La felicidad se construye

Comencemos por no robar, mentir o culpar con el pensamiento. Ampliemos la acción a no robarnos tiempo ni mentirnos a nosotros mismos y mucho menos culparnos de nada ni por nada.

El Amor en nosotros se despierta y germina desde el entendimiento, la compasión y la aceptación; es la simiente genuina y origen de vida.

Muchas cosas suceden de forma inesperada pero los cimientos de la paz interior se levantan desde el esfuerzo consciente y la voluntad de avanzar. Quitémonos las máscaras.

Cuando ya no sentimos la necesidad de ser reconocidos ni nos comparamos con otros ni juzgamos a los demás, es cuando nuestra mente comienza a deshacerse de todo pensamiento inútil y nuestro corazón se aligera y florece.

Es hora de liberar el Alma de su aislamiento y reconectarla con el corazón espiritual. Esto nos proporcionará fuerza y seguridad en nosotros mismos.

El camino del Amor lo experimentamos en la contemplación interna y en la lucidez que comenzamos a experimentar mentalmente. Las necesidades afectivas se concentran entonces en ser conscientes de la propia Alma y Espíritu en nosotros, y eso nos aporta autenticidad, integridad y unidad.

Como nos hizo ver Osho «La vida no es un acertijo por resolver, es un misterio que hay que vivir».

Llorar

Llorar nos hace más humanos.

No tenemos que esperar a que llueva para salir a llorar. Los ojos no deberían jamás reprimir las lágrimas porque es la mejor manera que tenemos, cuando las palabras no bastan, para manifestar el dolor, el sufrimiento, el abandono y tantas cosas más que desgarran nuestro corazón. Ante cualquier situación extrema necesitamos expresar nuestro estado anímico y las lágrimas ayudan a sacar fuera nuestro sentir o grito de auxilio .

Y si se controlan y se impide que salgan, se queda el llanto bloqueado en la garganta y el sufrimiento es mayor y se alarga en el tiempo.

Se encuentra consuelo en el llanto. Llorar alivia la tensión de todos los órganos del cuerpo y permite que fluya la energía reparadora.

En el espacio sagrado del corazón, cuando lloramos, se enciende una Luz de alivio y desahogo.

Llorar; dar rienda suelta a las lágrimas, calma el sistema nervioso.

Sacar al exterior nuestra pena o cualquier sentimiento que el cuerpo emocional necesite expresar con lágrimas, es una acción valiente y de humildad.

También expresamos una alegría incontenible desde las lágrimas que se mezclan con la risa. La sensación que nos inunda entonces es muy placentera.

Lloremos de dolor o alegría siempre al final llega la calma.

Calculemos

«Si los perros ladran, señal de que cabalgamos».

¿Qué cantidad de Luz eres capaz de soportar? … Moisés se cayó redondo cuando quiso ver a Dios…

¿Qué cantidad de Amor eres capaz de dar y recibir? … sé observador de ti mismo al responderte.

¿Qué cantidad de veces sonríes al día? … por el simple hecho de sentirte lleno de alegría.

¿Qué cantidad de Verdad hay en tu mente y en tu corazón? … si puedes deshacerte del autoengaño.

¿Qué cantidad de miedos te paralizan o limitan tu marcha? … si los ves ya puedes enfrentarte a ellos.

Si sales airoso de esta prueba, felicidades. Si te das cuenta de que todavía hay mucho por hacer, felicidades.

Que nuestra Mente deje de ir y venir, centrémonos en nuestro corazón y viviremos desde la certeza de ser quien somos.

Y dejemos de estar pendientes de las opiniones de los demás, como dice el dicho «si los perros ladran, señal de que cabalgamos».

Lo que nos separa y lo que nos une.

Lo que une a las personas no sólo ni siempre es el amor puro. Existen inconscientemente los apegos, la manipulación emocional, los miedos, la ofuscación y el deslumbramiento de los necesitados de afecto y aprobación.

Hemos pasado de ser individuos revolucionarios a ser un colectivo de depresivos sumisos. Nos está comiendo vivos la ansiedad y el estrés. Y lo aceptamos como algo inevitable, que sucede a muchos … y ni siquiera se nos ocurre enfrentarnos al hecho de qué provocó o desencadenó el conflicto mental y emocional en nosotros.

Se han girado las tortas y ya no hay una injusticia sentida en común sino que el sufrimiento y la infelicidad es un asunto exclusivamente privado y sólo se contempla como un fracaso individual que asumimos pasivamente o cargándonos de un sentimiento de culpa soterrado.

¿Está toda la verdad en la visión fría de la historia personal que conocemos de una persona o será más verdad lo que está más allá de lo aparente y debería ser contemplada desde la comprensión y el amor?

¿Cómo es posible que nos sintamos en el derecho de enjuiciar y condenar a otro si no somos imparciales y ni tan siquiera somos conocedores de su historia íntima? Es más, cómo hacemos eso si nosotros mismos estamos en una situación parecida, de desencanto e imperfección.

¿Qué nos separa? El desconocimiento de nosotros mismos. El desconocimiento de nuestra capacidad de amar-nos y ser solidarios y compasivos con los demás.

¿Qué nos une? Aunque la mayoría todavía no es consciente de ello, nos une el deseo íntimo de amar-nos y ser solidarios y compasivos con los demás.

La obediencia ciega

El ser humano ha perdido la capacidad de desobedecer, de resistirse, no por rebeldía sino por derecho.

El derecho a pensar por sí mismo y decidir su Camino desde el conocimiento intuitivo de lo que es humano e inhumano; de lo que es justo y de lo que es injusto. El derecho a experimentar por sí mismo para formarse como individuo entregado al Bien común.

Sin Conciencia de SER, sin conocimiento de uno mismo, es imposible PENSAR con claridad y sin condicionamientos.

Una MENTE DÉBIL no ha sido nutrida en la reflexión, es la que no le han enseñado a pensar, le cuesta tomar decisiones por sí misma, no sabe cómo deshacerse de los pensamientos inútiles. Su capacidad de razonamiento es muy limitada. Y ya no hablemos de lo que va más allá de lo concreto; ser consciente de la Conciencia que limpia y purifica la Mente y nos lleva a visionarnos como seres completos..

Se ha perdido la habilidad de discernir, o sea de desobedecer, de decir NO cuando en nuestro interior sentimos que nos están manipulando, avasallando, mintiendo descaradamente, engañándonos … y no nos atrevemos a defendernos, no nos atrevemos a alzar la voz porque el sistema educativo y la sociedad promueve una ciudadanía sumisa.

El propósito de la vida es sencillamente vivir plenamente pero nuestra Mente crea impedimentos desde el miedo, se resiste a fluir en libertad, desde los condicionamientos y creencias limitadoras.

Toda sanación requiere de limpieza de pensamientos, hábitos, actitudes, creencias, para que haya por fin una ampliación de perspectivas y posibilidades.

No existe un único camino ni es el sufrimiento obligatorio. No podemos esperar que otros nos acepten si no nos sentimos aceptables nosotros mismos. No podemos esperar que nos amen si no nos amamos primero a nosotros mismos. A veces nos cambia la vida cuando nos atrevemos a decir NO, o a decir BASTA.

TEST para conocerse a uno mismo

Vamos a prepararnos para responder desde nuestro corazón . Respiramos conscientemente, cinco veces, exhalando suavemente para así relajar todo el cuerpo físico y librarnos de toda tensión. Llevamos la atención a nuestro interior para que la mente también entre en calma. Imaginamos o visualizamos una esfera de luz dorada que nos envuelve como protección.

TEST. Puntuar del 1 al 10

  1. ¿Cuánto me amo?
  2. ¿Cuánto me siento contenta conmigo misma?
  3. ¿Cuánto me acepto?
  4. ¿Cuánto estoy siendo yo misma la mayor parte del día?
  5. ¿Cuánto estoy satisfecha con lo que hago?
  6. ¿Cuánto amo a los demás?
  7. ¿Cuánta alegría y entusiasmo por la vida hay en mi?

Por debajo de 6 : pongamos la intención de elevar nuestra Conciencia un nivel más alto desde la observación y cuidemos por conseguir un mayor conocimiento de nosotros mismos.

6 y 7 : Ampliemos nuestra capacidad de recibir información desde el discernimiento. Sintámonos capaces de pensar desde el control de los sentidos y desde la intuición.

8 :Activemos nuestros centros energéticos y nuestras células. Seamos capaces de ver las limitaciones de nuestra mente siendo Observadores del «personaje» para reconocer nuestros miedos, inseguridad, codicia, etc.

9 / 10 : Hemos conseguido la energía para la RENOVACIÓN. Tenemos total confianza en nosotros mismos porque estamos en la frecuencia del Amor Incondicional.

Y sobre todo, elegimos el Camino del menor sufrimiento.

El espacio interior y el sufrimiento.

Ascender en Conciencia es expandirla conscientemente.

De forma continua percibimos a través de nuestros sentidos, surgen y se multiplican los pensamientos sin que nos de tiempo de ordenarlos y desechar los inútiles. Todo eso, más las emociones, llenan nuestro espacio interior; de nuestra Mente y de nuestra Conciencia. Este conjunto de cosas son las que conforman las imágenes mentales que nos sirven para identificarnos.

Cuando comenzamos a darnos cuenta de que nuestro espacio interior está lleno y sentimos la necesidad de aclararlo es cuando se deja ver y descubrimos de que tenemos una CONCIENCIA de ser. Y este es el primer paso para adentrarnos en ella para poder afirmar de que, no tenemos sino que SOMOS Conciencia.

Esto significa de que además de ser conscientes de nuestra capacidad de percepción, conscientes de cómo se mueven y qué provocan los pensamientos en nuestra mente y de qué forma las emociones pueden controlarnos y gobernar nuestras decisiones y nuestra habilidad para ser felices o desgraciados, también nos vamos haciendo conscientes de que nuestra Conciencia significa LUZ y nos puede guiar a nuestro próximo nivel evolutivo.

Sabremos entonces que cuando el sufrimiento se hace insoportable, como si se tratase de una gran tormenta, después llega la calma inevitablemente. Todo se aquieta y se despeja en nuestro espacio interior en cuanto dejamos de forcejear desde la impaciencia; surge entonces un nuevo comienzo, siendo más dueños de nosotros mismos; con más Conciencia.

Mi identidad; lo que soy.

Cuando estamos atentos aparecen las señales.

Nada puede ser forzado ni tampoco sirven las experiencias prestadas.

Yo soy lo que soy, esa es mi identidad. Me reconozco desde el silencio.

La relación que mantengo conmigo misma es mi entidad. Unidad del Ser..

Enormemente sola y enormemente libre. Des-identificada del personaje.

En paz con la existencia. Me acepto. Mi Conciencia es mi guía y luz.

Enraizada en la tierra, unida al sol del día y a las estrellas de la noche.

Soy la luna en todas sus fases. Con ella brillo o me escondo (recojo).

«¿Cómo sentirme serena en situaciones inciertas?», me pregunté.

Y apareció el mensaje cuando ya me había rendido y dejé de pedir:

Apareció de la nada una garza sobrevolando muy bajo mi casa. La miré muy sorprendida y mi corazón se llenó de certeza «sigue adelante, atenta a las oportunidades para aprovecharlas rápidamente. Tu espíritu te guía».

Cada acción que emprendo es un paso más para desplegar mi propósito. Me siento agradecida.

Conviértete en el dueño de tu existencia y tu vida será guiada fácilmente por tu Ser.

Alimentando el espíritu.

La magia y luz de lo extraordinario.

Nuestro sistema energético es como una batería recargable. En nuestro cuerpo tenemos varias entradas de energía: la boca, los oídos, los ojos, los genitales … pero la puerta principal es el centro de la coronilla que se abre para conectarnos con las energías del Universo.

Si nos cuidamos de atender las necesidades de nuestro cuerpo físico comiendo solo lo que nos proporciona una energía sana y superior, estaremos alimentando también nuestra Alma.

Si nos responsabilizamos para que entre por nuestros oídos y nuestros ojos únicamente lo que enriquezca a nuestro espíritu, ganaremos en salud mental y emocional.

Si el acto sexual lo transformamos en algo sagrado también fortaleceremos nuestra dignidad e impecabilidad en nosotros mismos. Tocaremos el séptimo cielo.

Todo ello favorecerá nuestro alineamiento con la Naturaleza y nos permitiremos fluir en una frecuencia y vibración mayor donde la vida es gestionada por el Plan divino.

Problemas mentales

Desde el primer llanto como necesidad afectiva, hasta el último, probablemente reprimido, nuestra vida transcurre con muchos momentos vividos en el desamor y con el sentimiento de incomprensión de los demás.

La falta de Amor nos crea inseguridad y la inseguridad nos crea ansiedad y miedo. Tortura mental.

Alguien dijo «Si vamos a morir con la totalidad de nosotros mismos, por qué no vivir con esa totalidad«.

1 de cada 7 adolescentes hoy tiene alguna enfermedad mental diagnosticada. Siendo el suicidio un escape a tal inmenso sufrimiento al que no encuentran salida.

Se hace urgente una dedicación y entrenamiento para fortalecer el sistema nervioso, la confianza en sí mismo, la auto-valoración y el desapego a creencias y relaciones tóxicas.

La disciplina fortalecerá la voluntad de salir de hábitos e ideaciones nocivas.

Un terapeuta, amigo o familiar en el que confiemos debe ser el acompañante que insufle ánimo y renueve cada día el aliento y la energía para seguir adelante.

Ver la situación como un desafío a superar, es lo suyo. «Yo no soy mi mente«.

Existen tres diferentes actitudes ante la vida: (1) VICTIMISMO. Resistencia al cambio con energía negativa y de queja. (2) PERFECCIONISTA. Querer tener siempre la razón y ganar a toda costa. (3) EQUILIBRIO. Estar en paz con uno mismo. Equilibrio emocional.

Todos tenemos deseos, preocupaciones, desilusiones, pérdidas, miedos … el cómo reaccionamos ante estas situaciones y cómo nos enfrentamos a ellas y las solucionamos, es lo que hace la diferencia.

El Amor es el remedio para conocerse a sí mismo, sanar toda herida emocional y prevenir cualquier desequilibrio interior, físico y mental.

El AMOR es un estado del Ser, tiene que ver con uno mismo. Y cuando estamos bien con nosotros mismos, estamos bien con el exterior. Pase lo que pase, confiamos.

El entrenamiento para una Conciencia despierta y firme pasa primero por amarnos a nosotros mismos, sentirnos merecedores de recibir amor y desear compartir el Amor que somos.