Aprender a desaprender

Tu Alma es como una placenta etérica que envuelve a tu espíritu. Y así es como has llegado a este mundo físico y denso. No se trata de evolucionar sino de gestar lo que ya está en nosotros y alumbrar a nuestro Ser esencial para que vuelva a sus Orígenes.

Para tomar Conciencia de quiénes somos, primero tenemos que limpiar la Mente de toda creencia y pensamientos prestados o impuestos que nos limitan y distorsionan nuestra realidad.

Dejar atrás y vaciarse de conceptos que nos han ido condicionando, alejándonos de nuestra identidad .

Desbloquear emociones que han quedado estancadas y dañan y enferman nuestro cuerpo físico, mental y emocional.

Una vez hecho este trabajo, tenemos vía libre para la transformación. Hay que sacudirse la apatía y las resistencias en las que habíamos caído y emprender la nueva etapa que comienza desde la inspiración y la creatividad.

Cuando el Alma se deja ver

Me voy olvidando hasta de mis gustos. Puede parecer algo impuesto, como si la mente me retase: “deshazte de más”, “vacíate de todo apego”, … pero no es mi mente quien lo ha planeado así.

El ver cómo todo se va diluyendo hace que me pregunte a veces qué es lo que quedará. ¿Es que acaso los placeres son malos?

Pero, ni siquiera eso, cada vez son más sutiles los pensamientos. Sólo el Alma y el corazón están presentes.

Cuando la Conciencia aquieta a la Mente sucede una transformación; el Alma se deja ver.

La Conciencia está ligada a la Intuición. Abrir los ventanales de la Intuición hace que se amplíe la panorámica de nuestro mundo y el horizonte pierda los límites que la mente había creado.

Las limitaciones del conocimiento mental comienzan a tambalearse y la Conciencia nos muestra de refilón la sabiduría intuitiva que fluye sin límites … y comenzamos a maravillarnos … puede que aparezca el Miedo, que siempre teme perder algo o se asusta de lo desconocido … pero también él desaparecerá.

Esta sabiduría innata que nos sostiene y no permite que nos corrompamos ni degeneremos o nos degrademos, debe ser reactivada. Se trata de la Presencia divina; nuestra Alma con toda su Luz.

Vivamos desde y en la Presencia divina, que emana desde el centro sagrado de nuestro corazón y conseguiremos vivir acorde a nuestra naturaleza de manera fácil y desde la preciosa serenidad del Alma.

¿Cómo vivimos la vida?

La vida nos pide aceptación total. No vale sonreír sólo los días de sol.

La aceptación total, si queremos ser justos, es que cuando nos quejemos, tengamos presente también los momentos que fuimos felices y las cosas nos salieron bien.

La aceptación total de la vida es ser agradecidos cuando todo parece ir sobre ruedas pero también cuando nos toca tirar del carro.

Es la actitud más sabia. Conocer y aceptar la Realidad que nos ha tocado vivir, porque todos en este planeta tenemos momentos de esfuerzo y sacrificio pero también de alegrías y placeres.

Todo lo que hagamos con Amor y por Amor se vuelve perfecto en sí mismo.

Hagamos que circule el Amor para que cree sabiduría en nuestras mentes y corazones. Ya la sabiduría se encargará de elevarnos a estados superiores de Conciencia.

¿Cuáles son los aspectos esenciales de la vida para ti? ¿Acaso no es ser feliz y vivir en paz, por encima de conseguir cosas materiales?

Ser feliz lo consigues amándote a ti mismo… y eso es gratis. Está al alcance de todos. Sólo hace falta anhelarlo y ponerse manos a la obra. Respira hondo y ve hacia adentro.

La paz interior

La paz interior es la base de la espiritualidad. Es tu espíritu, sin equívocos, bendiciéndote. Se trata de un estado de unión con la Conciencia superior que mantiene serena tu Alma, suceda lo que suceda en el exterior.

Para conseguir esa paz hay que hacer un trabajo de limpieza y purificación en nuestro cuerpo mental y emocional.

Es el Amor el que purifica y sana. Es el Amor el que transforma las emociones negativas en compasión y las energías densas las hace livianas para que fluyan con ligereza, simplificando las cosas hasta hacerlas bellas.

Allí donde había sufrimiento, la paz interior, lo transforma en aceptación y templanza.

Es así, convertido en Amor, como puedes amarte a ti mismo de forma absoluta para poder amar a los demás de igual manera.

Y para que ese Amor no se estanque y siga creciendo, pones un poco de tu Amor en cada ser vivo para volverte UNO con toda la humanidad y con la Madre Tierra.

Siente el calor y la Luz que emana de tu corazón.

Conserva la paz y el Amor en tu corazón haciendo el bien, a ti mismo y a los demás. Conserva la paz y el Amor en tu corazón, como una nueva forma de vida llena de Luz.

No se trata de creencias sino de sentir a tu Ser.

Los cambios externos e internos

Como en todo movimiento de renovación, bien sea por decisión propia o bien que seamos empujados a ello por situaciones externas, -en cualquier caso- se requiere en primer lugar de dedicación a uno mismo, -de adquirir conocimiento de uno mismo- para alcanzar la comprensión total de la oportunidad que se nos presenta y actuar correctamente.

Es a partir de ahí que nos concentraremos en qué queremos conseguir con el cambio, qué cosas nuevas deseamos entren en nuestra vida y de qué cosas queremos deshacernos.

La transformación tiene que ir más allá de un planteamiento o deseo mental. Porque a nivel profundo, ocurre por sí misma; se ensancha nuestro entendimiento. se amplían las perspectivas y espacios de posibilidades, Sentimos, inclusive, cómo se “dilata” nuestro corazón y experimentamos una mayor liviandad emocional.

Comienza el acercamiento a nuestro Ser, para reconocerlo. Experimentemos el Poder de la INTENCIÓN. Cuanta más implicación, sincera y total, mayor y profunda será la experiencia.

Nuestra capacidad de percepción y sensibilidad crecen. Nuestra Conciencia se intensifica y presiente, intuye.

Estemos atentos a las señales, y mostrémonos agradecidos.

Dar sentido a la vida

La Compasión hace desaparecer toda diferencia desde la visión del corazón espiritual.

Y, si desde ese estado, encuentras un sentido a tu vida, sea cual fuere, habrá valido la pena y te sentirás satisfech@ contigo mism@.

Entra en el templo de tu corazón para nutrir tu Alma.

Conecta con tu espíritu y no te sentirás nunca más solo o abandonado.

Así es como podrás expandir tu Conciencia y tu Luz.

No ha sido tu Mente quien ha elegido ser quien eres o vivir estas experiencias de vida. ¡Tu espíritu ya era!

La realidad que estamos viviendo a nivel terrenal sólo requiere de mucha paciencia y confianza absoluta en el Orden Divino. Sabe que existe una Realidad mayor y eterna. Acógete a ella cuando tu voluntad y fuerzas se debiliten. Reactiva tu corazón de energía sutil que es la del Amor Puro incondicional y te sentirás nuevamente henchido de Dicha.

Un abrazo de Luz a todos los seres.

Ajustemos los ánimos

Todos estamos participando en la obra divina aunque hasta ahora haya sido un tanto a ciegas. Cada instante resume la eternidad, captando la Belleza sublime de la vida… pero nos hemos mostrado hasta ahora ciegos, sordos y soberbios.

Hasta ahora, hemos tenido solamente conciencia física de nuestra existencia. Pero ya hemos recibido señales suficientemente claras de que es hora de hacernos conscientes de quienes somos revisando nuestro corazón y alma.

Lo que estamos viviendo es el preámbulo que dará paso a una nueva Era. En la que podremos recrearnos con total transparencia, de forma colectiva, desde el Amor.

Sintamos la dicha de participar en su construcción, desde la regeneración de nosotros mismos, como seres compasivos.

Somos co-creadores; y ahora toma sentido esta palabra. Somos seres de Luz; y ahora cobra sentido también este término dirigido al nuevo ser humano en la Tierra.

No habrá innovación sino vuelta a los orígenes y a la Verdad. Como dijo el poeta Rilke “La creación está ocurriendo en el interior de cada uno de nosotros”.

Creando una nueva realidad

Te entiendo sin que me hables, te siento y es suficiente.

Me llega tu sentir y es suficiente.

No quiero juzgarte; sé tu mismo.

No pretendo dirigirte ni convencerte de nada.

No tengo deseos de pensar sino de dejarme fluir en este estado de paz que me embarga.

Confío plenamente en el Orden Divino, no me preguntes de qué se trata o cómo es porque es algo que sucede más allá de la mente.

Simplemente permítete ir a tu corazón y siente tu esencia, tu amor, tu paz.

Comienzan a haber grandes cambios, alégrate, fluye, confía.

Reparar conflictos

No se nos está pidiendo ir a la guerra sino que nos quedemos en casa. Y ni esa responsabilidad que tenemos para con todos parece que muchos no son capaces, desde su egoísmo, de entender y cumplir.

Parece que a algunos les cuesta tomar conciencia de que los CAMBIOS sociales que todos queremos y vemos que son necesarios, comienzan por hacer una transformación de forma individual, en nosotros, en todos los niveles de nuestro ser.

Sentirnos encarcelados en nuestra propia casa es un síntoma de conflicto con uno mismo que ha llegado la hora de resolver. Hemos evitado enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestras frustraciones, decepciones, infelicidad, mal humor y rabia reprimida, …

Si es así, es hora de aceptar que somos prisioneros pero de nuestros condicionamientos, de nuestros apegos y nuestros miedos.

Las víctimas de la vida son las que están padeciendo esta crisis global de forma traumática, por el desconocimiento de sí mismos y su debilidad mental y emocional.

Estar en paz con uno mismo, bajo cualquier circunstancia exterior, es posible cuando uno se ha trabajado el equilibrio entre la mente y el corazón. Cuando se ha aprendido a trascender y relativizar los problemas sin permitir que se conviertan en sufrimiento. La confianza en uno mismo y la claridad mental se hacen necesarias.

La solidaridad, la gratitud, la templanza y la compasión son valores necesarios de desarrollar en estos momentos.

Buen momento para comenzar a hacer limpieza en casa.

La dimensión espiritual

Cada uno reacciona según su frecuencia vibratoria de Amor que está ligada a nuestra pureza de Conciencia. Ahora tenemos la oportunidad de saber en qué medida ponemos en práctica lo que en teoría sabemos sobre la tolerancia, la templanza y la solidaridad. Se nos está brindando la posibilidad de CAMBIO que todos estábamos hablando. Para ello tenemos que soltar todo lo inútil.

Sufrir el miedo es una forma de atraer la enfermedad. Llamar “encierro” a lo que tendríamos que vivir como un “retiro”. Experimentar como una “pesadilla” la posibilidad de recuperar la sensatez ante una vida desenfrenada y de sobre esfuerzo. Todo ello son síntomas de descontrol mental que se traduce en ansiedad y pánico.

¿Acaso no tenemos que prepararnos para nuestra siguiente etapa evolutiva? … Tendríamos ya que estar listos … yo llevo más de diez años dando un curso de “Entrenamiento para la Nueva Conciencia”. No era casualidad sino intuición. Nos estaban mandando señales de cómo prepararnos para los cambios que debían suceder. Y ahora ya estamos metidos de lleno, de forma global, en una crisis que nos desborda porque, como niños pequeños, tenemos miedo y no sabemos cómo gestionarla -en nosotros- y perdemos el tiempo echando culpas a los demás.

Entrar en la quietud de la Conciencia podría ser el estado ideal en estos momentos en los que todos los sistemas se tambalean. ¡Fuera todos los sistemas corruptos y caducos! Pero comencemos por nosotros mismos a hacer limpieza.

Reposemos y reflexionemos en nuestras casas. Para entrar en la calma hemos de soltar la neurótica necesidad de hacer. No nos dejemos absorber por la ansiedad, aprendamos a calmar la mente.

Conectemos con nuestro Yo Superior y tendremos la sabiduría y guía necesaria. ¿Cómo conectar con nuestro Yo Superior? A través de la respiración consciente y rítmica.

Estos días de retiro y calma, volvamos a recuperar la INOCENCIA de nuestro Ser, la sencillez, la naturalidad espontanea. La confianza en el Amor Absoluto Universal al que llamamos Dios.