Invertir tiempo en uno mismo.

“La vida no es un problema por resolver sino una realidad a ser experimentada”

La Mente interpreta, no es de mucho fiar. Recibe información y le da un sentido u otro; la manipula, siempre justificándose y de acuerdo a sus propios intereses, según sus prejuicios, sus creencias condicionantes … sabe convencer …

La Mente inferior no es auténtica, puede fácilmente falsear según su conveniencia. Hace de juez y sentencia sin hacer justicia a la verdad sino a sus propios intereses.

Por todo lo dicho y teniendo en cuenta que la Mente nos distrae de lo realmente importante y nos hace perder el tiempo, podremos ahora preguntarnos cómo invertir el Tiempo y cómo salir de esa parte de la Mente que nos desconecta de la Realidad.

Es la CONCIENCIA la que percibe el conocimiento de forma directa.

La Conciencia, en la medida que la vamos depurando y desarrollando es Luz; da claridad y simplifica las ideas y los pensamientos hasta enfocar con precisión la Verdad.

La CONCIENCIA nos lleva a un estado de comunión con la Realidad.

La Mente inferior, donde se asientan los miedos y la inseguridad, van desapareciendo de forma natural. Entramos entonces en un estado de conciliación y de desapego. Las máscaras que utilizábamos de cara al exterior las dejamos atrás.

Para hacer este trabajo necesitamos invertir tiempo en nosotros mismos.

Para comenzar a navegar por nuestra Mente y descubrir cómo funcionamos… y darnos cuenta de que NO SOMOS LA MENTE … de que tenemos una Mente a nuestro servicio… A partir de ahí podemos comenzar a reconocernos y reconstruirnos con ayuda de la Conciencia que somos.

Corregir la percepción

Olvidémonos por unos momentos de nuestra identidad personal y creencias añadidas (sin experimentar por nosotros mismos) para así poder romper con las estructuras pesadas y rígidas de nuestra mente domesticada.

La naturaleza de nuestro ser esencial es otra cosa bien distinta. El Ser no se identifica con los hábitos y conceptos complejos a la que la Mente ha sido sometida. El ser esencial vibra con el Alma a otros niveles, donde la intuición se encarga de deshacer toda ilusión para ponernos en contacto con nuestra realidad dentro del Orden Cósmico al que pertenecemos, lo sepamos o no.

La INTUICIÓN, que se despliega en el Tercer Ojo, agrega Conciencia a nuestro Ser a través del conocimiento directo, transformándolo en certezas, despejando así todo el campo de posibilidades al que podemos aspirar, una vez liberados de todo condicionamiento y apegos.

Cuando se llega a ese nivel de Conciencia, donde ya no existe ninguna duda, experimentamos que no queda nada fuera de nosotros mismos. Se trata de la aceptación de la realidad que hemos conseguido percibir en su totalidad.

El Universo te tiene en cuenta… y lo sabes.

Tiempo de actualización

¿Hasta dónde alcanza nuestra capacidad de proyección de nosotros mismos como seres completos?

¿En qué medida podemos visualizarnos a nosotros mismos como personas capaces de crear lo que deseamos? ¿Podemos hacerlo?

Entremos en contacto con nuestra Conciencia. Y eso lo lograremos desde la pureza de nuestro anhelo e intención. ¿Qué vamos a conseguir con ello? No más sufrimiento. ¿acaso eso es poco?

La Conciencia nos conduce y guía por el camino correcto, sin tener que pensar en planearlo; pues la Mente es engañosa, con toda seguridad.

La Conciencia hace que nos anticipemos a los hechos; así funciona la intuición. Créetelo que es posible.

Los conflictos se producen en una dimensión de más baja frecuencia. Esto quiere decir que las dificultades pueden ser las mismas, la diferencia está en cómo se viven y son resueltas. Cuanta mayor es la Conciencia más claridad mental y desapego para tomar decisiones y solucionar correctamente cualquier situación.

El primer paso es tomar Conciencia de que estás vivo, si no solamente existes. Y si te sientes vivo, te sientes agradecido y valoras la vida, la aprovechas, encuentras darle un sentido.

Experimenta la realidad de tu Ser en su totalidad. Y fluye. No te hagas demasiadas preguntas, siente a tu Ser. Permítete relajarte y disfrutar del encuentro contigo mismo.

El enemigo interior

He descubierto en mi Mente un intruso. Hacía tiempo que me estaba quejando de que algo me estaba impidiendo lanzarme a hacer más cosas y no lograba sentirme contenta conmigo misma, sin saber porqué.

Comencé a asistir a clases de canto y el primer mes he disfrutado muchísimo de escuchar mi voz y poder expresarme. Pero, para mi sorpresa, en la última clase, no fui capaz de entonar correctamente y me sentí tensa e insegura.

Meditando sobre ello, capté en mi Mente el Miedo. Me estaba saboteando, haciéndome dudar de mi misma.

Cuando esa parte oscura de la mente percibe algo nuevo, lo bloquea desde el miedo a fallar.

Esta “sombra” que planea vigilante para que nada nuevo ocurra y poder así seguir con los parámetros conocidos, actúa desde la rigidez de un orden que está muy lejos de ser la libertad del Ser.

El Miedo, cuando se vuelve dominante, es el mayor enemigo del Alma. Nos debilita, quedamos a su merced, sumergidos en la inseguridad.

Siendo Observadores de nosotros mismos quedará al descubierto y podremos enfrentarlo. Sucederá de forma natural un cambio de percepción y el miedo desaparecerá. Pues el Miedo -sea el que sea- no es real, es una ilusión que se instala en nuestra Mente y que sin darnos cuenta vamos alimentando….

Debemos entonces volver a tomar el control de la Mente. Situarnos en nuestro centro; Mente/Corazón. Es necesario hacer una limpieza de todo pensamiento tóxico. Sin distracciones inútiles para que nuestro estado de Conciencia esté despierto.

Todo está en ti y en mí

Trabajemos con la energía de la Intención

Haz que tu subconsciente te escuche, que se familiarice con tu voz.

Pon tu oído interior y los demás sentidos en alerta, relajadamente.

Integra en ti, desde la quietud y el silencio, lo que percibe tu Ser.

Crea nuevos hábitos, como hacen los niños, desde la perseverancia.

Que tu Alma participe en la fiesta que se celebra en tu corazón.

Cada nuevo día amanece para ti para que cultives tu Conciencia.

Vive en paz contigo mismo porque esa es la verdadera y única real paz.

Trasiego de hábitos

El trasiego al que estamos acostumbrados, sólo mudando las cosas de lugar o retocándolas un poco, al final caemos en la cuenta de que no sirvió de mucho porque hemos vuelto a repetir viejos hábitos que parecen perpetuarnos en ser y hacer lo que no queremos más. “El mismo perro con diferente collar”

¿Hasta cuándo? Y cómo transformar realmente esos patrones que nos mantienen sujetos a creencias aprendidas y condicionados a conductas que nos impiden actuar con entera libertad y plena satisfacción de ser quien somos… ¿acaso nos conocemos tanto?

Tomando conciencia de que algo obstaculiza el sentirnos contentos con nosotros mismos, comenzamos a observarnos a nosotros mismos y a no echarle la culpa a los demás o a las circunstancias por no sentirnos felices. Dejamos de justificarnos.

Ahora es cuando comenzamos a ser observadores del yo-personaje en nosotros. La Conciencia ha despertado.

Esta es la forma de irnos deshaciendo de todo lo que no somos. Es el comienzo de una transformación profunda, gradual, natural, sin esfuerzo. Sólo el anhelo de llegar al fondo de nosotros mismos… y todo lo demás se nos irá dando, lo iremos atrayendo, en la medida que nos vaciamos y vamos creando espacio en nuestro interior para asimilar e integrar lo nuevo.

Percepción de eternidad

Cuando nuestros sentidos, a través de la Conciencia, reciben una comprensión directa de lo que significa la sublimación del cuerpo físico, entiende que sólo cambia de estado al acabar la vida, para continuar su trayectoria, como espíritu infinito.

Este entendimiento ocurre cuando desaparece el sentimiento y noción del Tiempo; en ese corto instante en que nuestra Mente entra en silencio, fuera del pasado y del futuro terrenal. Y se deja llevar por el fluir constante dentro de la eternidad que somos.

Quiero tener presente siempre en mi memoria este sentir, esta percepción de eternidad, porque es como puedo relativizar y no aferrarme a esta corta existencia.

Es importante para ello no entretener la Mente en cosas vanas; apegos, miedos, expectativas … para que sea mi naturaleza interna la que dé Luz a mi Alma y la reoriente hacia la realización de mi Ser.