Pararnos a pensar

mujer azul y mundoConsumir  se ha convertido desde hace tiempo en una terapia-trampa porque nos distrae y aparta de la Realidad. Es la forma de proporcionarnos a nosotros mismos “momentos de felicidad efervescente” que  se diluyen en el aire muy pronto. Creemos que podemos comprar la Felicidad.

Nos creemos con derecho a comprar la felicidad -sin mayor esfuerzo que ese, el dinero-. Sin que tengamos que dar nada de nosotros mismos. Queremos la Felicidad comprándola  -por derecho de un yo exigente -que no tengamos que dar algo de nosotros a cambio-; no desde el corazón. No.

El caso es que, si no entramos dentro de nosotros mismos para VER por qué ocurre ese alejamiento y malestar con  nosotros mismos, qué necesitamos en realidad,  en qué parte de nosotros se ha creado el vacío. Y dónde y en qué estado se haya nuestro corazón y nuestro ser esencial que necesitan atención…

Si no paramos nuestra vida externa por unos momentos para ir al encuentro de nosotros mismos… seguiremos buscando y comprando o simplemente deseando eso que creemos es la felicidad y que, tan a menudo, necesitamos suplir por otra cosa nueva o nos decimos que ya “en el futuro” la conseguiremos.

Pero toda esa ilusión de valorar nuestra felicidad en poseer cosas ya se está derrumbando por el propio peso de su incongruencia y falsedad… el dios dinero pierde brillo y se va al traste… y ahora qué. Se derrumbó la felicidad. Nos decimos amargamente que la felicidad no existe; ya no tenemos poder adquisitivo. No me puedo comprar la casa, no puedo comprarme un coche mejor. No puedo irme de vacaciones. Soy un desgraciado, qué va a ser de mi?????

Siento muchísimo que la gente esté perdiendo sus empleos y sus casas, sinceramente. Pero esta crisis individual y colectiva no es sólamente económica. Tampoco está ocurriendo por casualidad. El ser humano en general, y hablo de las sociedades desarrolladas, en sus excesos de soberbia, ignorancia y egoísmo han creado tal desigualdad en el mundo y están gobernando el planeta tan inhumanamente que resulta inevitable tengamos que pararnos y reconstruirnos en todos los aspectos: de dentro a fuera y de fuera hacia adentro.

En primer lugar tomando Conciencia de quiénes somos. Y en segundo lugar, aprendiendo a construir un estado de felicidad estable y permanente basado en la alimentación del espíritu y comunión con la Conciencia  Universal. Basado en una conciencia de prosperidad integral donde el Amor esté entre las prioridades.  Es entonces cuando nos sentiremos interiormente completos, plenos. La felicidad nace dentro de nosotros cuando actuamos de acuerdo a nuestro corazón.

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