Vivimos y nos comportamos desde creencias tergiversadas, mezcladas con supersticiones, que nos han hecho negar la existencia de olvidadas facultades en nosotros o simplemente negamos cualidades que han quedado arrinconadas en lo más profundo de nuestro inconsciente por miedo a lo desconocido.
Así que hemos crecido, generación tras generación, apegados a creencias oscuras limitadoras, que nos impiden ver, conocer y vivir desde la libertad de nuestra naturaleza y esencia divina, ya sin poder hacer uso impecable de la energía y de la Conciencia superior .
REIKI y otros sistemas pránicos, tratan sobre la energía y cómo acrecentarla, dirigirla y canalizarla, pero el ser humano común ha perdido la capacidad para entenderla y hacerla una aliada.
REIKI te lleva a un estado de Conciencia superior donde puedes experimentar la fuerza escondida de sabiduría -por desplegar- en nuestro interior. A partir de ese descubrimiento, intuitivamente, puedes percibir de forma directa todo el conocimiento que gradualmente te llevará a conectar con la Fuente.
REIKI te dirige a una percepción acrecentada de ti, del mundo y del Universo para alcanzar un mayor entendimiento de la Realidad y de la Unidad entre todos los seres vivos.
Entonces es cuando comienza a abrirse el conocimiento real de uno mismo y a prepararse para el viaje de retorno a los orígenes. Y ese entendimiento y expansión de Conciencia está guiado por el Espíritu en ti y la Inteligencia Suprema que llamamos Dios.
Cómo se puede entender que un niño de cinco años grite «preferiría estar muerto» porque no se siente entendido ni querido. O una niña de siete años que dice «tendría que haber nacido en otra familia» al no sentirse valorada. ¿Qué estamos haciendo mal los adultos que hoy en día un gran número de niños sufren de depresión, inseguridad y ansiedad?
Vamos a reflexionar sobre ello y a entender la importancia que tiene el educar en el amor propio y enseñar a conocerse a uno mismo para llegar a ser adultos fuertes emocionalmente, independientes y libres.
El niño que crece en un ambiente donde se le valora y ama, de adulto será una persona adaptable, flexible, receptiva, sociable y segura de sí misma.
El amor propio es mucho más que tener autoestima, se trata del sano amor hacia uno mismo. Necesario para nuestra dignidad y respeto hacia nosotros mismos.
Es muy diferente a la importancia personal que sí está relacionada con un exceso de ego y puede llevar a la soberbia, orgullo desmedido y al egoísmo.
Cuando queremos aumentar nuestra autoestima, lo que tenemos que hacer es alimentar nuestro amor propio. Fomentar ya desde temprana edad el autoconocimiento, desde la disciplina y entendimiento del cuerpo, la mente y las emociones.
Desde ese autoconocimiento es que podremos hacer frente a la vida para no perder la confianza en nosotros mismos. Aprenderemos a protegernos de los depredadores, de los manipuladores y de las personas tóxicas, sin sentirnos culpables.
En lugar de esperar que los demás nos quieran, nos hagan felices y satisfagan nuestras necesidades afectivas, trabajemos en nosotros el desapego para descubrir el amor como fuente, dentro de nosotros.
El conocimiento de uno mismo imprime poder a nuestros actos y autoridad natural en nuestra voz.
Para entender y poder poner en práctica lo que significa quererse a uno mismo es mejor fijarse en el contrario: castigarse a uno mismo o la falta de amor hacia sí mismo.
Cuando uno no se quiere, no se valora ni se cree merecedor de ser querido, vive en la infelicidad.
Normalmente estas personas son las víctimas fáciles de maltrato y violencia. Su autoestima es tan baja que los demás, algunos de forma inconsciente por cobardía, se prestan a humillarlos, a burlarse de ellos, a someterlos.
Muchas de estas personas con baja autoestima están cargadas de sentimiento de culpa.
El sentimiento de culpa es como una gran roca encima tuyo que te aplasta y no hay razonamiento que sirva para sacársela de encima. El sentimiento de culpa es un veneno que te han ido inoculando poco a poco los que te repiten una y otra vez «no sirves para nada», «eres un inútil», «por tu culpa soy infeliz, por tu culpa que eres tan torpe» «por tu culpa …».
Es el sentimiento de culpa el principal sentimiento aniquilador y de estancamiento para que una persona se deje de querer por no sentirse merecedora.
Protegerse de la opinión de los demás, tener localizados a los «depredadores» para no caer en sus trampas y mantenerlos lejos, estar atentos y en guardia contra los manipuladores que intentan sabotear nuestra paz interior, es el primer paso. Sabiendo que este tipo de personas siembran un campo de minas con sus comentarios, ahora aprendemos a no ser ingenuas, fortaleciendo nuestra identidad.
Así es como comenzamos a querernos a nosotros mismos. Aceptándonos tal como somos y sabiendo que es posible salir de situaciones que no nos hacen felices. Entendiendo que podemos sanar las heridas de nuestro corazón y pasar página.
Querernos a nosotros mismos significa prestarnos atención, ser amables con nosotros mismos, dedicarnos tiempo y escucha, arreglarnos para sentirnos a gusto con nosotros mismos, escuchar música y bailar, sonreír para nuestro adentro, no sentirnos obligados a complacer a nadie, no sentirnos responsables de las responsabilidades de los demás. Todo eso y más, aunque comiencen a llamarnos egoístas.
Al espíritu sólo se le puede experimentar. Y ese sentir que experimentamos, a nivel de la Conciencia, nos da conocimiento sin necesidad de traducirlo en palabras.
Cualquier tipo de conflicto que uno viva tiene que ver con la incoherencia entre quien uno es en esencia con la imagen que uno quiere dar de sí mismo y que no tiene realidad. Esa fricción interior crea desgaste y finalmente hasta duele el Alma.
Cuando una persona pone todo el rato resistencia y no da oportunidad al Alma a evolucionar, teniéndola comprimida, aparecen tarde o temprano en el cuerpo físico las tensiones, la ansiedad, la depresión … De forma inconsciente, por pura ignorancia, la persona se boicotea a sí misma,
La falsa identificación bloquea la naturaleza de la persona y no le permite manifestarse. La auto-realización equivale a la eliminación de la ignorancia.
Una Conciencia densa tiene una mente rígida. O mejor dicho; una mente rígida no deja desarrollarse a la Conciencia. Está repitiendo lo mismo una y otra vez, esperando un resultado diferente. No tienen la claridad mental para tomar decisiones correctas. Duda y se siente inseguro.
Una Conciencia despierta tiene la habilidad de resolver los problemas de forma ágil. Confía en su toma de decisiones. Y siente su progreso y el desarrollo de su capacidad mental con mayor firmeza.
«Para que la vida tenga sentido, la existencia debe tener profundidad«. Para ello tenemos que despertar nuestra Conciencia, siendo Observadores y adentrándonos en nosotros mismos.
A veces da la impresión de que en nuestra vida se descorre un velo y de pronto vemos las cosas de distinta manera y ese tener que VER la realidad y tener que mantenerse uno inalterable se hace casi imposible. Normalmente se sigue una conducta y una actitud de forma mecánica y eso parece facilitar la vida, sin grandes alteraciones, sin tener que pensar demasiado.
Pero existen otros momentos, -y esto ocurre en los más sensibles por la influencia de la Luna-, en que nuestro ánimo y humor cambia sin razón alguna y se hace cuesta arriba tener paciencia, ser tolerante, callar, guardar una imagen. Entonces resulta necesario el cuestionarnos, el observarnos, el comprendernos y aceptarnos.
Hay momentos en que el corazón, sin razón aparente, se siente afligido por una tristeza que le llega de improviso. Es una energía que va de fuera hacia adentro y oprime el pecho. Son momentos en los que uno siente solo está sobreviviendo. Puede ser que nuestra Alma esté pidiendo la escuchemos y nos empuja a hacer cambios.
Ese peso como llega se va, pero mientras está, oscurece la brillantez que normalmente aclara la mente y el corazón. Aprovechemos para ir hacia adentro y armonicémonos, siendo coherentes con nosotros mismos.
Cuando tengo el ánimo caído, el sentido de la vida se desdibuja y aparece el cansancio y la desazón.
Normalmente es bien distinto, me alegra saber que no tengo apegos y eso me hace sentir libre. Pero cuando me invade la tristeza, que asoma de vez en cuando, sin aparentemente razón alguna, la perspectiva de la razón de mi vida, se estrecha y oscurece.
Ahora sé que caer en esa melancolía, sucede cuando me desconecto de mi ser esencial y la vida se me hace cuesta arriba. En esos momentos me dejo arrastrar por los pensamientos más absurdos y aparece el tormento mental y la negatividad.
Ahora sé, que todo volverá por si solo a su sitio; el gozo de lo sencillo, la confianza en mi misma y mi conexión con la divinidad dentro de mi.
El Alma nos ayuda a centrarnos en nuestro corazón. La realidad es una y no admite separaciones, así que mantengamos interconectados mente/corazón.
El Miedo no es más que una forma de energía específica, a la que alimentamos aunque no tiene consistencia verídica, que puede llegar a tomar poder y dominio sobre una persona, paralizándola.
Las personas que viven alejadas de sí mismas -que no tienen conocimiento de quiénes son- están llenas de miedos. El Miedo las domina de alguna manera, las limita y las frena. La lista es muy larga de todo lo que puede producir el Miedo en una persona, en diferentes grados; miedo al descontrol, al abandono, al rechazo, a lo desconocido, al victimismo. Físicamente puede alterar el sueño, el apetito, el ritmo cardiaco, la tensión arterial, asma, depresión, sexualidad bloqueada, etc.
Desde nuestra responsabilidad y derecho a ser felices, vemos que la persona miedosa tiene una identidad replegada y contraída. Su Mente es débil y tienen poca autoestima, por todo ello sufre, sintiéndose incapaz de superar su situación, pues no es una cuestión de razonamiento sino de falta de energía vital para enfrentarse a los miedos creados o heredados y que le dominan.
El miedo es ocasionado muchas veces por una energía que bloquea el meridiano del riñón y la persona adopta inconscientemente una postura asustadiza en respuesta a anteriores experiencias sufridas que no se han resuelto, inclusive puede proceder de traumas sufridos por la madre durante el embarazo.
Debido a la sensibilidad emocional desarrollada, los miedos nos pueden llevar a renunciar a ser nosotros mismos y por tanto a rendirnos, llegando a tener una actitud resignada ante la vida.
No hay que intentar negar los sentimientos. Los Miedos pierden su poder cuando somos capaces de expresarlos. Hay que sacarlos a la Luz.
¿Qué nos puede ayudar a deshacernos de los miedos? Se hace necesario que aprendamos a cómo relacionarnos con nuestra Alma para que ella se transforme en nuestra guía y apoyo. Encontrar significado y finalidad en la vida puede ayudarnos a deshacernos de los miedos. Dejemos de identificarnos con pensamientos negativos. Prioricemos lo bueno que tenemos en nuestra vida y mostrémonos agradecidos por todo ello. Sintamos placer por las pequeñas cosas cotidianas. Dediquemos tiempo a lo sagrado, es más, convirtamos en sagrada nuestra existencia y seremos iluminados por el Amor divino en nosotros.
Nuestra relación con Dios o Inteligencia Suprema está acorde al miedo con el que vivimos. Cuando superamos ese miedo (ese desconocimiento y alejamiento de mi mismo) entonces nuestra relación con la divinidad se vuelve perfecta, de armonía completa con uno mismo y con el Universo.
La Verdad nace en nosotros mismosy no es para compartir.
Nuestra verdad es la válida mientras la escuchemos desde nuestra Conciencia. La Verdad sólo puede ser vivida en su pureza, en el interior de uno mismo. Debe ser mantenida a salvo de la corrupción exterior.
Porque cuando la Verdad sale afuera, queriendo ser compartida y divulgada, se empobrece, se corrompe, se desfigura… y entonces desilusiona, no es comprendida, es malinterpretada. Pierde su poder y es mal usada.
La Verdad se mueve por los caminos vírgenes de nuestro Ser. Sólo ahí brilla en todo su esplendor y nos resulta benéfica.
A la Verdad la custodia el Silencio, Testigo de ella es la Conciencia. Y sólo la impecabilidad la mantiene a salvo.
La Verdad alumbra la Realidad que todavía nos negamos a ver por miedo a que nos desilusione pues el mundo que nos hemos construido es ilusorio.
Sólo el corazón espiritual puro, es capaz de sentir dicha al escucharla. Sólo los buscadores de la Verdad tienen la paciencia y la valentía de ir detrás de ella, pase lo que pase, desde la certeza de que es la salvadora de nuestra dignidad.
Yo no soy nadie pero sí mi espíritu tiene una realidad. Y saber que mi espíritu es eterno y que yo soy parte de la inmensidad del Universo me hace ser paciente y pacífica desde una perspectiva mayor.
Hablo así porque he experimentado, en varios momentos, el desdoblamiento de la Conciencia y esa experiencia ensanchó el entendimiento de mi misma como humana pero también como esencia cósmica. Una vez, al salir de mi cuerpo gracias a una técnica de respiración, llamada holotrópica, experimenté viajar hacia el espacio a grandísima velocidad. No mi cuerpo sino mi MENTE.
He vivido otras experiencias extrasensoriales en situaciones realmente extremas, cuando viví durante varios años en Oriente Medio. La sagrada ciudad de Qom, en Irán, nos acogió durante siete años. Para poder sobrellevar el impacto de amoldarme y asimilar una vida y mentalidad completamente diferente, -que no digo que peor- pero totalmente desconocida su mentalidad y forma de vida, me sumí en la plegaria y fue seguramente por ello que comencé a vivenciar diferentes milagros, si llamamos milagro a lo que no tiene explicación lógica.
¡Cuántos desatinos cometemos debido a la impaciencia y la ignorancia!
Cuando el destino te hace pasar por el Fuego, la identidad falsa desaparece. Yo no tuve oportunidad de escapar de esa prueba pero mis ángeles protegieron mis alas para que no se quemasen en esa experiencia. Tal como lo digo sucedió y lo sentí.
Ahora sé que lo mejor es no resistirse a nada si uno quiere vivenciar, sin miedo, la sensación pura de nuestro Yo Superior que nos protege.
La confianza absoluta es el mejor vehículo para atravesar la vida. Confianza en nosotros mismos desde la comprensión de quién somos y confianza absoluta (FE) en las Fuerzas Ocultas que dirigen y ordenan el Universo. Llamémosle DIOS a la Inteligencia Suprema que nuestra mente e inteligencia no alcanza.
Ya no tengo prisa ni soy más buscadora. Lo que está para mí llegará en su momento. Sólo tengo que estar atenta y con el corazón abierto en agradecimiento porque TODO tiene su parte de misericordia si lo sabemos ver para beneficiamos de ella.
Sufre el ego y el cuerpo físico, pero nada de eso somos. Somos energía. Somos Espíritu.
Somos energía y vibramos a determinada frecuencia. Nos sintonizamos. No hay que forzar nada.
Elevemos nuestra frecuencia utilizando la energía del AMOR y la vida se hará más fácil, sea cual sea la circunstancia.
Una nueva conciencia humana está surgiendo que sabe que es posible una existencia pacífica entre todos los seres vivos.
La Mente registra estímulos, impulsos y necesidades, según el nivel de Conciencia y también según el grado de energía vital que uno tenga. Una Mente débil con una personalidad básica, reaccionará impulsivamente desde el Ego (rabia, celos, inseguridad, miedos, etc.). Mientras que una Mente desarrollada, que sabe pensar y reflexionar y tiene voluntad, actúa desde niveles superiores de Conciencia y también su energía vital es más refinada; sabe quién es y lo que quiere.
Pudiendo reconocer en qué nivel estamos y deseando ganar en profundidad, iremos simplificando nuestro deseos y necesidades y nuestras aspiraciones serán cada vez más elevadas. Eso significa un cambio de dimensión en nosotros; una percepción mayor de nuestra realidad; esto nos dará seguridad y confianza en nosotros mismos.
La TERCERA DIMENSIÓN está en el Plano del mundo material , lineal y dual del que cuesta desprenderse y que conlleva resistencia y sufrimiento. El estrés y la ansiedad son los signos evidentes de estar atrapado en una mente limitada y la poca y caótica energía es la causa.
La Mente nos está avisando de que vivimos en la incoherencia, alejados de nuestra esencia que es espiritual. En muchos, el criterio ya no es ni ético ni moral sino que está basado en la satisfacción personal más elemental. Desde un nivel superior de Conciencia podremos percibir los valores universales que van más allá de lo individual y personal.
Aprender a observarnos nos ayudará a entender nuestro cuerpo físico, mente y espíritu además de nuestro cuerpo emocional para así poderlos controlar y dirigir conscientemente hacia la estabilidad y armonía. El resultado de la educación recibida, las presiones externas, los traumas infantiles no superados, todo lo vivido, ha ido formando capas energéticas en nosotros y es lo que conforma nuestra historia y personalidad, que no hemos aprendido a resolver y dejar atrás.
¿Cómo transformar y trascender los miedos y otras emociones tóxicas que se han quedado estancadas en nuestro corazón?
¿Cómo asumir y mejorar nuestra actitud ante la vida para poder sentir que estamos avanzando? Inconscientemente nos sometemos a creencias y pensamientos que nos son impuestos de alguna manera, llegándose a enquistar de tal forma que dejamos de ser nosotros mismos sin darnos cuenta.
Dejándonos llevar por este conformismo, debido a no pensar por nosotros mismos, nos convertimos en víctimas fáciles, sin vida propia, de ahí que tantas personas se sientas infelices y vacías cuando aparentemente lo tienen todo.
En lo que llamaríamos la CUARTA DIMENSIÓN, el Plano material se transforma primero en mental superior (nos hacemos más conscientes de nuestra realidad) y luego en espiritual. La armonía entre cuerpo/mente/espíritu se equilibra. Sube la frecuencia y vibración de la energía del Amor y Solidaridad. Esta nueva Dimensión que se comienza a experimentar es un camino directo hacia la paz interna debido al conocimiento y aceptación de nosotros mismos que vamos adquiriendo.
En este proceso evolutivo, para reconocer nuestra esencia, llegaremos a la QUINTA DIMENSIÓN, es el Plano de la Realidad, hasta ahora oculta por tantísimos velos de ignorancia y soberbia principalmente, que nos han causado y nos siguen causando enfrentamientos entre familias, sociedades y países. Levantados todos estos velos, seremos capaces de ver y sentir nuestra misión de vida. Entenderemos desde el corazón cuáles son los aprendizajes que necesitamos para nuestra evolución y los aceptaremos para nuestro beneficio y beneficio de los demás sin poner ya ninguna resistencia.
Llegar hasta aquí es entrar en el Plano Divino de nuestro universo interior.
Conocerse a uno mismo es conocer a Dios. Y eso es lo único que nos salva del egoísmo y el sufrimiento. Ahora toca experimentar la Dicha de Ser.
Los niños ven la Luz que los mayores no logramos ver. Pero Fran sí la captaba.
Los niños tienen todavía la memoria intacta de todo su potencial. Su fuerza mental creativa, su espontaneidad, su gran sensibilidad y su capacidad de desplegarse en varias dimensiones de su Ser, con total naturalidad, y que se mantienen completas. Fran nunca perdió esos dones.
Los niños son leales a sus convicciones. ¡Fran vivió desde la certeza de saber quién era y quién había sido en su vida pasada!
..,. Acaba de fallecer un gran amigo mío, era un ser inocente, tenía 43 años. Un artista muy sensible y auténtico. Fran Russo. Las lágrimas han salido solas, sin poderlo evitar. Me ha cogido de sorpresa. La muerte impacta. Pero seguidamente he sonreído pues sé que, justamente por conocer su estado de inocencia que le caracterizaba, él ahora está siguiendo su camino, maravillándose por todo, me lo imagino así; riendo y feliz.
Fran cumplió con todas sus expectativas; logró hacer todo lo que quiso hacer. era un ejemplo; genuino, siempre su corazón irradiando alegría y amor, espontaneo, sencillo, …
Vuela alto amigo. Eres Luz. Gracias por compartir conmigo momentos tan entrañables.