Salir del cerco

Nos movemos “circunvalando” nuestra propia vida.

Cada uno en su propio estilo , según su forma de mostrarse, su ritmo, su cadencia … pero moviéndonos de forma limitada y forzada muchas veces.

Comenzamos a movernos en círculos; porque hemos sido enseñados a caminar en una sola dirección, de forma mecánica dentro de lo conocido. Hasta que despierta nuestro Ser y ocurre un pronunciamiento de nuestra Conciencia, entonces el movimiento comienza a ser en espiral; expandiéndose nuestro espíritu …

Las ilusiones están dentro del círculo; formando imágenes engañosas.

El mundo de las apariencias trafica con lo ilusorio con la intención de anular nuestra real naturaleza. Y tanto ha sido así que hoy en día lo que abundan son personas desubicadas, confundidas o perdidas afectiva y emocionalmente … alejadas de su Ser.

No tenemos que imitar a nadie pensando que seremos
entonces mejores o más queridos o más exitosos … Salgamos de ese cerco para poder entendernos a nosotros mismos y permitirnos ser libres.

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Mi camino espiritual

yo.fran espaldasCuando era adolescente vivía muy confundida, me decía “sé que sé pero no sé qué es lo que sé”. Era un sentimiento muy fuerte de certeza aunque, fuese lo que fuese, estaba muy escondido y lo único que me creaba era angustia. Sin guía, me dejé llevar por la Mente y crecí desde la soberbia.

Ahora, ya en mi tercera edad, puedo decir “sé que sé, pero es lo innombrable”.

Comencé la andadura del camino espiritual hace ya cerca de cuarenta años; buscaba la respuesta, desde un impulso y anhelo superior a mí misma. Todo lo que pasé fue necesario para poder llegar hasta el maestro y reconocerlo. Hoy puedo ver desde fuera todo el proceso y transformación en mí; primero viviéndolo desde la expectativa y la exigencia. Totalmente posicionada en el Ego. Desde la inconsciencia a creerme con el derecho a ser atendida y reconocida, desde una actitud mental y egoísta, de resistencia.

Ahora, todo ha cambiado en mí -y soy la primera sorprendida- porque el proceso de “auto-realización” es tan gradual y sutil que, en cada tramo en que se va desvelando el Alma, surge una nueva perspectiva y el entendimiento se ensancha a medida que se va deshilvanando el ego … y miro mi interior, despejado ya de creencias e ilusiones vanas … Veo al “personaje” y siento el Alma.

Como dice la canción de Violeta Parra “distingo perfectamente el negro del blanco …” no como colores, sino la oscuridad de la Luz. Hoy sé que estoy posicionada en el corazón y sostenida por el Alma. Y eso es lo que me ha llevado al estado de paz interior.

Acepto. Me siento agradecida.

Crisis existencial

mujer-ocasoAsí estoy viviendo estos momentos … en un proceso de des.identificación y des.afección  en el que uno no puede apoyarse en nadie ni en nada … porque esta vivencia sólo le pertenece a uno mismo y nada más que  uno mismo, en soledad y silencio, puede experimentar esta vacuidad …

Se deshacen las formas mentales; las creencias se desmoronan, se derriten al calor de la Nada… ¿Y esto qué es? … ni siquiera tengo el deseo de sujetar lo que queda de “mí” , sin fuerzas ni ganas para defenderme de mi misma ¡vaya ironía! … 

Me observo, miro a los demás, me escucho, los oigo,  y vuelvo al Vacío donde me siento más reconfortada… instintivamente vuelvo a Él como única Realidad donde me reconcilio conmigo misma, fuera de patrones limitantes.

En algún momento me siento extraña   -en mi confusión- “por la pérdida” de mi yo … así estoy … y es que todavía no me he encontrado con mi Ser.  No sé cuál sería el símil para dar a entender mi estado interior. Sí es verdad que estoy a la espera pero ya mi mente no hace conjeturas ni tiene ilusiones o expectativas de nada. Sólo sé que tengo que esperar sin más y dejarme fluir. Y ese Fluir sólo es posible desde el desapego total … aquí ya se ha descompuesto cualquier forma de interrogante …

Vaciándome de la importancia personal, mi mundo se ve reducido a nada; Yo misma soy la vida que vivo desde mi Conciencia. Yo misma soy la Conciencia que vivo la vida unida a la Conciencia Superior Universal.  

 

Cuando los miedos dominan

hombre de rodillasEl sentimiento de miedo está presente en todo ser vivo. Es natural y necesario para alertarnos en caso de peligro.De no existir este sentimiento no seriamos precavidos, prudentes, cautelosos … 

Pero cuando este sentimiento de miedo nos domina y se convierte en una emoción magnificada  en nuestra vida cotidiana,  se disparan los pensamientos de desconfianza que paralizan el deseo de experimentar en uno mismo y más allá de uno mismo. Entonces, a través de los miedos se comienza a interpretar la vida, logrando aplastar la mente racional, cerrando campos de posibilidades, materializando el estancamiento.

Cuando los miedos someten también al cuerpo emocional, la mente detiene toda creatividad y comienza a ralentizarse la energía que da fuerza y vida a las ilusiones, a los deseos y a las ganas de vivir. Las emociones se vuelven densas, inquietas, temerosas y agitadas, dando paso al sufrimiento y a una angustia irreal.

¿Cómo transmutar y renovar esas fuerzas y hacerlas transparentes? ¿Cómo deshacerse de pensamientos negativos y emociones aprensivas?

Debemos purificar las energías que nutren el pensamiento. Debemos hacernos conscientes de que tenemos un cuerpo y una mente a nuestro servicio: no somos la Mente. Para nuestro bien, debemos disciplinarla dentro del pensamiento positivo. Aprender a centrar los pensamientos dispersos, deshacernos de todo pensamiento inútil y aprender a crear “estados” de conciencia armónicos. 

“Soy el dueño de mi vida y tomo las riendas de mi destino” … le dice el Ser esencial al cuerpo físico y a la Mente. Ese “Yo Soy” profundo que es eterno y llamamos Alma. Ese “Yo Superior” que ha trascendido el cuerpo mental y se sabe multidimensional.

Los ejercicios de respiración consciente son una gran herramienta para comenzar a ordenar la mente y equilibrar toda emoción. La oración, el mantra, el yoga, todas éstas son prácticas que ayudan a regularizar los pensamientos creando sentimientos positivos. Energías que nutren  nuestros pensamientos para establecer en nuestro interior un estado de paz y amor.

Crear conexión entre mente-corazón, sentándonos en silencio y quietud para ahondar en el conocimiento de nuestro Ser. Escucharle. Todo ello nos beneficia para sentirnos conscientemente vivos, confiados  y  agradecidos.