El espacio interior y el sufrimiento.

Ascender en Conciencia es expandirla conscientemente.

De forma continua percibimos a través de nuestros sentidos, surgen y se multiplican los pensamientos sin que nos de tiempo de ordenarlos y desechar los inútiles. Todo eso, más las emociones, llenan nuestro espacio interior; de nuestra Mente y de nuestra Conciencia. Este conjunto de cosas son las que conforman las imágenes mentales que nos sirven para identificarnos.

Cuando comenzamos a darnos cuenta de que nuestro espacio interior está lleno y sentimos la necesidad de aclararlo es cuando se deja ver y descubrimos de que tenemos una CONCIENCIA de ser. Y este es el primer paso para adentrarnos en ella para poder afirmar de que, no tenemos sino que SOMOS Conciencia.

Esto significa de que además de ser conscientes de nuestra capacidad de percepción, conscientes de cómo se mueven y qué provocan los pensamientos en nuestra mente y de qué forma las emociones pueden controlarnos y gobernar nuestras decisiones y nuestra habilidad para ser felices o desgraciados, también nos vamos haciendo conscientes de que nuestra Conciencia significa LUZ y nos puede guiar a nuestro próximo nivel evolutivo.

Sabremos entonces que cuando el sufrimiento se hace insoportable, como si se tratase de una gran tormenta, después llega la calma inevitablemente. Todo se aquieta y se despeja en nuestro espacio interior en cuanto dejamos de forcejear desde la impaciencia; surge entonces un nuevo comienzo, siendo más dueños de nosotros mismos; con más Conciencia.

Desdoblamiento de la Conciencia.

Perseveramos en el entrenamiento para la Nueva Conciencia.

Cuando somos capaces de ver nuestro propio cuerpo físico como un simple observador externo, se amplía por si sola nuestra visión sobre quiénes somos realmente y se abre la perspectiva sobre todo lo demás.

El desdoblamiento de la Conciencia nos permite experimentar que tenemos una parte física y otra que es la Conciencia que es la que nos permite vivenciar nuestra realidad multidimensional.

Para todas las personas que ya llevan conmigo tiempo con estas prácticas quisiera hacer una pequeña reflexión en agradecimiento a esta oportunidad de compartir lo que ha sido dictado por el Universo y que nos permite así estar preparadas para dejarnos fluir en la Red de Luz de Amor Incondicional que envuelve la Madre Tierra y a todos los seres vivos. Y así avanzar en nuestro propósito de evolución personal y colectiva.

En este proceso que llevamos tiempo transitando, hemos sido observadoras de nuestras cualidades a desarrollar más allá de lo que creíamos éramos capaces de hacer. Hemos aprendido a permanecer centradas en nuestro corazón espiritual, haciéndonos conscientes cada vez más, de nuestra esencia y espíritu.

Ahora tenemos la experiencia y la certeza de que, la única Fuente de plenitud y Verdad, reside en nuestro interior y a ella nos dirigimos para saciar nuestras necesidades y deshacernos de todo lo que nos condiciona y limita.

El Perdón, la Compasión, el sentimiento de solidaridad, son partículas de nuestra esencia que es el Amor Puro.

Gracias al Universo, a la Gracia divina que nos asiste y a tod@s los que me acompañan …

Reconoce y abraza el dolor

Abre el círculo de sufrimiento y miedo en el que estás.

Todos tenemos miedo de enfrentarnos a nuestro dolor, por eso intentamos huir de nosotros mismos. Nos mantenemos encerrados en nuestro sufrimiento y consentimos, de forma resignada o rabiosa, a padecer y sobrellevar esa carga. El sufrimiento es ocultar en nuestro corazón lo que no aceptamos de nosotros mismos pero que nos sentimos incapaces de cambiar. Por eso sentimos asfixia, ansiedad …

Entender lo que nos hace sufrir, lo que nos da miedo, abrazar ese entendimiento, nos liberará de la carga pesada y el dolor, vaciado de toda herrumbre, se transformará en aprendizaje y será llevadero.

Ahora escucho mi voz interior en el silencio, que me da entendimiento, creando un puente hacia la compasión.

Desde ese estado puedo reconocer y abrazar el sufrimiento de los demás.

Esta es la transformación del sufrimiento. La energía de la compasión es sanadora y transformadora.

Liberar la tensión creada por el sufrimiento dejará espacio para la paz interior.

Abramos el corazón, experimentemos la Gracia del Ser de Luz que somos,

Se trata de des-identificar el ego para poder engrandecer el Alma.

Es la mente-ego quien crea el sufrimiento y el miedo.

Yo no soy mi mente.

El dolor del Alma

A veces no hay explicaciones racionales. El dolor del Alma anuncia transformaciones internas.

Pronunciar el dolor te permite escucharlo, no simplemente soltarlo.

Revelar el dolor sin intención de exhibirlo sino expresarlo, acompañarlo.

Aceptar el dolor sin que te lastime, sin compadecerte, reconociendo su sentido, acogiendo su aprendizaje.

Cuando el estado del Alma es frágil se resiente el corazón por falta de Amor, hacia uno mismo.

La capacidad y grado de amar y sintonizar con el Alma demuestra la bondad y respeto que existe en el centro de todas las relaciones. Sacar al Alma de su aislamiento y depresión para reconectarla e impulsarla hacia la unidad con su espíritu facilita el poder experimentar la fusión con aquello que se ama. Y de eso trata la espiritualidad.

A mi Ser esencial

No escribo a nadie en particular. No le cuento a nadie sino a mi misma; desde mi yo a mi ser esencial o a la inversa; porque quien desea expresarse es mi Ser.

Mi yo se siente maravillado de cómo mi Ser atrae hacia él la bonanza.

Mi yo por fin confía plenamente y se permite relajarse y fluir, percibiendo al Ser como Luz inalterable.

Mi yo se diluye en esa Luz de Amor, de forma natural, suavemente.

Hace ya tiempo que decidí ser feliz; dije BASTA, con claridad y firmeza, al sufrimiento.

Así que, si éste quiere hacer su aparición en algún momento de mi vida, lo freno antes de que entre en mi territorio, no permitiéndole la entrada.

Modifico entonces la perspectiva y la hago viable, aceptable.

La visión de la vida, los sentimientos, los argumentos, los cuestionamientos … todo toma otra dimensión más amable para el corazón.

La importancia de no creerse importante.

Existe una lucha en el ser humano, consigo mismo. Unos se creen muy importantes pero incomprendidos y otros no se sienten merecedores … o las dos cosas a la vez; los conflictos creados por pensamientos extremos…

El sufrimiento que causa el Ego en su devaneo puede ser magnificado hasta la exageración. Y ese dolor es real pero ilusorio, mientras son alimentados por miedos infundados.

Uno se recrea en el victimismo. Uno juega al pobrecito de mi, sintiéndose un héroe o heroína caído en desgracia.

Falta de conexión con el corazón; con el Alma. Falta de escucha con la voz interior. Falta de conciencia de uno mismo, de su identidad. Falta de vivenciar la vida, experienciandola … Falta de valentía para afrontarla; los miedos, el dolor, los fracasos, las decepciones … y asumirlas, sabiendo que son parte de la vida.

Cuando te caes, te levantas. Y punto. No estar dudando con el pero y si me vuelve a caer ….

Para quitarnos la inseguridad de encima tenemos que afrontar la vida y experimentarla tal cual nos llega, e ir resolviéndola como mejor sepamos y esa misma actitud nos fortalecerá.

La opinión de los demás muchas veces nos confunde, escuchemos mejor a nuestro corazón. No busquemos la perfección -no existe- sintámonos satisfechos con nosotros mismos por el simple hecho de haber actuado lo mejor que sabemos.

El polluelo por si mismo quizás no se arriesgaría a saltar del nido, por eso su madre, cuando considera es el momento, lo empuja afuera. Es el mayor acto de amor incondicional.

La urgencia de conocerse uno mismo.

Vivimos tan engañados. Tenemos tanto miedo de enfrentarnos a nosotros mismos y de sufrir. Nos sentimos perdidos justamente porque no nos conocemos, ni conocemos nuestra valentía y valores.

Al vivir por debajo de nuestras capacidades y temer aventurarnos a dar lo mejor de nosotros mismos, la vida se vuelve mediocre.

Estamos sacrificando a nuestro Ser. Y el sacrificio no surge del Amor sino del miedo y del sentimiento de culpa.

Hagamos un pequeño test para valorarnos, siendo 1 poco y 10 completamente:

a) Flexibilidad y claridad mental ………

b) Compasión y desapego. Armonía emocional …………..

c) Conciencia y responsabilidad por mi bienestar y salud física ……..

d) Paz interior. Fe y Amor por mi mismo y los demás. ……..

e) Cuánto estoy dispuesto a mejorar mi actitud ……….

Utiliza la intención y el compromiso contigo mismo para deshacerte de todo lo inútil en ti (creencias, pensamientos, hábitos). Comenzarás a sentirte mejor contigo mismo y volverá el entusiasmo por la vida, al comenzar a valorarte como te mereces.

Excesos y abusos

Después del recogimiento obligado, del distanciamiento físico, de frenar en seco una vida de sobre-esfuerzo, de vivir contra-reloj, de padecer ansiedad y estrés super-preocupados por el futuro… encontremos y apreciemos la virtud de la moderación.

Los excesos nos han llevado a insensibilizar los sentidos. Recuperemos la capacidad de experimentar el afecto y el amor por la vida como algo bello y sublime.

El problema de no saber manejar de manera mesurada las emociones y los sentidos hace que aparezcan en nuestras vidas los conflictos y sufrimientos, que hubiesen sido perfectamente evitables.

Abusar es hacer un uso exagerado de algo, inclusive dejarse llevar por una emoción o sentimiento de forma desmedida. El otro extremo sería la abstención; aislarse, evitar la cercanía de otras personas, evitar enfrentarse a una situación o persona, debido principalmente a los miedos.

No volvamos a vivir en los extremos porque eso nos extravía. Existe otra manera y es desde la templanza. Salgamos de las viejas estructuras sociales y mentales.

¡Oh alma sosegada, qué dicha sentirte!

La Quinta Dimensión

Cuando se habla de la tercera, cuarta y quinta dimensión se refiere a los distintos niveles de Conciencia, cada uno de ellos vibrando a una velocidad determinada y distinta.

¿Y qué es la Conciencia? Es la cualidad de nuestro espíritu de reconocerse en sus atributos esenciales. Es la voz interior que nos guía en lo correcto. Es el conocimiento exacto que no pasa por la Mente y es registrado en el corazón.

La lucidez, la intuición y el discernimiento son facultades de la Conciencia que se asienta en el Tercer Ojo. Para expandir nuestra Conciencia podemos hacer un trabajo interno para abrir, desarrollar estas facultades y elevar nuestra vibración.

Subamos nuestra frecuencia. No amemos más desde la Mente. Esto sólo nos crea desilusión y frustración. El AMOR nace en el corazón. La energía del Amor es la que nos sostiene y nos da fuerzas, es la que nos sana emocionalmente. Comencemos por estar en paz con nosotros mismos.

Vivir en la TERCERA DIMENSIÓN es vivir en la dualidad y el sufrimiento. Los pensamientos de duda e inseguridad dominan la mente que aprovecha para crear miedo e inestabilidad mental y emocional.

Pasar a la CUARTA DIMENSIÓN es cuando comenzamos a tener conciencia de nuestras emociones y pensamientos y trabajamos para controlarlos. Dejamos de reaccionar y echar la culpa a los demás. Nos responsabilizamos de nuestra felicidad.

Entramos en la QUINTA DIMENSIÓN cuando ya somos capaces de trascender el Plano terrenal y nos deshacemos de nuestra parte egoísta para experimentar la compasión por los demás. Sentimos que somos una UNIDAD viva junto con toda la Humanidad y todo el Universo. Es la dimensión del AMOR INCONDICIONAL, la Energía Divina.

La Conciencia es LUZ. Todos somos LUZ.

Reparar conflictos

No se nos está pidiendo ir a la guerra sino que nos quedemos en casa. Y ni esa responsabilidad que tenemos para con todos parece que muchos no son capaces, desde su egoísmo, de entender y cumplir.

Parece que a algunos les cuesta tomar conciencia de que los CAMBIOS sociales que todos queremos y vemos que son necesarios, comienzan por hacer una transformación de forma individual, en nosotros, en todos los niveles de nuestro ser.

Sentirnos encarcelados en nuestra propia casa es un síntoma de conflicto con uno mismo que ha llegado la hora de resolver. Hemos evitado enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestras frustraciones, decepciones, infelicidad, mal humor y rabia reprimida, …

Si es así, es hora de aceptar que somos prisioneros pero de nuestros condicionamientos, de nuestros apegos y nuestros miedos.

Las víctimas de la vida son las que están padeciendo esta crisis global de forma traumática, por el desconocimiento de sí mismos y su debilidad mental y emocional.

Estar en paz con uno mismo, bajo cualquier circunstancia exterior, es posible cuando uno se ha trabajado el equilibrio entre la mente y el corazón. Cuando se ha aprendido a trascender y relativizar los problemas sin permitir que se conviertan en sufrimiento. La confianza en uno mismo y la claridad mental se hacen necesarias.

La solidaridad, la gratitud, la templanza y la compasión son valores necesarios de desarrollar en estos momentos.

Buen momento para comenzar a hacer limpieza en casa.