La estafa emocional existe. El fraude emocional existe. Son delitos. Sólo el que no se ama a sí mismo cae en las trampas del que actúa por mala fe; para su propia conveniencia.
Pero muchos no están preparados para reconocerlo y encubren al trampeador que sabe seducir, son víctimas de su ingenuidad y de su poco amor propio.
Quisiéramos creer, soñamos, fantaseamos, preferimos NO VER la realidad, nuestra realidad. Y callamos. Nos engañamos a nosotros mismos. Edulcoramos y disfrazamos las situaciones que nuestro corazón SÍ sabe que no son correctas y que nos ocasionan dolor. Vamos muriendo en vida cuando se soporta lo insoportable.
Tenemos secretos guardados que llevaremos a la tumba con nosotros. Por vergüenza y por miedo a escandalizarnos a nosotros mismos y reconocer nuestras debilidades. Por miedo a que nos juzguen y nos rechacen.
No estamos preparados para asumir la verdad; nos duele. Nos dolemos, cuando al corazón lo mantenemos tan oprimido para que no palpite demasiado y no oír su queja, que no nos llegue su reclamo. Creemos que es cosa del corazón físico y vamos al médico por las taquicardias, la ansiedad, … pero en el fondo sabemos que lo que nos duele es el ALMA.
La estafa emocional existe. El fraude emocional existe. Son delitos. Hagámonos fuertes para no caer en la trampa de los depredadores. Buscar amor y consuelo a cualquier precio sólo lo hacen los ingenuos y mendigos que no se valoran a sí mismos, que no se aman a sí mismos.
Estamos en el tiempo de la transformación dentro de nosotros. Hagamos del dolor el combustible para desarrollarnos y fortalecernos. Seamos valientes para escuchar nuestra verdad.

Nos hicimos amigas después de que comenzó a venir a mi curso de «Entrenamiento para la Nueva Conciencia» , de esto hace ya algunos años. Al terminar la primera clase se me acercó para decirme le había gustado mucho pero que debía despedirse. La miré, algo extrañada, esperando continuase la explicación. Entonces me dijo sin pizca de dramatismo que padecía un cáncer terminal y según los doctores no llegaría a la semana siguiente pero que, bueno, le había gustado mucho la clase y que le hubiese gustado mucho continuar…
Hace unos años durante la meditación sentí que Swamiji me decía «tienes que desear que venga». Mi maestro estaba en la India intentando venir a España desde hacía un mes pero tenía problemas con el visado. Me di cuenta en ese momento que realmente mis deseos de que él viniese no eran muy fuertes, al menos, no tenían la intensidad suficiente para intervenir en el curso de los acontecimientos para favorecer su llegada a España.
Vivimos desde una mente llena de pensamientos pero no sabemos pensar. Muchos nos hemos propuesto mejorar nuestra vida y también ser más felices pero no sabemos cómo hacerlo. ¿Qué necesitamos para comenzar el cambio en nosotros?
Somos Seres de Luz en potencia. Creemos que es por nuestro esfuerzo mental y disciplina física que estamos consiguiendo un crecimiento espiritual . Uno cree que es uno mismo quien decide, hace y consigue desde la idea del «yo» y desde la mente.
Pronto no quedará ni rastro de las últimas generaciones que hemos conocido el sabor real de un tomate … Recuerdo que en el año 1972 cuando me fui a vivir a las islas Bermudas que era como un apéndice de EE.UU., en los supermercados podías encontrar todo tipo de comidas precocinadas y congeladas. Para mí fue un shock y pensé entonces que los americanos estaban mal de la cabeza.
Por la edad que tengo, por haber metido la nariz en tantos lugares e historias, por querer experimentar la vida por mi misma arriesgándome siempre a tropezar con mis límites, es por lo que hoy en día no me siento con el deseo de convencer a nadie de nada. Solo comparto …
Antes de aspirar a iluminarnos tenemos que desarrollarnos como personas. Tenemos que recuperar cualidades nuestras que han quedado atrás, como la inocencia y otros muchos más valores.
Estamos hechos un lío. Demasiada información sin procesar en una mente sin gran capacidad para pensar y dilucidar. Mientras no vaciemos nuestro sistema nervioso de todos los conceptos -ya caducos- que nos han ido introduciendo en nuestro cerebro y que nos mantienen en un mundo ilusorio, no tenemos capacidad real para llegar a ser en esencia quien somos.
Tomamos posición en la vida, como las fichas en el tablero de ajedrez, … y ese posicionarse brinda ventaja o desventaja. brinda poder o derrota … Yo decido. Yo me posiciono. Yo tomo conciencia de mis talentos. Yo me hago valer poniéndome en mi sitio, en el sitio que me corresponde; yo lo elijo. Y en eso radica mi libertad.