REIKI. Energía Cósmica.

reiki chokureiA la mente hay que desarrollarla y controlarla porque por sí misma no va a meterse en áreas que desconoce, a no ser que sea ya un alma evolucionada . Pero para la inmensa mayoría de los humanos, el mundo mental es limitado y se resiste ir más allá de lo que conoce.  A no ser que hagamos un esfuerzo por ampliarlo y por crear nuevos y mejores hábitos, nos quedaremos estancados en un espacio que se hará cada vez más obsoleto y nuestra percepción de la vida y de nosotros mismos será muy reducida.

REIKI es un Camino de auto-conocimiento y brinda una sencilla herramienta que despeja  la más importante cuestión sobre nosotros mismos:  YO no soy mi mente; YO tengo una mente a mi servicio. Así que, lo primero que aprendo al iniciarme en REIKI es de que somos energía y de que estamos formados por varios cuerpos; físico, mental, emocional y espiritual. Lo aprendemos experimentándolo.

Ya desde el principio, al iniciarnos en REIKI, comenzamos a ser observadores de nosotros mismos; cómo actuamos, cómo reaccionamos, cómo nos movemos y cómo son nuestros humores, etc. para que poco a poco podamos distinguir perfectamente y separar en nosotros al “personaje” del ser original. Es así como nuestra Conciencia, al desligarse de la mente y del yo-inferior, comienza a crecer y a domar al cuerpo mental para ponerlo al servicio del ser.

Es así como cada parte se pondrá en su lugar y tomará la importancia que en realidad tiene. Así, haciendo el ejercicio de auto-sanación, alinearemos nuestros centros energéticos y nos sincronizaremos con las energías cósmicas; nos armonizaremos con la Naturaleza.

El primer nivel de REIKI, contiene una enseñanza a nivel del cuerpo físico, para trabajarse a sí mismo. Se trata de todo un proceso de desidentificación con todo lo externo que nos condiciona para poder efectivamente conectarnos con nuestro ser original, desde nuestra Conciencia.

Damos como válida, por haberla experimentado, la certeza de que las coincidencias no son casuales y forman parte de las leyes de la Naturaleza y de las leyes de Atracción. Por lo tanto, cada acto cotidiano de nuestra vida debe ser consciente y atento a las señales que el universo nos envía para nuestra guía.

La vida está llena de oportunidades y de nuevas posibilidades. REIKI es una bendición para quien lo sepa ver… cuando es el momento oportuno, sucede.

 

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Nuestro niño interior

niña interior dibujoHay un trabajo muy importante en la terapia regresiva que es ir al encuentro de nuestro niño interior; reconocerlo, reconciliarnos con él y traerlo al  presente con nosotros.

Es el encuentro con la parte más profunda y esencial de nosotros mismos… que, por alguna razón, quedó atrás  en el olvido o nos vimos obligados a abandonar … y ésto  produce  un sentimiento de vacío, abandono, tristeza … y desde nuestra inconsciencia,  no sabemos la razón de nuestro malestar con nosotros mismos.

Esta experiencia, que nos ha sumergido en el reino sutil de lo interno,  es sumamente emotiva.  Nos llena de alegría y paz en  el corazón, el haber ido a liberar una parte importante de nuestra Conciencia esencial.

Este encuentro y reconciliación nos ayudará en nuestra evolución y entendimiento de nosotros mismos.

Esta renovación nos fortalece. ¡Que nada quede fuera, en este proceso de expandir nuestra percepción de la Realidad!

Esta vivencia, sin lugar a dudas, nos enfrenta con nuestro “original”.  Es así como termina la lucha con ese “yo” distorcionado, y de pronto se amplía nuestra visión de nosotros mismos.

Terminan los conflictos y la incoherencia de hacer y actuar ante la vida de forma diferente a lo que en realidad deseamos hacer.  Ahora es nuestra esencia primordial quien tiene espacio para ser.

En este despliegue de nuestra Conciencia, llega a nuestro corazón claramente el entendimiento de nuestra razón de ser; nuestro propósito de vida.

 

REIKI. Revisar y Actualizar.

reiki manos Desde la Conciencia del nuevo paradigma, los maestros de REIKI, tenemos la obligación de revisar la enseñanza transmitida y adecuarla al conocimiento y entendimiento ampliado que hoy tenemos de la Realidad. Y, sobre todo, al transmitir esta enseñanza hacer hincapié de que el trabajo primeramente es con uno mismo. Que no tengamos prisa en dedicarnos a los demás porque la obligación está en sanarnos enteramente a nosotros mismos en primer lugar.

Tenemos que actualizar nuestros potenciales, dentro de nuestro desarrollo de actuación, como servidores de las energías universales del Amor Incondicional que son las que nos impulsan a estar al servicio de los demás.

Hasta ahora y desde una visión “caritativa” y salvadora, las personas que se iniciaban en REIKI -ya desde el primer nivel- han comenzado a practicarlo en los demás, en su afán por ayudar y sanar. En el desconocimiento de que la enfermedad es un reajuste kármico y nuestra intención de ayuda debe ser puesta más en despertar la conciencia de sanarse a sí mismo que quitar el mal físico.

Dar REIKI significa hacer de Canal para que la energía cósmica llegue a nosotros y la transmitamos a través de las manos a la persona que lo necesita. Eso parece muy fácil desde nuestra intención y deseos de ayudar a los demás. Pero primero debemos hacer un trabajo de limpieza con nosotros mismos -una vez iniciados- para que podamos realmente ser “colaboradores” o facilitadores en ña toma de Conciencia de qué significa la enfermedad.

El error está en la ingenuidad de creer que el tratar con energías poderosas para el Bien no nos puede dañar y el no tener en cuenta de que estamos interfiriendo en la vida kármica de otro y no sabemos si ésto le puede perjudicar a la larga o, también, que asumamos la enfermedad del otro. Debemos, en cada caso, discernir y ser muy  cautelosos a la hora de que elijamos “DAR” energía sanadora, de que no sea dar la nuestra.

Sin conocimiento completo de cómo y hasta dónde manejar estas energías -aunque la intención sea buena, pero esto solo no basta- podemos enviar Luz sanadora para aliviar pero principalmente para CREAR CONCIENCIA DE LO QUE SIGNIFICA LA ENFERMEDAD y la persona por sí misma se anime a sanarse desde su responsabilidad, desbloqueando y sanando emociones enquistadas, etc.

Trabajando con REIKI, desde la Conciencia de la responsabilidad kármica de cada ser y desde el conocimiento de las Energías Cósmicas y el Plan Divino, no vamos a interferir y a no asumir las responsabilidades que no nos corresponden; haciéndonos cargo de ellas.

Teniendo mucho cuidado de transformar el deseo de ayudar y sanar a los demás (que no deja de ser una actitud vanidosa) en ser meros instrumentos al servicio del Orden divino, -vacíos- para así no involucrarnos dando de nuestra propia energía y salud.

Primero qué; hacer o ser?

manos trabajadorLa mente -que se mueve en el plano lineal-  cree que tiene muchas posibilidades de “ser” muchas cosas diferentes; puedo ser esto o aquello… pero planea desde lo externo de su Ser, sin conexión con él, por lo tanto ignorando su naturaleza y vocación, únicamente para proyectarse en el mundo externo basándose en el éxito material.

La mente mezcla  el hacer con el ser, confunde los términos. La Mente dice: tú haz y luego serás esto o aquello. Luego, después, más tarde en el futuro ya serás feliz…

Estamos hablando de la mente inferior, que es densa y superficial. Pretende dominar y funciona mecánicamente; sus parámetros y propósitos son exclusivamente materiales y motivados desde los cinco sentidos, nada más.

Si dejamos al Ser allá atrás, olvidado y sin posibilidad de expresarse, llegará un momento en que esa disociación nos traerá confusión y desconcierto; no somos felices a pesar de haber conseguido todo aquello que queriamos HACER. ¿Cómo es posible? Tengo todo lo que había planeado tener pero no soy feliz…

La mente hizo todo un despliegue imaginario de cómo Yo debía comportarme, de lo que Yo debía perseguir y conseguir, de lo que Yo debía hacer… y después de mantenerme ocupado en todas esas cosas, de cara al exterior, y de haberse ya materializado o no, llega un momento en que ya no puedo eludir más el preguntarme “¿soy feliz?”. O ¿y ahora qué? porque uno sigue sintiéndose vacío e insatisfecho consigo mismo. Ahora llega la decepción.

Cuando la vida misma te está mandando señales de que tienes que cambiar de ruta porque ya no puedes seguir engañándote a tí mismo. Porque ya se ha hecho evidente tu infelicidad y frustración por mucho que pretendas seguir mirando para otro lado. Entonces, párate, sácudete los miedos y las justificaciones  que te tienen maniatado.

Y ahora, sitúa como referente primordial a tu Ser y ve a su encuentro. Para ello hay que reconciliarse con el pasado y quitarse esa carga; nos deshacemos de todos los condicionantes y creencias del pasado. Fuera; ese no soy yo. Digamos basta. Rompamos esquemas, vaciemos la mente…

El gran cambio es Ahora y desde el Ser. Ahora mi referencia es ir al encuentro del propósito de vida que resuena en mi corazón.

Mi propósito lo construyo y lo vivo desde mi Presente. Desde el Conocimiento Intuitivo y para ello comienzo a utilizar mis cinco sentidos interior más la guía de mi corazón.

He transformado mi pasado en Luz, desde la aceptación y la reconciliación. He dejado atrás la carga densa del  sufrimiento por lo que fue y por lo que hubiese podido ser. Me conecto con mi Ser esencial desde mi Presente y digo desde mi corazón Yo Soy eterno y mi conexión con mi Esencia en mi objetivo; porque ella me envolverá en la Paz y la Dicha eterna de Ser quien soy.

 

Competencia y rivalidad

niño y perro grandeLos niños sufren porque no quieren ser diferentes a los demás niños. Los más influenciables  y con baja autoestima son los más vulnerables e imitan a los demás con el afán de ser aceptados aunque vaya en contra de su sentir y su ser. Todos quieren parecerse a otro que consideran mejor… ¡Qué triste realidad!

Pero somos únicos. Aquello de que “todos somos iguales” es a nivel social pero en cuestión de IDENTIDAD todos somos únicos y no deberíamos desear parecernos a otros. Porque ahí entra la competencia y rivalidad.

Y justamente como lo que nos enseñan desde pequeños es a competir y a rivalizar con nuestros hermanos, con nuestros compañeros de clase, etc. es que creamos en nuestra mente los miedos “a ser menos”, la ansiedad por no llegar a conseguir lo que el otro, la angustia, el tormento, el estrés… todo por medirnos con el otro… eternamente midiendo, juzgando, etiquetando…

Pero somos únicos. Y el modelo está en nuestro interior y el espejo donde mirarnos está en nuestros propios ojos… ¿hay brillo de entusiasmo y alegría en ellos? ¿o se han apagado por la frustración, el desengaño y el cansancio por no poder ser quien se es?

Somos únicos y sin límites para crecer tanto como anhelemos. Tan flexibles para moldearnos a nosotros mismos como nuestra creatividad ansíe. Tan divinos e iluminados como nos propongamos llegar a ser… que ya somos…

Cómo percibimos y cómo interpretamos

mujer arbol inclinado por Cristiana CeppasTe sientes frustrado y decepcionado y tienes un montón de reproches hacia tu pareja, hacia la vida … y  esa es tú verdad… como tú la interpretas.  Pero es sólo parte de la Verdad porque esa frustración y decepción tuyas, son el resultado de tú percepción.

La persona miope puede jurar y perjurar que las cosas y personas delante suya están borrosas pero sabemos que el fallo está en sus ojos, los que por un exceso de refracción de la luz, le producen ese defecto óptico.

Nuestro estado interno padece muchas veces de deficiencia de luz y no nos permite ver la realidad en toda su amplitud y claridad. Nos fijamos y agrandamos detalles insignificantes, que afectan a nuestro ego, y pasamos por alto lo realmente crucial; el conjunto (lo que afecta también al otro). Esa falta de armonía en poder ver y valorar las situaciones en su justa medida de importancia, es la causa de nuestros mayores sufrimientos y desbarajustes emocionales.

Reprochamos al otro que no nos ama lo suficiente, que no somos felices (por su culpa).
Le exigimos más atención, otra forma de comportarse, otra forma de ser, más de esto y menos de lo otro: porque no nos sentimos felices y estamos hartos… Creemos que si él o ella cambia, seremos felices.

En nuestra miopía crónica y por los condicionamientos de la falsa educación recibida, estamos convencidos que es el otro el que tiene la culpa de nuestra infelicidad. Si partiesemos de la base de que nada sucede por casualidad y de que tenemos lo que merecemos y lo que necesitamos para nuestro avance, haríamos una lectura de nuestra situación más cercana a la realidad y sacaríamos más provecho de ella. Y nos daríamos cuenta de que no se trata de justificarnos sino de poner remedio a las situaciones que nos llenan de insatisfacción o frustración.

Mientras nuestros pensamientos partan exclusivamente de nuestro ego no avanzamos nada; no aprendemos las lecciones que la vida nos pone delante. Mientras creamos que sólo somos un cuerpo físico al que atender y aceptemos que sea la mente la que gobierne, permanecemos atascados en la nada del plano lineal y mísero de la vida.

Hasta que no rompamos radicalmente esas limitaciones que nos ponemos nosotros mismos y dejemos entrar LUZ en nuestro interior para que ablande nuestras certezas, amplie nuestro horizonte y alumbre todos los rincones de nuestro ser y hacernos conscientes de todas nuestras capacidades… hasta entonces, seguiremos lamentándonos de nuestra mala suerte y nuestra vida pasará una y otra vez por las mismas situaciones desgraciadas y frustrantes sin que podamos VER las causas reales que las motivan: nuestra actitud.

Mientras no nos identifiquemos con nuestro espíritu, que nos ayudaría a relativizar y trascender el plano que domina nuestro Ego. Mientras no entendamos que nuestro cuerpo físico actúa como cubierta exterior de nuestra alma y espíritu, y no tiene más mérito e importancia que esa. Y que, a parte de nuestra obligación de mantenerlo sano, nuestra atención debe dirigirse principalmente a su contenido, donde está nuestra Esencia divina.

Hasta que no decidamos poner fin a hábitos perniciosos y negativos y decidamos mejorar nuestra calidad de vida DESDE DENTRO, vamos a repetir interminablemente nuestro sentimiento de vacío e infelicidad, aunque cambiemos el paisaje, el escenario y los personas que nos rodean.

Así que, reflexionemos y permítete RENACER.

El pequeño yo.

niño en bola azulCuando la Conciencia en nosotros se va desarrollando llega un momento en que es más grande y poderosa que la mente con la que acostumbrabamos a funcionar… de pronto, la sobrepasa y de alguna manera la incorpora en sí misma… y eso vendría a ser lo que llamamos “mente superior”.

En la mente superior están las oficinas de los altos dirigentes. Ahí los despachos son de lujo, espaciosos. Ahí trabajan los más grandes creativos y sólo tienen acceso a ellos ejecutivos muy cualificados para trabajar a las órdenes del Yo Supremo. Así que, un buen día, el personajillo “yo” que se creía dueño y señor de la maquinaria pensante y centro del mundo entra en crisis profunda al darse cuenta y tener que aceptar su insignificancia.

Todo se le desmorona a su alrededor; entra en un estrés y angustia incontrolable intentando no perder su imagen construída con tanto esfuerzo y cae en un pozo profundo. La sacudida es tan grande que todos los muros que había levantado para engrandecer el  ego se han hecho añicos y es entonces cuando -quizás por primera vez- se dirige al corazón y  pide humildemente ayuda a su alma y se rinde y acepta y reconoce que  existe un Ser Superior y él es parte del Uno.

Este encuentro le hace vislumbrar la Luz y la Verdad en sí mismo y le llega a su corazón directamente el entendimiento de la ilusión en la que vivía y de lo que es la Realidad. En ese despertar de la Conciencia su corazón se alivia y comienza a sentir paz.

Ahora es la Conciencia quien le guía y él se deja llevar. Se da cuenta que el orgullo y la soberbia se alojan en la mente inferior y si eres débil caes en sus trampas y te esclavizan. Ahora que la Conciencia ha hecho limpieza en la mente y el ego ha sido reducido, el yo tiene espacio para crecer correctamente y vive conectado a su Alma.

En la medida en que la Conciencia en nosotros se va desarrollando y el ego ya no pone más resistencias y deja paso a que sea el corazón quien gobierne nuestra vida, a partir de ahí la serenidad se vuelve un estado permanente en nosotros y es el sexto sentido, la intuición, quien dirije nuestros pasos certeramente.

Desde la meditación y otras prácticas espirituales. Desde la disciplina y el actuar correcto. Desde el respeto y el amor a nosotros mismos y hacia los demás. Así logramos evolucionar como seres humanos y divinos que somos.