Amor Puro

El Amor no se tiene, se ES.

El Amor como sentimiento es algo que se vive a nivel físico y en el Plano terrenal y carnal. El Amor que conocemos es la capa superficial o corteza de nuestra Esencia.

Y ese amor lo poseemos y le exigimos creyendo somos sus amos. Lo gozamos o lo sufrimos desde nuestras expectativas y apegos mentales.

Ese amor que conocemos, está distorsionado por nuestra ignorancia y soberbia. Está posiblemente contaminado por los celos, la inseguridad, los miedos, el ansia, la falta de respeto por el otro …

Pero el AMOR es mucho más que pasión. Es mucho más que enternecerse. El Amor ES quien somos.

No tiene razones de ser, ES, porque es el principio vital que nos anima a vivir.

Fluye. Envuelve. Penetra. Abarca. Emana. Inspira … El Amor no necesita de explicaciones; se SIENTE, se EXPERIMENTA, se VIVENCIA.

El Amor lo es todo desde su pureza e incondicionalidad.

Si se corrompe, se apaga.

Si se constriñe se seca.

Pero la simiente siempre queda y en cualquier momento resurge, explosiona, se expande.

Porque simplemente ES y siempre ES, en Presente, el reflejo del Absoluto.

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Cuando digo ‘Yo Soy’

ser-y-auraNo somos sólo una estructura ósea; un cuerpo físico sosteniendo erguido una cabeza pensante. ¿Qué es lo que nos hace decir ‘yo soy’? ¿Quién percibe el YO y más allá del yo?

No nos confundamos; tenemos que saber distinguir al que habla:  ¿es a través de la mente o desde el corazón espiritual?,  ¿el Ego o el Alma?,  ¿el personaje o el Ser?

Cuando decimos ‘Yo Soy‘ tiene que ser la voz de nuestro Ser esencial manifestando nuestra naturaleza y esencia.

Porque querer ‘empoderarnos‘ diciendo ‘Yo Soy‘ desde la mente estamos sólo alimentando la soberbia del Ego (el yo inferior) … y continuamos velados por las fantasías de la mente…

Cuando desde el centro de nuestro corazón espiritual buscamos empoderar nuestro Ser, decimos para crear la unidad con el Todo:

Yo Soy un alma espiritual. En mí están los elementos de la tierra, fuego, aire y agua.

Yo Soy el sol, la luna, los océanos y las estrellas. Todas las energías están en mi.

Yo Soy el amanecer y el atardecer, el día y la noche están en mi.

Yo Soy el movimiento y el reposo, el Universo en su infinitud está en mi .

Yo soy lo que se ve y lo invisible a los ojos, la magia y el misterio están en mi.

Me siento completo en mi mismo. Yo soy quien soy al servicio del Bien común.

Gracias. Gracias. Gracias.

 

Pararnos a pensar

mujer azul y mundoConsumir  se ha convertido desde hace tiempo en una terapia-trampa porque nos distrae y aparta de la Realidad. Es la forma de proporcionarnos a nosotros mismos “momentos de felicidad efervescente” que  se diluyen en el aire muy pronto. Creemos que podemos comprar la Felicidad.

Nos creemos con derecho a comprar la felicidad -sin mayor esfuerzo que ese, el dinero-. Sin que tengamos que dar nada de nosotros mismos. Queremos la Felicidad comprándola  -por derecho de un yo exigente -que no tengamos que dar algo de nosotros a cambio-; no desde el corazón. No.

El caso es que, si no entramos dentro de nosotros mismos para VER por qué ocurre ese alejamiento y malestar con  nosotros mismos, qué necesitamos en realidad,  en qué parte de nosotros se ha creado el vacío. Y dónde y en qué estado se haya nuestro corazón y nuestro ser esencial que necesitan atención…

Si no paramos nuestra vida externa por unos momentos para ir al encuentro de nosotros mismos… seguiremos buscando y comprando o simplemente deseando eso que creemos es la felicidad y que, tan a menudo, necesitamos suplir por otra cosa nueva o nos decimos que ya “en el futuro” la conseguiremos.

Pero toda esa ilusión de valorar nuestra felicidad en poseer cosas ya se está derrumbando por el propio peso de su incongruencia y falsedad… el dios dinero pierde brillo y se va al traste… y ahora qué. Se derrumbó la felicidad. Nos decimos amargamente que la felicidad no existe; ya no tenemos poder adquisitivo. No me puedo comprar la casa, no puedo comprarme un coche mejor. No puedo irme de vacaciones. Soy un desgraciado, qué va a ser de mi?????

Siento muchísimo que la gente esté perdiendo sus empleos y sus casas, sinceramente. Pero esta crisis individual y colectiva no es sólamente económica. Tampoco está ocurriendo por casualidad. El ser humano en general, y hablo de las sociedades desarrolladas, en sus excesos de soberbia, ignorancia y egoísmo han creado tal desigualdad en el mundo y están gobernando el planeta tan inhumanamente que resulta inevitable tengamos que pararnos y reconstruirnos en todos los aspectos: de dentro a fuera y de fuera hacia adentro.

En primer lugar tomando Conciencia de quiénes somos. Y en segundo lugar, aprendiendo a construir un estado de felicidad estable y permanente basado en la alimentación del espíritu y comunión con la Conciencia  Universal. Basado en una conciencia de prosperidad integral donde el Amor esté entre las prioridades.  Es entonces cuando nos sentiremos interiormente completos, plenos. La felicidad nace dentro de nosotros cuando actuamos de acuerdo a nuestro corazón.