Anatomía energética humana

El Entramado Cósmico o Fuente de Energía Universal, es la Energía Superior del Amor Puro que mantiene vivo y en movimiento el Universo.

Esta energía cósmica se encuentra también en nosotros a nivel celular y de manera más profunda.

Lo importante a saber es que podemos movernos hacia una frecuencia vibracional superior que nos permita acceder a esta Energía Universal, que muchos conocemos como REIKI, para beneficio de nuestro crecimiento espiritual y evolución humana.

La anatomía energética humana, está compuesta de sistemas: etéreo y emocional, al igual que nuestra anatomía física está compuesta del sistema óseo, muscular, etc.

Rompamos con la creencia de que sólo somos un cuerpo físico y nuestra Mente es la que nos gobierna. Despertemos nuestra CONCIENCIA, que es Luz y nuestra verdadera guía. El YO, es simplemente un centro de coordinación.

No estamos limitados en el Espacio/Tiempo, podemos prepararnos para recibir y almacenar energía vital superior, que viene de realidades supra-dimensionales, para poder trascender el plano material y comenzar a conocernos como seres divinos que somos.

No tenemos por qué entenderlo o razonarlo, simplemente vamos a percibir estas energías y dejarnos fluir en ellas. Cuando estamos conectados con la ENERGIA UNIVERSAL nuestra identidad como ser humano no solo se fortalece sino que se vive la vida ordinaria de una manera extraordinaria. Sencillamente es así. Ese es sólo el comienzo de la gran aventura de VIVIR.

Es conseguir el ESTADO de armonía, en nosotros, en sintonía con el Universo.

No soy una hoja a merced del viento.

Me digo cada día, que esta vida es como un viaje. Está compuesto de muchas etapas y también de paradas para descansar; con tiempo para mirar detenidamente el mapa y repasar rutas, cronometrar tiempos, decidir los mejores medios de transporte, etc. Unos tramos son de esfuerzo y requieren paciencia otros están llenos de sorpresas y alegrías.
Viendo así mi vida, la vivo de una manera más consciente.

Planteándome así la vida, tomo conciencia de que es imprescindible -antes de emprender cualquier viaje- saber a dónde quiero ir, qué tengo que llevar conmigo, qué espero de ello, Qué me mueve a hacer ese viaje?: ¿Es un viaje simplemente turístico, en el que voy a relajarme y a «cerrar los ojos» acostada en la playa, sin querer más? ¿Es un viaje de búsqueda? ¿Es un viaje de aventura o también en el que estoy buscando sumarme al viaje de otro? ¿Mi interés y objetivo es pasarlo bien o pretendo encontrar algo más profundo que me saque de mi sensación de vacío?

Cada día, antes de levantarme, me preparo para un nuevo desafío. Me predispongo a vivir el día desde mi Yo Superior, es decir, entregar en cada acción lo mejor de mí.


Y me digo que quiero disfrutar de este viaje. Quiero vivirlo plenamente. Hay tramos que quiero hacerlo a pie; recorrer los campos en flor, adentrarme en un bosque frondoso o recrearme ante el mar… en fin, ¡tantos momentos así!
Pero también, por supuesto, otros tramos del viaje utilizo otros medios para moverme -para avanzar. Buscando algo más, desconocido hasta ahora y que intuyo está ahí esperándome.


La vida se convierte en algo fascinante cuando le damos un sentido, en realidad, cuando tomamos conciencia de que TIENE un sentido.

En mi bolsillo está el mapa de mi vida. Me sitúo en él: veo claramente dónde estoy y a dónde quiero ir. Eso me da mucha tranquilidad. Ahora sí, soy guiada por mi Conciencia.


«No soy una hoja a merced del viento»

La realidad ilusoria lejos del espíritu.

El ser humano común y corriente no sabe que tiene atributos especiales y magníficos. No sabe, porque al nacer sufre un des-aprendizaje y olvido de su verdadera naturaleza y capacidades.

Al ser humano común y corriente, el mundo material lo mantiene tan ocupado que carece de tiempo para sí mismo, para aprovecharse de su potencialidad y capacidad de percepción que le llevaría más allá de lo que capta con sus limitados cinco sentidos.

El espíritu y la Conciencia en él, intentan ponerle al descubierto ese vínculo de conexión con otras dimensiones de su Ser. Por medio de una voz interior, de intuiciones, de corazonadas, el espíritu y la Conciencia en él hacen revelaciones, muestran el Camino, pero el ser humano común y corriente es incapaz de prestar atención, intuir o escuchar dentro de él, esas revelaciones y señales que también a veces aparecen en los sueños. Vive exclusivamente en una realidad ilusoria desde una Mente débil y sin desarrollar.

El ser humano común y corriente siente ansiedad y angustia. Siente un vacío en su pecho e insatisfacción sin saberle dar una explicación razonable y carga con ello e intenta acallarlo con fármacos anti-depresivos y sedantes de todo tipo. A pesar de esa inquietud y malestar tan profundo no se le ocurre pensar que se trata de su espíritu, que le está reclamando le preste atención y dedicación.

El ser humano común y corriente está convencido de que él es su la mente; quien gobierna sus pensamientos, sentimientos y emociones. No se da cuenta de que cuando dice «yo» está hablando su mente más simple y egoísta.

Con el fin de despertarlo, el espíritu le manda señales. Primero de la manera más obvia, como es ese malestar físico sin explicaciones aparentes. Después con conflictos mayores que le sacuden para que le hagan reaccionar y se focalice su interior.

Lamentablemente, el ser humano común y corriente vive de creencias y no aprovecha las experiencias de la vida para crecer en Conciencia que le ayuden a trascender esa realidad ficticia y lineal.

EL DESPERTAR DEL ALMA y de la Conciencia, sucede como si de pronto se abriese una puerta de LUZ que nos conduce a una dimensionalidad de nosotros mismos inimaginable. Aquí la mente se aquieta y ocupa su lugar.

También sucede de forma gradual, como si se descorriese un velo lentamente, en ese proceso del despertar de la Conciencia que nos lleva a descubrir nuestra verdadera naturaleza.

No importa el nombre que le demos, se trata de SENTIR somos un CANAL de Luz conectado con la Energía Superior Cósmica.

Yo no soy mi mente, ni soy mi cuerpo físico. Yo Soy un espíritu eterno. Vengo de la Energía Primera y Última del Amor Incondicional.

Cuando la Mente te atormenta.

Me ausenté de mi vida varios años. Tenía una situación tan insostenible y angustiosa que opté por desertar. Me marché desde la ceguera que da la desesperanza. Temerosa de lo que podría encontrar más delante, di marcha atrás.

Arrinconé en mi interior una imagen de mí que me resultaba pesada y falsa. Se hacía insoportable seguir con ella.

Reconozco que fue una huida y que siempre es la cobardía quien te ordena desaparecer, de ti misma, en cualquier dirección, porque desconoces la correcta.

Mi mente, entonces, estaba expuesta en su fragilidad a ser invadida por pensamientos y sentimientos fantasmas, ajenos a mi misma y que me incapacitaban a pensar y a ser. Así que deserté, me rendí.

Y fui testigo pasivo; desde una apatía feroz -loca contradicción- mi alma se asomaba a observar la devastación que estaba creando en mí. El ego agonizaba…

Ahora sé que las crisis existenciales y los conflictos con el YO son necesarios en el proceso de encontrarse con uno mismo y lograr esa transformación dolorosa -de oruga a mariposa. Ese alumbramiento del Alma. Ese despertar de la Conciencia, que es Luz.

Por supuesto que requiere de valentía, de determinación, inclusive de confianza absoluta de que somos algo más que un cuerpo físico y una mente, de que es posible crear una conexión con lo divino dentro de nosotros.

Significa el comienzo del proceso de la autotransformación. Sintámoslo como una verdadera bendición.

siete preguntas.

En tu interior están todas las respuestas..

¿Cómo fortalecer el amor propio?

-Fortalece tu autoestima y surgirá tu firmeza interior.

¿Quiénes son los enemigos de mi libertad?

-Los miedos.

¿Qué me limita?

-La falta de confianza en ti mismo.

¿Qué me impide ser yo mismo?

-Tu Conciencia adormecida.

¿Cómo alcanzar la paz interior?

-Practicando la Voluntad y la respiración consciente.

¿Qué necesito para estar equilibrado?

-Centrarte en la Presencia divina que ya habita en ti.

¿Dónde está la clave para el despertar de la Conciencia?

-Aprender a cultivar la vida haciendo amistad con la muerte.

La Conciencia.

«un ser humano es lo que piensa en su corazón«.

Al espíritu sólo se le puede experimentar. Y ese sentir que experimentamos, a nivel de la Conciencia, nos da conocimiento sin necesidad de traducirlo en palabras.

Cualquier tipo de conflicto que uno viva tiene que ver con la incoherencia entre quien uno es en esencia con la imagen que uno quiere dar de sí mismo y que no tiene realidad. Esa fricción interior crea desgaste y finalmente hasta duele el Alma.

Cuando una persona pone todo el rato resistencia y no da oportunidad al Alma a evolucionar, teniéndola comprimida, aparecen tarde o temprano en el cuerpo físico las tensiones, la ansiedad, la depresión … De forma inconsciente, por pura ignorancia, la persona se boicotea a sí misma,

La falsa identificación bloquea la naturaleza de la persona y no le permite manifestarse. La auto-realización equivale a la eliminación de la ignorancia.

Una Conciencia densa tiene una mente rígida. O mejor dicho; una mente rígida no deja desarrollarse a la Conciencia. Está repitiendo lo mismo una y otra vez, esperando un resultado diferente. No tienen la claridad mental para tomar decisiones correctas. Duda y se siente inseguro.

Una Conciencia despierta tiene la habilidad de resolver los problemas de forma ágil. Confía en su toma de decisiones. Y siente su progreso y el desarrollo de su capacidad mental con mayor firmeza.

«Para que la vida tenga sentido, la existencia debe tener profundidad«. Para ello tenemos que despertar nuestra Conciencia, siendo Observadores y adentrándonos en nosotros mismos.

Nos movemos hacia la quinta dimensión.

La Mente registra estímulos, impulsos y necesidades, según el nivel de Conciencia y también según el grado de energía vital que uno tenga. Una Mente débil con una personalidad básica, reaccionará impulsivamente desde el Ego (rabia, celos, inseguridad, miedos, etc.). Mientras que una Mente desarrollada, que sabe pensar y reflexionar y tiene voluntad, actúa desde niveles superiores de Conciencia y también su energía vital es más refinada; sabe quién es y lo que quiere.

Pudiendo reconocer en qué nivel estamos y deseando ganar en profundidad, iremos simplificando nuestro deseos y necesidades y nuestras aspiraciones serán cada vez más elevadas. Eso significa un cambio de dimensión en nosotros; una percepción mayor de nuestra realidad; esto nos dará seguridad y confianza en nosotros mismos.

La TERCERA DIMENSIÓN está en el Plano del mundo material , lineal y dual del que cuesta desprenderse y que conlleva resistencia y sufrimiento. El estrés y la ansiedad son los signos evidentes de estar atrapado en una mente limitada y la poca y caótica energía es la causa.

La Mente nos está avisando de que vivimos en la incoherencia, alejados de nuestra esencia que es espiritual. En muchos, el criterio ya no es ni ético ni moral sino que está basado en la satisfacción personal más elemental. Desde un nivel superior de Conciencia podremos percibir los valores universales que van más allá de lo individual y personal.

Aprender a observarnos nos ayudará a entender nuestro cuerpo físico, mente y espíritu además de nuestro cuerpo emocional para así poderlos controlar y dirigir conscientemente hacia la estabilidad y armonía. El resultado de la educación recibida, las presiones externas, los traumas infantiles no superados, todo lo vivido, ha ido formando capas energéticas en nosotros y es lo que conforma nuestra historia y personalidad, que no hemos aprendido a resolver y dejar atrás.

¿Cómo transformar y trascender los miedos y otras emociones tóxicas que se han quedado estancadas en nuestro corazón?

¿Cómo asumir y mejorar nuestra actitud ante la vida para poder sentir que estamos avanzando? Inconscientemente nos sometemos a creencias y pensamientos que nos son impuestos de alguna manera, llegándose a enquistar de tal forma que dejamos de ser nosotros mismos sin darnos cuenta.

Dejándonos llevar por este conformismo, debido a no pensar por nosotros mismos, nos convertimos en víctimas fáciles, sin vida propia, de ahí que tantas personas se sientas infelices y vacías cuando aparentemente lo tienen todo.

En lo que llamaríamos la CUARTA DIMENSIÓN, el Plano material se transforma primero en mental superior (nos hacemos más conscientes de nuestra realidad) y luego en espiritual. La armonía entre cuerpo/mente/espíritu se equilibra. Sube la frecuencia y vibración de la energía del Amor y Solidaridad. Esta nueva Dimensión que se comienza a experimentar es un camino directo hacia la paz interna debido al conocimiento y aceptación de nosotros mismos que vamos adquiriendo.

En este proceso evolutivo, para reconocer nuestra esencia, llegaremos a la QUINTA DIMENSIÓN, es el Plano de la Realidad, hasta ahora oculta por tantísimos velos de ignorancia y soberbia principalmente, que nos han causado y nos siguen causando enfrentamientos entre familias, sociedades y países. Levantados todos estos velos, seremos capaces de ver y sentir nuestra misión de vida. Entenderemos desde el corazón cuáles son los aprendizajes que necesitamos para nuestra evolución y los aceptaremos para nuestro beneficio y beneficio de los demás sin poner ya ninguna resistencia.

Llegar hasta aquí es entrar en el Plano Divino de nuestro universo interior.

Conocerse a uno mismo es conocer a Dios. Y eso es lo único que nos salva del egoísmo y el sufrimiento. Ahora toca experimentar la Dicha de Ser.

Los reinos sutiles de la Conciencia

Si te sumerges en tu interior, te asombrará descubrir cuán profundo eres. A partir de esta experiencia tu anhelo será llegar hasta el *Reino de los Cielos* en ti.

Conseguir trascender el Plano Mental inferior -de la Dualidad- te ayudará a recuperar el estado de Inocencia donde no hay ni bien ni mal sino la comprensión y percepción de que todos somos parte de un Todo pero viviendo y experimentando según nuestro nivel de Conciencia.

Entrar en esta dimensión superior te hará sentirte eres uno con la Madre Tierra, sentirte eres uno con el Universo, sentirte eres uno con Dios. Y ese estado y dimensión es el que Jesucristo llamó «el reino de Dios en la Tierra».

Esta experiencia te sitúa en un punto de refinamiento de tu Realidad que no tiene vuelta atrás. A partir de aquí puedes descansar en la Conciencia de tu Ser y fluir guiado por tu Yo Superior.

Las Fuente que hay en el Centro espiritual de tu Corazón emana Luz de Amor. En la medida en que te sientas sediento y necesites beber de ella, tu Fuente te dará de su agua viva, tanto si estás muy sediento o poco.

Es la Mente la que fuerza, se esfuerza, procura y planea. Pero no es como el Alma y la Conciencia actúan. Confía y sé Observador de ti mismo para que tu Conciencia comience a expandirse. Déjate llevar.

Alma y Espíritu.

Estar dispuesto no lo es todo, hace falta también tener la intención clara. Y un tercer ingrediente sería el entusiasmo.

Es tu energía vital la que fortalecerá tu convicción y tu firme voluntad sostendrá tu esfuerzo, de querer profundizar en ti y saber quién eres para poder valorarte desde la dignidad de ser.

No nos demos por vencidos de antemano, solo sobrevivir es desperdiciar nuestros dones sin haberlos siquiera descubierto.

Volverse auténtico es cuando dejas de actuar para agradar a los demás y tu naturaleza crece por encima de tu personalidad.

Entonces aparecen signos claros de estar en paz contigo y con la existencia.

No pretendas captar y entender con la Mente a tu Ser. La mente es engañosa.

Tienes que sentir a tu Ser dentro de ti para poder percibir tu esencia. Y poder sentirte desde tu Conciencia. Y poder así entender quién eres, como Alma y Espíritu sentirte capaz de expandirte, transitando por este mundo, siendo parte del Todo.

Sabes que has alcanzado ese estado cuando eres capaz de relativizar lo vivido y no te preocupa lo por venir. Fluyes. Tu liviandad es una de las maravillas que experimentas.

Somos lo que somos capaces de crear y de sostener en el día a día. Eso es lo que somos.

No controles más tu Mente pues eso te crea tensión, más bien libera los pensamientos que te condicionan y limitan, libera la memoria del sufrimiento, libera los sentimientos de culpa.

Respira hondo, ve a tu interior, y conecta con tu Alma desde el silencio. Cada día… y ella en su momento te guiará.

Los sueños

Para interpretar los sueños es necesario despertar muy despacio.

Si sueño que estoy enfermo, ¿acaso tengo que ir al médico al día siguiente?.

Y qué pasa si sueño que un delfín se acerca a la orilla donde estoy y me susurra la respuesta que yo buscaba … pero cuando despierto no consigo recordarla.

Los sueños sólo pueden ser interpretados por quien los vivencia. Porque los sueños no se pueden reducir a una descripción de signos y símbolos sino lo relevante es el SENTIR, lo que tiene la clave del mensaje del sueño es cuál es nuestro sentimiento al despertar. Y él es el que nos revelará lo que estemos capacitados para entender de nosotros mismos y nuestras circunstancias.

El simbolismo es un instrumento de conocimiento que va ligado con el conocimiento que uno tiene de sí mismo.

Por eso, cuando despertamos, debemos hacerlo lentamente, llevando nuestra atención y conciencia a cómo nos sentimos. Recordar el sueño sin prisas, recreándonos en el sentir. Y despacio ir saliendo de él.

Por supuesto no todos los días tenemos el mismo tipo de sueños. La inmensa mayoría no los recordamos al despertar: son sueños que han servido y son necesarios para destensar nuestra mente. Otros sueños, son viajes que hemos hecho durante la noche a nuestro campo astral, y nos hemos permitido tener vivencias extrasensoriales.

Hemos viajado a otras dimensiones de nuestro ser. Y puede que vivamos entonces experiencias tan reales e intensas que jamás olvidaremos.

El mundo onírico es otra forma de realidad que vivimos a través de los sueños. Puede ser muy enriquecedor si aprendemos a entrar en él. Desarrollará nuestra intuición y sensibilidad. Y nuestra percepción de nosotros mismos y del mundo se ampliará para mejorar nuestro entendimiento, siempre y cuando mantengamos los pies enraizados en la tierra.