Salimos de la idea de Tiempo porque no hay final, no hay meta, no hay más propósito que ser lo que ya se es…cuando se vive desde la Conciencia del Alma.
Ya eres. Ya estás dentro y formas parte del Todo que te da la energía vital necesaria para la existencia. La «forma» en la que existes no tiene la menor importancia.
… salgo de la idea de Tiempo y mi mente deja de tener ocupaciones inútiles y dispersas. Desaparece la ansiedad, los miedos, la angustia.
… salgo del concepto Tiempo y mi mente se aquieta, se vacía, se libera, se aclara por si sola, en un instante sin medida …
No es cuestión de Tiempo. Cuando dejas de contabilizar el tiempo, el exterior se vuelve relativo y «sacarle provecho al tiempo» deja de tener sentido, en cuanto a valor material: rendir, producir, duplicar, … ganar tiempo …
Siempre que hayas conseguido vivir desde la Conciencia del Alma, nada de eso importa demasiado. Te sientes liberado de ese peso de conciencia material.
Desde la Conciencia del Ego, el Tiempo te marca, te controla, te exige. Inevitablemente, el paso del tiempo te consume, te agota… y mueres; con todo lo que implica el temor a la muerte.
Pero vivir desde la Conciencia del Alma es otra cosa. La perspectiva y entendimiento de la vida es mucho más amplia, profunda y generosa porque no hay Tiempo que se gaste o malgaste. Es un continuo fluir, fluir, fluir…. infinitamente, según tu naturaleza y esencia.

Lo primero que hago cada mañana es la alineación de los chakras. Invoco y saludo a mis ángeles, a los maestros ascendidos y a las Energías Superiores. Me adentro en mi interior y abrazo a mi Ser. Siento su poder; «Soy auténtica» parece transmitirme despertando en mí nuevas experiencias trascendentales. Y siento ya no hay miedos en mi ¡por fin!!!!!…¿qué miedos pueden existir desde la conexión con la autenticidad del ser …? ninguno.
Desde lo más simple y cotidiano hasta el plan más elaborado, todo en la vida requiere de un objetivo y de un tiempo de preparación y desarrollo para alcanzarlo. Todo, primero es un pensamiento, una idea, que luego ejecutamos y materializamos. Podríamos hacer que todo se hiciese automáticamente y vivir robotizados, parece más fàcil no tener que pensar -eso creen muchos- pero a la larga, uno pierde la facultad de SENTIR y de maravillarse de la vida. Vivir desde los impulsos sin control siempre termina la vida pasándonos factura.
La negación de nuestra parte divina surge del alejamiento y olvido de nuestro ser esencial. Y este hecho, con el paso del tiempo, ha creado una realidad exclusivamente material, donde no hacemos uso, por ejemplo, del conocimiento intuitivo.
Somos Seres de Luz en potencia. Creemos que es por nuestro esfuerzo mental y disciplina física que estamos consiguiendo un crecimiento espiritual . Uno cree que es uno mismo quien decide, hace y consigue desde la idea del «yo» y desde la mente.
Antes de aspirar a iluminarnos tenemos que desarrollarnos como personas. Tenemos que recuperar cualidades nuestras que han quedado atrás, como la inocencia y otros muchos más valores.
Cuando la mente se bloquea por una preocupación o disgusto, el cuerpo físico manifiesta ansiedad porque no sabe cómo salir de esa situación. Entonces aparece el miedo y la confusión mental
Que tu mente y tu corazón se vacíen y formen un espacio amplio, transparente, diáfano … sin expectativas ni deseos.
Al simplificar nuestra vida estamos ‘desbrozando el yo’ para poder descubrir dónde está nuestro Centro y alinearnos con nuestro Ser.
Dices que «todo es perfecto» pero para descubrir en profundidad lo que significa el que «todo es perfecto» tienes que desmenuzar la IDEA.