La meditación y la ansiedad

yogaSi utilizas la meditación siguiendo una técnica te va a crear ansiedad, probablemente…. porque las técnicas funcionan desde la mente. Y la mente espera resultados. Y no conseguir esos resultados crea ansiedad. O sea, un círculo vicioso frustrante.

Para los occidentales, con nuestra mentalidad de ¿qué voy a conseguir si hago esto? y ¿cuánto tiempo me va a llevar conseguirlo?, nos resulta muy difícil deshacernos de la mente y prima el desear cosas persiguiendo algo específico. Siempre hay un interés detrás: ¡¡tenemos que ganar algo!!

Sin embargo, oye, no pienses en nada y simplemente quédate en quietud mirando las nubes pasar: eso ya es meditación. O busca un lugar tranquilo y en silencio total vete hacia tu interior y escucha tu corazón, pausadamente; eso es meditación.

También mientras estás comiendo; apaga la tele, bendice tus alimentos y saboréalos despacio, conscientemente absorto en los cinco sentidos; eso es meditación.

Al despertarte por la mañana, segundos antes de abrir los ojos, sonríe a tu cuerpo, a tus órganos, sonríele al día que comienza. Respira despacio y profundamente; saboreando cómo entra el aire fresco por tus fosas nasales… eso es meditación.

A medida que creces en paz mental disminuye la ansiedad.

 

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No vale saltarse un escalón

escaleras artisticasNo se puede bajar la guardia, al contrario; cuanto más se avanza más sutiles son las trampas y como ejemplo tenemos a todos los que están arriba viviendo la fama, el poder, el éxito. Como uno no tenga una base sólida, termina siendo tragado por su propia voracidad.

En el camino espiritual pasa exactamente igual. Cuando estás en la Mente y ella domina sabes cuáles son tus objetivos y vas a por ellos: sabes que para crear paz interior necesitas primero doblegar el ego y la mente. Vas pasando por un largo proceso en el que eres observador de tí mismo y -asumiendo la actitud de un cazador- vas detrás de tus propios miedos, envidias, rabias, reproches, etc. para eliminarlos.

Y ganamos autoestima, nos sentimos felices con nosotros mismos por todos nuestros pequeños logros diarios. Pensamientos positivos, actitud positiva, vivir el momento presente… tenemos todas las claves para alcanzar la iluminación…

Parece que ya podemos descansar y disfrutar de lo conseguido, pero si guardábamos expectativas al respecto, vamos a sufrir la primera decepción de nuestro ego espiritual.

Al desarrollar la mente y alinear nuestros centros energéticos desarrollamos también la Intuición.

Es como si hubiésemos padecido de miopía hasta ahora y no habíamos sido conscientes de ello.  Ahora, al ajustar nuestra graduación visual, desde la Intuición, tenemos una capacidad de visión tres veces superior.

Ahora comienza el trabajo de hilar fino. Comienza el trabajo del desapego, dejar hacer  y la calma. Te das cuenta que los demás no están interesados en escuchar tus consejos y ni siquiera  creen lo que tú estás viendo con antelación. Entonces, para qué sirve desarrollar  la intuición, si sólo te está creando dolores de cabeza, sufrimiento por los demás y aparentemente es algo sin utilidad ¿? …

Ahora toca dar otra vuelta de tuerca a tu mente. Trascender esta realidad. Aceptación. Comprensión. Conciencia expandida. Y como me dijo mi maestro para resumirlo:  “tú no eres Dios”

Con todo esto quiero decir que no hace falta correr para llegar a la “iluminación” o tener como meta “ser maestr@”… el camino es muy largo -no tengas prisa-   el aprendizaje es continuo… los que hacen por saltarse   algún  escalón en algún momento ruedan hacia abajo y vuelta a empezar, así es el juego.

 

El poder que tiene creer en tí.

niño y perro grandeA medida que vamos tomando Conciencia de nosotros mismos,  tomamos las riendas de nuestra vida y vamos soltando y liberando lo que nos ata al mundo material.

Haciendo este movimiento progresivo en nosotros, enfocados en estabilizar y conectar entre sí,  nuestro cuerpo físico, nuestro cuerpo mental-emocional y nuestro cuerpo espiritual, estamos deshaciéndonos de la densidad e inflexibilidad de la Mente,  que hasta ahora nos mantenía limitados,  sin siquiera habernos dado cuenta de ello.

Alguien dijo “no hay remedio para el nacer o morir, lo único que nos queda es saborear el intermedio“, y así es.

¿Qué utilidad tiene hacer un trabajo interior o unas prácticas espirituales?

La Mente y el Corazón siempre están en conflicto mientras no conecten entre sí. La Mente es la que dicta desde los condicionamientos e interpretación del mundo exterior el “debería hacer y ser...” y el Corazón pugna por Ser desde el Yo Soy; el Alma o ser esencial.

Cuando ese conflicto o crisis interior brota y sale al exterior se manifiesta en forma de insomnio, ansiedad, angustia, miedos y finalmente afectando la salud física. Entonces, la utilidad de hacer un trabajo de crecimiento personal para ahondar en el conocimiento de uno mismo es primordial si uno ha decidido encontrarse con su propio Ser y liberarlo.

Para “saborear” ese intermedio que es la vida misma, tenemos que deshacernos del pasado y dejar de planear y temer el futuro -esto quiere decir salir de la Mente-  y simplemente VIVIR el Presente; desde la aceptación y la alegría de vivir, sin más.

¿Cómo reconocer al Maestro?

sw3El buscador espiritual muchas veces no sabe en realidad qué está buscando o bajo qué forma se presentará lo que espera llene su vacío interior… y así es prácticamente imposible encontrarlo, desde esa ambiguedad e imprecisión, le puede pasar el maestro por delante y no reconocerlo, pendiente todavía como está de sí mismo.

Eso me pasó a mí misma durante años y después de viajar por muchos sitios en su búsqueda,  al final ¡válgame Dios! que tenía al Maestro como vecino aquí mismo en España.

El viaje de búsqueda es necesario pero es un viaje interior. Es un viaje de reflexión, silencio y quietud… y entonces él aparece, te reconoce y te elige. Él, en su humildad, se relacionará contigo y te hablará desde tu nivel de comprensión. Así que sería un grave error juzgarle… porque él hará de espejo de tí mismo…

 

¿Cómo saludar y relacionarnos con un Maestro?

En occidente no sabemos tratar a los maestros como se merecen y su rango requiere. En primer lugar porque no los reconocemos enteramente como tal. Desde esa manía que tenemos de la “igualdad” le tuteamos y le plantamos dos besos en las mejillas.

Y lo que no sabemos -en nuestra ignorancia- es que con nuestra actitud de “amiguisímo” no nos beneficiemos de su Luz y Gracia…

Para reconocer al Maestro es el corazón quien debe sentirlo sin vacilación. Y desde la mente ver su humildad y compasión.

 

Atención en cuatro cosas

ser esfera y rayosCuatro cosas tienes que observar en tí: 1)La respiración.  2) Los latidos del corazón. 3) Las tensiones en el cuerpo físico. 4) Los pensamientos.

1) La respiración tiene el poder de crear o cambiar  el estado de ánimo. Si respiramos conscientemente nos mantenemos en el Presente. Si prestamos atención a la respiración estamos centrando todas nuestras energías dispersas,  nos ayudará a pensar y clarificar ideas.

2) Los latidos del corazón se alteran según nuestros sentimientos y emociones; miedos, ansiedad, intranquilidad pero también por noticias agradables, ilusiones nuevas y por amor. Hacer que el latido de nuestro corazón sea rítmico, estable, pausado, … y que nada le altere; ni bueno ni malo… siempre relajado, sereno, sin que nada del exterior le perturbe, ayudará a mantenerse concentrado en el Yo Superior.

3) Las Tensiones en el cuerpo físico nos parecen normales y las padecemos sufridamente o tomamos fármacos para aliviarlas. Nuestro cuerpo nos avisa -como última instancia- de que algo no va bien a nivel emocional y mental. Y el cuerpo se contrae, se agarrotan los músculos de la nuca, los hombros, la mandíbula… no dormimos bien, la boca del estómago se cierra, tenemos dolor de cabeza…  ¿No nos vamos a parar a escuchar lo que nos dice nuestro cuerpo y solucionarlo con responsabilidad?

4) Los pensamientos. ¿Qué pensamientos y preocupaciones nos están perturbando? ¿Para cuándo dejamos el prestarles atención, poner orden, deshacernos de todos los “archivos mentales” viejos para vivir el día a día poniendo la atención en el Presente? Aprender a vivir la vida desde una mente serena y apaciguada es lo que nos brinda paz interior.

Mientras nos cueste enfrentarnos  y prestar atención a nuestros problemas y elegir soluciones, nuestro cuerpo no se destensará, la cabeza seguirá bombardeandonos con veinte mil pensamientos, nuestro corazón seguirá aturdido reaccionando descontroladamente y nuestra respiración seguirá siendo inconsciente y mecánica como todo en nosotros.

Viaje más allá de la mente

desierto con trenAntes no se sabía pero ya sí. Antes andábamos perdidos, como si la vida se tratase de cruzar un inmenso desierto en un largo tren, siendo el Yo el único pasajero hacia ningún lugar…

… pero ahora el viaje tiene sentido,  ya tenemos un mapa explicativo de cómo llegar a nuestro Ser:  yendo hasta el Centro de nuestro corazón,  pasando por la Fuente de la Verdad  para alcanzar lo más preciado; la paz interior y poder vivenciar lo que es el Amor.

Una vez uno decide hacer este viaje, como el sueño de su vida, habrá de reunir fuerza de voluntad como moneda de cambio y coraje porque esta es una expedición no exenta de peligros. Sin engañarse a sí mismo ni crear expectativas fantasiosas, uno debe saber que el viaje es por momentos arduo y que la mente va a estar quejándose, criticando y creando dudas, con el fin de que no te muevas y sabotear el viaje…

La mente es como ese enamorado/a muy celoso/a que te tiene amaniatado de forma posesiva a él/ella, y  con maneras sutiles te manipula para mantenerte dependiente de su amor.

Pero ya te has dado cuenta de sus artimañas y tú decisión de hacer el viaje se hace irrevocable. Este es el primer tramo del viaje: la toma de Conciencia de tu situación presente y de lo que quieres cambiar en tí.

El segundo tramo del viaje es ser observador de tu persona; el que piensa, el que habla, cómo reacciona, cómo se emociona, qué sentimientos profundos tiene… observándolo con desapego… hasta darte perfecta cuenta de que tú no eres ese… ahora es tu Ser quien emerge y se deja ver.

El tercer tramo del viaje es cuando comienzas a sentir que tu Conciencia -quien eres- se expande y la mente ha quedado atrás, en un segundo plano, en quietud. Las tensiones y las preocupaciones han perdido fuerza. Las rabia, los miedos,  parecen haberse diluído en algún momento, como algo irreal que eran, ni siquiera te diste cuenta que ya no están en tí… o al menos ya sin tanta intensidad y relevancia.

La Conciencia, que es Luz, ilumina tu interior y ya puedes ver con claridad tu propósito de vida, las elecciones y decisiones por tomar, así que puedes desprenderte de todo lo inútil … y las tensiones y ansiedad también desaparecen…

Ahora es tu Ser quien se instala en tú  momento presente, teniendo a la mente a su servicio… la Conciencia se ha expandido y tu visión de la vida ha cambiado totalmente. Sonries.

Has llegado a la Fuente de la Verdad que está en el Centro de tu Corazón espiritual. Y lo que experimentas es Paz y Amor… éste es el mejor viaje que puedes hacer…

Romper toda resistencia

bosque aspenYa sé que molesta hablar de Dios,  de la Voluntad  Divina  y de la Fe… pero es que no se le puede dar más rodeos ni negar la espiritualidad que forma parte de nuestro ser. Tampoco caben ya palabras absolutas que nos encierran y separan de otros que piensan y viven  de forma diferente. Todos formamos parte indivisible del Uno.

A las instituciones religiosas se les mueven los cimientos en estos momentos porque precisan de reformas de base. Estamos evolucionando como seres humanos porque la Conciencia está despertando… gracias a Dios.

Debemos trabajar en nosotros para crear una energía refinada,  necesaria para alimentar a nuestro espíritu; nuestra esencia primordial eterna.

Llegar a nuestro corazón espiritual y conectar con nuestra Alma es lo que pacifica y serena a nuestra mente. No hay otra fórmula que romper con toda resistencia de nuestro ego. Los Caminos son muchos, las herramientas y prácticas espirituales también, pero a donde hay que llegar es al Centro de nuestro Corazón espiritual.

Y es nuestra responsabilidad y es un trabajo que cada uno debe hacer. Y no hay ministros ni altas jerarquías religiosas que nos puedan amonestar o perdonar sino nosotros mismos en comunión directa con la Conciencia Suprema.