Situarte vivamente en tu mundo y explorar todos sus rincones te lleva toda la vida que al final se reduce a cero.
Cada montaña de dolor que escalaste te hizo descubrir la tremenda fuerza que encierras.
Cada río de ilusiones que cruzaste, cada puente de esperanzas que construiste, cada casa que habitas y cada pan y agua de amor que compartes, van formando el mapa de tu travesía.
El anhelo y la inspiración son el color verde del paisaje. El Sol interior matiza y filtra los demás tonos y te alientan a seguir.
Y es el AMOR, el pincel que plasma tu belleza en la Belleza del Todo.
La pregunta a hacer no es por qué … o asomará el miedo absurdo a lo desconocido.
Es desde el Cómo de donde surge la respuesta sin que participe la Mente: ¿Cómo puedo crear mi nueva realidad?
¿Cómo puedo vivir en estado de amor? … y la Luz del entendimiento aparece, como por arte de magia.
Con fe.
