La auto-complacencia

Fui a casa de una mujer que estaba enferma y me había pedido le diese REIKI. En el salón tenía un acuario de varios metros empotrado en la pared con una veintena de peces tropicales. Me quedé observándolos, llamándome la atención uno de ellos que flotaba bocarriba, evidentemente medio muerto y así me lo confirmó la mujer que dijo que desde el día anterior estaba así y que no duraría mucho con vida.

De forma instintiva apoyé la mano por unos minutos en el cristal en donde estaba el pez agonizando. Al día siguiente me llamó por teléfono esa señora y con voz muy alegre me dijo que sorprendentemente el pez revivió y que cuando ella volvió al salón, el pez estaba nadando junto a los demás. Me comentó que le pusieron mi nombre.

Reflexioné sobre la auto-complacencia y la auto-compasión que corremos el peligro de sentir por el bien que hacemos a los demás. La compasión debe ser incondicional, sin interés personal, y esta es la primera regla en REIKI.

La compasión genuina surge por la interconexión entre los seres no por lástima u emoción.

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