Despegar de la Mente

El estado natural del espíritu es la Belleza interior.
Encontremos la belleza en la naturalidad.

Todo tipo de técnicas tienen su tiempo de actuación y necesitan de moderación o nos convierten en esclavos de las mismas.

El maquillaje es una técnica para parecer más bella. Lo que vemos como imperfecciones en nosotras y nos han hecho creer es fealdad, no las aceptamos. La industria del consumo nos ha convencido de que es mejor tener una fachada con pintura en lugar de un rostro natural. Cuidado con los excesos.

Igual ocurre con la técnica para aprender a bailar. Si te quedas atrapado en contar los pasos, tendrás mucha técnica pero no conseguirás “soltarte” y disfrutar del baile; sólo se verá el esfuerzo de la perfección pero no la belleza del baile en sí cuando te fusionas con él.

Llevado estos ejemplos a la meditación, pasa lo mismo. Aprendes alguna técnica de relajación y respiración y eso está muy bien, solo que si te quedas apegado a ellas, no conseguirás el resultado ideal. Si no te “sueltas” de la técnica, no “despegarás” del suelo, no saldrás de la Mente.

Y ésto es aplicable a todo; el desapego debe suceder si realmente queremos experimentar por nosotros mismos y aceptarnos como somos. Sólo entonces nos sentimos libres de ser nosotros mismos; aparece la belleza de la naturalidad.

¿Eres feliz?


  • La felicidad es la expresión de una afectación. Cuando algo o alguien nos motiva e ilusiona, nos inunda un sentimiento que llamamos felicidad.

Pero la felicidad es algo que se escapa entre los dedos, cuando se trata de conseguir cosas materiales o perseguir sueños. Una vez se ha conseguido el deseo o lo idealizado, se esfuma el sentimiento de satisfacción… la mente vuelve a crear expectativas.

Sentirse en paz con uno mismo es mucho más que un sentimiento, es un estado interior. Mantenerse auténtico y desapegado, ayuda a no entrar en falsas ilusiones y a estar centrado en la realidad de lo perenne.

El proceso para salir de las falsas esperanzas, supone limpiar el corazón de sentimientos de culpa, de miedos, de no sentirse merecedor, de no valorarse. También de haber sanado heridas afectivas por haber sufrido abandono, indiferencia o humillaciones.

Sentirse en paz con uno mismo significa AMARSE. Y estar preparado para amarse a uno mismo significa amar a los demás sin imposición, obligación o esfuerzo. Sobre todo, sabiendo que nuestra felicidad no depende de otros. Y esto es una gran victoria sobre el Ego y la Mente.

La felicidad es un pequeño logro en el mundo exterior. La DICHA es el presente que se nos hace y nos hacemos a nosotros mismos cuando fluimos con la vida sin esperar nada.

Sin final

Cada momento que pasa este cuerpo se acerca más al final de su función. El cuerpo tiembla ante la idea y el alma se alegra.

Desde el desapego se vive en la nostalgia de la deseada vuelta de la Esencia a sus orígenes.

La falta de interés por las cosas de este mundo llevan mi mirada más allá del horizonte de forma desapasionada. Sin curiosidad mental. Desde el sentir intuitivo.

No entiende mi gente de este desarraigo, ni mi Yo tampoco, sinceramente.

Desprendida, parezco indiferente, insulsa, pero es que el alma apacible ha tomado el mando de mi vida…

Mi corazón late en otras latitudes, sólo es eso… cosas de la edad …

renovarse

hombre ante universoSi queremos RENOVARNOS -volver a nuestro primer estado esencial de inocencia y entusiasmo- tenemos que reemplazar lo viejo por lo nuevo; hacer CAMBIOS.

Cuando nuestro cuerpo está lleno de energía vital tenemos fuerza y deseos de renovarnos.

Sobre todo a nivel emocional, es algo instintivo e intuitivo.

Todo aquello que habíamos dejado incompleto nos sentimos ahora con fuerza para finiquitarlo desde el desapego y desde una comprensión mayor -desde la compasión-.

Cerremos los círculos del pasado y comencemos a movernos de forma ascendente y en espiral. ¡Hacia arriba!

Primero hacemos un ejercicio mental para  deshacernos de lo inútil y RENOVARNOS por dentro. Vaciarnos, sanando heridas de envidias, celos, frustración, desencanto, despecho, remordimientos, rabia … ¡tantas cosas! … y que principalmente van dirigidas contra nosotros mismos…

Este proceso de limpieza lleva tiempo pero es gratificante ver y sentir cómo nuestro corazón se va aligerando y poco a poco va entrando en un estado de Alegría natural.

Igualmente nos renovamos a nivel físico; vaciando los armarios de todo lo que ya no nos ponemos desde hace tiempo. Limpiando la cocina de vajilla descascarillada y demás cosas viejas, herrumbrosas. Dejando que entre la Luz en los rincones.

No tengamos miedo a quedarnos sin nada… Ya no vale el guardar  “por si acaso”. No tengamos miedo. Para que entre lo NUEVO tenemos que deshacernos de lo viejo -en todos los sentidos y niveles-.

Consagremos lo nuevo que entra en nuestra vida,  desde la intención y el agradecimiento, porque nos lo merecemos.

 

Morir

krishnamurti¡Cómo me gusta leer a Krishnamurti! Él dice que para que desaparezca el miedo a la muerte hay que morir un poco cada día… experimentar la muerte de las cosas que voluntariamente decidimos dejar; apegos, placeres, … para descubrir que la muerte es liberación.

En nuestra mente está asentada el miedo a lo desconocido.  Miedo a la incógnita misma de qué será de nosotros después de que dejemos el cuerpo físico.

El miedo a MORIR EN VIDA es otro aspecto de  lo mismo. Tenemos miedo a perder:  las cosas materiales, el afecto de los demás, la salud, … y se vive envuelto en ese miedo imaginario que invade y densifica nuestro presente, haciéndolo incierto sin causa justificada. Y eso es morir en vida; la muerte de  nuestro entusiasmo y de nuestra fe  en nosotros mismos y en la Misericordia divina.

Todo es CONCIENCIA. Y la Conciencia es LUZ. Morir cada día hasta completar la rendición.  La clave está en  trabajarse el DESAPEGO.  Éste despejará la vía que nos llevará  hasta  la Conciencia Suprema para fundirnos en ella.

Desvelar la Paz, Alegría y Felicidad en nosotros.

hombre alto montaña meditandoEl ser humano no puede superarse a sí mismo si no se valora  en su totalidad y si no conoce su razón de ser. Este deseo de superación es impulsado de forma vital y ‘sobrenatural’ por las energías de paz, alegría, amor y felicidad.que surgen del interior, como recuerdo y anhelo de recuperar la nobleza de nuestro ser esencial.

Debemos  diferenciar las emociones y pensamientos que son únicamente  reacciones superficiales a hechos externos -emociones pasajeras- de los sentimientos profundos de paz, alegría y felicidad que brotan del interior, por sí mismos, y se arraigan haciéndonos sentir seres independientes y libres.

Existen  emociones que son manifestaciones  de un estado  nutrido por la Conciencia y que se materializan -sin razón aparente y sin necesidad de ninguna causa externa-   debido a nuestra dedicación e intención de conectar con nuestro espíritu.

Estos estados internos de paz, alegría, amor y felicidad no surgen del campo de las posibilidades, sino que es parte substancial de nuestro ser esencial que hemos desvelado o estamos en proceso de ello.

Nos conformamos con las ‘emociones efímeras externas’ que fluctúan y que provocan sufrimiento cuando se evaporan, cuando podríamos crear una paz estable en nuestro corazón.  Descubriendo que la alegría duradera se transforma en Dicha y la felicidad  sin dependencias en Gozo.

No nos olvidemos de que el espíritu humano tiene la capacidad de trascender las limitaciones del ‘Yo’ en virtud de su consciencia unitiva y de su cualidad de ser libre.

Para conseguir esto necesitamos del discernimiento,  de la meditación y de mantener la atención en nuestro corazón espiritual. Desapegándonos de las cosas de este mundo conquistamos  la unidad absoluta con el Todo.

 

¿Cómo sentirse vivo nuevamente?

chakras18Sepamos que la Conciencia debe estar despierta y vibrante. Tengamos presente que los niveles no-físicos de nuestro Ser no tienen limitaciones.
Cuando se pierde el entusiasmo por la vida, cuando la desgana se va posicionando en el corazón, hay que hacer un alto en el camino y reactivar nuestros centros energéticos.
Cuando nuestro cuerpo se mueve por inercia, de forma mecánica, con todo su potencial reducido al mínimo: nuestra actitud es la  de sobrevivir desde la resignación.  
Una mente debilitada a causa de  miles de pensamientos que se mueven  sin propósito ni orden  dentro del cerebro,  hace un cuerpo físico débil. Entonces,  el yo-inferior toma el mando y  actúa de forma déspota, egoísta y arbitraria. Dejaste de ser dueño de tu vida.
Para re-programar y reactivar cuerpo, mente y corazón, tenemos que desbloquear los centros energéticos (chakras) y permitir que la energía fluya por todos nuestros cuerpos y sistemas. Habrá que hacer limpieza de todo lo inútil que los está bloqueando.
La Conciencia nos prepara y guía para vivir en un estado de atención plena. Para ello tenemos primero que fortalecer nuestro cuerpo físico, hacernos responsables de él, hacer ejercicio físico, alimentarle correctamente, darle descanso.
También el cuerpo mental tenemos que desarrollarlo desde la  concentración, disciplina y meditación. Así se pondrá en marcha la fuerza de voluntad, la atención plena y la autoestima.
Cuidaremos del cuerpo emocional para potenciar el control de los impulsos y el desapego. El yoga nos brinda los ejercicios adecuados para liberarnos de todo el cansancio emocional que llevamos encima.
De vez en cuando tenemos que renovar los “armarios” de nuestra mente y corazón. Vaciarlos de todo lo que ya no nos sirve, no queremos, se ha hecho viejo. Lo peor que podemos hacer es ACUMULAR recuerdos sin procesar y cargar con nuestro pasado. Tenemos que vaciarnos.
Si nuestros centros energéticos no están alineados y abiertos, afectará a nuestro estado mental y emocional. El ejercicio de auto-sanación que brinda el Reiki, regula la energía de nuestros centros energéticos creando la armonía que necesitamos para vivir centrados en nuestro ser y conectados con las energías que mueven el Universo.
Que cada día sea el mejor día de tu vida. Si quieres, puedes.