El disfrute de la experiencia en la Conciencia


El disfrute de la experiencia en la Conciencia, significa dar el paso a VER más allá de lo que se mira. Es ser OBSERVADOR del yo-personaje para ser testigo del mundo ilusorio en el que estamos atrapados y salir de él.

Todo comienza con el despertar de la Conciencia. Y experimentar ese despertar y el proceso que lleva a la auto-realización es un disfrute para los valientes que deciden emprender este Camino.

Cuando nuestra Conciencia -la energía interior que nos conecta con la Conciencia Universal- despierta, ella hace expandir nuestra visión del mundo y de nosotros mismos en profundidad y de manera hasta entonces inimaginable.

Comenzar a experimentar y diferenciar los distintos cuerpos de los que estamos formados: cuerpo físico, cuerpo mental, cuerpo emocional y cuerpo espiritual, nos dará no sólo una comprensión real de quién somos sino que asumiremos nuestra vida con responsabilidad, reforzando nuestra identidad personal que comenzamos a dirigir hacia nuestro interior, para nutrirlo y que a su vez nos nutra .

Vincular Mente/Conciencia/Corazón es la clave para dar el SALTO y explosionar para entrar en el Camino que abarca la TOTALIDAD del Ser.

Salir de la mediocridad es todo un proceso de SOLTAR todas esas capas rígidas y densas que nos envuelven y que no nos permiten elevarnos y ser quien somos.

Desde la Conciencia despierta comenzaremos a generar y a crear nuestro ÁNIMO INTERNO para hacernos dueños de nuestra vida.

Estoy dando pequeños Talleres en Granada con este objetivo: crear una nueva Conciencia que nos ayude a ser dueños de nuestra vida y dirigirla conscientemente a lograr nuestra auto-realización. Es posible.

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Creencias y espiritualidad

Quien se identifica con orgullo “yo soy creyente¨ no dice gran cosa.

El creyente es un ser adoctrinado espiritualmente. Solo cree quien no tiene capacidad para cuestionar o trascender los pensamientos e ideas de otros, quien delega en otros su facultad de experimentar la riqueza del cuerpo y universo espiritual. Y eso significa alejarnos de nuestra semejanza a Dios y nuestro potencial divino.

Los Mensajes y Revelaciones que nos han sido trasmitidos por los profetas y Maestros es para que los activemos en nuestro corazón. No son palabras a memorizar o mandatos a seguir ciegamente. Son “semillas de Luz” para que sembremos en nuestro corazón y nos ayuden a expandir nuestra Conciencia.

Seguir una disciplina espiritual con algún tipo de interés personal, ralentiza los efectos de la misma. Para que se origine la apertura de Amor Incondicional en nuestro corazón debemos exponernos espontanea y sinceramente a la Divinidad dentro de nosotros.

El “hágase en mi Tu Voluntad” son mucho más que palabras. Es una vibración potente que expresada desde el corazón rompe los obstáculos que hubiesen para sentir la Presencia divina en nosotros.

Nos olvidamos fácilmente, en este sociedad materialista, de que tenemos un cuerpo espiritual al que nutrir. Todas las enfermedades mentales que hasta los niños y jóvenes comienzan a padecer como la ansiedad y el estrés, no son más que los síntomas externos de una humanidad vacía y perdida que no escucha el clamor de su espíritu.

Cuidemos y desarrollemos nuestro estado de Conciencia, esa es la clave. Dejemos de lamentarnos, de exigir a los demás. Seamos uno con nuestro espíritu.

Vivir sin esfuerzo

Hemos convertido la vida en una lucha y un sobre esfuerzo porque vivimos desde la mente; maquinando. Desde la trama y el drama ficticio.

Y en ese estar, planeando y calculando, nos movemos torpemente condicionados por el pasado y preocupados por el futuro.

Aunque no queramos, aunque nos demos cuenta de que así no funciona bien nuestra vida, de que no somos felices ni estamos en paz con nosotros mismos, seguimos en esa inercia consistente que nos ha robado la voluntad de ser desde el Ser divino que somos.

SER nosotros mismos consiste en FLUIR desde el corazón, desde nuestro espíritu. Nutriéndonos de las energías superiores; el néctar gustoso de la vida.

¿Cómo salir de ese patrón de actuación que nos perjudica?

Esta mañana haciendo un ejercicio de respiración, que llevo años haciendo (vaciar los pulmones sacando el aire como si fuese un fuelle , así varias veces), y que siempre lo he hecho desde el esfuerzo, de pronto me he dado cuenta de que lo estaba haciendo suavemente.

Me he parado sorprendida y he tomado conciencia de que los había realizado completamente relajada sin que estuviese la mente dirigiéndolo. He entendido que estando en la mente todo cuesta más.

La mente lo hace todo más pesado, más denso. Una mente rígida entorpece la espontaneidad, la bloquea al cuestionar o buscar la perfección DESDE LA MENTE.

La mente nos bloquea al crear expectativas, desde la exigencia, el miedo o el mismo deseo de querer hacerlo bien …

A la mente sólo deberíamos usarla cuando tenemos que pensar, cuando hay que tomar una decisión o esclarecer alguna duda.

Por lo demás, fluyamos desde nuestro cuerpo etéreo y nuestra intuición. Sin juzgarnos, sin castigarnos, sin culparnos.

¡No se qué hacer!

Existen muchos momentos en nuestra vida que no sabemos qué hacer. Tenemos miedo hasta de nuestras propias reacciones y no nos atrevemos a movernos ni a tomar decisiones.

Nos sentimos confundidos, frustrados, agotados mental y emocionalmente. ¿Qué hacer?

Justamente éste momento es sumamente importante y decisivo. Nos hemos detenido, tomamos consciencia de nuestra falta de estabilidad y situación de desorden mental (falta de guía) y necesitamos reactivar y reorganizar nuestra vida.

Decimos BASTA a las cosas inútiles que llevamos a cuesta. Pero, ¿cómo deshacernos de la ansiedad que arrastramos, de la angustia, del sentimiento de culpa, los miedos, el sentimiento de abandono o estar perdido?

CADA DÍA debemos reservar para nosotros mismos un tiempo precioso. Aunque sean quince minutos… media hora mejor que mejor …

TIEMPO SAGRADO para atendernos a nosotros mismos. Llevando los cinco sentidos hacia adentro, sentados en una posición cómoda con la espalda recta y los ojos cerrados. Atención a la respiración rítmica y profunda.

Nos concentramos en la ESCUCHA INTERIOR. ¿Qué nos dice nuestro corazón? Permitámonos escuchar desde una respiración reposada y profunda nuestras emociones.

Luego fijamos la atención en el TERCER OJO para desarrollar la VISIÓN INTERIOR que nos mostrará nuestra realidad. Sin esperar nada nos dejamos fluir.

No tengamos prisa ni expectativas. Tengamos constancia. Dentro de nosotros está el estado de Paz y de Amor; descubramos el Camino para llegar a él.

Confiemos en las Fuerzas superiores y en nuestra propia capacidad para salir adelante. Este es sólo el comienzo para descubrir todo nuestro potencial.

La respiración. Ejercicio

No tienes que creer tienes que experimentar

La forma en que respiras habla de tu estado de estabilidad en todos los niveles de tu ser. Si respiras inconscientemente y de forma acelerada, tus energías están dispersas y cualquier motivo puede alterarte.

Tener el control de la respiración es de suma importancia y vital para restablecer el equilibrio físico, mental y emocional.

La RESPIRACIÓN RÍTMICA genera fuerza de voluntad. La Mente y la respiración están interconectadas y nos ayudan a tener una atención plena en nuestro día a día.

Desde la respiración consciente controlamos nuestro enfado, el estrés, la ansiedad, los miedos.

Podemos romper las limitaciones de la Mente, aquietándola y poniéndola a nuestro servicio, si practicamos cada día la meditación o simplemente sentarnos en quietud, llevando los cinco sentidos hacia adentro y haciendo una respiración rítmica y consciente; suave, lenta y profunda.

La respiración consciente tiene muchos más beneficios: Expande nuestra Conciencia. Oxigena y purifica nuestro cerebro. Amplifica nuestra capacidad de concentración. Y mejora nuestro control mental.

Si nos hacemos conscientes de la respiración, también atraeremos y "extraeremos"  del aire el PRANA que es una energía mucho más sutil y la responsable de nutrir nuestra Alma y Espíritu.

EJERCICIO: Poniendo la INTENCIÓN en centrar nuestras energías. Nos sentamos cómodamente con la espalda recta. Todo el cuerpo relajado. Boca y ojos cerrados con la atención en las fosas nasales. Al inspirar alzamos un poco la cabeza para sentir cómo entra en nosotros el oxígeno y el Prana . Retenemos unos segundos y luego soltamos por la nariz el aire sobrante. Y durante ese acto de soltar, el aire va a los pulmones y el Prana lo empujamos y lo soltamos en el Centro del Corazón. Repetimos, cinco veces en total. Descansamos unos minutos, respiración normal, poniendo la atención en el Centro del Corazón.

No perdamos tiempo

“La vida no es tiempo sino esencia”

Contabilizamos la vida de una manera demasiado racional y mental, sin tener en cuenta nuestra esencia. Hacemos de las opiniones, sentencias. De las suposiciones, juicios. Inclusive sobre el Amor hacemos cálculos y lo queremos convertir en una operación que nos aporte ganancias. Pretendemos que la vida sea una inversión con intereses (materiales).

Dividimos el tiempo en diferentes períodos pero sin darnos cuenta que, con las prisas, hemos dejado atrás una parte importante de nosotros mismos: nuestro niño/a interior: nuestra inocencia.

Nos regimos y hasta nos mentalizamos de que nuestro comportamiento y lo que conseguimos, debe estar acorde al momento en el que estamos viviendo. A partir de cierta edad no está bien visto el llorar o el saltar de alegría … el qué dirán los demás tiene mucho peso y nos condiciona. Vivimos cohibiendo a nuestro Ser real.

Tenemos una mente que razona pero también un corazón que siente. Si conectamos además con el ESPÍRITU que habita en nosotros, tendremos la fuerza necesaria para traspasar el muro de condicionamientos que la sociedad impone.

Esto supone y significa que nuestra Conciencia dará forma y realidad a nuestros sueños. Comenzará a despertar nuestra intuición, ese sexto sentido que, como voz interior, todos tenemos pero que no nos detenemos a escuchar.

La flexibilidad física y mental son imprescindibles para poder navegar por la vida sin naufragar ni encallar en la rigidez de creencias y actitudes estrictas.

Siente curiosidad por descubrir quién eres. Y date así la oportunidad de crecer según tu propio ritmo y esencia.

La Conciencia

En la medida en que nuestra Conciencia se va expandiendo y va llenando de Luz nuestros diferentes cuerpos; físico, mental, emocional y espiritual, poco a poco podemos ir dándonos una explicación de los cambios que vamos sintiendo en todos los niveles de nuestro Ser, sorprendidos de que éstas no vienen de la mente.

Se produce una “aspiración” que surge del Alma con la intención de unir mente y corazón. Esta aspiración atrae el Aliento divino que penetra y abre el canal de la Intuición, el que se refiere al sexto sentido.

Y en este proceso gradual de cambio, en el que nos vamos haciendo más conscientes de nosotros mismos, siendo Observadores de nuestros actos y haciéndonos responsables de nuestra conducta, de nuestra salud y bienestar, es como iremos avanzando sin esfuerzo, haciéndonos más prudentes, más comedidos, pacientes, sinceros, íntegros … todo ello dentro de un sentimiento de estar FLUYENDO.

Estos valores que se van afirmando en nosotros, se precisan para poder mantenernos en la cordura y en la introspección de estar por momentos en silencio y solos, cuando “antes” sentíamos apegos y necesitábamos de los demás y hasta del ruido y ajetreo del mundo exterior.

Cuanta más Luz entra en la Conciencia, ella te va a ir permitiendo VER la Realidad. Al principio se forma un nudo en la garganta y en el corazón; VER más allá del mundo ilusorio en el que vivimos, necesita de temple, coraje, anhelo de convertirte en un ser humano completo y confianza absoluta.

Así que esto del Saber es todo un proceso ascendente que requiere también de ecuanimidad pero sobre todo no debe haber ningún interés personal. Al conectar con el Alma se va a ir desarrollando el Amor Incondicional que es la Energía Suprema del Creador de los mundos y de todos los seres.

¿Quieres comenzar a desarrollar tu Conciencia? Sé Observador del personaje que te viste. Toma el hábito de vivir en el presente, de forma consciente, en cada cosa que hagas; cómo sientes, qué deseas, qué te perturba … qué no quieres más en tu vida, cómo quieres vivir este año que comienza… sin excusas, sin justificaciones, sincérate contigo mismo.