Debería hacer…

  «Hacemos sin hacer y todo se hace«, dicen las runas vikingas. Porque sólo cuando estamos en paz con nosotros mismos es que amamos realmente la vida; somos más tolerantes con los demás, aceptamos y valoramos las situaciones … somos  felices.

Cuando nos sentimos forzados a HACER, abusamos de nuestra fortaleza,  llevándola a veces al límite,  debido a ese sentimiento de «Obligación» que nos domina. Se convierte en una carga muy pesada que se manifiesta en el cuerpo físico como gran tensión y dolor sobre los hombros.

Para deshacernos del estrés y la ansiedad tenemos que zafarnos de la prisa y del  «debería hacer«. Permitirnos descansar o andar a nuestro aire, darle tiempo al tiempo, simplemente disfrutando del momento. Esa actitud nuestra también ayuda a dejar más espacio a las personas a nuestro alrededor. Y todo se estabiliza, coge su ritmo de forma natural… y  nuestra mente se aquieta….

Dar por terminadas etapas de nuestra vida -cerrarlas- y aceptar de manera consciente  -desde la responsabilidad- todo lo sucedido en el pasado. Sentir la importancia de ese gesto -hecho desde el corazón- es una liberación.

Hacemos sin hacer …quiere decir que de forma relajada -desde la confianza en nosotros mismos y en la divinidad en nosotros- dejamos que todo se ponga en su sitio y actuamos en el momento adecuado.

…y todo se hace.

La persona negada

  Persona negada es la que pone el NO por delante de su ser; negándole se realice y vea la Luz.

Este es el mundo de la Dualidad y nadie se salva de vivir en ese vaivén que es la vida misma; de oportunidades y obstáculos, de alegrías y tristezas, de momentos buenos y momentos malos… pero la persona negada se niega a sí misma la facilidad y opta siempre por los caminos más enrevesados y escabrosos.

Una persona negada a vivir desde su ser -que es Luz y Amor-  es rígida consigo misma y con los demás porque le domina un ego oscuro y denso que le impide abrirse a esa misma Luz que es. Pareciera que no se cree merecedora de amarse y ser amada y busca (y atrae) el castigarse.

Se ha atrincherado en el sufrir, en el victimismo, en la desconfianza total y eso le parece normal. Se ha negado a sí misma, inconscientemente, a fluir y elevarse sobre las dificultades porque su campo de elección en ínfimo y lo conocido es moverse en la oscuridad de la duda y el miedo.

Renegar, es detestar la vida.  Cuando renegamos o nos quejamos o maldecimos, estamos alimentando  las fuerzas negativas en nosotros. Entonces, son los pensamientos negativos los que dominan al ser. Esta persona, permanece quieta en los submundos de la mente inferior, donde está atrapada. La energía negativa es tan poderosa que asfixia cualquier voluntad y deseo real de salir de ese plano. Lo siente como imposible.

Pero ahora es hora de pedir ayuda para poder liberar las energías positivas en uno y fortalecerlas. Se trata de una batalla interior; la mente inferior (Ego) quiere dominar.

LLama la Luz que hay en tí para que se abra paso e irrumpa en busca del ser. Permítete amarte y ser amado. Di SI a la vida.

 

Experiencia desde la Terapia Regresiva

Este es un caso realmente sorprendente que me apetece compartir por lo ilustrativo y aleccionador. Una mujer de mediana edad, soltera, y que se define como solitaria y «modosita», quiere hacer una regresión; no sabe cuál es su camino y cada vez se aparta más de los demás.

Retrocedemos a varias etapas de su vida y desde su niñez ella se sabe con gente a su alrededor pero no consigue ver sus rostros. Ni siquiera el día que cumple 8 años y su madre la viste como a una princesa, ella no logra ver la cara de sus amiguitos a pesar de sentirse feliz.

En toda situación que revive ella siente que «tengo que estar haciendo mi papel, como en una obra de teatro, pero lo único que deseo es disolverme…»

Le digo entonces «si tú no eres esa. ¡Se quien eres!». Quedamos en silencio un buen rato y entonces le pregunto «¿Quién eres?

– Soy aire. Todo se ha disuelto. Estoy arriba en el aire. Simplemente soy… Soy árbol y soy roca… y siento como siente cada cosa…. Intento entrar en el agua enbravecida y sucia, quiero experimentarlo… es algo pasajero. Es sólo una experiencia. Al final todo se calma…

-quedamos en silencio-

De pronto me sorprende enormemente diciendo: Quiero entrar en el cuerpo de un depredador. Su tomo de voz ha cambiado; es firme, resuelta.

– ¿Qué depredador? -le pregunto.

-Un tiburón…  está programado para matar. Hace lo que tiene que hacer…

– ¿Y tú? -se me ocurre preguntarle algo desconcertada.

– Es sólo una experiencia… -largo silencio- Quiero entrar en el cuerpo de la víctima -me avisa de forma rotunda y me informa: se asusta, es mecánico… tampoco sufre, está programada para sentir miedo y deja que el papel (su rol) llegue a su fin.

Yo estoy callada. Siento que ella maneja la situación perfectamente y me va informando:

– Yo soy observadora. Soy el observado, la víctima. Soy todo al mismo tiempo.  Estoy en el océano buscando experiencias… Veo una pequeña isla con una palmera, voy hacia allí y me meto dentro de la palmera… me gusta ser palmera, el sol me acaricia; la palmera siente… estoy muy a gusto en la palmera.

Le digo:  Ve donde la niña que has sido, que está con su padre y su madre. Observalos ¿necesitas sanar algo?.

– La niña está ajena al mundo. Y ellos están cada uno en lo suyo. -responde- La niña necesita abrir la puerta de la Conciencia.

Aprovecho sus palabras para que hagan de puente y le ordeno: Tienes la puerta delante. Abrela.

– Estoy asomada en la puerta; entra el sol. Me atrae el sol, me eleva, me chupa, me dejo llevar, siento paz, calidez… Soy una parte de él… esté donde esté y haga lo que haga…. Necesito recargarme…

Después de un largo silencio, tiempo  que ella ha necesitado para absorber la energía cósmica, le digo: vuelve.

Nos hemos dado un gran abrazo muy emotivo; sus ojos estaban llenos de Luz.

 

 

 

 

 

 

La Fuente del Amor

El deseo de estar al servicio de los demás nace del Ser interior. Es un impulso natural de nuestro corazón cuando está lleno de la Luz de la Conciencia.No nace de la mente; la Fuente del Amor Puro está en el corazón.

Desde el «Yo Soy» que pronuncia mi alma, estoy atrayendo hacia mí -por afinidad y sintonía- energías cósmicas superiores, que a su vez irradiaré y que no sólo me ayudarán a mí, sino también a todas las personas a mi alrededor.

Lo primero es tener la voluntad de Ser. Tener conciencia de que yo no soy mi cuerpo físico ni soy mi mente: tengo un cuerpo y tengo a mi servicio a mi mente, que si la educo y desarrollo, ampliará mi capacidad de discernimiento y me conectará con mi Ser.

Cuando nuestro corazón esta lleno de compasión sincera, al sentirnos somos parte del Uno, la entrega de Amor hacia los demás fluye de forma fácil y alegre: no pasa por la mente. No es algo planeado.

Estoy convencida que, en esta nueva Era de Acuario, el Amor será la Energía que reinará en este planeta Tierra, hasta ahora tan mancillado. No perdamos la esperanza ni el entusiasmo. Trabajemos por ello; respetándonos y amándonos a nosotros mismos para que todo eso revierta con creces en los demás.

Lectura del cuerpo emocional

Después de dar Reiki a una clienta de mediana edad que vino a mí por un cuadro de ansiedad y depresión, ella tiene necesidad de comunicarme su  conflicto. Me dijo susurrando «tengo un amante… y es mi jefe… ¡y no quiero!… pero es mi jefe». La miro sin decir nada y ella sigue con frases cortas y silencios vacilantes. Es que es mi jefe, vuelve a recalcar y por si no me  ha quedado claro me dice «no puedo decirle que no quiero, me tiene pillada, me echaría…»

«No me juzgues» me dice para terminar, pero por mi mente  lo que aparecen son sentimientos hacia la mujer en general y pienso en la Mujer, en la totalidad de su ser. Mientras ella se justificaba e intentaba disfrazar su desazón y angustia, yo la escuchaba y observaba como si hablasen por su boca tantas mujeres confundidas y atrapadas en el despropósito al haber perdido su norte…

«Es que trabajo en un mundo de hombres y es muy duro, muy duro. Yo no puedo permitirme dejar mi empleo. No me juzgues».

Por supuesto que no te juzgo, le contesté. No lo miro desde el lado moral pero hay algo incuestionable y es cómo tú te sientes;  hay una parte de tí  que no está de acuerdo con lo que estás haciendo y está en conflicto con tu actuar  y te sientes mal contigo misma, tienes sentimientos de culpa, de ahí tu malestar, tus dolores de estómago, tu ansiedad, tu insomnio… Tu propio cuerpo te avisa de que algo no está bien…

Yo solo estoy haciendo una lectura de lo que dice tu cuerpo emocional. ¿Cuánto más quieres alargar esta situación? Podemos poner parches a tus molestias físicas, dejar que se hagan crónicas o que deriven en algo más grave, pero hasta que no pongas orden en tu vida, -da igual qué elijas- mientras sea lo que tú decidas hacer porque es lo que consideras mejor. Y no ir en contra de tus principios o en contra de tus deseos.

Incorrecto es lo que haces en contra de tu naturaleza. Incorrecto es no hacerte responsable de tu cuerpo, no querer cuidarlo. Desatenderlo. Ignorarlo.

No actues desde el miedo. No dejes que el miedo te manipule y te coarte.

Te preocupa de que yo te juzgue… qué importa lo que yo piense. Lo importante es lo que tú piensas. Porque cuando hagas lo que tú hayas elegido hacer -desde tu corazón- no te importará lo más mínimo lo que los demás piensen sobre tí. Sólo entonces acabarán los conflictos y recuperarás tu salud.

Las fases cíclicas de nuestro crecer

  Nosotros pasamos por  fases parecidas a las de la luna:

La fase del Ego donde la oscuridad domina y no somos capaces de ver la totalidad de nuestro Ser.

La fase del despertar de nuestra Conciencia y un hilillo de Luz nos deja ver nuestro interior. Comenzamos a vislumbrar…

La fase del  buscador espiritual  donde todavía no sabemos muy bien «qué» es lo que buscamos o qué se supone tenemos que encontrar, pero estamos en ello.

La fase del practicante espiritual, donde nuestra Luz y forma es creciente y concreta.

La fase del resplandor e irradiación de nuestra propia Luz… y como todo es cíclico y está en permanente movimiento, volvemos a comenzar, pero cada vez con más Conciencia, en un proceso ascendente e ilimitado.

Y volvemos a empezar pero cada vez se amplía nuestra capacidad de visión interior y nuestra perspectiva y la comprensión –de la vida y de nosotros mismos- se hace mayor.

Y  ante nuevas situaciones  difíciles que se nos presentan y  que nos parece  nos llevan al principio, nos damos cuenta que cada vez más tenemos  una amplitud de miras más desarrollada, más capacidad y claridad mental,  más sabiduría para gobernar los obstáculos, más confianza en nosotros mismos en todos los sentidos, …

Todo es cíclico en la Naturaleza y nosotros estamos dentro de ella. Nuestra libertad es la de poder evolucionar.

Estamos dentro de esta espiral energética que mueve permanentemente al Universo. Y esa misma poderosa energía se mueve también en nuestro interior, impulsándonos a que nos mantengamos sincronizados y sintonizados con “Ella”.

Esta energía primordial –que es también nuestra energía esencial- es la Energía del Amor Incondicional, que llamamos Dios.

Así estamos

Pusimos en manos de los médicos nuestra salud y bienestar. Pusimos en manos de las escuelas la educación total de nuestros hijos. Pusimos en manos del gobierno la dirección de nuestras vidas mientras nosotros trabajábamos y nos endeudábamos más allá de nuestras posibilidades reales, sin tomar responsabilidad y atención por nuestros asuntos.

Preferimos mirar para otro lado y no asumir nuestros deberes ni siquiera con nosotros mismos. Ahora pagamos las consecuencias de todo ello. No nos justifiquemos más; el gobierno no es el único culpable de nuestra decadencia social y humana. El sistema no soporta más corrupción.

Ahora toca tomar Conciencia y rectificar; sin dramatismo ni violencia. Hay mucho por hacer; empecemos de dentro a afuera: por nosotros mismos, la pareja, los hijos, la familia, el trabajo. ¿Cuáles son las prioridades reales en nuestra vida?

Recuperemos todo lo esencial en nuestra vida a lo que dimos la espalda. Recuperemos valores reales y eternos como son la integridad como seres humanos y la felicidad interna.

Hagamos la transformación de forma integral. No nos engañemos más porque ya no hay más tiempo para ello. Ahora mismo no hay ningún líder capaz de sacarnos de esta impresionante maraña: tenemos que ser cada uno de nosotros, somos todos, los que tenemos que poner  humanidad en esta tierra.

Reiki. Diferencia entre el terapeuta y el maestro.

Reiki en sus principios era y es transmitir energía sanadora del cosmos a través de los chakras de las manos; por imposición de las manos.

Ahora ya se ofertan cursos para formar «terapeutas» de Reiki. ¿Cuál es la diferencia entre un terapeuta y un maestro de Reiki? El terapeuta aprendió y aplica unas técnicas para desbloquear, relajar y tonificar los centros energéticos. Y eso está muy bien sobre todo cuando se hace con la intención de transmitir la energía sanadora del Amor Incondicional.

El maestro de Reiki es el que ha  integrado en sí mismo esa energía y -desde esa Luz- tiene el poder de ir al campo astral de otras personas para sanarle en profundidad, conectando con su alma.

Sanar desde la energía Reiki no tiene nada que ver con las sanaciones «milagrosas» que hacen los curanderos o sanadores por un don o gracia divina. Sanar desde la energía Reiki es insuflar a una persona enferma una energía sanadora que le impulsará a sanarse por sí misma, desde una reestructuración celular.

En las medicinas energéticas se parte de la convicción de que la falta de Salud y Bienestar en el cuerpo físico es la manifestación última de un Alma desatendida y de un cuerpo emocional / mental con deficiencias, desequilibrios y desarmonía.

Recuperemos nuestra salud y felicidad haciéndonos responsables de nosotros mismos. El ejercicio que se enseña en los cursos de Reiki de AUTO-SANACIÓN son de una grandísima ayuda si se hace a diario para mantener nuestros centros energéticos abiertos y en armonía. Las iniciaciones que se imparten en los mismos son una transmisión de esa Energía Superior que nos impulsa al cambio y la auto-transformación.

Quietud Mental

  HACER desde la mente supone esfuerzo. Inclusive las personas bondadosas y serviciales que ayudan a los demás, si lo hacen  desde la mente, se debilitan energéticamente… de forma inconsciente se sienten obligadas y se imponen una conducta amable más allá de sus «posibilidades o deseos» reales.

Por el contrario, dejar la mente a un lado  es fluir con las energías amorosas del corazón.

Conseguir la quietud mental te lleva por inercia a  entregarte desinteresadamente al verdadero Amor porque ya no existe ninguna fuerza externa que te incite a hacer… que te empuje a reaccionar, que te haga sentir obligado a ejercer cualquier patrón establecido…

Todo lo que suponga un sobre-esfuerzo se está haciendo desde la mente… por eso nos cuesta tanto meditar a los occidentales… desde la mente queremos acallar la mente, desde la mente queremos romper patrones y hábitos creados por la mente… desde la mente pretendemos que nuestro corazón se sienta en paz, perdone, sane sus heridas… desde la mente…

El Dar desde el corazón,  hace que te vuelva multiplicado esa poderosa energía vital superior que nos hace sentir bien con nosotros mismos. Entonces todo se hace fácil y el estado de serenidad y alegría se irradia al exterior; esta es la quietud mental… al despejarte de lo inútil, al liberar la mente de miedos, tensiones, preocupaciones… esa liberación de todo lo irreal e ilusorio por tí mismo creado, te lleva a la quietud pacífica y amorosa de tí mismo.

Cuando el pulso del corazón late sincronizado con el pulso del Universo, conseguimos la quietud mental.
Siempre que puedas ve donde la Naturaleza y siéntela, sintoniza con ella, eso te ayudará en principio.
Siéntete parte del Todo y déjate fluir.

Viaje a la India espiritual

La experiencia en la India este verano ha sido muy intensa; mucho por asimilar; no daba tiempo a incorporar tanta vivencia … todo se sucedía a una velocidad tremenda; los sentidos sobre-estimulados, las emociones… en fin, por las noches Swami nos reunía para «regular» nuestras energías…

Estuvimos en ciudades espirituales y de peregrinaje como Benarés (Varanasi) y realmente uno puede beneficiarse de la energía de quietud y paz que allí hay. Al principio no entiendes, no te percatas de tu propia transformación, por qué estás relajado y la mente más quieta hasta que tomas conciencia que es un estado generalizado muy agradable y que imagino hace a esta gente la vida más fácil, más llevadera porque paralelamente a ésto pues está la pobreza, las dificultades materiales, etc. Pero ellos parecen compaginarlo bien. Viven la mayoría desde el corazón y eso da una dimensión de la vida muy distinta… las prioridades, los propósitos, los valores,  todo tiene una profundidad que en occidente se ignora o sencillamente ni siquiera tenemos en cuenta, lo despreciamos pues nuestras miras son materiales …

Estuvimos en el Ashram de Ramana Maharishi que me encantó.  Allí estuvimos 3 ó 4 dias e igualmente las vivencias eran -principalmente- de quietud mental (como algo novedoso y sorprendente).

Y finalmente Swami nos llevó al Ashram de Barfani Dada Ji, el santo de 250 años. Dicen que desde 1930 él mantiene esta imagen actual de aparentar máximo unos 85 años. Allí mismo había una viejecita que es testigo de conocerle tal cual está hoy desde que ella era muy niña. … estas cosas están fuera de toda lógica y Razón. Sus Poderes son todos. No nos habló y si nos miró fue de reojo no miradas directas. Se le veía con mucha Fuerza. Siento hemos sido muy afortunados de que nos recibiese (estuvimos yendo durante 3 días a su ashram, sentándonos cerca de él, en silencio)…

… siento que sólo desde la meditación se puede conseguir el mantener ese estado de quietud mental tan maravilloso. Es difícil para nosotros pero no imposible; un reto que yo quiero lograr. Me siento muy afortunada y guiada. No hay palabras que expliquen esa sensación de gozo y paz, hay que experimentarlo. Uno no puede imaginar lo que no ha vivenciado. Sólo la ignorancia hace rechazar de antemano lo que no se conoce. Yo os animo a experimentar la quietud mental.

Porque  TODOS tenemos esa capacidad; en la medida que logramos salir un poquito más de la mente y vamos al corazón, más percibimos esa ayuda y guía. Todos tenemos ángeles a nuestro alrededor, seres de Luz, arcángeles, maestros ascendidos… si les llamamos, si pedimos ayuda, si permitimos ser ayudados, si reconocemos que solos no podemos… entonces ellos están ahí.

Cuando se entra en el Silencio interior sentimos a nuestro Ser que es Paz y es Amor.