¿Qué nos debilita como individuos? Le hemos dado todo nuestro poder a otros; al que gobierna, al médico, al sacerdote, al maestro … a nuestra pareja … Eso significa que hemos dejado de pensar por nosotros mismos. Hemos dejado de producir nuestra propia salud y felicidad esperando (o exigiendo) que los demás nos las proporcionen. No confiamos en nuestras propias decisiones o cedemos -hasta la sumisión- por evitar el enfrentamiento. No confiamos en nuestra propia capacidad para dirigir nuestra vida o sencillamente no tenemos la energía para ello. En pocas palabras; hemos perdido Poder de acción.
Como nos cuesta tomar decisiones, buscamos apoyos y caminos «fáciles». No queremos responsabilidades. Necesitamos que los demás reconozcan nuestra valía, no basta con nuestro propio reconocimiento. Y un ejemplo de nuestra pérdida de poder es que no tenemos capacidad para sanarnos física y emocionalmente, cuando está en nuestra naturaleza el poder hacerlo.
Dependemos excesivamente de los demás para nuestra propia felicidad. Este viejo sistema de dependencias es hora de que termine. Debemos innovarnos en este sentido; necesitamos más emancipación y firmeza.
Empoderarnos, no desde el ego sino desde nuestro ser esencial, desde nuestra propia naturaleza. Y para ello debemos conocernos a nosotros mismos. Tenemos que depurar nuestra mente temerosa dando un giro a nuestro campo de pensamientos y emociones para activar nuestra AUTO-DETERMINACIÓN.
Impulsando nuestra independencia es como encontraremos nuestras más elevadas capacidades y una mayor felicidad. Es momento de actualizar nuestro potencial y expresión como seres humanos. Creando una mayor expansión de Conciencia, comenzando por la sanación emocional; dejando el pasado en el pasado y aprendiendo a ganar autonomía en todos los niveles y campos de nuestra vida.
Tu decides.

Por miedo a sufrir elegimos no amar. De tanto vivir en el pasado o en el futuro nos volvemos de piedra porque hemos dejado de estar presentes en nuestra vida.
Si del uno al diez yo me valoro con un cuatro y no me siento capaz de aumentar esa puntuación, me estoy limitando a no crecer. Quizás el entorno ha contribuido a que yo me desvalorice, a que no tenga mayores pretensiones, a que el miedo al fracaso me inmoviliza, a que me haya resignado a vivir en la mediocridad y no aspire a experimentar nuevas posibilidades … todo ello son posicionamientos mentales que se pueden limpiar y reprogramar.
¿De qué estamos hablando cuando decimos «sanación emocional»?
Cuando ya se ha vivido la mitad de la vida el AMOR toma otra perspectiva y dimensión. Si hasta ahora el amor ha sido posesivo y de exigencias y miedos, de pronto deja de perseguirse y crear sufrimiento… y lo que se recibe es valorado y bienvenido.
Es verdad que cada persona tiene derecho a seguir su ritmo y naturaleza para el despertar de su Conciencia. Es verdad que esto es algo que no se puede imponer.
Existe una rabia penetrante, muy sutil y corrosiva contra nosotros mismos. Quizás porque nos hemos sentido injustamente tratados y al no haber sabido defendernos -el haber callado- nos hace sentir cobardes y rabiosos.
Desde lo más simple y cotidiano hasta el plan más elaborado, todo en la vida requiere de un objetivo y de un tiempo de preparación y desarrollo para alcanzarlo. Todo, primero es un pensamiento, una idea, que luego ejecutamos y materializamos. Podríamos hacer que todo se hiciese automáticamente y vivir robotizados, parece más fàcil no tener que pensar -eso creen muchos- pero a la larga, uno pierde la facultad de SENTIR y de maravillarse de la vida. Vivir desde los impulsos sin control siempre termina la vida pasándonos factura.
Hablamos de la Esencia y hablamos de que somos Energía …