Lectura del cuerpo emocional

Después de dar Reiki a una clienta de mediana edad que vino a mí por un cuadro de ansiedad y depresión, ella tiene necesidad de comunicarme su  conflicto. Me dijo susurrando “tengo un amante… y es mi jefe… ¡y no quiero!… pero es mi jefe”. La miro sin decir nada y ella sigue con frases cortas y silencios vacilantes. Es que es mi jefe, vuelve a recalcar y por si no me  ha quedado claro me dice “no puedo decirle que no quiero, me tiene pillada, me echaría…”

“No me juzgues” me dice para terminar, pero por mi mente  lo que aparecen son sentimientos hacia la mujer en general y pienso en la Mujer, en la totalidad de su ser. Mientras ella se justificaba e intentaba disfrazar su desazón y angustia, yo la escuchaba y observaba como si hablasen por su boca tantas mujeres confundidas y atrapadas en el despropósito al haber perdido su norte…

“Es que trabajo en un mundo de hombres y es muy duro, muy duro. Yo no puedo permitirme dejar mi empleo. No me juzgues”.

Por supuesto que no te juzgo, le contesté. No lo miro desde el lado moral pero hay algo incuestionable y es cómo tú te sientes;  hay una parte de tí  que no está de acuerdo con lo que estás haciendo y está en conflicto con tu actuar  y te sientes mal contigo misma, tienes sentimientos de culpa, de ahí tu malestar, tus dolores de estómago, tu ansiedad, tu insomnio… Tu propio cuerpo te avisa de que algo no está bien…

Yo solo estoy haciendo una lectura de lo que dice tu cuerpo emocional. ¿Cuánto más quieres alargar esta situación? Podemos poner parches a tus molestias físicas, dejar que se hagan crónicas o que deriven en algo más grave, pero hasta que no pongas orden en tu vida, -da igual qué elijas- mientras sea lo que tú decidas hacer porque es lo que consideras mejor. Y no ir en contra de tus principios o en contra de tus deseos.

Incorrecto es lo que haces en contra de tu naturaleza. Incorrecto es no hacerte responsable de tu cuerpo, no querer cuidarlo. Desatenderlo. Ignorarlo.

No actues desde el miedo. No dejes que el miedo te manipule y te coarte.

Te preocupa de que yo te juzgue… qué importa lo que yo piense. Lo importante es lo que tú piensas. Porque cuando hagas lo que tú hayas elegido hacer -desde tu corazón- no te importará lo más mínimo lo que los demás piensen sobre tí. Sólo entonces acabarán los conflictos y recuperarás tu salud.

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