La alineación de los chakras

Haciendo mi ejercicio de alineación de los chakras, esta mañana, en cuanto me fui a mi campo astral, me ha venido con mucha claridad la imagen del cauce de un río, sin agua, pero con lodo fresco y con muchos nutrientes. Lo he estado observando y he sabido que era yo.

He pedido viniese el agua y enseguida ha aparecido. La he visto llegar como si se hubiesen abierto las compuertas de una presa; ha llegado con la fuerza y energía de un torrente, cubriendo en un abrir y cerrar de ojos, todo el cauce. Y he visto el agua correr, saltar, fluir en mí. Y esa visión me ha producido mucha paz y confianza.

Este ejercicio de alineación de los chakras lo hago cada día desde hace más de quince años. Es un ritual lleno de significados y mensajes que me conecta con mi Ser, con la Madre Tierra y con las energías cósmicas.

Me lo enseñaron cuando me inicié en REIKI. Y lo comparto, ya siendo maestra de REIKI, con todos los que se inician en este maravilloso Camino. Pero lo enseño también a otras personas a las que veo sinceramente interesadas en el despertar de su Conciencia.

Ese ejercicio está explicado en este Blog y os animo a hacerlo. Sólo hace falta sinceridad, intención e invocación clara y vigorosa… y por supuesto, constancia. No esperéis resultados, no os juzguéis, simplemente disfrutad.

Aquí no influye la mente. No es cosa de la imaginación. Al principio la mente crea dudas, porque no entiende ni acepta que ocurra algo que ella no haya creado. Pero os aseguro que por encima de la mente existe un campo extrasensorial, donde la Conciencia se expande y capta otras realidades que nos transmite con símbolos o representaciones para que entendamos sin palabras lo que necesitamos entender o afianzar.

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Mi viaje a Amma en India

“La compasión es el Amor expresado en toda su plenitud”

Amma es el Avatar Cósmico vivo de nuestro tiempo y ha hecho de su Ashram un lugar sagrado impactante por la alta vibración de la Energía del Amor Incondicional que aquí se respira.

Así que, lo primero que nos sucede a los nuevos que nos adentramos en el lugar, es una revolución interna en todos los niveles; físico, mental, emocional y espiritual. Comienza la purificación.

Amma dice: “Tu sufrimiento se disipará si dejas ir la idea de que eres un individuo separado del UNO. Actúa conscientemente como parte de la Divinidad. El Amor, Compasión y Paz, vendrán entonces en cada Plano de tu vida y serás una persona consciente y despierta”.

Comienza el día entendiendo que es igual si tus rezos son cristianos, musulmanes o hindúes, la divinidad entiende el lenguaje del devoto sea éste cual sea. Aquí la mente está en calma, el entendimiento va directo al corazón desde la intuición.

La devoción misma y el estado de Gracia de las más de tres mil personas que están aquí, es inequívoca, porque nace en el corazón y se expresa a través de los ojos y la sonrisa. Todo fluye en una suave y amable armonía.

Centrada en mi corazón, sin esfuerzo, plácidamente, doy las gracias por tan grande regalo de vivir esta experiencia. Estoy esperando a Amma. La estamos esperando para recibir su abrazo, unas mil personas, la mayoría mujeres. Indios y occidentales juntos y separados al mismo tiempo. Convivencia educada y de respeto por las creencias de cada uno.

Amma ha cantado y nos ha abrazado, se me han saltado las lágrimas de emoción… ¡tenemos tan endurecidos los corazones! … No tenemos tiempo para nosotros mismos ni nos permitimos ser espontáneos para mostrar nuestro sentir… Con ella volvemos a sentirnos niños, necesitados de amor.

La transformación ocurre sin que la mente proyecte o se entrometa.

Dice Amma: “Cuando estáis unidos a la Conciencia Divina, cómo vais a percibir diferencias.”

Cuando estás viviendo desde el Amor no surgen pensamientos negativos ni dudas. Seamos Observadores del personaje en nosotros. Dejemos de darnos tanta importancia y acabaremos con el sufrimiento.

Lo mejor que podemos hacer es corregirnos a nosotros mismos para inspirar a los demás, nos aconseja Amma.

Una cosa me ha quedado muy clara; no es la mente la que maneja la energía que nos llega de Amma (o de cualquier otra Fuente de Amor). Esta energía superior se mueve en niveles sutiles que nos son insospechados y muy por encima de lo que la mente pueda llegar a imaginar.

La Conciencia, como testigo imparcial, percibe las nuevas energías que navegan en nosotros, pero nada más, permite hacer: nos inspira, nos corrige, nos purifica, nos desbloquea, y nos coloca en un estado ligero, donde la mente no llega.

¡Ay, Ego! Eres una carga pesada.

Después de dos semanas me voy muy contenta. Agradecida. Simplificando mi mente.Prefiriendo el Silencio.

Feliz estado cuando no tienes necesidad de explicarte.

Descubro mi mejor momento: nada que decir. ¡Qué alivio! Hasta me dan ganas de llorar de alegría.

Mi Yo

Mi Conciencia me indica que debo actualizarme continuamente. Mi intuición me avisa y anima para que así sea. Me pone en alerta de mi yo-mental que se resiste a ello.

El Conocimiento directo -que no pasa por la mente- convierte en desafío mi anhelo de avanzar y concentra la energía en esa dirección para que no me acomode.

No es mi Yo quien decide, es la Conciencia Superior, a la que entrego mi voluntad.

Por momentos se diluye la identidad personal y una aparente apatía no es nada más que he dejado de tener deseos o preocupaciones por el futuro. Confío. Mi corazón palpita desde la certeza absoluta que el Universo y la Madre Tierra me protegen.

La Mente se vuelve cada vez más sencilla. Los pensamientos parecen elásticos y el espacio entre ellos también se alarga. Lo personal y cotidiano pierden importancia al entrar el Ser en otras dimensiones .

El cuerpo físico, es solo eso, el vehículo. Es el Alma y el Espíritu quienes cobran ahora su magnificencia.

Mi respiración se hace consciente y siento que te amo, lo sepas o no.

Mi maestro interior

Mi Maestro , al que iba a visitar yendo a mi Campo Astral, en mis meditaciones, tenía su torso como un diamante que cubría con una larga túnica. Este hecho sin igual venía a demostrar su estado perfecto, símbolo del Sol Central, según me explicó.

Aparecía ante mi con toda humildad y sencillez del hombre sabio que se basta a sí mismo por la Gracia divina. Yo le hacía preguntas y él me corregía diciéndome que  formulándolas desde la mente no tenían validez. Que las hiciese desde el corazón para que pudiese reconocer y asimilar las respuestas correctas.

Cada vez que nos veíamos yo le pedía consuelo; mi Alma ansiaba la paz y el Amor  que él irradiaba. ¡Quiero llegar a ser como tú! ¡Quiero para mi esa misma paz y luz!, le imploraba.

De la nada él me ofrecía una copa dorada para que bebiese y calmase mi sed. O  ponía en mis manos como regalo una estrella pequeñita. O  me sacaba de mis estados mentales invitándome a volar  … ¿es que podemos hacerlo?, preguntaba asombrada. Entonces mi Maestro me cogía de la mano y de un salto nos encontrábamos en el espacio azul sobrevolando bosques y ríos…  

-¿Quién está mirando detrás de tus ojos?, me preguntaba a veces. ¿Quién es la que sufre? ¿Quién es la que se cuestiona la vida y quién responde? – entonces atrapaba mi mirada  y me hacía ver dentro de él;  la Energía del Amor Incondicional, el estado auténtico del ser humano realizado.

-Descubre tu verdadera naturaleza y te liberarás del sufrimiento-, me decía una y otra vez-, confía y sé paciente.

Cumpliendo los 71

sw fiesta fin cursoNo tengo deudas ni televisor.

No tengo casa ni amor en propiedad.

No tengo achaques ni coche.

No tengo dinero ni necesidades.

No tengo insomnio ni pesadillas.

No sufro de ansiedad ni añoranza.

Tengo el pelo blanco.

Tengo arrugas asumidas desde la risa.

Tengo sueños y un Maestro.

He salido con vida de todas las batallas.

Tengo a Dios, el Universo y la Madre Tierra

conmigo y dentro de mi.

La Madre Celestial me ha dado alas sanadoras.

Yo Soy quien soy.

Anécdotas

bosque amarilloEra el año 1982. Salió una oferta de explotar un Parque Natural de reserva de animales que había en lo alto de la Sierra Aitana, en Alicante. El lugar era paradisíaco. Y las personas que se necesitaban para cubrir los trabajos del restaurante y mantenimiento de los animales y terreno aparecieron en poco tiempo.

Yo, con mis hijos, fui la primera en ir a vivir al lugar. Elegí una casita de madera prefabricada que estaba algo escondida en el bosque fuera del recinto del Parque. La casa, estaba en lo alto de una colina así que desde ella podía divisar parte del parque; un pequeño lago donde los animales; ponis, ciervos y un par de camellos, iban allí a beber.

Éramos cinco familias las que decidimos vivir y trabajar en ese Parque Natural de forma altruista. Ninguno iba a tener un sueldo. El lugar iba a estar abierto para que grupos de personas viniesen de acampada. Estábamos, además, abiertos a asumir cualquier “misión” que se nos encomendase. Leíamos la Biblia y practicábamos un ejercicio de un Baba indonesio, con el que pretendíamos trascender la mente y así recibir energías superiores, dicho en pocas palabras.

En Aitana los niños crecían como animalillos salvajes aunque felices pero sin que yo tuviese prácticamente tiempo para dedicarme a ellos. Mi mala memoria es culpable de no poder anotar ahora las anécdotas de entonces, que fueron muchas, pero la que más recuerdo, por el susto tan grande que me causó, fue cuando Mon se perdió.

Estaba yo atendiendo la barra del bar y él siempre jugueteaba a mí alrededor y de pronto me di cuenta que no estaba dentro del establecimiento. Era para asustarse pues afuera merodeaban sueltos unos sesenta monos que, aunque los turistas riesen sus gracias, nosotros sabíamos muy bien que había que andarse con cuidado con ellos.

Salí corriendo en su búsqueda, llamándole, pero no le encontré por los alrededores.
Me adentré en la zona cercana a las vallas limítrofes que estaban muy tupidas por arbustos y árboles. ¡Allí estaba! Dormido plácidamente bajo un árbol. Tenía menos de dos años. Me paré en seco en cuanto lo divisé, respiré profundo y paseé mi vista lentamente por la escena tan hermosa que tenia ante mis ojos.

La Naturaleza brinda protección a sus criaturas. La energía de las plantas, de los árboles, de la tierra, y hasta la luz que asomaba entre el alto follaje, se entrelazaba para dar cobijo a Mon.

*****

La extensión del Parque era grandiosa. Lo que nos llevaba más de cabeza eran los monos. Ya bastante tarde entendimos que como no se los alimente adecuadamente y con puntualidad pueden hacer grandes destrozos y empezar a cambiar sus comportamientos. Y eso fue lo que tuvimos que sufrir; ellos y nosotros.

No recuerdo por qué el encargado de alimentarlos se relajó en sus obligaciones y los monos empezaron a molestarnos seriamente. Yo tuve que pedir prestada una escopeta de perdigones para poderlos mantener a raya cuando se les ocurría –en plan ataque indio- subir muy cautelosamente, agazapándose entre el follaje de los árboles, para destruirme el techo de mi casa. Eran unos momentos llenos de tensión pero me gustaba el juego que se creaba de ver quién sorprendía a quién.

Conocían perfectamente lo que era una escopeta y solo que te la pusieses en posición de disparar era suficiente para que se marchasen. Recuerdo un día que habían subido hasta mi casa, me escondí y me acerqué por detrás lentamente del que parecía ser el jefe. Sin hacer ruido, atenta de no ser descubierta, me acerqué.

Estaba de espaldas pero de pronto giró la cabeza y nuestras miradas se cruzaron… y medimos nuestras fuerzas. Él dignamente aceptó su derrota y se largó. No volvió nunca más a molestarme.

Saboreé mi victoria mientras valoraba y reconocía la inteligencia pero sobretodo la dignidad con que se rindió mi adversario.

Reconocerse a sí mismo/a

yo.fran vistaPrimero necesité treinta y cinco años para reconocer y nombrar mi Yo. Once años más para considerar fehacientemente de que los milagros existen y que por alguna razón o ninguna, yo estaba protegida de mis propios actos inconscientes.

Diez años más y con cincuenta y seis, se abre la tierra bajo mis pies, me hundo en ella dolorosamente, pero termino renaciendo. Me adentro en las energías del REIKI.

En noviembre de 2007, mucho después de haber viajado por Sudamérica buscando un maestro, lo encuentro en Granada, viviendo cerca de mi casa. Swami Purohit es desde entonces mi paciente y amoroso maestro que a través de la “diksha” sigo su aprendizaje en KRIYA YOGA, Mantra y Meditación.

He necesitado diez años más, para tomar plena conciencia de mi ser y de la gran ayuda del Universo que recibo continuamente. Los Caminos para llegar a la unidad con El Absoluto son insondables.

Sé que sólo desde la experiencia es que se avanza en entendimiento sobre lo que significa la vida para reconocerse dentro de ella y participar con pleno derecho y obligaciones.

No tener miedo a experimentar es imprescindible. La vida es un continuo desafío.

Hoy por hoy me siento enteramente agradecida. Profundamente agradecida.