La vida

La vida misma es mi amiga y compañera. Así lo siento. Para definir la vida hay que sentirla.

Todo tiene vida y está interrelacionado. Todo cobra vida cuando estamos atentos. Todo el espacio que respiramos está cargado de vida.

Entonces, si soy consciente de ello y mi Conciencia está despierta, percibiendo la vida en cada suceso, en cada parpadeo y respiración, me siento vibrante y en sintonía con mi alrededor.

La vida me muestra y me recuerda muchas veces de que estoy viva; me facilita lo que yo necesito para crecer. Ya no me resisto a vivir lo que ella me brinda. Me fue dada mi “porción” de vida y la hice mía en principio, la metí en un molde y la programé, la discipliné y la sometí; ese fue el error.

Ahora, una vez entendí que ella es mi maestra porque ella es muchísimo más que mi inteligencia finita y muchísimo más que mi capacidad de comprensión y sólo ella me puede enseñar la sabiduría de la vida, la he liberado y al mismo tiempo fluyo en ella, desde la confianza absoluta.

La vida en sí es impersonal en su pureza. Es cuando la domesticamos que la constreñimos a un espacio cuadriculado sin horizonte, llamado YO.

Cuando nos apropiamos de la vida, se apaga el sol interior, deja de manar la Fuente, desaparecen nuestras alas y perdemos la capacidad de admirar la belleza de la Madre Tierra.

La vida, si le permitimos hacer, nos deja ver los milagros como algo cotidiano.

La vida, cuando nos sonríe, expande nuestros cinco sentidos y nos sentimos plenos, sólo por el hecho de estar vivos.

No tiene que ver con nuestra condición o situación externa. La vida se lleva dentro y se siente a flor de piel y en el corazón. La vida es infinita, va más allá del espacio-tiempo.

Lo demás es subsistir.

Un mar de indiferencia

Tenía ante mí un mar sin sol debido a la indolencia de la raza humana. Las olas, cansadas, iban y venían reflejando la apatía y dejadez del mundo.

En lo alto del acantilado había una plataforma de cemento donde la gente se paraba a mirar la inmensidad de su indiferencia. Pero, desde su estado de inconsciencia, sólo veían lo que querían ver.

De vez en cuando surgían olas de Luz y unos pocos las reconocían y se maravillaban de ellas, haciéndoles recordar y reavivar su condición humana y divina.

Otros, más audaces, bajaban a las rocas para refrescarse en el agua. Y otros, muy pocos, se quedaban meditando buscando conectarse con el espíritu del océano.

Resolver sin miedo.

Dejamos atrás las viejas ideas y creencias sobre nosotros mismos y nos vamos a explorar lo nuevo que se discierne y nutre a la Conciencia.

Respiramos conscientemente y nos alimentamos también de forma responsable. Cuidamos nuestro cuerpo físico, mental, emocional y espiritual. Purificamos la energía vital haciendo ejercicio. Nos renovamos en cuerpo y alma… y el Universo responde a nuestra vida y la hace fluida.

Ya nos lo dijo Nicolás Tesla “Nada se pierde, todo se transforma”.

Ahora toca RESOLVER. Comenzamos a tomar decisiones correctas, desde la claridad mental y emocional. Desde nuestra intención de priorizar nuestra propia felicidad interna. Modificamos nuestra actitud sin miedo a enfrentarnos a nuestro pasado para saldar cuentas pendientes.

Nos damos cuenta que mantener problemas sin resolver, resentimientos y frustraciones no hace más que formar una costra alrededor del alma que frena la libertad de ser quien somos.

Las experiencias del pasado han forjado patrones a nuestro modo de actuar en el presente. Ahora debemos tener una perspectiva más amplia, más comprensiva y más compasiva de nosotros mismos y de nuestra gente cercana.

Tener una actitud de servicio es muy importante; nos abre el corazón a la generosidad y al amor desinteresado.

Prestar atención también a nuestro cuerpo energético, mantenerlo equilibrado y en armonía; escuchemos nuestra voz interior que nos irá marcando cómo y qué hacer.

Nuestros talentos se expresan desde el alma. Profundicemos en nuestros valores y experimentaremos la plenitud del Ser.

Todo ello nos va enriqueciendo en dignidad e integridad como seres humanos.

La Maga

El atributo de Maga lo tiene quien no se exige a si misma perfección sino aceptación, lucidez y disposición a hacer cambios.

La Maga ha aceptado a ser el recipiente alquímico de la vida para que se haga en ella la voluntad del Creador Supremo y del Universo.

Se arriesga. Sabe que tiene la fuerza para enfrentar cualquier desafío. Ha asimilado la información, ha incorporado en sí la Luz en forma de fuerza creadora. Su acción está en manifestar y compartir. Su movimiento es suave; ha venido como Facilitadora.

La Maga conoce el Amor que abarca toda forma de energía. Para ella, todo tiene Conciencia y honra la misión de vida, sabiendo de que pertenece a la Madre Tierra y está al servicio de la voluntad de la Madre Divina..

La Maga siente somos energía. No toma decisiones basadas en opiniones. Sabe del poder de la Intuición, de las energías superiores que nos inspiran y nos guían, en las que podemos dejarnos fluir.

Ser Maga o Mago, entraña determinación y amor por uno mismo y la necesidad de libertad del Ser esencial.

Me he visto en el campo astral como la Maga. Me he reconocido en ella y mi corazón ha palpitado emocionado. Este reconocimiento requiere de responsabilidad, compromiso y entrega.

La apertura manifiesta

Mientras el peregrino espiritual esté detrás del velo de la dualidad y del Ego, él mismo inconscientemente, mantendrá cerradas las puertas del despertar a la Esencia divina.

El corazón va cogiendo herrumbre con cada falsedad, mentira o autoengaño; lo podéis comprobar si sois observadores de vuestro personaje. Ese óxido, sin daros cuenta, os va endureciendo, os vuelve rígidos y limitados emocionalmente, con poca claridad mental.

Al desvelar nuestra esencia, al reencontrarnos con la naturaleza de nuestra humanidad individual además de nuestras cualidades y atributos, anhelamos sentir la Compasión del Amor Puro, y esto llega con la purificación a través del Perdón.

Teniendo una sincera intención, de vaciarnos completamente de toda energía emocional densa, ello nos acercará a abrazar nuestra Alma. Esa es la apertura más próxima. Significa dejar atrás el pasado y los estadios del yo inferior. El daño que nos hicieron, por muy injusto y cruel que haya sido, debemos finalmente aceptar esa realidad que pasó; perdonar y perdonarnos, y en ese acto nos liberaremos del sufrimiento y creceremos en comprensión y sabiduría de vida.

Recibir asistencia de nuestra Alma y Espíritu es lo que nos concede la Gracia de experimentar la espiritualidad del Ser. Experimentar la fuente de Amor que emana en nosotros.

Vivamos presente desde la espiritualidad, desde la sagrada esencia, y así es como la paz interior y el sosiego del corazón, nos envolverá, sin importar qué ocurra en el mundo exterior.

¿Cómo hacerse sabio?

Si quieres dejar de sufrir, hazte sabio. Y sabio es quien tiene una conducta prudente.

Siendo un simple Observador. sin que te afecte el entorno. Al no necesitar reconocimiento ni aprobación, la opinión de los demás no te sacará de tu estado de calma y paz contigo mismo.

No es necesario entrar en discusiones, tienes claro quien eres y aceptas las distintas creencias sin que te alteren ni te saquen de tu centro.

No te importe ser condescendiente; nada es más importante que tu paz interior y ser amable con los demás.

El silencio es parte importante de tu actitud contemplativa y serena. El silencio te lleva, hacia adentro, a reconocer tu Ser esencial, y poder beber de la Fuente de Amor Puro dentro de tu corazón.

No hay tensión ni represión; te comunicas y expresas desde el Amor, teniendo entendimiento hacia los demás, sabiendo que cada uno vive desde su nivel de comprensión y Conciencia. Aceptamos.

Sólo deja fluir el espíritu que es Luz y es Conciencia unida a lo Superior.

Esta es la sabiduría que, alcanzándola, nos hace sentirnos plenos.

Sanación Pránica

REIKI es un sistema sencillo de sanación pránica

Tenemos que renovar nuestro lenguaje y permitir que se amplíe nuestra capacidad de asimilar e integrar las nuevas comprensiones que nos indican que nuestra Conciencia e Intuición nos ayudarán a hacer el cambio de creencias ya obsoletas si abrimos nuestra rígida mente. Inclusive el Papa católico acaba de dirigirse a su iglesia con las siguientes palabras “Debemos actualizar a Dios”.

Desde la expansión de la Conciencia podremos deshacernos de conceptos y prejuicios condicionantes y dejar todo ese espacio vacío para lo nuevo por crear.

Para comenzar una nueva etapa evolutiva y reconexión con nuestro espíritu -del que nos hemos alejado hace ya mucho tiempo- tenemos que hacer un compromiso con nosotros mismos, cambiar algunos hábitos, pero sobre todo, sentarnos cada día en silencio por lo menos media hora e ir hacia adentro para comenzar a sentir a nuestro Ser esencial y otorgarle su naturaleza sagrada. Comenzaremos por amarnos a nosotros mismos.

Así podremos acrecentar en nosotros esa fuerza magnética de orden superior que alimentará nuestra Conciencia y la expandirá.

Dejaremos de luchar con la vida desde el sobre-esfuerzo, el sacrificio y el sufrimiento. En lugar de ello, comenzaremos a fluir desde la aceptación y la confianza absoluta pues la certeza en el Orden Divino se habrá aposentado en nuestro corazón. Conoceremos la Dicha del Ser.

Ha llegado el momento de salir del campo de la dualidad y experimentar nuestra naturaleza multidimensional.

Reaccionamos y nos hacemos conscientes de que es posible la sanación pránica; y aprendemos los beneficios de la auto-sanación desde la práctica de la respiración lenta consciente.

Agradecidos de haber llegado hasta aquí con la Conciencia despierta. Entramos en la nueva Era de Acuario.

Medicina vibracional

Lo que vibra en tu misma frecuencia, eso es lo que surge ante ti.

La Medicina vibracional actúa sobre la zona del cuerpo físico que ha perdido su equilibrio volviéndola a armonizar. Pero también actúa a nivel del cuerpo mental para deshacer energías densas y caóticas. También sobre el cuerpo emocional para desbloquear tensiones producidas por los miedos, la inseguridad, etc.. Y además, en el cuerpo astral, para purificar el Alma.

El agotamiento físico y mental, el insomnio, la ansiedad, la depresión … todo desequilibrio tiene una causa emocional y los fármacos solo hacen efecto sobre los síntomas. Sin embargo, existen medicinas y remedios naturales que sanan a niveles profundos hasta llegar al Alma si hiciese falta.

Cuando se consigue reunir las energías dispersas creando la concentración necesaria para comenzar a actuar coherentemente, la memoria del Ser se reactiva y despierta la Conciencia.

¿De qué modo recuperamos la salud a nivel integral? ¿Cómo estimulamos nuestros sentidos hasta el punto de sentirnos renacer?

Toda enfermedad es desarmonía a nivel energético; los pensamientos y emociones son energía, lo que ingerimos es energía, la respiración nos proporciona energía …

Tenemos siete centros energéticos principales (CHAKRAS), que no están en el cuerpo físico sino en nuestro cuerpo etéreo. Pueden ser vitales y activos o por el contrario (por falta de energía vital) estar inactivos o tener deficiencia. Y justamente ésto nos causará malestar, molestias o enfermedad.

La cantidad y calidad de nuestra ENERGÍA VITAL es lo que nos condiciona a todos los niveles de nuestra vida.

Pensar y sentir en términos más amplios y profundos acerca de nosotros mismos nos permitirá percibir y experimentar de que SOMOS ENERGÍA y que existen nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.

Cuando el Alma se deja ver

Me voy olvidando hasta de mis gustos. Puede parecer algo impuesto, como si la mente me retase: “deshazte de más”, “vacíate de todo apego”, … pero no es mi mente quien lo ha planeado así.

El ver cómo todo se va diluyendo hace que me pregunte a veces qué es lo que quedará. ¿Es que acaso los placeres son malos?

Pero, ni siquiera eso, cada vez son más sutiles los pensamientos. Sólo el Alma y el corazón están presentes.

Cuando la Conciencia aquieta a la Mente sucede una transformación; el Alma se deja ver.

La Conciencia está ligada a la Intuición. Abrir los ventanales de la Intuición hace que se amplíe la panorámica de nuestro mundo y el horizonte pierda los límites que la mente había creado.

Las limitaciones del conocimiento mental comienzan a tambalearse y la Conciencia nos muestra de refilón la sabiduría intuitiva que fluye sin límites … y comenzamos a maravillarnos … puede que aparezca el Miedo, que siempre teme perder algo o se asusta de lo desconocido … pero también él desaparecerá.

Esta sabiduría innata que nos sostiene y no permite que nos corrompamos ni degeneremos o nos degrademos, debe ser reactivada. Se trata de la Presencia divina; nuestra Alma con toda su Luz.

Vivamos desde y en la Presencia divina, que emana desde el centro sagrado de nuestro corazón y conseguiremos vivir acorde a nuestra naturaleza de manera fácil y desde la preciosa serenidad del Alma.

Los cambios externos e internos

Como en todo movimiento de renovación, bien sea por decisión propia o bien que seamos empujados a ello por situaciones externas, -en cualquier caso- se requiere en primer lugar de dedicación a uno mismo, -de adquirir conocimiento de uno mismo- para alcanzar la comprensión total de la oportunidad que se nos presenta y actuar correctamente.

Es a partir de ahí que nos concentraremos en qué queremos conseguir con el cambio, qué cosas nuevas deseamos entren en nuestra vida y de qué cosas queremos deshacernos.

La transformación tiene que ir más allá de un planteamiento o deseo mental. Porque a nivel profundo, ocurre por sí misma; se ensancha nuestro entendimiento. se amplían las perspectivas y espacios de posibilidades, Sentimos, inclusive, cómo se “dilata” nuestro corazón y experimentamos una mayor liviandad emocional.

Comienza el acercamiento a nuestro Ser, para reconocerlo. Experimentemos el Poder de la INTENCIÓN. Cuanta más implicación, sincera y total, mayor y profunda será la experiencia.

Nuestra capacidad de percepción y sensibilidad crecen. Nuestra Conciencia se intensifica y presiente, intuye.

Estemos atentos a las señales, y mostrémonos agradecidos.