Lo mejor en nosotros

Para descubrir lo mejor de nosotros y en nosotros tenemos que hacer un viaje hacia el interior de nuestra mente y  adentrarnos  en nuestro corazón y nuestra alma. El objetivo es hallar a nuestro Ser;  quien somos.

No es fácil pero no imposible. Se requiere disciplina y un gran anhelo. Al comienzo de este viaje, el protagonista es el «yo», con su mochila bien repleta de ego (mi, mío, yo)… para ir poco a poco, deshaciéndose de toda esa carga -la importancia y sufrimiento del personaje. El primer requisito es que el Ego debe volverse transparente, vacío.

Más tarde, desde la ligereza y la confianza, la Conciencia va tomando protagonismo y su Luz   nos guiará hacia otros planos fuera del tiempo-espacio donde está nuestro Yo Superior.

Finalmente, cuando consigue uno llegar al templo del Corazón, la persona se da cuenta de que durante la travesía ha sufrido una increible transformación; las resistencias del ego han desaparecido. Las energías densas han perdido fuerza y las energías sutiles del cosmos están ocupando todo espacio vacío para restructurar la mente y sanar el corazón; al Realidad es otra.

¿Qué sentido tiene hacer ese esfuerzo de seguir una disciplina o práctica espiritual?

Podemos vivir en la periferia de nosotros mismos, utilizando el mínimo de la energía vital con la que nacimos -limitados en nuestro cuerpo físico y sin descubrir su inmensa capacidad y potencialidad- y pasar por la vida sin pena ni gloria, volcados en el mundo externo y material.

Pero también podemos adentrarnos, como digo al principio, en nosotros mismos y experimentar las leyes sagradas del alma… y comenzar a maravillarnos… de que somos seres de luz  multidimensionales.

 

Experiencias de otra dimensión

Durante más de un año, en los momentos más difíciles de mi vida, todos los días,  recibí ayuda de mi guía interior que a través de un ejercicio de desdoblamiento de la Conciencia, me permitía llegar a él y pasar a otra dimensión. Es un ejercicio que se hace dentro de la Terapia Regresiva. Siempre iba primeramente a mi «jardín interior» y de ahí pasaba al «otro lado», aquí os copio uno de esos momentos vividos.

Ayer bajé a mi jardín y me sorprendió enormemente.   Había allí un templo bajo tierra y conseguí llegar allí bajando por una cuerda. El templo era alargado, unos 500 metros. Su altura sería de unos seis metros. Habían siete grandes ventanales, con vidrieras multicolores, inmensos, y aunque estaban bajo tierra, había una extraña luz azulada que permitía ver en la oscuridad.

Después de echar lentamente un vistazo por toda la sala, sobrecogida por los tonos de luz que inteligentemente magnificaban el templo, reconocí la salida que siempre utilizaba para ir “al otro lado”. Empecé a subir las escaleras, situadas justo enfrente por donde había entrado en el templo pero a mitad de camino me paré y miré hacia atrás. En mi interior una voz me decía “más despacio. No hay prisa. Deja que las cosas sucedan. Éste es el ‘Centro del Silencio’. Quédate un rato más”.  Así que me senté en un escalón y me quedé allí un buen rato, sobrecogida por  el silencio y la quietud.

De pronto, presté atención pues llegaba a mi oído una melodía, tan alegre y con tanto ritmo, que no quise reprimir mis deseos de bailar ¡el lugar era tan ideal, tan espacioso y con una luz tan sugestiva!

Volví a bajar con ligereza los escalones que me separaban del suelo y sin pensarlo dos veces levanté los brazos, eché la cabeza hacia atrás y empecé a girar y a girar, esparciendo la más amplia sonrisa que daba de sí mi boca, mis ojos y mi cara toda, para que la recogiese la luz que, con tenues destellos azules, rojos y amarillos de las vidrieras me tenían embelesada, al parecerme que enfocaban directamente mi espontánea actuación. Sentía la brisa fresca acariciar mi rostro mientras movía el brazo derecho, haciendo círculos en el aire, electrizada, produciéndome un placer enorme. No pensaba en nada, sólo disfrutaba, dejándome llevar por el alma que estaba pletórica.

En un momento, dejé de ser yo misma para convertirme en la música que se dejaba oír. No sólo era la música en su globalidad; era cada uno de los instrumentos que la componían. Seguidamente pasé a escucharla desde “dentro” del sonido. Yo misma era el compás, el ritmo, cada vibración que la completaba. Era, además, el espacio donde se dejaba oír y por donde se esparcían las ondas. Y me sentí viva en la inmensidad de esos instantes, sin importarme el cómo, dónde, cuánto…  Entonces, sencillamente, fui también esa cálida luz.

Era un momento único, lo comprendí así después y por ello, al terminar, suspiré y volví a subir los escalones para dejar el templo, todavía el yo anonadado como para preguntar preocupado  “¿habrá más?”.

Seguidamente fui “Al otro lado”. Allí  hay más luz especial y el clima es muy húmedo. Me conozco muy bien el camino, lo he recorrido muchas veces. Es un estrecho sendero que bordea un precipicio bastante impresionante por su altura que lleva a las cataratas. Cada vez que llego a las cataratas lo primero que hago es refrescarme en el agua que cae como una lluvia fina sobre un pequeño lago rodeado de vegetación frondosa. Allí me espera mi Maestro.

Mi Maestro me había explicado que el agua de la catarata simboliza la Fuerza y el agua del lago simboliza la Serenidad; es la misma agua en dos fases diferentes. Cada vez me enseña algo nuevo y lo espero con gran curiosidad y alegría. Esta vez me lleva a una explanada  donde están dibujadas en el suelo “Las Tablas del Destino”. Son doce cuadrados con diferentes símbolos en cada uno de ellos y, según me explicó mi Maestro, correspondían a las diferentes etapas de la vida partiendo de los primeros siete años de vida,  sumando el número 7 hasta llegar al número 84… ¿será el año de mi muerte?…

Le pregunto a mi Maestro cuál es mi misión en esta vida y él me dice “cada persona debe ser un puntal de energía en el Universo. Un punto de Amor en el Universo, como una estrella. Si haces eso ya has cumplido. No hay más misión que esa para cada uno de los seres creados; difundir el amor siendo amorosos con los que nos rodean. Así de sencillo. No caigas en ilusiones; el viaje es el viaje del alma para la autotransformación».

Somos pobladores de la tierra

Desde el entendimiento que se va despertando en nosotros sobre los principios y leyes fundamentales como seres espirituales que somos, es como tomamos conciencia de que todos los seres vivos somos pobladores de la madre tierra y le debemos por tanto respeto y agradecimiento.

Es así como nace  el amor por la Verdad. El amor por hacer lo correcto desde el corazón . Desde la pureza de acción y la sinceridad, como seres humanos íntegros. Y no cabe otra manera.; el ser humano vino a asentarse en este mundo, no a dominarlo o poseerlo.

Todo esto puede parecer sólo palabras, pero son pensamientos que como  semillas  se han ido sembrando con la certeza de que germinarán en su momento. Es un proceso, al que hay que tenerle confianza y paciencia. Se trata de una causa común para toda la humanidad de transformación desde el propio cultivo personal hacia la maestría del Ser.

Es entonces cuando el sentido a la existencia florece de forma natural y en armonía con todos los elementos de la Naturaleza.

Antes y después

Antes -para mí- es una palabra extraña . ¿antes de qué o antes de cuándo?… ¡hay tanísimos antes difusos en una vida! hay tantos antes que se escaparon o se transformaron y volaron quedándose en nada …

«antes no eras así»  te dicen de forma ambigua pero cargada de queja … Decir ANTES aunque digas «antes eramos más felices» siempre ese antes es una idea vaga y llena de confusión lanzada como un reproche.

Resulta trabajoso situarse en historias del pasado que no han sido resueltas emocionalmente y están vagando en nuestra mente, sobre todo, cuando van acompañadas al rememorarlas de ese «antes».  Lo mejor que podemos hacer  es ponerle fecha, concretarlas, asimilarlas  y finiquitarlas sacando un aprendizaje de ellas.

Después vendrán nuevas responsabilidades y un nuevo manejo de la vida. Después de hacer esta limpieza y orden estaremos preparados y abiertos para un nuevo ciclo.

Antes no existe, la vida es AHORA.

 

La rutina mata

Alguien dijo que no vemos las cosas como son sino como somos. Y en ese -más que ser, ESTAR- es lo que hace que nos vayamos apoltronando, en un arrellanarse en lo cotidiano calmo y tedioso… confiados, sin cuestionarnos demasiadas cosas.

Nos mantiene en pie de forma mecánica la inercia. Y todas nuestras capacidades y potencial innato quedan dormidos en el fondo de nuestro ser.

Nuestra vida se vuelve una rutina y lo rutinario nos lleva inconscientemente a vivir de forma  maquinal. El amor, el trabajo y hasta las mismas distracciones  los convertimos en actos mecánicos, sin corazón.

Todos los días, por ejemplo, hago sesiones de Reiki a otras personas y normalmente vienen varias veces hasta que conseguimos un desbloqueo y equilibrio de los centros energéticos. Siempre antes de comenzar, invoco y pido ayuda a los ángeles, arcángeles y a los maestros ascendidos y digo para mi interior «Espíritu divino que estás en mí, ilumíname y guíame en esta sesión».

Soy consciente del peligro de caer en la rutina. En el momento en que esto sucediese, que yo no actuase como Canal e invocase desde el corazón, no sucedería nada. Sería todo una pantomima.

Toda situación y acto de nuestra vida debe ser vivida de forma reflexiva y al cien por cien. Esto es lo que garantiza la sinceridad y pureza de intención.

La rutina mata. Apaga las ganas de vivir, la ilusión, la alegría. Extingue  la intensidad del amor. Ahoga  nuestra naturaleza creativa, llevándonos a la mediocridad.

Aprendamos a ver las cosas desde nuestro corazón expandido y con alas de mariposa….

 

 

Órganos y Emociones

Cuando hay salud hay alegría y un estado general de bienestar.

Por el contrario, si alguno de nuestros órganos está sobrecargado o débil nuestro cuerpo emocional y mental se resiente… ¿Sabías que es en los riñones donde se almacenan los miedos?

¿Y sabías que si una persona enfrenta más dificultades de las que puede soportar entrará en un estado de apatía y perderá el deseo de vivir, y esto tiene que ver con el bazo?

Cuando una persona comienza a guardar rabia, resentimiento y odio, su hígado está sobrecargado y comenzará a dar problemas.

De igual manera, el estómago,  que tiene la función de asimilar y digerir los alimentos, a nivel emocional sucederá lo mismo; cuando las situaciones sobrepasan la capacidad de «digerir» los problemas.

Las enfermedades relacionadas con los pulmones nos señalan que esa persona se siente «sofocada, asfixiada» y de alguna manera no puede expresar lo que siente. Sentirse oprimido y no escuchado debilita los pulmones.

Los daños ocasionados al corazón siempre es por amor y desamor. Comunmente se piensa que lo contrario del amor es el odio pero no es así. Lo opuesto al amor es el miedo. Se dice «tengo el corazón roto», ante la pérdida del amor y el dolor que se siente no es otro que el miedo a quedarnos solos… el miedo a perder, el miedo a que no nos quieran mas…

Una columna vertebral torcida (escoliosis) habla de una fuerza de voluntad doblegada por una presión que viene de afuera. Los dolores de espalda informan de una rigidez también en la actitud.  La persona espiritual que ha alineado su voluntad con la voluntad divina,  entonces  la columna vertebral se abre para que la energía de la kundalini fluya libremente por todos los centros energéticos hacia el chakra de la coronilla.

La buena salud tiene mucho que ver con que la persona tenga una filosofía de vida sana; aceptación, adaptación y alegría de vivir.

La Verdad en mí

No hay fundamentos nuevos: lo que siembres cosecharás. Así de sencillo.

Entonces, por qué lo complicamos todo y nos metemos por caminos difíciles y que a veces son callejones sin salida…

Si mantengo hábitos que sé no me proporcionan nada bueno o no me sacan de mis dificultades, por qué continuo con ellos … es que es muy difícil cambiar, es la respuesta normalmente. Sí, es difícil cambiar pero peor es continuar con la carga pesada de la infelicidad y la frustración!!!

La verdad en nosotros mismos es lo único que engrasa y  hace andar el mecanismo de la vida.

Terminemos con eso de  echar la culpa a los demás, a las circunstancias del pasado, a los padres, al tiempo, … dejemos ya de justificarnos y enfrentemos la realidad de nuestro presente con la intención firme de solventar de una vez por todas, nuestras miserias.

Mientras que uno espera que el mundo cambie, pasó la vida. Es así.

¿Qué tengo que hacer para darle una motivación a mi vida? ¿Qué puede impulsarme a dar lo mejor de mí?… mi Ser.

¿Y cómo llegar a conectar con mi alma? Desde la meditación. Sentándome en silencio, con la mente en quietud, relajada, volcada a mi interior, sin expectativas ni exigencias… abierta a escuchar y sentir.

El Tercer Ojo

Estamos viviendo un cambio acelerado en todos los niveles;  a nivel individual y global. Muchos lo sufren y lo viven como una desgracia pero la realidad es que hay que trascender el plano material para ver y entender que este cambio significa una corrección y renovación en nuestras vidas. En definitiva, una oportunidad única de iniciación colectiva.

Estamos dentro de un proceso de transformación y si no ponemos resistencias a él, este impulso nos está llevando a salir del  pensamiento mental a la expresión del corazón en expansión.  Es el despertar de la Compasión real y sincera, sin intereses personales., que nos marca el camino hacia el Ser.

Nos está envolviendo -seamos o no conscientes de ello- una energía superior unificadora, motivada por la Energía Universal del Amor Puro Incondicional que poco a poco la estamos integrando en nuestro interior.

Esto quiere decir que nos estamos moviendo desde la mente egóica hacia el corazón; fuente de sabiduría y compasión. Vivir desde el corazón y la intuición hace que el sufrimiento -que crea la mente- finalice y sepamos transmutar el dolor por perdón y aceptación.

La pureza del corazón, una vez sanado todas sus heridas, nos llevará con toda seguridad a que nuestra vida de un giro total hacia la paz interior y el contentamiento de ser quien somos.

El intelecto viene de la mente y es útil para manejarnos en este mundo pero ya es hora de que desarrollemos la Intuición localizada en el Tercer Ojo y que nos pone en contacto con la sabiduría divina.

 

 

La responsabilidad de saber

¿Estamos esperando el momento perfecto para cumplir nuestros sueños y ser felices, después?

Si cada pensamiento es energía que dirigimos hacia una actitud u otra; para tirarnos tierra encima con la queja o para despejar la mente planteandonos soluciones, entonces es mejor que seamos capaces de dirigir nuestros pensamientos.

Tiene que haber una autodisciplina constante si realmente queremos poner la mente a nuestro servicio y hacer cambios positivos en nuestra vida. Ese esfuerzo para cambiar hábitos negativos dará sus frutos porque tanto cuesta crear un mal hábito como un buen hábito. Pero hace falta un entrenamiento inicial.

La responsabilidad de saber; la primera enseñanza de la autodisciplina es reconocer cuáles son nuestras partes débiles para reforzarlas; poca paciencia, voluntad débil, inseguridad, miedo al cambio….debemos estar atentos y trabajar esas cualidades en nosotros.

Comprométete contigo mismo;  el compromiso sincero con nosotros mismos es imprescindible para conseguir a corto y mediano plazo lo que nos propongamos.

Decidir por tí mismo; tenemos la capacidad de desarrollar nuestra mente y  ampliar el campo de opciones, eso nos dará además claridad mental y nuestras decisiones y elecciones serán hechas desde la intuición. Porque son las decisiones que tú tomas las que dan forma a tu vida.

Hoy es el día.

 

 

Las Dimensiones de nuestro Ser

En el ser humano hay varios cuerpos así como varios planos y dimensiones que interactúan entre ellos, lo creamos o no. Podemos aprender a percibirlos. Conocer más sobre nosotros mismos nos puede ayudar a avanzar y a encontrar la felicidad y la paz en nuestro interior.

La 3Dimensión es la del mundo físico y pertenece al Nivel Básico donde la fuerza de los pensamientos incontrolados dominan sobre la capacidad de  pensar. Es el plano de la energía vital que está  dentro del tiempo/espacio. Es el mundo de la Dualidad; donde la densidad del Ego nos hace ser  individualistas, materialistas y egoístas.

Penetramos en la 4Dimensión  cuando comenzamos a ser observadores de nosotros mismos y el yo-inferior expande y amplía su visión de opciones y su comprensión sobre el mundo y sobre sí mismo. Este es el nivel donde la Intuición despierta, teniendo una gran importancia en el proceso de la evolución humana.

Aquí  conecta la persona su corazón con su mente, trascendiendo ese nivel básico del yo-inferior para encontrarse con el Yo-Superior; el maestro interior. En este punto se desarrollan los sentidos internos.

Entramos en la 5Dimensión cuando primeramente intuímos y luego localizamos la divinidad dentro de nosotros. Cuando nos alineamos con las Energías de la Naturaleza y del Universo. Cuando percibimos, manejamos y multiplicamos las energías cósmicas en nosotros para nuestro beneficio y autosanación para ponernos al servicio del Colectivo; al sentir que todos somos Uno.

Toda enfermedad se origina en el campo astral antes de que pase al  cuerpo físico. Es en este nivel de nuestro ser donde está la raíz de  todos los bloqueos energéticos. Sanar de forma natural consiste en saber entrar en el campo astral; reestructurándolo, equilibrándolo y recargándolo.

Cuando descubrimos y conectamos con  nuestro Ser esencial, la vida ha dado un giro de ciento ochenta grados sin habernos dado cuenta. Nos hemos deshecho de todo lo inútil y superficial en nosotros de forma natural. Hemos ido simplificando nuestra vida y hemos ido adoptando  valores más profundos como es la honestidad,  la sinceridad, la integridad… ya no hay marcha atrás, hemos pasado a otra dimensión, a otra manera de entender y vivir la vida.