lo mejor para empezar -cuando no sabes por dónde empezar- es hacerlo desde QUÉ NO quiero más en mi vida.

Comenzamos por la periferia, las zonas más oscuras, haciendo reajustes y limpieza a todos los niveles.

Desechamos pensamientos inútiles y sentimientos que son sólo recuerdo.

Ponemos orden en todo lo que pertenece al pasado y lo dejamos atrás.

Hacemos un repaso de qué cambios necesitamos en el cuerpo físico (mejor alimentación, algo de ejercicio). También en el cuerpo mental (descanso, concentración), cuerpo emocional (alguna práctica para no ser tan vulnerables, por ejemplo) y cuerpo espiritual.. NO a los apegos.

Todo es más sencillo cuando vamos despejando el Camino. ¿Cómo es posible? … Porque los miedos van desapareciendo. NO más dudas. NO hay envidias o celos. NO hay obsesiones y pensamientos tormentosos. NO hay más sufrimientos, rabia, deseos de venganza, soledad mal llevada …

Así que, si no sabes todavía “QUÉ SÍ”, comienza a limpiar el camino de lo QUE NO quieres más en tu vida. Y todo se irá ordenando por sí mismo, paso a paso.

Confía

El yo-personaje

El yo-personaje sueña y desea aquello, lo otro. No sabe bien qué.

Aparenta ser, fantasea con lo que no es o envidia lo que los demás tienen.

Quisiera ser perfecto porque tiene muy buena imagen de sí mismo. Quisiera que los demás le hagan feliz y quiere ser amado sin tener que dar demasiado.

Pero igualmente se siente infeliz, incomprendido o desgraciado, porque inconscientemente ese es el personaje que ha elegido interpretar.

Sufre haciendo su padecer el más grande. Sus carencias no tienen igual. No escucha ni ve a su alrededor; él es el centro del drama.

Todo esto sucede viviendo desde el yo-personaje, al que se ha vestido de víctima. Porque víctima es quien se deja dominar por su Mente … y esa mente (débil y miedosa) sólo está pendiente de su yo ridículo, anónimo y sin luz, . . ¡Toda una frustración!

Pero, qué pasa al otro lado, más arriba o más adentro de ese “yo” prefabricado … en ese otro espacio donde funciona otra realidad de nosotros mismos … resulta que ahí está nuestra Alma, tan tranquila, sin que se vea afectada por lo que ese yo-personaje viene quejándose.

Tenemos un Yo Superior capaz de trascender el Plano material y terrenal. Capaz de percibir e intuir que existen otras dimensiones y otras realidades, superiores.

Y ahí, en ese descubrir nuestro Yo Superior, es cuando la vida comienza a tomar sentido y propósito.

Es entonces, cuando nos deshacemos de ese yo-personaje, ficticio y fingido, cuando nuestra Conciencia se despliega y ensancha nuestro horizonte, cuando se expande nuestra inteligencia y claridad mental… entonces comenzamos a ser nosotros mismos. Por fin.

Hacer lo que conviene

Nuestra verdad, cuando no hay exaltación del ego, es Luz, digan lo que digan los demás.

Nos ajustamos adecuadamente a la Verdad desde nuestro nivel de Conciencia y esa perspectiva es la válida, cuando la observamos desde la honestidad y la integridad.

No dudemos. No creemos inseguridades mentales. Todo ello nos debilita. Paso a paso vamos tomando decisiones. Elegimos desde nuestra capacidad de intuición y eso será lo correcto porque aunque aparentemente fallemos, nos proporcionará experiencia.

Lo que sea conveniente hacer que no nos de pereza realizarlo. La pereza la crea la mente inferior. Y a nosotros nos gusta los desafíos.

Para que las emociones no se anquilosen y el corazón no se quede atrás, estemos atentos al yo-personaje, ese que le encanta nadar en el sufrimiento y la queja.

Vamos a hacer lo que le conviene a nuestro Ser.

Quietud y serenidad

Dicen que si te sientes solo es porque no estás contigo.

Que el amor que se exige o reclama no tiene mucho valor.

Que tener Conciencia es recordar quien eres, aceptándote.

Que lo que escondo dentro mio como malo es una parte reprimida de mi persona que debo asumir.

Dicen que la vida se sufre desde la inconsciencia hasta que decides no sufrir más y cambias de actitud.

… si este fuera el último día de tu vida, ¿querrías hacer lo que estás haciendo? …

Mira con atención el Sol naciente, luego cierra los ojos y siéntelo dentro de ti, agradece la bendición que te brinda.