Vivir sin esfuerzo

Hemos convertido la vida en una lucha y un sobre esfuerzo porque vivimos desde la mente; maquinando. Desde la trama y el drama ficticio.

Y en ese estar, planeando y calculando, nos movemos torpemente condicionados por el pasado y preocupados por el futuro.

Aunque no queramos, aunque nos demos cuenta de que así no funciona bien nuestra vida, de que no somos felices ni estamos en paz con nosotros mismos, seguimos en esa inercia consistente que nos ha robado la voluntad de ser desde el Ser divino que somos.

SER nosotros mismos consiste en FLUIR desde el corazón, desde nuestro espíritu. Nutriéndonos de las energías superiores; el néctar gustoso de la vida.

¿Cómo salir de ese patrón de actuación que nos perjudica?

Esta mañana haciendo un ejercicio de respiración, que llevo años haciendo (vaciar los pulmones sacando el aire como si fuese un fuelle , así varias veces), y que siempre lo he hecho desde el esfuerzo, de pronto me he dado cuenta de que lo estaba haciendo suavemente.

Me he parado sorprendida y he tomado conciencia de que los había realizado completamente relajada sin que estuviese la mente dirigiéndolo. He entendido que estando en la mente todo cuesta más.

La mente lo hace todo más pesado, más denso. Una mente rígida entorpece la espontaneidad, la bloquea al cuestionar o buscar la perfección DESDE LA MENTE.

La mente nos bloquea al crear expectativas, desde la exigencia, el miedo o el mismo deseo de querer hacerlo bien …

A la mente sólo deberíamos usarla cuando tenemos que pensar, cuando hay que tomar una decisión o esclarecer alguna duda.

Por lo demás, fluyamos desde nuestro cuerpo etéreo y nuestra intuición. Sin juzgarnos, sin castigarnos, sin culparnos.

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¡No se qué hacer!

Existen muchos momentos en nuestra vida que no sabemos qué hacer. Tenemos miedo hasta de nuestras propias reacciones y no nos atrevemos a movernos ni a tomar decisiones.

Nos sentimos confundidos, frustrados, agotados mental y emocionalmente. ¿Qué hacer?

Justamente éste momento es sumamente importante y decisivo. Nos hemos detenido, tomamos consciencia de nuestra falta de estabilidad y situación de desorden mental (falta de guía) y necesitamos reactivar y reorganizar nuestra vida.

Decimos BASTA a las cosas inútiles que llevamos a cuesta. Pero, ¿cómo deshacernos de la ansiedad que arrastramos, de la angustia, del sentimiento de culpa, los miedos, el sentimiento de abandono o estar perdido?

CADA DÍA debemos reservar para nosotros mismos un tiempo precioso. Aunque sean quince minutos… media hora mejor que mejor …

TIEMPO SAGRADO para atendernos a nosotros mismos. Llevando los cinco sentidos hacia adentro, sentados en una posición cómoda con la espalda recta y los ojos cerrados. Atención a la respiración rítmica y profunda.

Nos concentramos en la ESCUCHA INTERIOR. ¿Qué nos dice nuestro corazón? Permitámonos escuchar desde una respiración reposada y profunda nuestras emociones.

Luego fijamos la atención en el TERCER OJO para desarrollar la VISIÓN INTERIOR que nos mostrará nuestra realidad. Sin esperar nada nos dejamos fluir.

No tengamos prisa ni expectativas. Tengamos constancia. Dentro de nosotros está el estado de Paz y de Amor; descubramos el Camino para llegar a él.

Confiemos en las Fuerzas superiores y en nuestra propia capacidad para salir adelante. Este es sólo el comienzo para descubrir todo nuestro potencial.

La respiración. Ejercicio

No tienes que creer tienes que experimentar

La forma en que respiras habla de tu estado de estabilidad en todos los niveles de tu ser. Si respiras inconscientemente y de forma acelerada, tus energías están dispersas y cualquier motivo puede alterarte.

Tener el control de la respiración es de suma importancia y vital para restablecer el equilibrio físico, mental y emocional.

La RESPIRACIÓN RÍTMICA genera fuerza de voluntad. La Mente y la respiración están interconectadas y nos ayudan a tener una atención plena en nuestro día a día.

Desde la respiración consciente controlamos nuestro enfado, el estrés, la ansiedad, los miedos.

Podemos romper las limitaciones de la Mente, aquietándola y poniéndola a nuestro servicio, si practicamos cada día la meditación o simplemente sentarnos en quietud, llevando los cinco sentidos hacia adentro y haciendo una respiración rítmica y consciente; suave, lenta y profunda.

La respiración consciente tiene muchos más beneficios: Expande nuestra Conciencia. Oxigena y purifica nuestro cerebro. Amplifica nuestra capacidad de concentración. Y mejora nuestro control mental.

Si nos hacemos conscientes de la respiración, también atraeremos y "extraeremos"  del aire el PRANA que es una energía mucho más sutil y la responsable de nutrir nuestra Alma y Espíritu.

EJERCICIO: Poniendo la INTENCIÓN en centrar nuestras energías. Nos sentamos cómodamente con la espalda recta. Todo el cuerpo relajado. Boca y ojos cerrados con la atención en las fosas nasales. Al inspirar alzamos un poco la cabeza para sentir cómo entra en nosotros el oxígeno y el Prana . Retenemos unos segundos y luego soltamos por la nariz el aire sobrante. Y durante ese acto de soltar, el aire va a los pulmones y el Prana lo empujamos y lo soltamos en el Centro del Corazón. Repetimos, cinco veces en total. Descansamos unos minutos, respiración normal, poniendo la atención en el Centro del Corazón.

No perdamos tiempo

“La vida no es tiempo sino esencia”

Contabilizamos la vida de una manera demasiado racional y mental, sin tener en cuenta nuestra esencia. Hacemos de las opiniones, sentencias. De las suposiciones, juicios. Inclusive sobre el Amor hacemos cálculos y lo queremos convertir en una operación que nos aporte ganancias. Pretendemos que la vida sea una inversión con intereses (materiales).

Dividimos el tiempo en diferentes períodos pero sin darnos cuenta que, con las prisas, hemos dejado atrás una parte importante de nosotros mismos: nuestro niño/a interior: nuestra inocencia.

Nos regimos y hasta nos mentalizamos de que nuestro comportamiento y lo que conseguimos, debe estar acorde al momento en el que estamos viviendo. A partir de cierta edad no está bien visto el llorar o el saltar de alegría … el qué dirán los demás tiene mucho peso y nos condiciona. Vivimos cohibiendo a nuestro Ser real.

Tenemos una mente que razona pero también un corazón que siente. Si conectamos además con el ESPÍRITU que habita en nosotros, tendremos la fuerza necesaria para traspasar el muro de condicionamientos que la sociedad impone.

Esto supone y significa que nuestra Conciencia dará forma y realidad a nuestros sueños. Comenzará a despertar nuestra intuición, ese sexto sentido que, como voz interior, todos tenemos pero que no nos detenemos a escuchar.

La flexibilidad física y mental son imprescindibles para poder navegar por la vida sin naufragar ni encallar en la rigidez de creencias y actitudes estrictas.

Siente curiosidad por descubrir quién eres. Y date así la oportunidad de crecer según tu propio ritmo y esencia.

La Conciencia

En la medida en que nuestra Conciencia se va expandiendo y va llenando de Luz nuestros diferentes cuerpos; físico, mental, emocional y espiritual, poco a poco podemos ir dándonos una explicación de los cambios que vamos sintiendo en todos los niveles de nuestro Ser, sorprendidos de que éstas no vienen de la mente.

Se produce una “aspiración” que surge del Alma con la intención de unir mente y corazón. Esta aspiración atrae el Aliento divino que penetra y abre el canal de la Intuición, el que se refiere al sexto sentido.

Y en este proceso gradual de cambio, en el que nos vamos haciendo más conscientes de nosotros mismos, siendo Observadores de nuestros actos y haciéndonos responsables de nuestra conducta, de nuestra salud y bienestar, es como iremos avanzando sin esfuerzo, haciéndonos más prudentes, más comedidos, pacientes, sinceros, íntegros … todo ello dentro de un sentimiento de estar FLUYENDO.

Estos valores que se van afirmando en nosotros, se precisan para poder mantenernos en la cordura y en la introspección de estar por momentos en silencio y solos, cuando “antes” sentíamos apegos y necesitábamos de los demás y hasta del ruido y ajetreo del mundo exterior.

Cuanta más Luz entra en la Conciencia, ella te va a ir permitiendo VER la Realidad. Al principio se forma un nudo en la garganta y en el corazón; VER más allá del mundo ilusorio en el que vivimos, necesita de temple, coraje, anhelo de convertirte en un ser humano completo y confianza absoluta.

Así que esto del Saber es todo un proceso ascendente que requiere también de ecuanimidad pero sobre todo no debe haber ningún interés personal. Al conectar con el Alma se va a ir desarrollando el Amor Incondicional que es la Energía Suprema del Creador de los mundos y de todos los seres.

¿Quieres comenzar a desarrollar tu Conciencia? Sé Observador del personaje que te viste. Toma el hábito de vivir en el presente, de forma consciente, en cada cosa que hagas; cómo sientes, qué deseas, qué te perturba … qué no quieres más en tu vida, cómo quieres vivir este año que comienza… sin excusas, sin justificaciones, sincérate contigo mismo.

Mi maestro interior

Mi Maestro , al que iba a visitar yendo a mi Campo Astral, en mis meditaciones, tenía su torso como un diamante que cubría con una larga túnica. Este hecho sin igual venía a demostrar su estado perfecto, símbolo del Sol Central, según me explicó.

Aparecía ante mi con toda humildad y sencillez del hombre sabio que se basta a sí mismo por la Gracia divina. Yo le hacía preguntas y él me corregía diciéndome que  formulándolas desde la mente no tenían validez. Que las hiciese desde el corazón para que pudiese reconocer y asimilar las respuestas correctas.

Cada vez que nos veíamos yo le pedía consuelo; mi Alma ansiaba la paz y el Amor  que él irradiaba. ¡Quiero llegar a ser como tú! ¡Quiero para mi esa misma paz y luz!, le imploraba.

De la nada él me ofrecía una copa dorada para que bebiese y calmase mi sed. O  ponía en mis manos como regalo una estrella pequeñita. O  me sacaba de mis estados mentales invitándome a volar  … ¿es que podemos hacerlo?, preguntaba asombrada. Entonces mi Maestro me cogía de la mano y de un salto nos encontrábamos en el espacio azul sobrevolando bosques y ríos…  

-¿Quién está mirando detrás de tus ojos?, me preguntaba a veces. ¿Quién es la que sufre? ¿Quién es la que se cuestiona la vida y quién responde? – entonces atrapaba mi mirada  y me hacía ver dentro de él;  la Energía del Amor Incondicional, el estado auténtico del ser humano realizado.

-Descubre tu verdadera naturaleza y te liberarás del sufrimiento-, me decía una y otra vez-, confía y sé paciente.

Reencuentro de Almas

Las Almas, a las que estamos unidas desde otras vidas pasadas, están cerca. Nos volvemos a reencontrar y lo percibimos en la medida en que los velos de inconsciencia van desapareciendo. Entonces, la Conciencia se amplifica, se expande en comprensión, se clarifica y  la memoria se ilumina … comenzamos a percibir una realidad amplificada … 

Sintonizar con otras Almas, sentir la unión con otros seres a niveles sutiles, -este reconocimiento-, hace también ensanchar el sentimiento de amor a dimensiones superiores.

Experimentar el amor, estando dentro de un abrazo cósmico que abarca el infinito.

Cuando se hace posible vivir el AMOR más allá de los límites marcados por nuestra comprensión mental,  entonces entendemos lo que es la inmensidad del Amor Incondicional y Universal.

Vivimos lamentablemente encerrados en nuestras cápsulas mentales. Salir de la mente, quiere decir, permitirnos ir más allá de todo condicionamiento. ROMPER con hábitos, formas, creencias … con el fin de VER la complejidad y sencillez de la infinitud en nosotros.

Lo único y verdaderamente importante es el espíritu que habita en nuestro cuerpo físico. El éxito del yo-material, la felicidad material, son una parte muy pequeña e insignificante comparado con alcanzar el conocimiento y reunión con  nuestro Ser y con la divinidad dentro de nosotros.

No estamos solos. Pertenecemos a una familia mayor. Una familia de Almas, y nos asistimos unas a otras, a niveles sutiles.