La obediencia ciega

El ser humano ha perdido la capacidad de desobedecer, de resistirse, no por rebeldía sino por derecho.

El derecho a pensar por sí mismo y decidir su Camino desde el conocimiento intuitivo de lo que es humano e inhumano; de lo que es justo y de lo que es injusto. El derecho a experimentar por sí mismo para formarse como individuo entregado al Bien común.

Sin Conciencia de SER, sin conocimiento de uno mismo, es imposible PENSAR con claridad y sin condicionamientos.

Una MENTE DÉBIL no ha sido nutrida en la reflexión, es la que no le han enseñado a pensar, le cuesta tomar decisiones por sí misma, no sabe cómo deshacerse de los pensamientos inútiles. Su capacidad de razonamiento es muy limitada. Y ya no hablemos de lo que va más allá de lo concreto; ser consciente de la Conciencia que limpia y purifica la Mente y nos lleva a visionarnos como seres completos..

Se ha perdido la habilidad de discernir, o sea de desobedecer, de decir NO cuando en nuestro interior sentimos que nos están manipulando, avasallando, mintiendo descaradamente, engañándonos … y no nos atrevemos a defendernos, no nos atrevemos a alzar la voz porque el sistema educativo y la sociedad promueve una ciudadanía sumisa.

El propósito de la vida es sencillamente vivir plenamente pero nuestra Mente crea impedimentos desde el miedo, se resiste a fluir en libertad, desde los condicionamientos y creencias limitadoras.

Toda sanación requiere de limpieza de pensamientos, hábitos, actitudes, creencias, para que haya por fin una ampliación de perspectivas y posibilidades.

No existe un único camino ni es el sufrimiento obligatorio. No podemos esperar que otros nos acepten si no nos sentimos aceptables nosotros mismos. No podemos esperar que nos amen si no nos amamos primero a nosotros mismos. A veces nos cambia la vida cuando nos atrevemos a decir NO, o a decir BASTA.