Las energías de la 4ta Dimensión

aura colores del cuerpoLa Tercera Dimensión es lineal, se refiere a los cinco sentidos y al mundo en el nivel de la Dualidad.

Refinando la energía vital a través de prácticas espirituales, se expande la luz de la Conciencia y se entra en la Cuarta Dimensión, desde el corazón espiritual.

Los cinco sentidos podemos utilizarlos en la 4ta Dimensión para amplificar todo nuestro potencial:

La Vista: VISIÓN INTERIOR. Facilidad para visualizar y visionar otros Planos.

El Oído: AUDICIÓN INTERIOR. Facilidad para escuchar nuestra voz intuitiva.

El Olfato: PERCIBIR Y OLER el aroma de algo que está en otra dimensión.

El Tacto: PERCIBIR LA ENERGÍA, nuestro cuerpo energético y la Presencia de seres de Luz.

El Gusto: DESARROLLO DEL PALADAR.

Tenemos otros SENTIDOS INTERNOS que nos ayudan a trascender el plano lineal de nuestra vida material. Con ellos desarrollamos nuestras capacidades como la intuición, la percepción extrasensorial, la clarividencia, la telepatía, la comprensión multi-dimensional, viajar desde el cuerpo astral …

La transformación en nosotros que nos llevan a la 4ta Dimensión es:

1) Pensar y sentir de forma colectiva desde la compasión y la comprensión que todos formamos parte del UNO.

2) Vivir desde la confianza absoluta de que existe una Voluntad e Inteligencia Superior … o como queramos definir a Dios.

3) Sentirse conectado con las Energías Cósmicas y con la Madre Tierra.

(del curso “Entrenamiento para la Nueva Conciencia”)

 

 

 

 

 

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Ejercicio para aquietar la mente

hombre joven meditandoEn la mente se acumulan los miedos y las dudas… si conectamos con el corazón nos encontraremos con las certezas y la verdad.

En la mente están los condicionamientos y  la rigidez de ideas… si conectamos con el corazón descubriremos la espontaneidad y la inocencia.

Conectar con el corazón nos llevará a despertar la Conciencia y desarrollar el conocimiento intuitivo. Todo esto es posible haciendo una práctica diaria para aquietar la mente; la meditación.

EJERCICIO: Elegir un lugar cómodo y tranquilo donde practicar la meditación. Desde una postura en que la espalda esté recta, cerraremos los ojos, llevando los cinco sentidos hacia nuestro interior. Respiramos conscientemente; suave y lentamente, permitiéndonos expulsar en cada exhalación todas nuestras tensiones y preocupaciones.

La clave está en la respiración consciente pues es la manera de ir aquietando todos los pensamientos de la mente. Lo ideal es dedicar a la meditación 25 minutos diarios que es el tiempo que necesitaremos para entrar en una quietud profunda y conectar con el corazón: escucharle y sentir la paz de nuestro ser esencial.

Poco a poco, sin caer en la impaciencia o la obsesión, imponiéndonos obligaciones por encima de nuestra capacidad. Lo mejor es ir aumentando el tiempo que nos dedicamos de forma suave, disfrutando cada vez más de ese tiempo que nos dedicamos a nosotros mismos. Esto hará que también aumente nuestra autoestima.

El compromiso es con nuestro corazón, con nuestro sentir y con nuestro Ser.