Aventar obstáculos

yo fran ultimasMe ha venido a la memoria  cuando nos fuimos a vivir al campo en unas condiciones de extrema pobreza material pero con muchas ilusiones. No contábamos con ningún apero de labranza, quizás un par de azadones, pero así y todo, además de una huerta,  sembramos un campo de habas para alimentar unas cuantas cabras que teníamos.

Alrededor había dos familias vecinas  que desde que nos instalamos allí nos miraban con desconfianza…

Cuando llegó la hora de trillar la cosecha y ya la habíamos llevado  a nuestra pequeña era, le pedimos prestado al vecino el mulo, pero éste se negó. Tuvimos la idea de hacer la trilla con nuestro coche panda. Los niños disfrutaron como si fuese una fiesta.

A  la hora de aventar, le pedimos al otro vecino nos prestasen las palas para separar la paja pero también se negó.

Mi marido entró en la casa diciendo que así era imposible seguir. Tampoco hacia ni pizca de viento como ayuda. Pero en mí estaba la resolución de recoger la cosecha que tanto esfuerzo nos había costado  y con las manos comencé a tirar hacia arriba la paja lo más alto que daban mis fuerzas mientras lanzaba gritos “guerreros”… enseguida mis hijos me imitaron.

Curiosamente comenzó a levantarse una brisa que cada vez se hizo más fuerte y nosotros reíamos fuerte viendo como la paja volaba y el grano caía a nuestros pies.

Era ya el atardecer y paramos dispuestos a seguir al día siguiente. Por la mañana temprano cuando salimos a nuestra pequeña era vimos con asombro que los vecinos habían dejado allí los aperos necesarios para la trilla… y así fue como pudimos terminar de recoger cinco sacos de habas secas para nuestras cabras.

Creer en la propia fuerza ayuda a crearla. Y lo mejor de ésto es comprobar que la Naturaleza te apoya.

Si tienes una certeza en tu corazón, nunca te rindas, la Naturaleza y el Universo son los mejores proveedores y aliados.

Despidiendo el año

yo-fran-13-2Como hoy termina un año parece inevitable que la mente  se ponga voluntariosa a rememorar y contabilizar beneficios y pérdidas.  Dependiendo de la edad que uno tenga, la mente y el corazón valorarán y priorizarán las cosas vividas de diferente manera y es natural que así sea.

Mi vida está hecha de muchas historias muy distintas unas de otras. Parecería que no hubiese ilación entre ellas pero el caso es que al final me han traído a cumplir con mi destino. Lo más insospechado, lo que menos me imaginaba;  estar en el mundo de la sanación holística.  Y es donde me encuentro felizmente desde hace más de una década.

He vivido en distintos países, desde las islas Bermudas hasta Irán.  Soy española, me crié en Cuba y teniendo catorce años nos vimos forzados a volver a España por cuestiones políticas. Sin dinero, los sueños de cursar estudios se esfumaron y me puse a trabajar -con 14 años- en una editorial. En los años ’60 era normal que los niños trabajasen. Yo tuve suerte de hacerlo en lo que más me gustaba; el mundo de los libros y las letras.

Habiéndome ya reconciliado con mi pasado, puedo ver con mayor claridad mi presente.  Comienza un nuevo ciclo, siempre de forma expansiva. Todo está en orden. Me siento capaz de hacer y seguir creando mi destino.

Me reconozco, me acepto y puedo ver mis sombras y mis luces con desapego y humor.

Este año cumpliré  70 años. Y todos estos años vividos, con todos sus amaneceres y  puestas de sol, ya han sido aceptados y puedo desde la serenidad rememorarlos. Mi lema: No esperes nada de nadie y  simplemente déjate sorprender.

Valoro el momento. Valoro enormemente una sonrisa, el gesto amable, la mirada cómplice, el abrazo espontáneo, la calidez del amor en todas sus manifestaciones, de todos los seres vivos.

Infinitamente agradecida, os saludo a todos los que me seguís leyendo.

Paz y armonía en servicio por el Bien Común,

Cris

31 diciembre 2016

 

Me explico

yo-fran2015Por la edad que tengo,  por haber metido la nariz en tantos lugares e historias, por querer experimentar la vida por mi misma arriesgándome siempre a tropezar con mis límites,  es por lo que hoy en día no me siento con el deseo de convencer a nadie de nada. Solo comparto …

Centrada en el corazón, ahora sé que podemos actuar sin seguir creencias y sin esperar nada a cambio. Desde la sobriedad, asumo mi responsabilidad. No tengo nada que defender.

Confío al cien por cien en las “fuerzas superiores” y en mis ángeles que me protegen y guían. Y esta certeza de que existe un Yo Superior, un Dios y toda una jerarquía divina -definámoslo como mejor nos sintamos- me la ha dado la experiencia de sentirlos, de vivirlos en mi, por  la cantidad de veces que se han asomado a mi vida para protegerme, guiarme y hacer que coincidiese con alguien o algo que me iba a impulsar un poco más hacia mi destino. No existen las casualidades. Podemos tratar directamente con la divinidad.

Doy gracias a tantos años de disciplina férrea dentro del islam y el sufismo por fortalecer  mi voluntad. Doy las gracias al REIKI que me ha ayudado a desarrollar la percepción y manejo de la energía cósmica y haberme proporcionado el conocimiento intuitivo.  Doy gracias a las prácticas espirituales y transmisión de energía en la iniciación al yoga, meditación y mantra, que me ha proporcionado mi maestro Purohit. Doy gracias a la Madre Cósmica y a la Madre Tierra por abrazarme. Doy gracias a tantas personas que han pasado por mi vida para darme una lección de vida, por ser pacientes conmigo. Doy gracias a mis seis hijos por todo lo que me han aportado y por ser mis maestros en mi Camino.

No tenemos todo el tiempo del mundo… seamos agradecidos. Valoremos lo que tenemos y lo que somos…

Donde creemos que termina el horizonte, os aseguro que existe más vida.

 

 

 

 

Anécdotas del astral

montanas-preciosasEn mi mundo astral, mi casa es enteramente de cristal y madera clara. Bajo unos escalones para salir al exterior. Fuera hay un prado enorme de hierba fresca que cubre todas las lomas que hacen pendiente y se pierden en el horizonte. Hay vacas, ovejas y caballos pastando libremente.

Yo me dejo caer y rodar, disfrutando del contacto con la hierba. Y bajo y bajo hasta un pequeño pueblo encajado entre montañas muy apretadas a lo hondo. Por ahí pasa un río que cruzo y sin parar de caminar, empiezo entonces a subir por la ladera de la montaña, por un sendero estrecho al lado de un precipicio.

Subo apoyada en mi bastón,  (me veo a mi misma desde arriba) y cuando llego a la cima está allí mi maestro,como cada tarde,  esperándome bajo un árbol. Nos saludamos y le digo que deseo sentir la cercanía de la Presencia Divina. Y él me dice dos cosas importantes:

– Primero, cuando dejes de juzgar, sentirás compasión por todos. Es entonces cuando estarás preparada verdaderamente para alcanzar ese estado de pureza.  Estar al servicio de los demás es mucho más que un deseo. Irradiarás la Presencia Divina y ella te guiará

Me puso el ejemplo de cómo actuamos cuando nos cubre la niebla. Empezó en ese momento a cubrirnos una niebla espesa y me dijo:

– A la niebla no hay que hacerle caso; no se puede luchar contra ella. Sólo esperar y dejar que pase y cuando pasa,  podemos nuevamente ver con claridad; comprobamos que todo sigue igual que antes.

La niebla comenzó a disiparse y entonces continuó: El segundo consejo sería que sólo tienes que dejar que las cosas ocurran; serenamente, desde la confianza absoluta, sabiendo lo que hay, aunque en esos momentos no seas capaz de ver. Confía, en que todo lo que tenga que llegar a ti, el Universo lo pondrá a tu alcance… sólo tienes que estar despierta.

 

 

 

Mi Maestro Swamiji Purohit

dsc01715Doy gracias a Dios por el  regalo que puso en mi camino cuando ya no esperaba nada; el maestro espiritual.

Creemos manejar enteramente nuestra vida, sin embargo, el Destino introduce de improviso personas o situaciones totalmente inesperadas que hacen cambiar tu vida; ampliarla, darle más color …

Y así sucedió conmigo.   Justamente a finales de noviembre de 2007,  apareció casualmente quien es mi maestro espiritual desde entonces.

Visité en aquel tiempo a una amiga que me habló de él. Me dijo acababa  de llegar a Granada un maestro hindú experto en astrología y que iba a dar una charla esa tarde sobre yoga y meditación. Me animó a que fuese, poniendo miel en mi boca al decirme que también leía las manos y hacía la carta astral. Como son temas que  me fascinan fui.

Me encontré con un hombre de pequeña estatura y muy delgado, de mediana edad. Hablaba en inglés y tenía una traductora inglesa que yo ya conocía. Al finalizar la charla  dijo que nos iba a transmitir energía y haríamos una meditación.

Pronunció la palabra en sánscrito “diksha” que quiere decir “iniciación”. Sentí curiosidad pues yo, no hacía mucho, había participado en dos cursos de “Diksha”, donde había pagado bastante dinero por recibir una transmisión de energía que prometía expandir nuestra conciencia y llevarnos a dimensiones superiores. Y así fue realmente.

En la transmisión de energía que Swamiji nos dio,  pude reconocerle como un ser de Luz  y su energía me envolvió de manera muy especial. Al acabar, sin pensarlo, le pedí fuese mi maestro. Desde esa fecha hasta hoy mismo sigo sus instrucciones en las prácticas espirituales que imparte en cursos de más de cien personas en distintas ciudades de España.

No ha sido una travesía fácil. He sido testigo de sus comienzos, de cómo ha ido adaptando el lenguaje y las formas a nuestra mentalidad y también de su paciencia para con nosotros para bajar a nuestro nivel de comprensión y entendimiento en materias profundas como es la espiritualidad.

Con humildad, respeto y generosidad nos  guía,   haciéndonos ver que el mayor desafío es nuestro propio ego y mente.

 

Mis experiencias en otros Planos

mujer-de-espaldas-floresComo terapeuta en  Regresiones había aprendido una práctica que se llama “El Jardín Interior”. Lo practiqué conmigo misma, de esto hace ya muchos años,  durante bastantes meses. Me resultaba fácil entrar en una profunda relajación y adentrarme en mi subconsciente. Fueron vivencias increíbles. Llevaba un diario:

“Vuelvo a mi Jardín cada día al atardecer. Allí me espera el Maestro como siempre. Hoy también al verme me indica nos metamos en el hoyo que nos conduce “al otro lado”. Es una inmensa catacumbas y de su techo cuelgan largas sogas pues el suelo ni lo vemos de tan hondo que debe estar.  Nos agarramos y nos balanceamos en las  largas lianas;  hacia atrás y hacia adelante, para coger impulso y saltar al otro lado donde está abierto hacia lo que parece la selva. En cada impulso decimos “no hay Verdad sino Dios”, “No hay divinidad sino Dios”, “no hay realidad sino Dios”… y finalmente nos soltamos dejándonos caer en el exterior, por  la entrada de luz.

El tiempo es muy húmedo y con niebla allá afuera en la selva y recorremos como siempre ese estrecho sendero hacia las cataratas. Una vez allí hacemos la ablución y rezamos. Lo hacemos encima de “las Tablas de mi Destino”. Fijándome en todos los símbolos ahí dibujados, le pregunto a mi Maestro en qué momento concreto estoy  y qué misión debo cumplir.

Él me dice: “Cada uno de nosotros debe ser un puntal  de la Energía de Amor en el Universo.  Debes ser un foco de amor, como una estrella. Si haces eso ya has cumplido. No hay más misión que esa para cada uno de los seres creados: difundir el amor siendo amorosos con los que nos rodean. Así de sencillo.

Las Tablas de mi Destino son amarillas y tienen como grandes cuadrados con un signo en cada uno de ellos que resultan extraños para mí. Nos disponemos a volver a mi Jardín pero le digo al Maestro que no me apetece hacerlo por el mismo camino  que hemos venido y él me propone hacerlo volando por encima de la montaña que hemos cruzado por su interior.

– ¿Podemos? -le pregunto asombrada.

– ¡Por supuesto! -me responde. Y dicho y hecho, me siento volando como si llevase un tul azul muy largo encima de los hombros que es el que me mantiene en el aire y me lleva de vuelta a mi Jardín.

…  Otro día bajé al Jardín como he ido vestida todo este invierno; de negro y con un pañuelo fucsia. Pero el Maestro solo verme hizo un gesto con la mano y me vi con un vestido blanco y me aconsejó que siempre fuese de blanco a partir de ahora.

Le dije que quería entrar en el Silencio y en un instante quedamos envueltos en unas nebulosas que nos elevaron entre colores azules y amarillos. No supe distinguir o saber en qué sitio estábamos. O si estábamos de pie tocando el suelo o boca abajo en el aire, o si estábamos los dos solos o había más gente, es más; ni tan siquiera sabía si teníamos cuerpo…

Cuando volvimos al Jardín, nos sentamos en medio del cuadrado amarillo,  y una luz que venía de arriba me entró por la coronilla y me sujetó a la tierra.

Me dijo el Maestro que en mi interior ahora se había asentado el amarillo y eso quería decir que ya tenía que entrar en acción: Estar alerta y pendiente de mi conciencia, hacer lo que me indicase y después esperar. De mis hijos no debo preocuparme, me dijo, ellos deben andar su propio camino y por lo demás esperar confiada.

 

 

 

 

 

Mi Bosque

bosque de oroMe reúno con mi Ser. Me permite adentrarme en él como quien se adentra en un bosque.

El Silencio en él es indescriptiblemente irreal, más allá de todo  lo imaginable. El aire que respiro, al entrar en las profundidades de mi Ser, explosiona en Amor.

Yo Soy Amor. El sentimiento de gratitud, por lo que estoy experimentando, se convierte en Dicha. Este sentimiento es como un manantial que he hallado en mi Bosque y brota incesantemente.

Mi mente quedó atrás y mi espíritu se eleva, … se hace difícil traducirlo en palabras.

Yo Soy todo lo que mi vista alcanza a ver.

Yo Soy todo lo que mi corazón logra percibir.

La LUZ es tan poderosa que me postro ante ella, por su magnificencia y liberalidad.

En ella se manifiesta el Espíritu del Creador Supremo, que Jesucristo llamó Padre.

Al respirar, inhalo su energía sutil y mi canal intuitivo se abre y se convierte en Camino.

Yo Soy UNO con mi Creador.