El derecho a cometer errores

nina-y-munecas-cara-a-la-paredLos niños aprenden a caminar  cayéndose y levantándose  cien veces, lo intentan una y otra vez hasta que lo consiguen. Su fuerza de voluntad va ligada al deseo de  conquista. Su valentía no contempla la posibilidad de rendirse, la vida misma representa un desafío que  viven con entusiasmo y desde una actitud de superación.

Un niño no tiene sentimientos de fracaso o culpa hasta que otro entremete esa idea en su cerebro. El castigo es una forma de educar al niño  para  hacerlo obediente: a través del miedo, la humillación o inculcándole  una prudencia y ‘cordura’ excesiva.

Los pensamientos de miedo  van apareciendo entonces como propios. Pero la realidad es que no lo son . El miedo y la falta de autoestima son  introducidos desde fuera hasta que lo hacemos parte de nuestra identidad.

El miedo es el primer elemento que entra en la mente para confundirnos y hacernos dudar de nosotros mismos y de nuestras capacidades.

Borremos los miedos de nuestra mente. Volvamos a ser niños; cometiendo errores sin que eso suponga un sentimiento de fracaso. Vaciemos la mente de esa carga densa de minusvalía e incapacidad para que cada vez que nos caigamos nos volvamos a levantar sin frustrarnos, sin rendirnos.

 

 

Muchas técnicas y poca práctica.

yoga-centro-ombligoLas personas que no tienen claridad y determinación sobre lo que quieren, malgastan su energía en probar diferentes técnicas y ninguna les satisface o les parece adecuada porque no profundizan en ninguna.

Cuando tomé la mano del maestro Swami Purohit para mostrarle mi lealtad, de esto hace ya muchos años, él me dijo algo que entonces no entendí «sigue sólo un sistema» y al yo mirarlo con sorpresa añadió «al menos no los mezcles».

Yo era maestra de Reiki; impartía cursos y tenía también un consultorio. Para mí Reiki era muy importante  y tenía la certeza de que era una Puerta para alcanzar el equilibrio emocional, que es por donde se empieza a recuperar la salud.

Debido a mis experiencias a través del Reiki, yo podía entenderle cuando hablaba sobre el cuerpo energético y todo lo que se refiría a las distintas energías y cómo purificarlas… era algo familiar para mí. Pero, tal como él me había indicado, respeté sus enseñanzas sobre la ciencia del Yoga diferenciándola perfectamente del Reiki.

Gracias a su guía, hoy me beneficio de una práctica regular que me ha llevado a acrecentar mi espiritualidad y paz interior. Entendiendo que los diferentes sistemas  que tienen una misma finalidad, -como es el  desarrollo de la Conciencia-, llega un momento álgido, en el que se entrelazan para alcanzar la Verdad única.

Lo que me aconsejó mi maestro  es clave para lograr el éxito;   uno debe elegir un sólo camino para poder atenderlo con dedicación y enteramente. Porque los principios son duros en toda disciplina; la mente intentará sabotear cualquier iniciativa de cambios.

Tenemos que tener claro qué queremos, qué necesitamos para conseguirlo, elegir lo que más nos atraiga e ir con determinación a por ello.

Por experiencia sé que no es fácil entender y seguir a un maestro enteramente pues la mente pone mil trabas y resistencias antes de confiar ENTERAMENTE en lo que él representa: la excelencia, la sabiduría … y todos los valores de forma pura, sin tacha.

Reconocer nuestra ignorancia, aceptar nuestra necesidad de guía y humildemente ponernos en manos de un maestro es algo que en occidente cuesta mucho de hacer.