Sentirse solo, incomprendido, frustrado, infeliz … tiene que ver con algo que pasa en nuestro interior. No reconocerse, no gustarse, no estar contento consigo mismo…. eso nos lleva a la depresión, a la frustración, al decaimiento del ánimo, a perder la esperanza… pero sigue siendo algo interno, energías densas de emociones acumuladas que no hemos resuelto.
Unos no se sienten contentos consigo mismo pero no lo quiere ver abiertamente; otros no se aceptan pero tampoco hacen mucho por cambiar. No se enfrentan a sus problemas para no confesar su sufrimiento. Se entorpece el diálogo consigo mismo; se buscan excusas y justificaciones.
¿Qué hacer? Un gran sabio dijo «La respiración es el puente que conecta la vida con la conciencia»
En el momento en que logremos comenzar a conocernos a nosotros mismos, siendo Observadores del personaje que nos envuelve y domina desde la Mente, entonces es cuando nos sentiremos capaces de cambiar hábitos que no nos benefician y de hacer ajustes en nuestras relaciones. Es un proceso gradual de apertura que cada vez resultará más fácil realizar y avanzar en él.
Desde la respiración consciente: inhalar + retener + exhalar (lentamente) + quedarse en vacío y volver a empezar.
contando en cada paso hasta 4 ó el número de veces que no represente un esfuerzo. Comenzar por 3 respiraciones conscientes 3 veces al día. Ir aumentando a 6 y luego 9. Una vez creado el hábito hacerlo cada vez que haya ocasión.
Esto hará que la Mente se calme y esté lúcida. Y que vivamos desde nuestro Centro, sintiéndonos dueños de nuestra vida.
¡Con qué angustia más grande se viven los sentimientos de inferioridad! ¡Cuántos dramas desatados cuando los jóvenes salen al mundo sin sentirse seguros de sí mismos y sin tener herramientas válidas para defenderse y saber relacionarse!
Y es que una niñez marcada por frases lapidarias como «no sirves para nada», «eres tonto», «eres malo», asfixian la autoestima. Los gestos de indiferencia o menosprecio de los padres son suficientes para minar en los hijos la capacidad de amarse y amar a los demás.
Es difícil sobreponerse a ello pero no imposible. Y antes de acabar drogándose con fármacos que anulan la capacidad de pensar y sentir, existen terapias alternativas y/ o complementarias, que ayudan a limpiar las heridas emocionales del pasado y crear una nueva identidad a partir de descubrir la propia naturaleza y capacidades.
Cada vez más nacen niños con la Conciencia despierta. A los siete años tienen una mirada lúcida, saben lo que quieren desde una firmeza que sorprende. Y por otro lado, están esa inmensa mayoría de niños apagados, totalmente tragados por el sistema de obediencia ciega y frustración, a los que se les ha mutilado su capacidad de pensar y su creatividad.
Un sistema donde la competitividad y la ley del más fuerte es lo que gobierna las mentes. Pero estamos ya viviendo los comienzos de una nueva Era y la Conciencia colectiva e individual son las protagonistas para que se produzca este cambio de paradigma. Donde la competitividad se está ya transformando en SOLIDARIDAD. Y el egoísmo en AMOR y COMPASIÓN-
En el ser humano existen diferentes cuerpos interconectados que se regulan entre sí:
Cuerpo físico (las glándulas que regulan los órganos).
Cuerpo energético (los chakras o centros energéticos que regulan las energías y pranas).
Cuerpo emocional (los plexos que regulan el comportamiento y los impulsos)
Cuerpo mental ( que regula la acción, los pensamientos, el subconsciente y lo que proyectamos)
Cuerpo espiritual (relativo al alma y al espíritu; nuestra esencia eterna)
La inestabilidad emocional crea sufrimientos, enfermedades físicas y desequilibrios mentales, como es la ansiedad, las fobias, el estrés, frustración, depresión, etc. son manifestación de perturbaciones y bloqueos en el funcionamiento de los chakras.
Los siete centros energéticos principales no están en nuestro cuerpo físico sino en nuestro cuerpo energético y tienen la capacidad de absorber energía pránica y elevar nuestra frecuencia vibracional..
Los chakras deben estar alineados y conectados entre sí. Gracias a ellos liberamos energías densas como dolor, inflamación, molestias, miedos, tensiones … Las emociones negativas son energías de baja frecuencia que se cristalizan en el cuerpo físico en forma de odio, resentimiento, angustia, etc.
El bloqueo o la apertura excesiva en nuestros centros energéticos, el desbalance entre unos y otros, son la raíz de toda enfermedad física o mental.
La clave para una buena salud está en seguir una alimentación sana y equilibrada, un buen descanso, ejercicio físico, respiración consciente, y conocimiento de uno mismo para tener paz interior.
No quiero hablar de religiones ni del dios en el que se cree por tradición. Hablemos de la Fuerza superior creadora, de la Energía e Inteligencia Primordial de la que formamos parte.
Es momento de transformar la creencia y esperanza personal en un «ser superior» y la obediencia ciega a unas doctrinas y dogmas por la intención y deseo de experimentar por uno mismo la existencia de Dios dentro de nosotros.
Nuestro grado de confianza en Dios nos muestra nuestra verdadera fe, y experimentarla, hacerla viva, es lo que nos da seguridad en nosotros mismos, sin ningún tipo de miedos, gracias a la conexión con nuestra parte divina (Dios en nosotros).
Debemos trascender el estado teórico de «creencia» y elevarlo a un estado real de confianza absoluta. Y es entonces cuando podremos relajarnos y confiar en que existe un Plan Divino y nuestra Conciencia es parte de la Conciencia Absoluta, creadora de todas las cosas.
No existen las casualidades. Si comenzamos a ser observadores de nosotros mismos y estamos atentos a las señales, nos daremos cuenta que, lo que llamamos coincidencias, es algo que nos viene dado, seguramente por razones que están por encima de nuestro entendimiento. Pero que, cuanto más le prestemos atención más nos daremos cuenta de su real intención.
Hagamos caso a la intuición, al conocimiento directo que nos brinda para hacernos gradualmente seres libres e independientes.
La Mente es la que puede crear el infierno aquí en la Tierra, Porque los miedos, las imposiciones, la manipulación, las amenazas, son los instrumentos más sutiles y efectivos para ello.
Sin embargo, sentir a Dios -el Amor Incondicional- dentro de uno mismo, es la mayor Fuerza para crear paz en nuestro interior, al hacernos dueños de nuestro destino.
Los chakras inferiores alimentan a los superiores con energía vital, mandándole información sobre el mundo exterior, a través de la experiencia. Se trata de energía movilizada por los sentimientos y las emociones.
Los chakras superiores cumplen la tarea de organizar y ordenar las funciones de los chakras inferiores, creando prioridades, clarificando ideas, creando Conciencia…
Si no fluye suficiente energía vital entre todos los centros energéticos, se bloquearán a medias o enteramente las funciones, ocasionando enfermedades.
Somos energía y la energía vital y Prana (energía más sutil) debe fluir correctamente en nuestro cuerpo físico, mental/emocional y espiritual, para que estos centros energéticos cumplan con su trabajo; por una parte conectándonos con nuestro espíritu y ser esencial y por el otro lado haciéndonos responsables de la supervivencia a nivel terrenal.
La energía debe estar equilibrada; tener más de la que podemos soportar nos creará intranquilidad e inquietud. Tener menos de la que necesitamos hará que no tengamos voluntad ni fuerzas para lidiar con el día a día, como tampoco claridad mental.
Demasiada energía en los chakras inferiores nos puede producir fiebre, depresión, inflamaciones, ira, enfados irracionales, fuertes tensiones; éstas son válvulas de emergencia para deshacernos de los excesos de energía.
Demasiada energía concentrada en los chakras superiores crea tensión en el cerebro y puede producir migrañas, pesadez mental, mente dispersa y agotamiento mental.
Las energía en los siete centros energéticos principales, que están en nuestro cuerpo astral, deben estar alineadas y fluir a lo largo de la columna vertebral.
Si quieres tener una buena salud física, mental y emocional, hazte consciente de tu cuerpo físico. Cierra los ojos y respira conscientemente, llevando tus cinco sentidos hacia tu interior. Centra tu atención en tu respiración, suave, lenta y comenzarás a relajar todos tus músculos. Pon la intención de desear revitalizar cada célula de tu cuerpo, cada órgano, -con cada respiración- al inhalar, entra Luz sanadora por tu coronilla y la expande por todo tu cuerpo. Y al soltar el aire, permites que tus células y órganos, la reciban y la absorban, purificando así tu cuerpo hasta sentirte pleno/a.
Eres el dueño de tu vida, de tu salud y felicidad. Muéstrate agradecido.
Existen experiencias dolorosas, difíciles, otras agradables, … pero ninguna es absurda o inútil a no ser que no saquemos un aprendizaje de ella.
Existen experiencias de vida que son elegidas y otras que nos vienen dadas …. pero ninguna es buena o mala, todo depende de la enseñanza, si ha sido aceptada y aprendida.
Particularmente, si pienso en mi vida y todas las dificultades que viví durante largo tiempo, con grandes esfuerzos de todo tipo, viviendo en países subdesarrollados, pasando muchas penalidades, y ahora, de vuelta a la «vida normal» que es vivir en esta burbuja de privilegiados como vivimos en Europa, fuera de la realidad de la gran mayoría de la humanidad en las que sus prioridades pasan por conseguir lo esencial del día a día.
Nada que ver con nuestras preocupaciones y deseos, nuestro sufrimiento y quejas, nuestra generosidad y valores, no tienen nada que ver con las gentes sencillas de corazón, que viven con austeridad extrema y su actitud ante la vida es de aceptación y humildad.
El haber viajado, no de turista, sino conviviendo con las gentes de los lugares, sea en el Mato Grosso de Brasil o en el barrio más pobre de Tánger en Marruecos o en Irán, … las personas humildes tienen una riqueza de corazón y una generosidad que nos es totalmente desconocida.
La solidaridad se hace imprescindible cuando a uno no le llega lo suficiente para sobrevivir. La pobreza material lleva necesariamente a construir la riqueza de la generosidad y del compartir.
El egoísmo y la codicia, hace que los corazones se endurezcan. Viajar y conocer otras realidades rompe las corazas del egoísmo.
Si no tomamos conciencia de quién somos y cuál es nuestro propósito de vida, nos convertimos en esclavos de las situaciones y el Sistema imperante.
Las experiencias se entrecruzan, nos amplían el horizonte de nosotros mismos, nos da autonomía y al mismo tiempo el dar y no tener miedo de compartir nos lleva al siguiente estado evolutivo de nuestro Ser.
AMMA ha abrazado a más de 34 millones de personas en todo el mundo.
En Kerala, India, se levanta el Ashram sagrado de Amma, donde se realizan prácticas espirituales y actividades humanitarias a nivel mundial. Es un complejo enorme donde residen más de tres mil personas que están haciendo allí un voluntariado, más los renunciantes devotos de Amma que administran y controlan lo que se ha convertido en una gran maquinaria humanitaria, más personas comunes como yo, de todas partes del mundo, que van allí a pasar unas semanas o meses y también años, cerca de esta Avatar, que se dedica a viajar por el mundo despertando los corazones a la compasión y llevando un mensaje de Amor y toma de Conciencia.
Su energía es tan poderosa que todo el lugar está impregnado de ella. Me di cuenta el primer día de llegar allí: todos los recién llegados entramos en un estado de somnolencia soporífera, que nos ayudó a adaptarnos a las altas vibraciones del lugar. Es la explicación que me dí a mi misma, pues ya después no me volvió a ocurrir.
Luego todo se hace fácil y familiar; el clima, la comida, horarios, amoldarse a diferentes mentalidades y reglas que allí se exigen, como la vestimenta y el comportamiento.
En todo el gigantesco espacio y sus numerosos recintos y plazoletas, escuché hablar tanto en catalán y español con diferentes acentos. Pero sobre todo en inglés norteamericano.
Los días se llenaron de ceremonias de adoración y meditaciones en el Templo, recibir el DARSHAN (abrazo) de AMMA. Cantos devocionales (Bhajans). Charlas de Amma (Satsang). Y el alimento bendecido por Amma (Prasad).
Fue al marchar de allí cuando comencé a darme cuenta del cambio en mi. La transmutación que registra el cuerpo y la mente por la poderosa energía que transmite Amma y volver a la realidad de mi vida diaria, no fue nada fácil.
Sólo contaré que hicimos un descanso de un día para llegar al aeropuerto para que no fuese demasiado brusco el cambio. Yo me empecé a sentir muy extraña sin saber el motivo. Me preguntaba una y otra vez qué me estaba pasando. Ya en el avión, después de varias horas de vuelo me di cuenta de qué se trataba: ¡Volvía a funcionar desde la Mente!
No salía de mi asombro: Durante mi estancia con Amma mi frecuencia subió y experimenté el estado de paz que produce tener la Mente en calma, prácticamente sin pensamientos y viviendo el Presente. Todos estábamos viviendo una Realidad superior. Experimentamos el contacto profundo con el propio Ser.
Al salir de ese lugar sagrado de inmenso poder energético, volvimos a la realidad densa de la tercera dimensión. Así lo entendí.
Tengo una nueva imagen de surcos y pliegues, de pelo blanco indomable, de movimiento pausado, de recogimiento paciente. Todo ello lo proporciona los muchos años vividos. El no reaccionar ante la agresividad. El no caer en la trampa del enfrentamiento. Sólo el entendimiento puede ayudar a trascender todo bloqueo mental y emocional que nos corta el paso del camino hacia la libertad de nuestro espíritu.
Tengo un nuevo sentir por haber hecho incursiones en mi interior, He visto la oportunidad de explorar otras dimensiones de mi Ser y eso me vuelve cada día más simple de pretensiones y necesidades. Me he hecho responsable de mi influencia dentro de la Conciencia Colectiva, con mi hacer y estar.
Ya toca que todos aprendamos a transformar el sufrimiento; despojarlo del victimismo; de ese regocijo de lástima por uno mismo que lo perpetúa en un dolor gratuito irrelevante e inútil.
Cambiar el sentido del dolor, aceptándolo somo combustible para un mejor aprendizaje. Tomarlo como desafío para seguir avanzando. Y que ese reto sirva de motivación para nuestro fortalecimiento.
Por el respeto que le tengo a la Madre Tierra, me sumo a los miles de millones que vivimos en son de paz para que algún día sea posible vivir en armonía toda la raza humana con todos los seres vivos que habitamos este planeta.
Como dijo Oscar Wilde «Mi evolución es constante, permítanme presentarme de nuevo»
Me sentía bloqueada a todos los niveles; no conseguía salir de una apatía que me fastidiaba. No tenía suficiente energía y me sentía embotada. Algo no estaba bien, lo intuía.
Y así fue como días más tarde, al levantarme y sentarme a escribir, noté que no tenía fuerza en el brazo ni en la mano… poco después estaba yendo al hospital y me ingresaron en la UCI con el diagnóstico de infarto cerebral.
Estuve allí siete días. Mis hijos inmediatamente hicieron acto de presencia y me arroparon. Mi hemisferio izquierdo había sufrido daño y tenía el lado derecho de mi cuerpo sin coordinación y muy debilitado.
No perdí el ánimo. Mi compañera de habitación se encargó de ponérmelo a prueba, las veinticuatro horas. Ella tenía todas las enfermedades del mundo y le inyectaban morfina por los dolores tremendos que padecía pero eso no le impedía hablar sin parar.
Me contó su vida a través de la cortina que nos separaba y que yo no permití en ningún momento que se descorriesen. Drama y tragedia desde la niñez de esta mujer que yo calculaba tendría unos 60 años como máximo..
Ella no perdía detalle de las conversaciones de las personas que me venían a visitar. A los pocos días ya reconocía las voces, los llamaba por su nombre y se adelantaba a contarles cómo me encontraba yo …
Comencé a enseñarle cómo respirar, relajarse y a estar en silencio. Aceptaba amablemente cuando le decía «ahora vamos a estar en silencio un rato» …
El penúltimo día de estar allí vino el neurólogo a visitarnos. Cuando le tocó su turno, el médico le dijo que tenía quehacer un esfuerzo por levantarse e intentar caminar o acabaría en una Residencia. Ella comenzó a gritar «¡antes muerta!» una y otra vez. El médico se marchó sin conseguir convencerla de que se levantase y con el andador diese unos pasos.
Yo la veía a trasluz de la cortina. Le dije varias veces bien alto «¡cobarde!» … «prefiere rendirse antes que intentar caminar» … y le solté otras parrafadas … «se pasa todo el día quejándose por eso no la viene a visitar nadie … sólo la oigo exigir a las enfermeras que la atienden sin pizca de agradecimiento…. ¡demuestre que tiene fuerza de voluntad!»
De pronto veo que se ha bajado de la cama y está dando unos pasos y le grito «¡Mujer, agárrese al andador! Y comienzo a animarla emocionada.
El día que me dieron el alta, antes de marcharme cruce la cortina que nos separaba y la saludé con cariño porque habíamos tenido tiempo para compartir historias sin disimulos ni falsedades y eso une.
Al final, puedo decir que fue una gran experiencia.
Hace ya muchos años que mi vida dio un tremendo vuelco hasta el punto de que sentí cómo moría en mí el «personaje» -no sólo la idea que tenía de mí misma- sino también se produjeron cambios a niveles profundos de mi ser. Experimenté un vuelco radical completo, en un espacio de tiempo angustioso e impreciso, en el que experimenté lo que es el Vacío.
¿Cómo explicarlo? … las circunstancias de la vida me llevaron al límite, … la sensación fue de que la tierra se abría bajo mis pies y fui a parar a la Nada más absoluta.
No importa por cuánto tiempo, eso es lo de menos. Porque aunque sólo hubiese sido por un instante, también los instantes pueden ser eternos. Así que, viví esa experiencia de morir en vida y dejar de ser. Pero eso no fue lo peor, lo peor vino después, cuando volví a esta realidad ilusoria, sin identificación y en blanco.
Mis ojos hicieron un recorrido panorámico de mi existencia, que hasta entonces me había negado a ver y reconocer. Las verdades siempre duelen.
Debió suceder que mi alma, por su cuenta, se rebeló, dijo basta a una vida agriamente sin sentido, y me cogió por sorpresa, no dándome tiempo a reaccionar… el caso es que una vez que las funciones de mi cuerpo y mente se pusieron nuevamente en marcha -como una vieja locomotora- pues todo esto me sucedía con cincuenta años más que cumplidos, me paré sobre mis pies decidida a descubrirme y reconstruirme.
Para esta transformación y realización de mi ser debo decir, para ser enteramente sincera, que recibí muchísima ayuda desde planos superiores, y que con toda certeza. gracias a la fuerza y guía que recibí es que pude salir adelante.
Me empezaron a llegar «regalos» que me iban marcando el nuevo camino a seguir. Uno de ellos fue una invitación a un curso de «Respiración Holotrópica» parecida a la técnica de «Renacimiento«. Estábamos una veinte personas acostadas en el suelo con los ojos tapados. Un médico y cuatro ayudantes iban a supervisar el trabajo de desdoblamiento de conciencia que íbamos a experimentar.
Yo no tenía ni idea de lo que eso significaba o lo que podía llegar a ser. Nos dieron la instrucción de respirar muy fuerte y sin pausa por la boca. Nos ordenaron que no debíamos abrir los ojos ni levantarnos bajo ninguna circunstancia y que si queríamos algo debíamos levantar la mano y alguno de ellos acudiría a ayudarnos.
Pusieron música de percusión a todo volumen y comenzó la cosa. A los pocos minutos levanté la mano. Muy obedientemente no había abierto los ojos ni había salido corriendo como hubiese sido mi primer impulso y le dije que no quería seguir allí, tenía mucho miedo, me estaba mareando, tenía claustrofobia y todos los males se apoderaron de mi..
Me tranquilizaron, me animaron a seguir, uno de ellos se quedó a mi lado guiando mi respiración y prometiéndome que pasado esa primera parte, hasta conseguir la apertura de Conciencia, luego sería una experiencia maravillosa.
Seguí con la respiración al ritmo de la música frenética, tenía ya los brazos rígidos y con muchísimo dolor, como si tuviese los dedos metidos en un enchufe y estuviese pasando por todo mi cuerpo una descarga eléctrica. Mientras tanto me decía a mi misma que ni por un millón de euros volvería a repetir esta experiencia. De pronto, hubo una explosión dentro de mí, y desde mi cuerpo físico ví como mi alma salía del cuerpo hacia otras dimensiones.
Sentí una paz y quietud absoluta. Entre las distintas experiencias que viví allí hubo un mensaje que entró directamente en mi corazón «eres dadora de luz« … Hubo más cosas pero mi relato lo quiero centrar en esa frase que por mucho tiempo no tuvo ningún significado o sentido para mí. Pero ahora, cuando el puzle de mi vida ya está casi terminado, entiendo qué quería decir y sobre todo, ahora sé, que no existen las coincidencias o casualidades y yo fui guiada a cumplir con mi propósito de vida.
Al poco tiempo después yo me inicié en el Reiki y seguí el proceso de aprendizaje hasta hacerme maestra. Durante veinte años he impartido cursos, me he dedicado a la sanación energética y también como Facilitadora en el entrenamiento para la nueva conciencia.
Por encima de la satisfacción propia, los apegos y los propios intereses, existe un Amor que lleva a darse uno mismo. Entendí y resonó en mí corazón la frase de «eres dadora de Luz». Muchísimas veces me obligué a mi misma a reconsiderar el significado sobre la energía del AMOR INCONDICIONAL con el que el Reiki trabaja para sanar.
La acción de dar Amor bajo su forma más pura es lo que enseña el REIKI. Primero con uno mismo. Después conscientemente con uno mismo. Luego, cuando renaces en un acto de abnegación donde surge el Amor, entonces, es cuando se da a los demás de forma incondicional.