Dar sentido a la vida

La Compasión hace desaparecer toda diferencia desde la visión del corazón espiritual.

Y, si desde ese estado, encuentras un sentido a tu vida, sea cual fuere, habrá valido la pena y te sentirás satisfech@ contigo mism@.

Entra en el templo de tu corazón para nutrir tu Alma.

Conecta con tu espíritu y no te sentirás nunca más solo o abandonado.

Así es como podrás expandir tu Conciencia y tu Luz.

No ha sido tu Mente quien ha elegido ser quien eres o vivir estas experiencias de vida. ¡Tu espíritu ya era!

La realidad que estamos viviendo a nivel terrenal sólo requiere de mucha paciencia y confianza absoluta en el Orden Divino. Sabe que existe una Realidad mayor y eterna. Acógete a ella cuando tu voluntad y fuerzas se debiliten. Reactiva tu corazón de energía sutil que es la del Amor Puro incondicional y te sentirás nuevamente henchido de Dicha.

Un abrazo de Luz a todos los seres.

Ajustemos los ánimos

Todos estamos participando en la obra divina aunque hasta ahora haya sido un tanto a ciegas. Cada instante resume la eternidad, captando la Belleza sublime de la vida… pero nos hemos mostrado hasta ahora ciegos, sordos y soberbios.

Hasta ahora, hemos tenido solamente conciencia física de nuestra existencia. Pero ya hemos recibido señales suficientemente claras de que es hora de hacernos conscientes de quienes somos revisando nuestro corazón y alma.

Lo que estamos viviendo es el preámbulo que dará paso a una nueva Era. En la que podremos recrearnos con total transparencia, de forma colectiva, desde el Amor.

Sintamos la dicha de participar en su construcción, desde la regeneración de nosotros mismos, como seres compasivos.

Somos co-creadores; y ahora toma sentido esta palabra. Somos seres de Luz; y ahora cobra sentido también este término dirigido al nuevo ser humano en la Tierra.

No habrá innovación sino vuelta a los orígenes y a la Verdad. Como dijo el poeta Rilke “La creación está ocurriendo en el interior de cada uno de nosotros”.

Creando una nueva realidad

Te entiendo sin que me hables, te siento y es suficiente.

Me llega tu sentir y es suficiente.

No quiero juzgarte; sé tu mismo.

No pretendo dirigirte ni convencerte de nada.

No tengo deseos de pensar sino de dejarme fluir en este estado de paz que me embarga.

Confío plenamente en el Orden Divino, no me preguntes de qué se trata o cómo es porque es algo que sucede más allá de la mente.

Simplemente permítete ir a tu corazón y siente tu esencia, tu amor, tu paz.

Comienzan a haber grandes cambios, alégrate, fluye, confía.

Reparar conflictos

No se nos está pidiendo ir a la guerra sino que nos quedemos en casa. Y ni esa responsabilidad que tenemos para con todos parece que muchos no son capaces, desde su egoísmo, de entender y cumplir.

Parece que a algunos les cuesta tomar conciencia de que los CAMBIOS sociales que todos queremos y vemos que son necesarios, comienzan por hacer una transformación de forma individual, en nosotros, en todos los niveles de nuestro ser.

Sentirnos encarcelados en nuestra propia casa es un síntoma de conflicto con uno mismo que ha llegado la hora de resolver. Hemos evitado enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestras frustraciones, decepciones, infelicidad, mal humor y rabia reprimida, …

Si es así, es hora de aceptar que somos prisioneros pero de nuestros condicionamientos, de nuestros apegos y nuestros miedos.

Las víctimas de la vida son las que están padeciendo esta crisis global de forma traumática, por el desconocimiento de sí mismos y su debilidad mental y emocional.

Estar en paz con uno mismo, bajo cualquier circunstancia exterior, es posible cuando uno se ha trabajado el equilibrio entre la mente y el corazón. Cuando se ha aprendido a trascender y relativizar los problemas sin permitir que se conviertan en sufrimiento. La confianza en uno mismo y la claridad mental se hacen necesarias.

La solidaridad, la gratitud, la templanza y la compasión son valores necesarios de desarrollar en estos momentos.

Buen momento para comenzar a hacer limpieza en casa.

La dimensión espiritual

Cada uno reacciona según su frecuencia vibratoria de Amor que está ligada a nuestra pureza de Conciencia. Ahora tenemos la oportunidad de saber en qué medida ponemos en práctica lo que en teoría sabemos sobre la tolerancia, la templanza y la solidaridad. Se nos está brindando la posibilidad de CAMBIO que todos estábamos hablando. Para ello tenemos que soltar todo lo inútil.

Sufrir el miedo es una forma de atraer la enfermedad. Llamar “encierro” a lo que tendríamos que vivir como un “retiro”. Experimentar como una “pesadilla” la posibilidad de recuperar la sensatez ante una vida desenfrenada y de sobre esfuerzo. Todo ello son síntomas de descontrol mental que se traduce en ansiedad y pánico.

¿Acaso no tenemos que prepararnos para nuestra siguiente etapa evolutiva? … Tendríamos ya que estar listos … yo llevo más de diez años dando un curso de “Entrenamiento para la Nueva Conciencia”. No era casualidad sino intuición. Nos estaban mandando señales de cómo prepararnos para los cambios que debían suceder. Y ahora ya estamos metidos de lleno, de forma global, en una crisis que nos desborda porque, como niños pequeños, tenemos miedo y no sabemos cómo gestionarla -en nosotros- y perdemos el tiempo echando culpas a los demás.

Entrar en la quietud de la Conciencia podría ser el estado ideal en estos momentos en los que todos los sistemas se tambalean. ¡Fuera todos los sistemas corruptos y caducos! Pero comencemos por nosotros mismos a hacer limpieza.

Reposemos y reflexionemos en nuestras casas. Para entrar en la calma hemos de soltar la neurótica necesidad de hacer. No nos dejemos absorber por la ansiedad, aprendamos a calmar la mente.

Conectemos con nuestro Yo Superior y tendremos la sabiduría y guía necesaria. ¿Cómo conectar con nuestro Yo Superior? A través de la respiración consciente y rítmica.

Estos días de retiro y calma, volvamos a recuperar la INOCENCIA de nuestro Ser, la sencillez, la naturalidad espontanea. La confianza en el Amor Absoluto Universal al que llamamos Dios.

Cuando el corazón está ausente

El corazón está ausente cuando hacemos las cosas mecánicamente, de forma inconsciente, sin poner los cinco sentidos y el Alma en ello.

Prácticamente es así como funcionamos en nuestro día a día. Actuamos sin prever las consecuencias de nuestras decisiones. Y después vienen las sorpresas; nuevos conflictos, arrepentimientos y sentimientos de culpa.

Demasiada prisa en nuestras vidas; estrés, ansiedad, miedos innecesarios, preocupaciones irrelevantes … ¿Qué es lo que estamos persiguiendo? ¿Detrás de qué vamos?

¡¡Prioricemos!! Primero nuestra salud física, mental y emocional, que se traduce en felicidad y paz interior.

Es preciso conectar el corazón con la actividad que estemos realizando, con lo que estemos diciendo o planeando. Además ésto nos servirá para ir desarrollando la Mente en su totalidad. Y aprenderemos a tener una mente concentrada en lo que hacemos. ¡Respiración consciente!

Prestarnos atención. Será bueno crear una nueva Conciencia haciéndonos conscientes de cómo actúa y reacciona nuestro cuerpo físico, nuestra mente, nuestro corazón … practicando cada día el ser Observadores de nosotros mismos,, escucharnos de forma imparcial; sin juzgarnos o castigarnos, sólo con la idea de ir corrigiendo y mejorando nuestros patrones de actuación y nuestro carácter.

Con el corazón espiritual, -situado el centro de nuestro pecho (chakra corazón)- abierto y limpio de toda distorsión, irá creando armonía emocional permanente.

Y desde esta base; equilibrio emocional en nuestro corazón y mente, gracias al poder clarificador de nuestra Conciencia, es como podemos vivir la vida de forma plena, honrando nuestras responsabilidades y con confianza absoluta en nuestros recursos ilimitados, cuando estamos conectados con la Conciencia Suprema.

Mis experiencias de vida

De siempre me sentí fascinada y curiosa por conocer el mundo dentro de las cárceles. No sé la razón pero me gustaba leer o ver películas con este tema. Cuando por fin pude entrar como voluntaria en una cárcel sentí que me era un sitio familiar. Pero se necesita tener templanza y autoridad para comunicarte y relacionarte con personas forzosamente tan endurecidas para poder sobrevivir en ese ambiente tan poco humano por un lado y tan sobrecogedor y sensible por otro.

Me formé en La Cruz Roja en “Primeros Auxilios Psicológicos” y “Atención a Mayores” y realicé un voluntariado en la Cárcel de Mujeres de Albolote, donde inicié en REIKI a algunas mujeres y las enseñé algunas herramientas para sobrellevar la vida tan llena de ansiedad que se vive allí dentro.

Fue una experiencia increíble, triste y gratificante a la vez. Frustrante pero de mucho aprendizaje. Imprescindible moverse allí dentro sin juicio y desde la compasión, viendo las miserias humanas y lo que la ignorancia y las bajas pasiones pueden hacer del ser humano.

Frustrante porque el ambiente allí dentro es tan denso .a parte de las drogas que circulan- que resulta muy difícil motivar a esas mujeres más allá de lo más inmediato como puede ser , por ejemplo, conseguir puntos de buena conducta para tener acceso a una llamada telefónica.

Experimenté cómo todo ser es capaz de mostrar su lado más tierno e inocente cuando se le brinda Amor. Pero para ello, en muchas de ellas, tienes que traspasar bastantes capas impermeables de desconfianza y miedo.

Conocí a mujeres fuertemente condicionadas por el entorno de la droga y la marginación en el que han crecido. Mujeres pertenecientes a una misma familia: hija, madre y abuela … como no conocen otra cosa, les parece normal, no hay en ellas deseo o voluntad de superación, porque la sociedad les niega también la integración. Entran y salen de la cárcel varias veces. Ni siquiera hay un sentimiento de resignación sino de acomodamiento en un submundo donde se lucha por cubrir las necesidades y placeres básicos y aceptan de antemano que así será toda su vida.

Aunque dí charlas y formé un grupo donde hacíamos ejercicios de relajación y visualizaciones guiadas, asistí principalmente a cuatro mujeres con las que conecté desde el primer momento y se iniciaron en REIKI. Tenían en común haber sido engañadas para transportar droga y fueron pilladas. Una de ellas, rusa, estaba terminando la carrera de abogacía.

Muchas mujeres estaban allí haciendo un voluntariado, y esta era la parte más conmovedora y esperanzadora; ver que existe la solidaridad y que la humanidad avanza desde el Amor desinteresado e incondicional.