Cada uno tiene su mundo particular y luego está el mundo de todos al que nos sentimos con derecho a andar por él como se nos plazca…. O sea, que ese mundo de todos que nos resulta cruel, inhumano, despiadado, y un largo etcétera, al cual salimos a trabajar y a proveernos, somos todos aunque nos relacionemos con él como algo ajeno y aparte …
En mi mundo vivo acomodada con las personas que me placen; mi mundo es como yo lo siento y quiero. Nadie tiene derecho a entrar en él si yo no lo permito. Me evado en él. Me regocijo en él. Está construido según mi persona.
En mi mundo me muevo con los valores y principios que considero importantes y necesarios. Cuando salgo al mundo de todos me protejo y lidio acorde a las leyes de fuera. Por supuesto que todos contribuimos en que el mundo de todos vaya en una dirección u otra. Peros si no fuese por nuestro mundo interior todos estaríamos más desquiciados… o no …
En mi mundo no necesito estar a la defensiva ni hay peligros que me acechen. Pero cuando salgo al mundo de todos , es tal la diversidad de trampas y artimañas que el ser humano ha creado, que la vida misma resulta un campo de batalla… vuelvo a mi refugio.
Así y todo, dentro de esa polaridad, el Alma crece unificando los opuestos. Amor/Miedo, Certeza/Inseguridad, Rabia/Serenidad … será debido a la coherencia que buscan encontrar Mente/Corazón …
En mi mundo particular y también en el tuyo existe la Conciencia que tiene la propiedad de reconocer al Espíritu que habita en mí y en ti… cuando nos deshacemos de los Miedos -de nuestro mundo interior- también desaparecen como «miedos» en el mundo de todos.

Para re-encontrarnos a nosotros mismos, primero tenemos que vivir la experiencia de sentirnos perdidos o hacernos conscientes de que nos hemos alejado y no sabemos volver … ¡queremos retomar la vida desde nuestro Ser!
Si la Tercera Dimensión es la dimensión del Tiempo, Espacio y Materia que distinguimos con los cinco sentidos externos, la Cuarta Dimensión es la dimensión espiritual que percibimos con nuestros sentidos internos, sobretodo con el Tercer Ojo que al desarrollarlo clarifica la Intuición y la clarividencia.
Desde la sociedad a la que pertenecemos nos gritan «¡esfuérzate más!» … y el propio Ego exigente nos recuerda continuamente «ve más rápido, no te pares. Se ésto, se aquello» …
La crisis, sea global o individual, surge cuando las formas y las normas se vuelven viejas, inútiles e insostenibles, pero se perpetúan ante el miedo al cambio.
Todos nos equivocamos. Todos cometemos errores y le fallamos alguna vez al otro o a nosotros mismos … Saber que vivimos en el mundo/ dimensión de la Dualidad no sirve como justificación pero ayuda a comprender nuestras reacciones, también ayuda a perdonarnos, pedir perdón e intentar mejorar día a día nuestras acciones y reacciones.
No descuidemos nuestra Alma y su anhelo de volar alto y libre.
Reiki no es una terapia ni la persona que da Reiki es un terapeuta. Creer eso es no haber entendido la importancia y profundidad de este sistema de sanación que abarca nuestros diferentes cuerpos : físico, mental, emocional y espiritual.
Nuestro cuerpo energético nos impulsa e incita a actuar. La energía vital estimula la expansión de nuestra Conciencia.
El dolor del alma y el dolor del corazón creados por el desamor (el desencuentro con nuestro Ser) es una energía que actúa como las olas del mar golpeando las rocas; las olas rompen con fuerza contra las rocas, quitando sus aristas, redondeando y alisando su aspereza .