Mi segundo apellido es Cendrós. A mi abuelo catalán le costaba mucho hablar en castellano porque no era su lengua materna. Las canciones infantiles de mi niñez son en catalán. He viajado mucho y vivido en muchas partes del mundo y en todas partes he encontrado gente maravillosa y gente estúpida. Personas bondadosas y personas egoístas en su naturaleza. Me enorgullece saber más de un idioma porque me da la posibilidad de poder comunicarme con más personas.
¡Qué interés odioso tienen los políticos por uniformarnos! Para muchos pueblos, velar para que no se pierdan sus orígenes y valor étnico, es sumamente importante y esto debe ser respetado. Este amor por las raíces de nuestra cultura no debe ser confundido con la política del nacionalismo.
La naturaleza humana es la misma en todos lados. Luego están las particularidades de cada cultura pero nuestra fragilidad como humanos podría decir que es la misma, y radica en nuestra soberbia y egoísmo.
Sinceramente no encuentro grandes diferencias entre los humanos a no ser por su nivel de conciencia y civismo … creo que el viajar me ha dado esa flexibilidad y actitud abierta que me permite ver la parte buena de cada sitio y de cada persona… aconsejo a todo el mundo el viajar …
La humanidad forma una sola raza y debemos valorar la hermandad. Cada tribu, cada clan y cada nación tiene sus particularidades que debemos respetar y honrar. Ahora mismo ya no tienen sentido ni a nadie convencen las revoluciones «por el bien de la patria», hoy en día la revolución debe ser un acto individual desde un proceso profundo de cambio personal para que, como humanidad, avancemos.

Las relaciones que conllevan esfuerzo, conflicto, desorden mental, agotamiento e inestabilidad emocional… mantenerlas resulta una agonía sin sentido. A no ser que seamos conscientes de ello y lo aceptemos plenamente como un desafío y aprendizaje para nosotros mismos.
Conocemos el Amor desde el interés: qué me brinda, cuánta felicidad me reporta, cómo me haces feliz … , y así resulta ser un amor limitado y calculador. Preocupado de recibir tanto como uno da, no menos.
La diferencia es grande. El compromiso primeramente es con uno mismo. Debe ser voluntario y consciente; así es como se crea la perfección.
A través de la disciplina y la práctica que voluntariamente uno se impone con el objetivo de sentirse mejor con uno mismo o para directamente desear iluminarse, hace que esos pequeños logros, finalmente alimenten la Conciencia y la expanda.
Cada uno tiene su mundo particular y luego está el mundo de todos al que nos sentimos con derecho a andar por él como se nos plazca…. O sea, que ese mundo de todos que nos resulta cruel, inhumano, despiadado, y un largo etcétera, al cual salimos a trabajar y a proveernos, somos todos aunque nos relacionemos con él como algo ajeno y aparte …
Para re-encontrarnos a nosotros mismos, primero tenemos que vivir la experiencia de sentirnos perdidos o hacernos conscientes de que nos hemos alejado y no sabemos volver … ¡queremos retomar la vida desde nuestro Ser!
La esencia divina está en cada uno de nosotros. El Alma es como la placenta etérea que envuelve al Espíritu, que es nuestra esencia divina eterna. Así que, la conexión entre nuestro físico y nuestro espíritu, es el Alma.