Soltemos y dejemos atrás

Dejemos atrás lo que ya no queremos, lo que ya no necesitamos ni es útil ahora. Soltemos los miedos, el sentimiento de vergüenza y el sentimiento de culpa. Soltemos esa parte de nuestra identidad que ya cumplió su propósito. La actitud que correspondía a la niñez y a la juventud pero que ya no corresponde por nuestra edad, la dejamos ir, para que podamos comenzar a madurar.

La queja, los lamentos, el hacernos la víctima para llamar la atención, nos deshacemos de todo ello. La necesidad de que nos halaguen para sentirnos reconocidos, todo eso ya no es necesario; podemos ponernos de pie por nosotros mismos y volver a empezar si es necesario. Ganamos en autoestima haciéndonos valer.

Dejemos morir los apegos, los deseos que están fuera de nuestro alcance, soltamos las expectativas con las que soñamos en nuestro mundo imaginario.

Vamos a poner nuestra atención exclusivamente en nuestro propósito más elevado; conocernos a nosotros mismos y amarnos desde la Conciencia de nuestro Ser no desde el Ego, que sería algo nefasto.

Vamos a poner nuestro ánimo e inspiración en actuar desde la impecabilidad del Ser, desde nuestro Yo divino. Démosle sentido a nuestra vida, elevando nuestra vibración y frecuencia a la del Amor Incondicional.

Alimentemos nuestro espíritu y él se encargará de guiarnos para que desarrollemos el sexto sentido, la Intuición, y actuemos desde ella y sólo utilicemos la Mente para cuando necesitemos pensar.

Estemos en el nivel de comprensión en el que estemos, comencemos ahora. Nos hará bien.

El Amor es más que un sentimiento

Me estoy dando perfecta cuenta. Soy consciente del cambio en mi. Soy consciente de mi transformación casi continua, lenta pero imparable, sin marcha atrás.

Es una transformación que me lleva a dejar las formas, a diluirse lo concreto, a desarmarse lo complejo, a deshacerme de toda carga.

Y el horizonte se alarga hasta el infinito. El panorama y el escenario de la vida es uno nuevo, antes inimaginable, y ahora se ha llenado de luces.

Lo estoy viendo, me cuesta creerlo pero no es algo inventado. Nace en el interior este cambio; me ha sido regalado desde el Universo… jamás lo había soñado pues sobrepasa mi imaginación.

Ha sido explosivo pero de la manera en que explosiona la primavera, llenando de pronto todo el campo de flores.

De esta forma está siendo el cambio y sólo puedo decir que el AMOR es mucho más que un sentimiento, El AMOR es la Fuerza más poderosa del Universo. Es energía pura creadora. Está en todo. Es la energía impulsora de vida.

Más que una transformación ésta está siendo un renacer sabiéndome ahora que SOY AMOR y este entendimiento simplifica y amplifica la existencia, enaltece la alegría, hace emerger el espíritu. Y pone en primer plano quien soy.

Es una transformación en la que, desechando lo ilusorio, toda densidad desaparece y la vibración se eleva a la frecuencia de Dios.

Trascender la oración convencional

Cuando nos sentimos estancados o bloqueados, nos preguntamos a nosotros mismos qué sucede y de forma intuitiva vamos hacia adentro para conectar con nuestro sentir más íntimo; nuestro espíritu nos está pidiendo atención. Los cambios y crisis que se están dando, a nivel colectivo e individual, nos empujan a renovarnos en todos los aspectos, nos están obligando a replantearnos creencias, ideas, conceptos que pensábamos eran inamovibles, que eran verdades irrefutables pero ahora han quedado obsoletas si es que queremos seguir avanzando. Así es como evolucionamos como humanidad. El Universo mismo está en constante movimiento creativo.

Hemos llegado al punto en que nos cuestionamos la forma en que nos relacionamos con Dios. Ahora sentimos la necesidad de trascender la forma usual de oración en la que se pide a un dios distante que haga algo por nosotros. Hemos entrado en una nueva Era de mayor Conciencia, donde ha despertado una mayor capacidad de sentir que somos parte de la Inteligencia y Amor de Dios.

Así que la oración se convierte en comunión «Yo Soy Amor. Yo Soy la Presencia Divina en mi. Yo Soy Dios en acción en mi. Gracias. Gracias. Gracias».

Jesús dijo: «Soy la Luz del mundo». La Conciencia es Luz, hazla crecer en ti. Si cada uno de nosotros sintiese a Dios, que es Amor, dentro de sí, podéis imaginaros lo diferente que sería la vida en nuestro planeta. Y ese deseo está ya en el corazón de muchos y es posible.

En la medida que desaparece el Ego, se expande la Conciencia.

Sintamos la presencia de Dios en nosotros. Somos Amor.

Lo que nos condiciona

Hasta en mis sueños soy demasiado seria, con un férreo sentido del deber. Y ahora que soy consciente de ello, que me he llevado la gran sorpresa de descubrir y reconocer esa parte de mi, he llegado a comprender cuando alguna vez alguien me ha dicho en tono de queja «es que impones»,,, y yo lo escuché con extrañeza, diciéndome que quizá fue dicho como un cumplido… Y ha sido que he ido perdiendo el estado de Alegría que todo humano debiera tener por el simple hecho de sentirse agradecido hacia la Vida.

Tenemos un lenguaje que nos condiciona, el inconsciente que nos condiciona, una familia como referencia que termina siendo para muchos una carga, también creencias y religión que nos condicionan… y justamente la libertad es deshacernos de todo condicionamiento. Si no, es imposible pensar y hacer por nosotros mismos, desde nuestros propios pensamientos, desde nuestra propia idiosincrasia e individualidad.

¿Cómo zafarnos de absurdos patrones, miedos heredados, traumas? ¿Cómo ser genuino?

La generalidad del ser humano es regirse por el Ego. Y su singularidad es cuando deja ver la transparencia de su espíritu desde su honradez e impecabilidad.

Toda una vida nos lleva a cumplir con ese objetivo: conocernos a nosotros mismos.

Podemos irnos deshaciendo de todas esas capas condicionantes, que nos hacen seres pensantes complejos, sufrientes, victimizados, consumistas, infelices y desagradecidos… que no sabemos lo que es el verdadero Amor.

Para que suceda una transformación en nosotros, de forma individual debemos recuperar la Conciencia del Ser. Es la única forma de conseguirlo; desde la Conciencia.

Una experiencia maravillosa

Por pura casualidad los conocí y oí que buscaban una familia para compartir casa y trabajo y yo salté impulsivamente, ofreciéndome. Ellos se quedaron mirándome un tanto asustados, y balbuceando me dijeron «en realidad pensábamos en una pareja…» quizás porque vieron mi cara de desencanto, me prometieron que se lo iban a pensar y me responderían. ¡Después de varios días la respuesta fue afirmativa!

Fue la época más feliz de mi vida. Yo tenía 34 años. Divorciada con tres hijos. Julio y Elma era un matrimonio que tenía 4 hijos y vivían en la Sierra Aitana. Formábamos una gran familia. No hubo nunca una discusión entre nosotros. Todo asunto que tuviese que ver con el dinero lo manejaban ellos, aunque se tratase de comprar la ropa que hiciese falta para mis hijos. Lo poco que yo tenía se lo entregaba a ellos. Y así era feliz. Nos repartíamos todos los trabajos de la casa y el campo. Hacíamos el pan, mermeladas, recolectábamos la manzana y la almendra, cuidábamos de la huerta… hacer todo eso me gustaba muchísimo, pero sobre todo, me llenaba el paisaje. Nunca me sentí sola y mis hijos también eran felices.

El caserón estaba en lo alto de una montaña y desde ahí, como si de un palco privilegiado se tratase, teníamos una vista inmensa hasta el horizonte. Había un enorme y antiquísimo aljibe y Julio se había hecho construir unos molinos de viento para tener luz. En invierno nevaba pero la casa tenía una muy buena instalación de calefacción. ¿Qué más se podía pedir?

Julio y Elma seguían las enseñanzas de un Baba de Indonesia. Hacían un ejercicio muy sencillo dos o tres veces por semana de “conexión” con las fuerzas celestiales o con el Ser Supremo, como cada uno quisiera llamarlo. La cosa era muy libre y no requería hacer ningún juramento o comprometerse a nada así que cuando Julio me preguntó si me quería unir con ellos a hacer el Látija le dije que si por curiosidad más que nada.

No había un lugar preestablecido, a veces nos íbamos a la era, debajo de las estrellas o también en el mirador que estaba más recogido y había unos asientos de piedra o dentro de la casa si hacía mal tiempo y los niños ya estaban acostados, daba igual el lugar. No había ceremonias ni rituales ni nadie dirigía ninguna oración colectiva, simplemente  cada cual vaciaba su mente y pedía a Dios sentir Su presencia. A partir de ahí cada uno vivía su propia experiencia.

La vivencia más fuerte que yo tuve es muy difícil ponerle palabras sin empobrecerla. En mi interior, desde cada célula de mi cuerpo se dejó oír  “ten confianza” y se iba grabando en mi corazón. Yo era una persona muy ignorante de todas estas cosas espirituales. Cosas que podríamos llamar paranormales ya me habían ocurrido alguna vez pero yo simplemente dejaba que ocurriesen, me maravillaba, pero luego no les prestaba más atención.

Comencé a sentir presión diariamente en el entrecejo -mucho después me enteré que ese punto también es llamado «Tercer Ojo» y tiene que ver con la Intuición. Cada vez se hizo más presente en mí pues era como si tuviese algo clavado ahí. Durante más de un año lo estuve sintiendo con fuerza y ya me resultaba agradable cuando me acostumbré a esa presión. Quise averiguar qué significaba pero no obtuve ninguna respuesta que me resonase.

Han tenido que ocurrir tantas cosas en mi vida para llegar a entender y visualizar todo el puzzle de mi vida. Y poder finalmente VER que todo tiene una razón de ser y está ligado a lo siguiente por suceder. Resistirnos a las energías que mueven los acontecimientos crea sufrimiento. Confiar, aceptar y fluir nos proporciona paz interior.

Estar atentos, siendo Observadores de nosotros mismos, nos permite actuar con conocimiento de causa; sabiendo que toda causa tiene un efecto, para así actuar con conciencia y responsabilidad.

Somos energía. Somos moldeados, llevados … Ondeamos en distintas dimensiones… tenemos que relativizar lo que está en la superficie para así bucear en las aguas profundas del entendimiento de la vida.

Aparentar

Hay personas que se sienten ofendidas porque piensan que el trato que reciben no es suficiente, no está acorde a sus expectativas. Viven desde una mente preocupada, y finalmente atormentada, buscando continuamente la aprobación de los demás.

Necesitan ser reconocidas, continuamente halagadas, sentirse únicas. Y lo somos, pero ellas mismas no se lo creen. Y sufren mucho. Viven desde el cansancio, agotadas por tanto esfuerzo de aparentar ser quien creen que deberían ser porque gustaría más a los demás… Y es la falta de autoestima la causante de su desgaste energético.

Cuidar y sobrevalorar la imagen, con una falsa alegría, bondad, diciéndose yo puedo con todo y aquí no pasa nada, terminará generando un estado de ansiedad y angustia, sin saber porqué.

ALGO NO CUADRA.- Se crea un conflicto cuando lo que pensamos no concuerda con la forma en la que actuamos en realidad. Valoremos y observemos la forma en la que nos expresamos. Digamos «NO más disimulos. NO más disfraces». «NO más engañarme a mi mismx».

Querer mantener una fachada jovial pretendiendo que todo está bien crea tensión interior. Hacer lo imposible por causar buena impresión causa ansiedad.

La persona que intenta ocultar sus preocupaciones y debilidades detrás de una imagen de tranquilidad y alegría, debido a su baja autoestima, vive sometida a una Mente exigente y obsesionada con unas ideas-fantasmas.

Hacerse Observadora de la Mente desde la Conciencia del Ser, es lo que le ayudará a diferenciar y deshacerse de las ideas ficticias torturantes para reconocer en esencia quien es, y entonces amarse.

Que sepamos deshacernos de darle importancia a las opiniones de los demás porque lo sencillo y relajado es ser uno mismo…

Lo menos esperado

Desde el sumo respeto quiero compartir con vosotros algo que me sucedió anoche.

Recibí en el Messenger un mensaje de una mujer que no conocía y decía «Hola Cris. Estoy muriendo de cancer. Te admiro mucho». Le contesté «Lo siento mucho. Qué puedo hacer por ti.» Seguidamente un segundo mensaje «¿Puedo llamarte por teléfono?» a lo que accedí,

Me dijo que estaba sola en la casa y que tenía miedo de que su marido no llegase a tiempo para despedirse. Se puso a llorar, su respiración estaba muy agitada. Sentí que efectivamente estaba ya por irse.

Sin pensarlo le dije «Llamemos juntas a tus ángeles guardianes para que vengan y rodeen tu cama. Ellos te aman. Llamemos juntas a Jesucristo para que se ponga a los pies de tu cama y con su amor te envuelva. Llamemos juntas a la Madre divina para que se coloque en tu cabecera. Siente cómo entra por tu coronilla una Luz de Amor divino y va bajando por todo tu cuerpo hasta la punta de tus pies…

Mucho rato le estuve hablando y de pronto me di cuenta de que ella misma era un ángel para mi y entendí el mensaje que me hacia llegar y me puse a llorar mientras su respiración se iba haciendo más suave, más débil.

Me puse a decirle muchas veces ¡estoy contigo, estoy contigo! TE AMO, TE AMO una y otra vez hasta que se manchó… y me quedé ahí, mucho rato después, con el teléfono en la mano pegada al oído, en total silencio, sobrecogida ¡Dios mío! gracias. Me había enviado un mensaje de aviso, un toque para que no me distraiga … yo, que estaba en la queja …

Ahora sonrío y no sé explicaros porqué me nace el sonreír, pero sé que me entendéis.

Dejé un mensaje a su marido que supuse lo leería. «Gracias Jael por llamarme, te has ido en paz. Si su marido lee esto que sepa que estuvimos hablando hasta que se marchó en paz» …

La muerte enamorada

El impostor se aprovecha de la ingenuidad del otro. Cae en la trampa el iluso hambriento de amor. Pero cuando es la Muerte la enamorada solo se acerca para advertirte de lo valiosa que eres tu y que es la vida.

Me vino a visitar la Muerte y me confesó su amor por mi. Vino vestida como un «príncipe azul» engalanado. Todo perfecto, tienen ese Poder. Y me halagó con tanto empeño y dedicación que acabó por conquistarme. La Razón me hizo dudar, decía que se estaba excediendo, que tampoco yo era tan bella ni tan dulce ni tan perfecta. Pero ella insistía con susurros hipnotizantes y hechiceros, con palabras hermosas que nunca antes nadie había dirigido a mi persona.

Y cedí cautivada ¿por qué no? -me dije. Claro que soy bella, sí soy hermosa,, sí merezco ser amada, sí, también a mi edad quiero ser amada. Es la Muerte pero es como un príncipe hermoso y está enamorada de mi. Me ama. ¿Qué daño puede hacerme si me ama tanto como dice.

Cuando ya me tuvo a sus pies se quitó la vestimenta, dejó ver su rostro cadavérico. Se dejó ver con una mirada de témpano que me hizo temblar de pies a cabeza, y me dijo:

– Todavía no he venido a llevarte conmigo, sólo a advertirte; ya vez que generosa soy… porque te amo …

No malgastes tu tiempo en la queja. Ámate.

No malgastes tus talentos en la desidia, cultívalos.

No malgastes la vida que te queda por vivir porque es un regalo, valórala.

No busques el reconocimiento ni el halago de nadie; la felicidad y el amor ya están dentro de ti. Haz que florezcan en ti, desde ti misma.

Mi visita debe suponer un estímulo para ti. Aprovéchalo.

Cuando venga a buscarte, quiero que estés preparada porque te llevaré a la Luz y debes estar brillante, sin miedo. Veme a tu lado cada día y así valorarás más la vida. Que sepas que te amo y te llevaré a una felicidad superior.

Esta experiencia ha supuesto un verdadero renacer en mí. Un cambio radical de percepción de la vida. Y ahora comienzo a amarme de verdad. La Muerte se acerca disfrazada de muchas maneras; un accidente, una enfermedad, una ruptura amorosa… lo importante es dejar morir lo que ya no nos es útil, lo obsoleto, y reconocer lo verdaderamente válido e importante.

Enamorarse del Amor

Existe un enamoramiento interno, casi místico, que te enciende la sangre y es fuego que no quema pero que purifica y sana el corazón.

Y si ese amor es correspondido entonces la dicha es completa. Y podemos comprobar que lo que uno irradia es lo que recibe de vuelta.

El sentimiento de conexión y sincronicidad, las emociones compartidas que, como surtidores, se dejan sentir desde lo más profundo del Ser, son las causantes de esa alegría explosiva que te empodera.

Un amor elevado surge y, lejos de ser egoísta, lo que produce es sólo gozo porque es desinteresado y se asienta en un corazón que conoce bien lo que es el Amor,.

El amor irradia y atrae esa misma energía pura para crear armonía; sin apegos ni deseos egoístas.

Nuestros corazones han creado una alianza para encontrar la felicidad en uno mismo desde la felicidad del otro.

Este amor que nace de un sentimiento profundo, que me siento incapaz de definir, es sublime y elevado porque es un amor desprendido y espléndido en su esencia y nace del conocimiento de quien somos y de qué somos capaces de dar, de entregar, sin ningún tipo de miedo a perder…

Este amor, casi espiritual, casi de éxtasis por instantes, te lleva a un estado de conexión con el alma del otro, de forma consciente, sin necesidad de palabras.

Relajar. Destensar.

Mientras uno se resiste a dejarse llevar por la corriente del río de la vida, hay tensión, desgaste energético y sufrimiento.

Mientras  sea nuestra mente quien nos gobierne  y caigamos en la trampa de creer que DEBEMOS planearlo todo, exigirnos,  y que DEBEMOS sobre forzarnos hasta el cansancio para conseguir algo, habrá  tensión, decepción y dolor.

No querer VER la realidad y las señales que el cuerpo y el Universo nos envía. No querer ESCUCHAR lo que nuestro corazón nos avisa y previene. Todo ello es parte de nuestra inmadurez y falta de consciencia.

Cuando por nuestra inconsciencia nos ponemos al límite de nuestras fuerzas. Nos metemos en callejones sin salida. Cuando por nuestra soberbia y codicia nos hemos  perdido en el Camino de lo correcto. En esos casos y muchos más en los que la vida nos pone para que reaccionemos y nos encaminemos hacia el despetar de nuestra Conciencia, entonces, debemos darle en primer lugar un descanso a nuestro cuerpo físico, mental y emocional.

LE DOY  UN DESCANSO AL CUERPO. Rompo por un momento con las obligaciones y soy amable conmigo mismo y me doy un respiro. Destenso mi cuerpo.

LE DOY UN DESCANSO A LA MENTE. Hago una cita conmigo mismo y le doy día libre a la mente. Salgo a pasear por la Naturaleza y me hago consciente de mis necesidades internas. Escucho a mi corazón desde el silencio y la quietud. Suelto las tensiones de la mente.

Cuando me deshago de la ansiedad, los miedos, las auto-exigencias, el auto-castigo, el sentido de la vida se hace más sencillo y luminoso, más ligero. Entonces, comienzo a confiar plenamente en que hay un Orden Superior ligado a la Naturaleza y yo a ella.

… entonces sí, entiendo lo que es FLUIR por la corriente del río de la vida … y le doy también un descanso también a mi espíritu para que se expanda en todas direcciones y así yo me beneficie de su Luz… que es mí Luz.