La Conciencia

En la medida en que nuestra Conciencia se va expandiendo y va llenando de Luz nuestros diferentes cuerpos; físico, mental, emocional y espiritual, poco a poco podemos ir dándonos una explicación de los cambios que vamos sintiendo en todos los niveles de nuestro Ser, sorprendidos de que éstas no vienen de la mente.

Se produce una “aspiración” que surge del Alma con la intención de unir mente y corazón. Esta aspiración atrae el Aliento divino que penetra y abre el canal de la Intuición, el que se refiere al sexto sentido.

Y en este proceso gradual de cambio, en el que nos vamos haciendo más conscientes de nosotros mismos, siendo Observadores de nuestros actos y haciéndonos responsables de nuestra conducta, de nuestra salud y bienestar, es como iremos avanzando sin esfuerzo, haciéndonos más prudentes, más comedidos, pacientes, sinceros, íntegros … todo ello dentro de un sentimiento de estar FLUYENDO.

Estos valores que se van afirmando en nosotros, se precisan para poder mantenernos en la cordura y en la introspección de estar por momentos en silencio y solos, cuando “antes” sentíamos apegos y necesitábamos de los demás y hasta del ruido y ajetreo del mundo exterior.

Cuanta más Luz entra en la Conciencia, ella te va a ir permitiendo VER la Realidad. Al principio se forma un nudo en la garganta y en el corazón; VER más allá del mundo ilusorio en el que vivimos, necesita de temple, coraje, anhelo de convertirte en un ser humano completo y confianza absoluta.

Así que esto del Saber es todo un proceso ascendente que requiere también de ecuanimidad pero sobre todo no debe haber ningún interés personal. Al conectar con el Alma se va a ir desarrollando el Amor Incondicional que es la Energía Suprema del Creador de los mundos y de todos los seres.

¿Quieres comenzar a desarrollar tu Conciencia? Sé Observador del personaje que te viste. Toma el hábito de vivir en el presente, de forma consciente, en cada cosa que hagas; cómo sientes, qué deseas, qué te perturba … qué no quieres más en tu vida, cómo quieres vivir este año que comienza… sin excusas, sin justificaciones, sincérate contigo mismo.

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Dos naturalezas: instintiva e intuitiva

meditarNuestra naturaleza intuitiva nos ayuda a purificar nuestros pensamientos y emociones. Nos nutre espiritualmente y expande nuestra Conciencia.

Poseemos un sexto sentido: la intuición.  Esta facultad imaginativa  se desarrolla en el Tercer Ojo y tiene voz propia; la del Alma.

El  visionar se abre desde el centro energético del entrecejo.  La práctica de la meditación hace posible la visión interior de nuestras múltiples dimensiones y nuestra conexión con el cosmos.

Otra facultad que podemos desarrollar es la de la escucha interior. Se hace preciso ESCUCHAR lo que nos dice el corazón para mantener el equilibrio y armonía entre la Mente y el corazón espiritual . Saber que la raíz de la acción es la Quietud. Que es en el Silencio donde ‘escuchamos’ y nos mantenemos despiertos y atentos.

Nuestra naturaleza instintiva,  nos conecta con la vida y con la muerte. Crea y mantiene las correspondencias entre nuestro interior y el universo entero. Nuestro instinto está ligado al Yo profundo y a la espontaneidad creativa. Tiene la Fuerza para que protejamos nuestro espacio y nuestro cuerpo físico.

Los deseos de renovación y de evolución personal mantienen vivas nuestra naturaleza intuitiva e instintiva,  que es lo que nos da capacidad de gozar de las cosas tal cual son.

 

 

Los 5 sentidos y el sexto.

ser y auraLas situaciones y las circunstancias afectan a nuestros sentidos… ¡cuántas veces no queremos ver u oír! ¡cuántas veces cerramos nuestra garganta y no dejamos paso a la voz para expresarnos!
Poseemos cinco sentidos  que precisamos para  relacionarnos con  el exterior. Según la claridad de los mismos nuestra captación a través de ellos estará o no distorsionada.  Estos sentidos nos llevan a conectar con  nuestra facultad interior de amplificar de manera ilimitada todo nuestro potencial humano.
:La vista –visión interior. Visualizar otros planos de nuestro ser.
El oído – audición interior. Escuchar la voz interior de nuestro Yo Superior.
El olfato – percibir  el aroma y fragancia de algo que está en otra dimensión.
El tacto – sentir  la energía, percibir el mundo invisible.
El gusto – paladear el sabor de algo que nos transporta en el tiempo…
Los sentidos INTERNOS nos ayudan a trascender el plano lineal de nuestra vida exterior y física. Cuando desplegamos y comenzamos a usar estos sentidos, nos dan el Poder de desarrollar todas nuestras capacidades; la intuición, la percepción extrasensorial, la clarividencia, la telepatía, la comprensión multidimensional, viajar desde el cuerpo astral…
Existe un SEXTO SENTIDO del que no hacemos uso y es la Intuición.
El sexto sentido es el desarrollo máximo de los otros cinco. Se trata de ESCUCHAR la voz interior de la Conciencia. VER desde una visión profunda e ilimitada. PALPAR con una percepción muy amplificada energías sutiles. GUSTAR hasta la embriaguez del eter que existe en la Naturaleza. OLER desde los aromas más exquisitos hasta “el miedo” que nos previene de los peligros.

Desechar viejas formas y creencias

flores sublimesLa verdadera vida comienza cuando se abre ante nosotros la visión y la escucha interior Entonces es cuando el ‘personaje’ en nosotros pierde fuerza y el ser esencial -nuestro espíritu-  emerge y ocupa su lugar; el centro del corazón energético.

VER y ESCUCHAR requiere de un aprendizaje para el ser humano que vive disperso,  atrapado en mil pensamientos inútiles.

¿Qué esperamos de la vida? ¿Qué queremos?  ¿Qué sueños y deseos bullen en nuestra mente y en nuestro corazón, sin que les permitamos manifestarse? … siempre por miedo a fallar …

Escuchar a nuestro corazón es reconocer nuestras limitaciones y aceptarlas. A partir de ahí, podemos hacer posible una vida mejor, de forma real y efectiva. Hay que despejar el Camino de todo sentimiento de culpa, frustración  y desvalorización.  Hay que limpiar el cuerpo emocional de toda carga de responsabilidad que no nos pertenece.

ESCUCHAR  nuestro corazón, significa despertar nuestros anhelos, permitiendo que se hagan realidad.

Enfrentarnos a nosotros mismos es VER nuestra Verdad  y naturaleza despejada de todo condicionamiento.

Sentémonos cómodamente en silencio con nosotros mismos. Respiremos suave y profundamente. Dejémonos fluir. Seamos observadores de nosotros mismos.

 

 

 

Mirar. Ver. Sentir colectivo.

aura amarillaCuando se vive a nivel lineal y superficial -uno ‘mira’ la vida de forma inconsciente, como algo separado de sí mismo.  Al no valorarla en profundidad, simplemente uno está mirando la vida como pasa por el lado. Normalmente uno está esperando que le ocurran cosas: que le lleguen  las oportunidades, uno espera que le  llegue el amor, que llegue la buena suerte, que le toque la lotería …. Así es como se vive cuando uno no ha desarrollado la mente y no se ha conectado con su ser original -su espíritu. Desde una mente centrada en el yo-ego el espacio de actuación es muy limitado y gris.

El VER ocurre a otro nivel en nosotros. Es el despertar de la Conciencia. Es cuando uno comienza a percibir que todo tiene ‘espíritu’. Y puede presentir el Espíritu en sí mismo, en los demás y en la Naturaleza. Ya nada es casual y todo tiene un sentido de ser. El Ver ocurre cuando comenzamos a desarrollar nuestra capacidad de percepción y nuestra sensibilidad -nuestros cinco sentidos- los llevamos hacia nuestro interior y comenzamos a prestar atención y a escuchar a nuestro corazón y a nuestros otros cuerpos más sutiles.

Es entonces cuando nuestra Conciencia comienza a expandirse, reforzando  y haciendo extensible el aura hacia otros niveles de la Realidad.

Tomamos Conciencia desde el SENTIR de que somos energía y de que esta energía vital podemos refinarla y convertirla en energía espiritual, que alimentará nuestra Conciencia. Sabiendo ya que nuestra Conciencia no es nada más que una ínfima parte de la Conciencia Universal. Y en esa unicidad, somos uno.

 

 

La Presencia divina que hay en mi

hombre ante las estrellasTu verdadero Ser -tu espíritu- es parte de todo el  Universo.  Entonces, qué trozo o fracción de tu Ser se queja, se siente incomprendido, se siente abatido, sufre de soledad. Es el Yo inferior o Ego.

El “Yo Superior” que clama en tu interior, es tu Alma. El Alma siente el anhelo de elevarse y volver a sus orígenes.

El Alma es la que “sufre” añoranza,  al permanecer estancada y no poder expandirse y diluirse en la Conciencia Suprema. Debe ser liberada de todo condicionamiento y miedos que la mantienen maniatada.

La sanación espiritual tiene lugar con la Luz de la energía cósmica del Amor Puro Universal. Podemos crear esa conexión/Canal para que fluya esta energía superior,  ésta es la que reactiva nuestra energía vital para poder seguir avanzando. Hay que despertar la Conciencia.

La Medicina del Alma tiene efecto cuando el Ego deja de poner resistencias y se entrega -se abre- permitiendo que la  Luz entre en él y lo deshaga, perdiendo así la persona toda su rigidez física y mental. Es ahora cuando puede comenzar el proceso de armonización y purificación de toda energía negativa que obstaculiza la evolución del ser para poder elevarse a Planos superiores.

Yendo al cuerpo astral para contactar con el Alma de uno mismo o de otra persona, es la práctica que se utiliza en REIKI y otras disciplinas,  para  armonizar todas las  energías; refinarlas hasta convertirse en alimento para nuestro espíritu.

Esto nos permitirá descubrir nuestra dimensión no racional. Desde nuestro Yo Superior podremos centrar todas nuestras energías dispersas. Estaremos listos para escuchar y  ver, con nuestros sentidos internos desarrollados. Solo entonces estaremos abiertos y receptivos a  la Verdad.

Desde nuestro Yo Superior se expresa nuestro Ser, nuestra Alma, nuestro maestro interior, la Presencia divina que siempre está protegiéndonos, a la espera de que conectemos con ella, que entremos en comunión y nos dejemos guiar.

Deseos y anhelos

mujer bellaLos deseos pertenecen al mundo material. Tener deseos no es nada malo pero seamos conscientes de que el deseo atrae también la decepción, la frustración y la infelicidad, cuando no se ven cumplidos.

Los deseos son ilusiones a las que damos forma.  Abrirles la puerta,  puede convertir en insaciable una mente superficial; nunca serán bastantes los deseos logrados, porque a continuación aparecerá otro nuevo. Y todo debido a un sentimiento profundo de vacío e insatisfacción que identificamos con cosas externas que nos faltan.

Después de haber sufrido todo tipo de desengaños por no haber podido llenar ese vacío en nuestro interior. Entonces, nos rendimos, y es cuando aparece el anhelo. Nuestra alma herida pide desde lo más profundo del ser, acabar con ese sentimiento de infelicidad  y abandono.

Ese es el momento para experimentar otros planos de Realidad y VER en sí mismo los potenciales de vida. El anhelo surge del alma y del corazón, aspirando expandir la Conciencia y hacerse Luz. Aspirando convertirse en Amor Puro.

El anhelo pertenece a las dimensiones elevadas de nuestro Ser.