La apertura manifiesta

Mientras el peregrino espiritual esté detrás del velo de la dualidad y del Ego, él mismo inconscientemente, mantendrá cerradas las puertas del despertar a la Esencia divina.

El corazón va cogiendo herrumbre con cada falsedad, mentira o autoengaño; lo podéis comprobar si sois observadores de vuestro personaje. Ese óxido, sin daros cuenta, os va endureciendo, os vuelve rígidos y limitados emocionalmente, con poca claridad mental.

Al desvelar nuestra esencia, al reencontrarnos con la naturaleza de nuestra humanidad individual además de nuestras cualidades y atributos, anhelamos sentir la Compasión del Amor Puro, y esto llega con la purificación a través del Perdón.

Teniendo una sincera intención, de vaciarnos completamente de toda energía emocional densa, ello nos acercará a abrazar nuestra Alma. Esa es la apertura más próxima. Significa dejar atrás el pasado y los estadios del yo inferior. El daño que nos hicieron, por muy injusto y cruel que haya sido, debemos finalmente aceptar esa realidad que pasó; perdonar y perdonarnos, y en ese acto nos liberaremos del sufrimiento y creceremos en comprensión y sabiduría de vida.

Recibir asistencia de nuestra Alma y Espíritu es lo que nos concede la Gracia de experimentar la espiritualidad del Ser. Experimentar la fuente de Amor que emana en nosotros.

Vivamos presente desde la espiritualidad, desde la sagrada esencia, y así es como la paz interior y el sosiego del corazón, nos envolverá, sin importar qué ocurra en el mundo exterior.

La pregunta no es porqué

Las preguntas surgen desde el contacto de la piel con el sonido de la vida que vibra fuera y dentro de ti y te magnetiza a ella. Al sentir el tacto de tu Ser con el espacio que te hace ilimitado, surge el deseo de saber más de ti.

Situarte vivamente en tu mundo y explorar todos sus rincones, te lleva toda una vida de instantes de inspiraciones intuitivas.

Cada montaña de dolor que escalas te hace descubrir las inmensas fuerzas encerradas en ti que te hacen seguir adelante.

Cada río de risas y llantos que cruzas. Cada puente de esperanzas que construyes ante los desalientos. Cada casa que haces habitable en tu corazón desde el perdón. Cada vez que dejas atrás los apegos. Y cada alimento de amor que compartes. Todo eso va formando el mapa de tu travesía, que queda marcado también en tu piel.

Preguntarte porqué, desdibujaría tu realidad. No son válidas las interpretaciones.

Pregúntate mejor Cómo es que la intuición ilumina y consigue colorear de verde tu paisaje. De qué manera el Sol interior matiza y filtra los tonos más luminosos cuando aceptas lo que aparece en tu vida.

Maravíllate al reconocer la respuesta, de que es el Amor el hacedor de toda Belleza en ti y alrededor tuya.

La madre ausente

mujer madre2Hablar de la madre ausente me toca de lleno, así que no es fácil. He tenido una madre ausente y yo jugué el mismo patrón sin ser consciente de ello.

Es cuando los hijos te pasan factura cuando comienzas a darte cuenta, no sólo de cómo han influido en ellos tus propias carencias sino también cómo las historias se repiten dentro de la familia. Y te sorprendes al experimentar tan de cerca el asunto de los «patrones heredados» … creías que lo estabas haciendo -si no bien- al menos haciéndolo lo mejor que sabías y podías pero … los que vienen detrás reclaman que revises tu proceder, no les sirve que pidas perdón cien veces; han sido lastimados, arrastran traumas, han sufrido y TÚ como madre ¿dónde estabas?

Perpetuar el título de «madre ausente» me parece injusto. Cuando mi madre comenzó a perder la memoria inmediata y ésta quedó anclada en su niñez tuve la oportunidad de conocer, a través de ella misma, su historia. Se casó con 17 años, siempre fue una mujer callada, viviendo a la sombra de su marido. No recuerdo haber tenido alguna conversación con ella ni en mi niñez ni en mi adolescencia. Fue una «madre ausente», y esa fue mi referencia como madre.

Estos últimos años he aprendido a amarla. A aceptarla, sentir compasión y pedir perdón por ella y por mi. Su propia madre no tuvo tiempo para dedicarle a la cantidad de hijos que tuvo; tenía que atender el negocio de panadería todo el día. Así que ella misma no tuvo referencias de una madre amorosa porque las circunstancias de la vida eran muy duras en aquel entonces.

Es verdad, yo tampoco he estado. He cargado con la enorme culpa muchos años. Y acepté silenciosamente la revancha de indiferencia hacia mi; parece ser que los hijos tienen ese derecho de castigar a la madre mientras son adolescentes. Ya les llegará el momento de madurar.

Yo me pregunto ahora, cuando los hijos ya son mayores ¿se han parado a averiguar dónde estaba la madre?, ¿Cómo estaba?, ¿Qué hacía?

Seguramente no estaba en un bar ni de fiesta o con amigas o con un amante, descuidándoles a ellos. La mayoría han estado trabajando. También ocupadas en reponerse y remontar su propia vida. Interiormente solas, ellas también.

Y no hablo así para justificar la ausencia y la necesidad que tienen los hijos de la guía y amor de la madre. Sino para hacer un llamado de atención e intentar entender al otro, aceptando y comprendiendo las circunstancias de la vida. Perdonando y amando a quien nos dio la vida.

Y hablo ahora como hija: El amor a la madre debe ser incondicional si queremos que nuestro corazón viva en paz.

Lo siento

abrazo5Todos nos equivocamos. Todos cometemos errores y le fallamos alguna vez al otro o a nosotros mismos … Saber que vivimos en el mundo/ dimensión de la Dualidad no sirve como  justificación pero ayuda a comprender nuestras reacciones, también ayuda a perdonarnos, pedir perdón e intentar mejorar día a día nuestras acciones y reacciones.

Es nuestra Conciencia la que nos avisa. Si somos observadores de nosotros mismos, siendo testigos del «personaje» (nuestro yo inferior o Ego) cómo actúa, nuestra Conciencia hará sonar la alarma en cuanto nos salgamos de lo que consideramos normal o bueno. Todos lo hemos experimentado; nos sentimos intranquilos, descontentos con nosotros mismos, incluso malhumorados por nuestro proceder aunque intentemos justificarnos.

Cuando nos enfrascamos en una discusión  y herimos a otro, nuestro corazón cambia el ritmo de palpitación; se vuelve agitado. Nuestra mente dispara el sentimiento de ansiedad y rabia … Todos ellos síntomas de alarma de nuestra Conciencia. Es hora de reflexionar y si toca pedir perdón o solucionar un mal entendido, no lo dejemos para más tarde porque sin duda se irá agravando y embrollando  momento a momento

¡Que el Amor prevalezca sobre la ira o el odio! ¡Que el Amor sea nuestro lenguaje!

Que no nos cueste tender la mano para pacificar situaciones en las que el orgullo y la rabia oscurecen y bloquean el camino del entendimiento. Que el «yo tengo la razón» no sea el impedimento para el abrazo que hermana.

 

Mujer

mujeres generacionTu situación de vida es sólo un aspecto de tu  vida e influenciará en ti, de una forma u otra, dependiendo de tu equilibrio mental, emocional y espiritual.

Deshacerse de patrones tóxicos heredados es difícil pero urgentemente necesario. Hagámonos conscientes de que nuestras hijas los heredarán si antes no los trabajamos en nosotras. Y, por supuesto,  para nosotras mismas resultará una liberación.

Estas trabas condicionantes son reales y basta saber sobre  la vida de nuestras madres y abuelas para ver cuántos patrones de ellas estamos nosotras mismas reproduciendo. Cuántos modelos de conducta reproducimos en nosotras a pesar de haberlos repudiado años atrás cuando veíamos claro que no queríamos eso en nuestras vidas… y seguramente nuestras madres pensaron lo mismo pero cargaron con ellos …

Puede que nos falte visión y que nuestra escucha interior sea débil. Puede que nuestra percepción de nosotras mismas y de nuestra realidad esté distorsionada. Con seguridad que, si dirigimos nuestra vida de ahora en adelante, desde el corazón, conseguiremos deshacernos de todo el lastre que no nos permite avanzar.

Vayamos a la Fuente. Reconozcamos nuestra Esencia. Sucederá entonces un cambio radical y liberador en nuestras vidas de todo lo que no nos pertenece. Desde la recapitulación,
el reconocimiento, la comprensión, el perdón y la compasión.

 

 

 

 

 

 

La Culpa y el Perdón

corazon raiz.Sin saber del daño que nos hacían, cuando niños hemos recibido apelativos que, como semillas,   echaron raíces en nuestro corazón: ‘eres tonto’, ‘eres malo’, ‘me vas a enfermar’, ‘por tu culpa…’ ‘no sirves para nada’ …

Como padres, repetimos el mismo tipo de educación y comportamientos;  son nuestra referencia, y así ampliamos y reforzamos nuestro sentimiento de culpa: no hemos sabido hacerlo.

Perdonar a los demás es mucho más sencillo que perdonarnos a nosotros mismos. Esta es una tarea muy difícil de llevar a cabo. Lo razonamos y desde la Mente nos decimos que nos perdonamos, pero seguimos con la carga que presiona nuestro corazón y esas raíces se alargan asfixiando los  pulmones.

Esta falta de coherencia mental y emocional crea finalmente un nuevo conflicto en nuestro interior. Nos hemos hecho conscientes de nuestro sentimiento de culpa, queremos perdonar y perdonarnos, pero no lo conseguimos.

Me estoy haciendo daño a mi mismo. No me permito ser feliz completamente. No me siento merecedor de ser feliz y de ser querido.  No me valoro ni me siento digno de amarme a mi mismo y entregarme al amor.

DESHACER CREENCIAS Y PATRONES.-

1) Cambiar la percepción que uno tiene  de sí mismo a través de ejercicios prácticos que te lleven a conectar con tu Ser original, por ejemplo,  la meditación, la alineación y limpieza de los chakras, el yoga, Reiki y otros más.

2) Crear el hábito de ser el Observador del ‘personaje’  en nosotros, para acrecentar la importancia de la Conciencia.

3) Entender que el perdón no es hacia el otro sino hacia uno mismo. Dedicar tiempo a percibir, escuchar y amar al Ser que habita en nuestro cuerpo físico.

 

Pedir perdón y perdonarnos

mujer manos namasteAhora mismo tenemos la suerte de poder elegir entre muchas técnicas para nuestro crecimiento personal. Pero aplicar cualquiera de ellas manteniéndose uno en la mente, hace que el avance sea lento y engañoso.

El salto de nivel de conciencia sucede sin esfuerzo y sin intervención de la mente.

Primero tendremos que aprender a salir del espacio reducido del Ego.  Tendremos que desarrollar la mente hasta que ésta se dilate, perdiendo las formas del orgullo personal para poder unirse al corazón.

Pongamos un ejemplo; decido perdonar a alguien desde mi mente, razonando que es lo mejor; ‘ debo perdonar’ y así yo mismo sanaré mi corazón herido que está lleno de resentimiento y dolor.  Por mucho que me convenza de ello,  esto sólo será un acto mental y su efecto durará un tiempo -mientras lo mantenga alejado de la memoria-, pero seguirá ahí, en algún lugar del subconsciente, latiendo, filtrando veneno calladamente.

Este es el ‘yo’ que calcula y planea desde la mente, para su propio beneficio  (el ego). Cuando expandamos ese ‘yo’ hasta hacerle perder su forma e importancia será entonces como  una gota de agua diluyéndose en el océano. Será la Conciencia del Ego adentrándose y perdiéndose en la Conciencia Suprema.

Ese será el momento en que, instintiva e intuitivamente, nos dirigiremos al centro de  nuestro ser, en el corazón espiritual. Y desde ahí, entonces sí, pedir perdón y perdonarnos a nosotros mismos.

Y la liberación sucederá instantáneamente. Porque la fuente de Compasión y de Amor  está en nuestro interior y.no tiene espacio que la limite.

 

 

¿Cómo perdonar y perdonarnos?

corazon luz azulCuando nos quedamos atrapados en el pasado, no nos sabemos perdonar ni nos sentimos capaces de perdonar a los que nos han hecho daño, porque nuestra mente ya se encarga de mantener vivo el agravio y el sufrimiento… y en ese círculo vicioso nos movemos; agotados emocionalmente, decepcionados, desconfiados y en el peor de los casos amargados.

La otra reacción ante los dramas que la vida  nos plantea,  sería huir hacia futuros ideales, cuando no queremos o no nos sentimos con fuerza de enfrentarnos a los problemas… pero vayamos donde vayamos cargaremos con el sufrimiento silenciado sin resolver, los llevaremos con nosotros como una losa, limitando todas las nuevas oportunidades que la vida nos regale.

Una actitud y un estado mental  positivos son vitales para desarrollar bienestar en nuestra vida. Pero,  ¿cómo hacer para liberarnos de la carga emocional que condiciona nuestro presente? ¿Qué hacer para sentir realmente cómo el perdón  disuelve el  peso doloroso que llevamos en el corazón?

Podemos aprender a hacernos conscientes de nuestro cuerpo físico, valorarlo, aprender a tratarlo con respeto, escucharle y amarle. Nos vamos a aceptar y vamos a aceptar lo que ya no podemos cambiar. Nadie es perfecto y solo aprendemos de los errores.

Igualmente tomaremos conciencia de que tenemos una mente por controlar y poner a nuestro servicio. Y desde la voluntad e intención de desarrollarla, iremos purificando nuestros pensamientos, iremos sanando nuestro corazón y puliendo nuestro ego. Seremos más agradecidos.

Durante este proceso, y desde una vida más consciente, dinámica y relajada, nos vamos transformando cada vez  a niveles más profundos, hasta alcanzar al Ser eterno en nosotros y por fin identificarnos con él; fundirnos en él.

En esta larga andadura, será preciso utilizar la paciencia, la constancia y la voluntad.  Conocernos y amarnos a nosotros mismos es el primer paso. Aceptarnos y perdonarnos sucederá de forma  suave porque vendrá acompañada por la compasión que nace en nuestro interior.

Debemos aprender a permanecer centrados, y gracias a la respiración consciente lo conseguiremos.

Con esta renovación de las capas externas; el cuerpo físico, mental, emocional y también espiritual, nos mostraremos totalmente confiados porque es la Fe la que nos guiará hacia el Amor Puro en nuestro corazón.

Igual que sucede en el Universo, nosotros también tenemos que actualizar nuestro Ser. Desde el Amor Puro todo se consigue. Evolucionamos desde la Compasión y el Amor… ese es el estado de felicidad que  en nuestro interior más profundo todos deseamos.

La valentía de rectificar

hombres uno con luzAceptar que no somos héroes infalibles nos quita un peso de encima. No tener que disimular ni fingir que lo sabemos todo, nos hace ahorrar energía. No tener que guardar una imagen de seres perfectos y bondadosos que viven en un mundo magnífico de felicidad, nos hace destensar y relajarnos física y mentalmente.

Hemos oído muchas veces decir que rectificar es de sabios. Pero, si no aprendemos la lección al cometer un error y repetimos una y otra vez el mismo fallo, -no queriendo reconocerlo- la situación se hace preocupante.

Corregir lo dicho, rehacer lo hecho, enderezar el rumbo, siempre nos va a hacer mejores. Vivir la vida desde ese sentimiento, sin cargas de culpa, nos hace libres.

Tener la capacidad de perdonarnos y perdonar a los demás, entendiendo y aceptando que nada ni nadie en esta vida es perfecto; nos hace libres.

Y ante un error, tomar conciencia y preguntarnos «¿qué enseñanza hay aquí para mí?, ¿Qué puedo aprender de esta situación?». Y rectificar. Ese acto es el que nos hará crecer y sentirnos bien con nosotros mismos.

Nuestro Ego es el que se debate y resiste para que no salga a la luz que se ha equivocado. No quiere reconocer sus fallos ni debilidades -cuestión de amor propio desmedido-.

No pasa nada. Al contrario, nos sentiremos liberados en ese reconocimiento o confesión «me he equivocado» … «no lo he sabido hacer» … «perdón» … «lo hice sin pensar, no volverá a suceder» …

No pasa nada. Al contrario, reconocer que nos hemos equivocado, es liberador. Es un acto de valentía y de humildad a la vez.

Seamos valientes para reconocer nuestros errores. No pasa nada. La vida sigue, no nos castiguemos,  no perdamos el paso.

 

 

Nuestro enemigo está dentro

hombre cerebro azulNo acabamos de entender bien cómo funciona nuestra Mente… y si es nuestra, ¿acaso no debiera estar a nuestro servicio?  …

Cómo es que los pensamientos surgen uno detrás de otro y somos incapaces de controlarlos… ¿qué parte de nosotros produce los pensamientos y qué parte es sólo testigo de ese parloteo  y se siente impotente e incapaz de encontrar el silencio y la quietud mental?

Desde esta observación de nosotros mismos es como surge el cuestionamiento fundamental sobre el yo. El yo -que equivale al Ego- es el punto de referencia con el que nos identificamos y el Yo desde una realidad más amplia,  contiene la Razón y al Espíritu, que es la esencia que trasciende al Ego y a la que debe finalmente subordinarse.

La libertad del yo es limitada y dependiente de su grado de percepción e interpretación de sí mismo y del mundo exterior. El Ego lo enmascara y aprisiona, obstaculizando el camino de su desarrollo y transformación en un Yo Superior en conexión con el Espíritu.

Hoy en día han surgido técnicas basados en crear «pensamientos positivos» para controlar la mente y dominar el yo inferior pero que son ineficases en cuanto que no se puede luchar contra la mente desde la mente misma.

Este tipo de técnicas solo hacen que reforzar el Ego, al encubrir el problema que tiene sus raíces en el subconsciente. Repetir la fórmula: «Yo soy amor. Yo me amo. Yo me perdono…» desde la mente, es cambiar el ruido de la mente por otro tipo de ruido. Es verdad que los pensamientos -sean positivos o negativos- tienen un efecto poderoso para bien o para mal. Pero el verdadero poder  está cuando se dice desde el corazón.

Aprender a salir de la Mente; aquietarla, llevarla a un segundo plano, ahí radica el primer peldaño hacia la ascensión para el encuentro y unión con nuestro Yo Superior.