Hay que sacudir la mente

La acción surge del ser total. Si nos ponemos a pensar en qué hacer en nuestra lucha por parar la mente o desde nuestra desesperación por cómo salir del estado de ansiedad o cómo romper con los miedos o…

No trates de pensar la respuesta. Combatir la mente desde la mente es inútil. El Ego acomodado en el confort de la auto-complacencia te va a engañar siempre.

Hay que cambiar hábitos. Romper esquemas. Sacudir la mente para que el yo salga del centro.

Estuve hace pocos  años en Barcelona para ver a Amma y su presencia sacudió mi interior. Me sentí ridícula, pude ver perfectamente el juego de mi ego. Uno cree avanzar y al principio el mismo ego te acompaña -haciéndose el santurrón-. Y sigues en lo mismo, sólo que ahora desde la perspectiva de «que bien lo hago». Inconscientemente, pero el ego vuelve a acomodarse.

La mente tiene cuatro funciones: Capacidad de elegir (Sabiduría). Inteligencia (cuanta más inteligencia más opciones a elegir). Conciencia (Plataforma mental de Luz). Ego (instinto primario. Bajas pasiones).

Sin las cuatro funciones están equilibradas hay armonía y se puede conectar con el alma.

Si se trabaja para desarrollar la Conciencia, ésta llenará de Luz las otras tres y se volverán transparentes, nos volveremos multidimensionales.La fusión con la Conciencia Suprema se hace realidad.

Pero si el Ego domina las otras tres, seremos esclavos de nuestros instintos y la infelicidad será el dominante en nuestras vidas.

Hay que sacudir la mente como quien participa en un zafarrancho de combate; desembarazarse de todo lo inútil por sorpresa, sin pensar.

Las diferentes Dimensiones del Ser.

¿Qué significa vivir en la 3Dimensión? Estar metido en el drama de la vida y como actor, no distinguir entre quien eres realmente y el personaje que representas.

¿Y qué significa alcanzar la 4Dimensión? Ser observador del personaje al mismo tiempo que representas tu papel con total desapego.

¿Y la 5Dimensión? Ser el Observador y sentir la Energía Divina en tí y en todo como la misma, en perfecta unión.

Para crecer multidimensionalmente hay que expandir el corazón. Para expandir el corazón primero hay que abrirlo. Para abrirlo hay que desterrar los miedos. para desterrar los miedos hace falta hacer un trabajo con uno mismo, difícil y doloroso, pero posible para quien realmente tenga el fuerte anhelo de expandir su corazón y sentir en sí mismo el Amor Puro que Es.

El Miedo nos mantiene en la superficie y en la orilla de la Vida; preferimos no adentrarnos por temor a ahogarnos y decimos que no sabemos nadar o que, en realidad, nunca nos ha gustado el agua.

Justamente en la Terapia Regresiva, uno de los ejercicios para conocer cómo el paciente vive el amor, es llevar a la persona a cruzar un río. El río representa el Amor. Hay personas que buscan las mil maneras para no mojarse y cruzarlo sobre piedras o un puente que fabrica y otras personas hasta se desnudan para meterse de lleno en él y disfrutar del agua.

Observemos al personaje. Tengamos el coraje de verlo con perspectiva -no para enjuiciarnos- pues no somos él, sino ser lo suficientemente flexibles para amoldarlo como mejor creamos a nuestra naturaleza y que nos brinde bienestar.

 

Cuando vuelven las dudas y la inseguridad.

Conozco ese tramo del Camino en el que parece que estás suspendido en el aire y sientes un vacío fuera y dentro de tí; la duda se adueña de tu mente y hay una sensación de  miedo, de estar retrocediendo, después de tanto esfuerzo por avanzar… ¿hacia dónde?, ¿me estaré engañando a mí mismo?, ¿por qué vuelvo a caer en la inseguridad?….

Existen tramos en el Camino que parecen «agujeros negros». Son tramos muy difíciles de recorrer porque debemos hacerlo solos. Muchos de los que creíamos eran nuestros amigos, han quedado atrás. La soledad es parte de esta andadura. Ya no te apetece hacer muchas cosas que antes te gustaban; buscamos la tranquilidad, la armonía, el recogimiento. Una parte de nosotros necesita de la introspección.

Ahora mismo la mente está desorientada y a ella acuden cientos de preguntas que no tienen respuesta desde la propia mente. Es el corazón quien intenta hacerse oír. Es el alma que llama la atención para que se la escuche.

Cada día debemos renovar ese compromiso con nosotros mismos que nos hace alertas y nos anima a seguir:

En mí está la Fuerza y la capacidad de fusionarme con mi Centro donde está la Felicidad,  la Paz y el Amor.

 

 

REIKI EQUILIBRA, DESBLOQUEA Y REVITALIZA LA ENERGÍA VITAL

Chakras. Glándulas. Órganos

Raíz-Sacro Suprarrenales. Riñones (insuficiencia renal). Columna vertebral, huesos, dientes, intestino grueso, ano, recto, próstata, anemia, exceso de peso, presión baja, fatiga, poco tono muscular, problemas de circulación, desequilibrio en la temperatura del cuerpo, leucemia y tensión nerviosa.

Sacro-Gónadas. Glándulas sexuales masculinas y femeninas (testículos y ovarios). Sistema reproductor, vejiga, nalgas, piernas, pies, nervio ciático, espasmos musculares, calambres, cólicos, desordenes menstruales y desequilibrios hormonales.

Plexo solar. Páncreas. Bazo, estomago, hígado, vesícula, intestino delgado, parte inferior de la espalda, sistema nervioso vegetativo. >>>sentimiento de inferioridad, inseguridad,  insomnio, gastritis, úlceras estomacales, rabia.

Cardíaco. Timo. Corazón, arritmia cardiaca, sistema circulatorio, bronquios y aparato respiratorio, parte superior de la espalda, nervio vago, sangre, piel, rubor, presión alta, colesterol alto, palpitaciones, acidez, >>>síndrome de pánico e incapacidad de amar.

Laríngeo. Tiroides. Garganta, amígdalas, laringe, cuerdas vocales, esófago, infecciones virales y bacterianas, resfriados, amigdalitis, faringitis, dolores musculares y de cabeza (nuca), problemas dentales, endurecimiento de los maxilares, congestión linfática, herpes >>>miedo de fracaso en la vida social

Entrecejo. Pituitaria. Sistema nerviosa central, ojos (ceguera, catarata, glaucoma), oído (sordera), nariz (rinitis), >>>falta de raciocinio lógico, vicios de drogas, alcohol y otras compulsiones.

Coronario. Pineal. Cerebro, insomnio, jaqueca, disfunciones sensoriales, neurosis, >>>histeria, posesión, obsesión y materialismo.

Patrones erróneos

Cuando estamos mal con nosotros mismos, cuando estamos hartos de que las situaciones se repitan una y otra vez,  cuando nos damos cuenta de que nos pasamos el día quejándonos, de mal humor y sin ya poder soportar un día más de lo mismo… esa rutina gris, aburrida, estresante e insoportable, ¿qué hacer?

Reconocer nuestros patrones erróneos y deshacernos de ellos.

Sin embargo, seguimos funcionando en un círculo vicioso porque cuando nos enfadamos, creemos que es por culpa de otro. Nuestra mala suerte por culpa del destino. Nuestra infelicidad por culpa de nuestro pasado. Nuestras frustraciones por culpa de nuestra pareja…

La verdad es que nos sentimos mal con nosotros mismos; nos sentimos insatisfechos, infelices, frustrados, engañados o resentidos…. toda una serie de sentimientos que hemos creado en nosotros y que justificamos, sin querer vernos a nosotros mismos y nuestra realidad.

Comenzamos a vivir de verdad el día en que reconocemos nuestra existencia.

El día que despierta nuestra Conciencia y reconocemos nuestra ignorancia sobre nosotros mismos. El día que decidimos ser quien somos, reconociendo nuestras limitaciones y levantándonos de nuestra indolencia y abandono hacia nuestro ser esencial.

Ahora es el momento adecuado. Esta es la ocasión ideal para hacer una revolución interna; para mover y remover las energías de nuestro interior a nivel mental, a nivel afectivo y a nivel físico, elevando nuestra dimensión y facultad de ir más allá de lo meramente personal y físico.

Sin energía vital no hay existencia

La energía vital es la Fuerza que anima el cuerpo físico pero también al cuerpo mental y emocional.

Sin energía vital no hay entusiasmo por la vida. No hay confianza ni ilusión por seguir adelante y aceptar retos.
Sin energía vital no hay creatividad y la ansiedad y los miedos se apoderan de nosotros.
Mentalmente, sin energía vital, sentimos cansancio mental y no somos capaces de ver nuevas opciones o salidas a nuestros problemas.

Emocionalmente, sin energía vital, el amor por uno mismo es muy bajo. Y la queja nos mantiene en ese nivel.
¿Cómo aumentar la energía vital? Cuidando nuestra alimentación. Haciendo ejercicio físico. Durmiendo lo suficiente y profundamente. Solucionando y poniendo orden en nuestra vida. Deshaciéndonos de todo lo  inútil; sentimientos de culpa, rencor, envidia, celos, etc. Viviendo el Presente desde una actitud positiva. Respirando correcta y conscientemente.
Mostrándonos agradecidos…

Es mejor que os hable de mí

A donde me han llevado mis prácticas espirituales es a  la transformación; desde la conciencia del ego a la Conciencia del Ser. A los 30 años andaba en la inconsciencia total; era egoísta, insegura, impulsiva, irritable, superficial, materialista e infeliz. Cometí verdaderos destrozos en mi vida, por ejemplo, romper la familia.

Comencé mi búsqueda espiritual como tanta otra gente, sin saber qué buscaba.  Por aquel entonces nos etiquetábamos como «buscadores». Se despertó una inquietud en mi corazón pero no sabía de qué se trataba. Necesitaba con urgencia paz interior, pero más que eso, no sabía nada.

Después de viajar por sudamérica buscando un maestro y vivir en comunidad en la naturaleza, entré en él islam creyendo que una disciplina centrada en Dios era lo que necesitaba. Y así fue durante cerca de 20 años; rezos, dikra (mantra), ayunos, observación de  reglas muy estrictas, todo ello sirvió para pulir el ego, sin lugar a dudas. Casi al final de esta etapa marchamos toda la familia a vivir a Irán, durante 7 años.  Igualmente como experiencia fue extrema pero muy enriquecedora.

Sucedían cosas «sobrenaturales» por llamarlo de alguna manera, que me ayudaban a sobrellevar tantas dificultades a todos los niveles. La Divinidad y la Gracia de Dios proteg ían mi corazón. Abracé el sufismo de la mano de  Safar Efendi de  la orden Yerrahi de Turquía y eso hizo expandir mi corazón… Años muy intensos y de muchos pequeños milagros diarios… necesarios para asomar la cabeza por encima de las miserias humanas.

Pero todo este andar no era nada más que la antesala que me preparaba, sin yo imaginarlo,  para esa transformación profunda. Ocurrió después toda una explosión violenta de acontecimientos en mi vida que derrumbaron totalmente mis esquemas, creencias, estatus, … y nuevamente rompía la familia.

Hubo un renacer a partir de que se abriese la tierra bajo mis pies al preguntarme ¿quién soy? … y llegó el Reiki como un gran regalo y punto de Luz en mi vida, y comencé a formarme en otras medicinas  naturales y dedicarme profesionalmente a ayudar a los demás. Todo ello, abriendo un nuevo camino que ya ni me cuestionaba a dónde me iba a llevar.

Y estaba yo en todo ello, satisfecha,  instaurada en mi felicidad casera, cuando conozco «casualmente»  a finales de 2007,  un gran maestro de yoga y meditación hindú. Ni yo estaba interesada en ninguna religión ni en el yoga ni quería más cambios en mi vida. Pero… las cosas que están destinadas para tí, llegan de cara y yo, gracias a Dios, no me resistí y me dejé llevar.

Ahí comenzó la segunda parte de la transformación. Desarrollar la mente. Alimentar el alma. Sanar el cuerpo emocional. Ser la observadora y la observada. Fusión de mente y corazón.

Pero lo que quería compartir en resumidas cuentas es a dónde me ha llevado todo este largo camino. Es posible encontrar en uno mismo un estado de paz estable. Independientemente de lo suceda en el exterior. La visión  y la perspectiva de la vida se amplía. Y la Conciencia -que es Luz- ilumina el Presente, llenándote de confianza y aceptación.

Estoy convencida de que estamos viviendo unos momentos de grandes oportunidades. Las crisis, a todos los niveles, son solamente el preludio para vaciarnos de todo lo inútil. Como seres humanos llenos de soberbia e ignorancia es la única manera, así lo hemos elegido muchos; desde la resistencia del ego todo se hace más difícil.

Estamos transitando la parte más difícil y penosa de nuestra andadura que nos sacará  fuera de la Dualidad y la ignorancia. Ahora tenemos la oportunidad de reencontrarnos con nuestro Ser que es puro Amor y Luz.

Las estúpidas discusiones del ego

Cuando pones atención a las discusiones propias de una pareja,  como son el de contrastar diferencias de opiniones en un tono amable pero de forma continua, te das cuenta que  en ese disentir lo que está en juego es el ego de cada uno; haber quién tiene la razón.

Si no se para esa batalla tonta,  llega a hacerse un hábito. Discutir por discutir aunque el tono sea amable y se guarden unas formas educadas, esa actitud de darle poder a la mente-ego para fortalecer el amor propio -todo de manera inconsciente- es un desgaste de energía.

Hay un tipo de personas que les encanta la discusión de este tipo: llevarte la contraria porque sí, para dar rienda suelta a  la mente-ego.  Esa gente que lo cuestiona todo, disfruta discutiendo pero, el otro que se ve envuelto en ello,  sufre un desgaste de energía inutilmente.

La mente-ego es la mente inferior. Se trata de la mente cuando no ha sido desarrollada y está al servicio del Ego. Si tenemos en cuenta que la mente tiene varias funciones interrelacionadas: Conciencia. Sabiduría. Capacidad de elección. Capacidad de Discernimiento. Ego, es entonces cuando podemos controlarlas y ponerlas a nuestro servicio.

Si no hemos desarrollado ninguna de ellas, el Ego, que es la parte más burda y densa, será la que dominará nuestra mente y nuestra capacidad de elección, discernimiento, serán muy pequeñas y nuestra Conciencia estará dormida.

Cuando, por el contrario, comenzamos a desarrollar nuestra Conciencia que es Luz en sí misma, iluminará e impulsará nuestras capacidades; ensanchando nuestro campo de elección, discernimiento y sabiduría. Y todas ellas harán que el ego recupere su medida justa y se haga transparente (humilde).

Cuidado con lo que comienza con discusiones tontas pero se transforma en hábito; eso no tiene ningún futuro bueno ni sirve para nada más que engordar el ego.

 

¿cómo te sientes por dentro?

La verdad es que desde el vacío afectivo y los miedos formamos una personalidad que con el tiempo se convierte en una trampa de muy difícil salida y una carga sobre nuestros hombros y corazón que  termina alejándonos de nuestro Ser.

Si no sabemos resolver los traumas del pasado; sanándolos enfrentándonos a ellos y perdonando -tanto a los demás como a nosotros mismos-, ese peso, ese espacio en el corazón que ocupa todo ese dolor, rabia  y miedos, está limitando nuestra capacidad de amar: a nosotros mismos, a los demás y a la vida misma.

Toda esa parte emocional que nos envuelve, que no hemos solucionado, y que arrastramos desde la niñez, no nos deja ver nuestra realidad; no somos conscientes de ella sencillamente porque no somos capaces de enfrentarnos a ella. No queremos ver. No queremos saber. No nos conocemos en absoluto… usamos el escudo del «no sé» y damos por finalizada la búsqueda de nuestra infelicidad.

Por  mi consultorio pasan casos extremos pero que son ejemplos para todos y el conocerlos sirve para que veamos esas trampas en nosotros mismos. Vino un hombre mayor quejándose de insatisfacción e  infelicidad. Quería recuperar las ganas de vivir. Dijo que su vida era perfecta aparentemente; familia feliz, salud, dinero…  echaba de menos el poder salir con su velero o viajar a países exóticos como hacia antes y achacaba a eso -aunque sin creerselo- su falta de ánimo y decaimiento.

La cuestión radicaba en sus miedos. Él es dentista y dijo que desde el primer día que puso su consultorio y comenzó a trabajar, él siente miedo. Todos los días que va camino a su trabajo sus pensamientos y sentimientos son de miedo…

– ¿A qué? -pregunto, teniendo en cuenta que este señor lleva 30 años trabajando.

– No sé -es la respuesta.

No puedo evitar preguntarle ¿llevas todo este tiempo con ese sentimiento de miedo en el cuerpo y todavía no sabes por qué?

– De verdad, no lo sé – me contesta desde su desazón.

Este es un caso como tantísimos otros. Da igual el escenario y los personajes; el fondo siempre es el mismo: ¿Qué limita mi Ser? … y no dejar pasar el tiempo que nos vaya atrapando y envolviendo, como hace la araña con su presa. En este caso, la araña es la mente y su tela en la que quedamos atrapados es ese «no sé» que nos inmoviliza.

Sólo cuando tomamos la vida y cada situación de la vida como un desafío y nos enfrentamos a ella, nos libramos de caer en este tipo de trampas que nos tiende  nuestra mente.

Hacer repaso a menudo de nuestra estado interior: ¿Cómo me siento por dentro?… desde el corazón que venga la respuesta y solucionar inmediatamente.

Encontrar las opciones y elegir las soluciones… no tomemos por normal el que nuestras sombras sean más grandes que nuestra Luz.

Fingir y aparentar

Uno está tan ocupado en mantener una imagen de sí mismo que resulte atractiva, simpática, modélica… por miedo a no decepcionar, no ser abandonado… uno pone tanta energía en ello que la mente se agota y al final de la jornada, cuando uno ya está sólo consigo mismo, viene el decaimiento y la frustración y el enfado y …

Recuerdo vino en busca de ayuda un hombre muy apuesto de unos treinta y pocos años. Era monitor de baile además de profesor de patinaje artístico. Me dice  que le afecta mucho el trato con la gente y que sigue estrategias para gustar a los demás. Guardo silencio y le observo más detenidamente; su imagen es perfecta.

-Me han dejado dos novias… las mujeres terminan dejándome porque soy demasiado blando y termino asfixiándolas. Necesito comprar el amor… soy sumiso.

El hombre va desgranando sus problemas sentimentales desde la desilusión y la desesperanza, se nota que tiene trabajada la introspección; se describe al detalle. En un momento que hace una pausa,  aprovecho para preguntarle por algo que ha dicho que me ha dejado llena de curiosidad «qué significa eso de que sigues estrategias para gustar?»

– Estoy siguiendo un curso donde nos enseñan cómo conquistar a una mujer, cómo gustar …

– ¿En serio?, me cuesta imaginarlo, ¿puedes darme algún ejemplo?

– Bueno, por ejemplo, voy con una mujer que me gusta andando por la calle y de forma casual me paro ante un escaparate de una agencia de viajes y le digo en tono distraído o medio indiferente que tengo una semana de vacaciones y tengo que elegir un lugar… ¿entiendes?, yo finjo,  tengo que fingir para gustar. Está todo planeado.

Nos miramos sin decirnos nada largamente. ¿Te estás escuchando lo que estás diciendo?, le pregunto despacio.

– Yo tuve una influencia muy negativa de mi madre, sólo le escuchaba decirme «eres nada». Me castigaba con mucha crueldad. Mi padre era igual, muy desequilibrado. Con 15 años mi madre me dijo que me largase de casa.  Nunca me quiso.

Quizás ésta es una de las pocas veces que me implico emocionalmente con un paciente; cuando me cuenta cabizbajo sobre su sufrimiento,   la soledad tan temida y sus miedos al fracaso, el corazón se me encoge. No concuerda la imagen suya de hombre culto, distinguido y atractivo con las palabras que salen por su boca de niño desvalido.

Me parece terrorífico tener que fingir y escenificar una personalidad planeada para conseguir ser querido. Y mantenerlo debe ser desgastante; dónde queda guardado el ser quien eres.

Es muy triste; fingir y aparentar para que nos quieran.