La Dicha

La Dicha no es un sentimiento o emoción que pueda crear la Mente.

Ni el esfuerzo o la voluntad de la persona más espiritual -sólo por el hecho de serlo o sentirse así- tiene asegurado el grado de Dicha. No por desearla, anhelarla o ir detrás de ella, se consigue.

Podríamos decir que la Dicha es un regalo del Cielo. No tiene explicación. Si acaso, podríamos decir que es mucho más que la felicidad que conocemos. que creamos desde el exterior.

La Dicha surge de pronto. Se hace presente como una ráfaga de aire puro. Se hace presente y te envuelve con una deliciosa fragancia. Llega y te llena el corazón de dulzura y amor jamás antes vivido. En esos momentos sólo deseas reír de pura alegría …

La Dicha se hace presente en tí y lo que haces es disfrutarla, porque si la piensas se esfuma. La sonrisa aparece en tu cara por si sola. Los seis sentidos parecen florecer y esparcen su energía: irradias felicidad.

… luego se esfuma. Tal cual ha venido se va. Simplemente de ha mostrado por un instante el maravilloso estado de tu Ser esencial en otras dimensiones.

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Sin pensamientos

Nos separa el abismo de una cordura puntiaguda

Yo, al otro lado, con mis alas pretendiendo volar

Nos amamos, pero sin entendimiento

Unos corazones bombean con ritmo

Y otros parecen bailar sin domesticar.

Queremos entendernos pero alguien tiene que ceder

Nos esforzamos por amarnos porque es lo razonable

Pero las emociones dan saltos irresponsables

¡Vuelve la magia cuando hay espontaneidad!

¿Pero existe en la espontaneidad sentimientos?

Se trata de la expresión natural sin pensamientos

… cosas del alma …

Expresión sin pensamiento

Una actitud sana

No me doy por vencida hasta el final, hasta que me demuestro a mi misma de que yo puedo hacerlo o solucionarlo. Porque hacer las cosas bien, -lo mejor que uno sabe-, es la actitud más sana para el cerebro. Se ocupa de una cosa al cien por cien, la completa, y luego pasa a otra cosa.

Sin crítica. Sin juicio. Sin castigo. Sin vanagloriarse. Sin culpa.

Cumpliste con tu parte. El resultado -lo que vendrá- confías en que será lo que te mereces, lo que necesitas, lo que sigue … y estarás abierto a recibirlo.

La paz interior trata de eso; en dejarte guiar por lo que tu Conciencia te dicte. Y podemos escucharla; nos habla desde el corazón. Si me siento intranquila en algún asunto, debo revisarlo de manera imparcial y preguntarme qué anda mal, qué puedo mejorar o dónde me equivoqué. Sin excusas ni justificaciones.

Es cuando el corazón -donde se asienta nuestra Alma- está sereno y alegre, cuando podemos sentir que todo está en orden en nuestra vida.

Una actitud sana se consigue cuando hemos logrado dominar la Mente y ponerla a nuestro servicio. ¿Al servicio de quién? Al servicio de nuestro Ser y del Bien común.

La Mente gobierna el cuerpo físico. Si educamos correctamente a nuestra Mente, -de forma positiva- , teniendo un estado de ánimo ecuánime y centrado, conseguiremos tener la actitud correcta y una mejor calidad de vida.

Mi Yo

Mi Conciencia me indica que debo actualizarme continuamente. Mi intuición me avisa y anima para que así sea. Me pone en alerta de mi yo-mental que se resiste a ello.

El Conocimiento directo -que no pasa por la mente- convierte en desafío mi anhelo de avanzar y concentra la energía en esa dirección para que no me acomode.

No es mi Yo quien decide, es la Conciencia Superior, a la que entrego mi voluntad.

Por momentos se diluye la identidad personal y una aparente apatía no es nada más que he dejado de tener deseos o preocupaciones por el futuro. Confío. Mi corazón palpita desde la certeza absoluta que el Universo y la Madre Tierra me protegen.

La Mente se vuelve cada vez más sencilla. Los pensamientos parecen elásticos y el espacio entre ellos también se alarga. Lo personal y cotidiano pierden importancia al entrar el Ser en otras dimensiones .

El cuerpo físico, es solo eso, el vehículo. Es el Alma y el Espíritu quienes cobran ahora su magnificencia.

Mi respiración se hace consciente y siento que te amo, lo sepas o no.

El corazón señala el Camino

Se amable contigo mismo

Mantente motivado. Sobre todo, párate para descansar pero no te rindas.

Apuntala y reafirma todo lo que has conseguido. Alégrate por ello. Celébralo. Y lo que falta por hacer, dosifícalo. No te sobre exijas. Disfruta del Camino y de lo andado.

Ni el sentimiento de culpa ni el arrepentimiento sirven para nada bueno. La vida es una escuela de aprendizaje.

Cuestiona tu día a día para mejorarlo pero sin culpas ni castigo. Enfrenta tus responsabilidades desde el corazón y de acuerdo a tu Conciencia. Así podrás dormir tranquilo.

La vida nos ha sido entregada como un regalo. Nos envuelve el Amor. Nos adorna la Inteligencia Suprema. En el interior, el Alma que es eterna.

El daño de mentir

arrugas con flores.jpgEstaba con una amiga muy querida y de muchos años, en una situación que requería la solventásemos de inmediato. Ella propone digamos una mentira y yo con toda naturalidad le contesto que yo hace mucho tiempo que no digo mentiras… y ella se echó a reír como si yo hubiese dicho algo gracioso. Hay otras salidas más valientes.

A todo el mundo por lo visto le parece normal mentir pero les molesta e indigna que a ellos les mientan. Al consultorio vino una mujer con su hijo de 15 años quejándose a los gritos de que su hijo le mentía compulsivamente, que no podía confiar en él en absoluto, que qué podía hacer.

El caso es que ella, en una visita previa que habíamos mantenido las dos, me había contado que a veces mentía al muchacho para asustarlo y así conseguir le obedeciese. Pero no, las personas que tienen pobre escucha, no les puedes hacer ver las verdades.

Yo me di cuenta del daño que se hace uno mismo al mentir, aunque la mentira fuese “piadosa” o “blanca”… Cada mentira es una mancha negra y pegajosa en el corazón. Inclusive las mentiras que uno se dice a sí mismo, por supuesto. Las mentiras densifican nuestra mente. Nos esclavizan y nos roban energía.

Yo os animo a hacer la prueba de estar una semana sin decir una mentira. Observaros. Ni tan siquiera cuando os llaman por teléfono para venderos algo; decid la verdad, sin perder la amabilidad. “No estoy interesada, gracias” -y cuelgas- porque son insistentes.

Os sorprenderéis.

El guerrero pacificador

mujer hermosaCuando no existe otra alternativa, el Ego se rinde y surge entonces, desde lo más hondo del Ser, el guerrero espiritual o pacificador.

Al guerrero espiritual ya no le quedan más armas que la compasión y su campo de batalla se libra desde el corazón.

La mente deja de parlotear repitiendo las creencias e ideas de otros y comienza a EXPERIMENTAR por sí misma y a afianzar certezas vividas por ella misma, que es lo que da sabiduría y templanza.

El guerrero espiritual ya no es más un Buscador desde que sigue el llamado de su corazón y de la Luz de su intuición.

El guerrero espiritual, hombre o mujer, caminan por el mundo bendecidos por la Madre Tierra y el Universo. Le han otorgado todos los valores de la Fuerza del Amor y el Poder para hacer el Bien.

Reverencia la vida y tu naturaleza divina. Honra a tus padres y ancestros. Sé devoto del Creador de los Mundos y respetuoso con todos los seres vivos. Es así como nos transformaremos en guerreros espirituales.