La figura autoritaria

niña cestita corazonesVengo de una familia en la que no sabíamos comunicarnos. Había miedo a preguntar y ni siquiera se nos pasaba por la mente el pedir ayuda. La figura autoritaria absorbe la libertad del niño. El miedo se vuelve un sentimiento normal que te encierra en ti mismo.

Ante un padre muy autoritario no hay replica, no hay cuestionamiento porque no hay posibilidad de diálogo o de defender posiciones contrarias. La autoestima va desapareciendo.

Así que dejas de pensar; la frustración, el desánimo y la impotencia es callada, muda. Entonces, aparece la resignación o una rebeldía casi suicida.

Llegar a la adolescencia bajo estos condicionamientos, bajo esa armadura, se hace necesario un trabajo arduo para sacudirtela de encima. Primero, para reconocer las limitaciones que están causando. Segundo, para comenzar a pensar y despertar la conciencia de Ser. Tercero, para crear el ánimo, la voluntad y la valentía de seguir adelante con la intención de llegar a descubrir la propia naturaleza y talentos.

Habrá que lamerse las heridas y seguir adelante.

¿Qué aprendizaje puedo sacar de lo vivido?

Mantener una actitud ecuánime no es fácil, precisa de la sabiduría de ser agradecido. Todo tiene una razón de ser y de todo podemos aprender.

Lo importante es no darse por vencido.

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