La capacidad de sanación

El poder sanador de la palabra y los pensamientos positivos.- Somos seres vibrantes en transformación continua. Es la resistencia a movernos según nuestra naturaleza, lo que crea sufrimiento. Entendiendo ésto, cesa el conflicto en nosotros y fluimos, permitiéndonos ser quien somos.

El poder sanador de la Intención y la Invocación.- Por el Poder de la intención y la invocación, conectamos con las Fuerzas Superiores del Amor Puro Incondicional. Solicitamos, según nuestras creencias, que se hagan presentes en nosotros la energía del “Yo Soy Amor”, los ángeles, arcángeles, seres de Luz, los maestros espirituales ascendidos y la Madre divina.

El poder sanador de la Respiración consciente y la meditación.- Cuanta más pausada y profunda la respiración más larga es la vida. Debemos evitar que la respiración agitada que nos está indicando hay ansiedad, enfado, estrés, se prolongue sin control. Y podemos controlar estos desórdenes con la respiración consciente; inhalando lentamente con la atención puesta en las fosas nasales o en el corazón, retenemos el aire unos segundos y exhalamos con la intención de soltar los miedos, las preocupaciones … y experimentaremos cómo conseguimos relajar nuestra mente y volver a la normalidad.

Oración: “Invoco mi capacidad para amar y dejarme amar. Hago presente mi habilidad para soñar nuevos sueños que me nutran. Conecto con mi Alma para que renazca en mí la alegría. Invoco a mi Ser de Luz para que fortalezca mis alas”.

Descubro mi Camino. Acepto quien soy.

Liberar

Cuando yo me libero, cuando siento que me estoy liberando de algo, ese desprendimiento lo siento en el corazón en primer lugar. “Me he quitado un peso de encima”.

Puede que después, seguidamente, en la mente disminuyan los pensamientos… se apaciguan durante un buen rato, produciéndome una paz momentánea. El pecho también se relaja, se expande de tal forma dándonos la sensación de que cabe más aire. Tenemos más espacio en nosotros.

Todos los músculos del cuerpo se destensan por si solos -ni creíamos que eso pudiese suceder-. ¡Cuánto nos desconocemos!

Normalmente liberamos tensión, cuando ya no podemos aguantar más; gritando, insultando, pegando, saliendo de estampida, …

Ahora podemos probar de liberar tensión cantando, riendo, permitiéndonos llorar hasta la última gota, abrazando, …

la sonrisa surgirá sola, desde lo más hondo de nuestro Ser.

No es mi culpa

Los sentimientos de culpa forman una capa bajo nuestra piel. No es que el otro me ha dañado -que también- sino que nací y crecí sin protección para ese tipo de aflicciones.

Existen las personas que creen firmemente que siempre la culpa es del otro. Así que nunca se cuestiona sobre sí mismo porque encuentra rápido una justificación para todos sus actos.

Estas personas difícilmente se desarrollan porque son rígidos en sus ideas y creen tener siempre la razón. Una de sus frases favoritas es “no es mi culpa”.

Por otro lado están esas otras personas que cargan con la culpa de todo; la suya y la de los demás. Son las que están pidiendo perdón y disculpas muy a menudo, inclusive ya como hábito comienzan la frase con un “perdona….”

Estas personas son sufridoras natas, sea la razón que sea la que les ha llevado a vivir con este asfixiante sentimiento, que sepan que éste es un buen momento para sacudirse tamaña responsabilidad. Hay que trabajarse a auto-estima.

¿Qué sentimiento de culpa me está torturando? ¿Qué carga llevo sobre mis hombros que no me pertenece?

Imaginémonos subiendo una colina, el camino está en forma de espiral. A cada vuelta que damos de forma ascendente, nos paramos unos momentos a descansar y nos deshacemos de algo de CULPA que llevamos a cuestas. Y lo vamos nombrando “no quiero llevar más conmigo la enfermedad de mi hermana”. “dejo aquí la culpa de sentirme alegre a pesar de la muerte de mi madre”. “me deshago de la culpa de que mis hijos no me quieran como yo quisiera” …

Y cuando llegues a la cima, ligero, libre de “pecado”, respira hondo y reconócete como un ser humano normal que solo desea vivir en paz y amor. Del mal que haya hecho pido perdón y me libero.

El Universo será testigo de ello y te apoyará.

Los miedos

Es todo un desafío. Debo sobreponerme y ponerme en pie, actuar. La tendencia de una Mente débil es ceder al miedo, hacer que me encoja, que me convierta en un ovillo mental, abandonado a la suerte. Los miedos anulan la capacidad de pensar y tomar decisiones.

Los miedos tienen que estar localizados. Son intrusos. Invasivos. ¡No me pertenecen. No tienen nada que ver conmigo!

Los miedos son muy concretos aunque a veces quieran deslizarse muy diluidos y finalmente mostrarse como una inocente duda o inseguridad.

Quieren infiltrarse aparentando algo minúsculo, sin importancia, para luego soltarse y crecer rápido. Pero yo estoy atenta y enseguida salta la alarma. Pongo la Mente firme y reúno todas las energías dispersas.

Y si tengo que tomar una decisión, me armo con todas las posibilidades, de manera lo más inteligente posible, emocionalmente en calma y sabiendo qué es lo mejor para mi, decido.

Una vez tomada la decisión, las dudas y los miedos deben desaparecer; ninguna argumentación que cree duda debe entrar en la mente.

Una vez tomada una decisión no hay que permitir a la mente que vuelva a la carga trayendo nuevos miedos. El asunto está resuelto. No hay más dudas. Tomé la decisión correcta en este momento. Voy donde mi corazón y siento la certeza. Y eso es suficiente para mantenerme firme.

Así es como cierro todas las puertas posibles a la inseguridad. Confío en mi decisión y si luego surgiese un error lo tomaré como una enseñanza; le daré la bienvenida.

Estoy fortaleciendo mi auto-estima.

Cuanto mayor me hago

Cuanto mayor me hago mi vista me permite percibir las sombras de lo que entrampa a las personas ingenuas e inconscientes. Me veo en ellas reflejada.

Se siente escozor al despertar cuando se ensueña de forma ilusoria. Yo misma lo he experimentado.

La decisión de avanzar debe ser firme porque duele en el cuerpo y en el alma deshacerse de la soberbia humana. Pero no hay vuelta atrás.

Cuanto mayor me hago, descubro en mí el Otoño de la Naturaleza. Los tonos ocres que antes traté con indiferencia, ahora los observo descubriendo su esplendor… inclusive puedo escuchar el mensaje de las hojas de los árboles mientras se dejan caer para fundirse en la Madre Tierra, nuevamente.

Escucho y siento el paso del tiempo como una música prolongada, hipnótica, armónica y desmedida a la vez, que me lleva y me entregará irremediablemente a donde acaba lo finito y se diluyen las formas.

Mientras tanto nada se detiene y esa misma comprensión me da la libertad de no sentirme indispensable.

Mujeres y esencias florales

La Mente normaliza circunstancias que son perjudiciales y no nos queremos dar cuenta de ello. Una Mente débil justifica el ser infeliz y se habitúa a padecer molestias inútiles o exceso de diálogo interno torturante.

La persona débil emocionalmente en su miedo al cambio (a lo nuevo) busca inconscientemente personas y situaciones parecidas que le hacen repetir una y otra vez los mismos errores.

Teniendo en cuenta de que las emociones tóxicas se vuelven patrones de conducta, es una de las razones por las que las Esencias Florales, tienen un papel importante para la salud emocional y por lo tanto para la salud integral, al despejar la Mente y los Centros Energéticos de todo lo negativo.

Como lo que realmente nos sana es la toma de Conciencia de nuestro estado de salud y el propio compromiso a querer sanarnos, es aquí donde las Esencias Florales nos ayudan a cumplir con este objetivo.

En mis veinte años como terapeuta floral, principalmente he tratado a mujeres jóvenes y de mediana edad, profesionales y también amas de casa, divorciadas, solteras, casadas o viviendo en pareja. Madres, hijas… y casi todas con el mismo problema de fondo.

Las características principales que les trae a mi consultorio son la ansiedad, depresión, estrés, miedos e inseguridad, malestar consigo mismas, vacío emociona, diferentes trastornos mentales ,… además de dolencias en el cuerpo físico.

Frases usuales: “toda la vida arrastrándome”, “me siento enjaulada”, “soy mi peor enemigo”, “estoy muy enfadada con mi padre/madre”, “me da pánico mirarme al espejo”, “no puedo estar conmigo misma”, “me he perdido, no sé quién soy”, “agotamiento mental y emocional”. “Me siento desbordada”, “no sé qué me pasa”.

Causas puntuales: Rupturas conflictivas, situaciones repetitivas sin resolver, miedo a rehacer la vida, bloqueos emocionales, frustración y pérdida de motivación, falta total de autoestima. Obsesiones. Jaqueca. Maltrato físico y psicológico. Tratamientos psiquiátricos que anulan la voluntad y deseo de vivir.

Raíz del problema: Auto-exigencia. Sentimiento de culpa. Rabia profunda contenida. Resentimiento venenoso. Miedos. Traumas infantiles.

¿Cómo reaccionamos ante situaciones que nos desbordan o simplemente nos enfadan? ¿En qué medida permitimos que nos afecten y en qué órgano del cuerpo lo sentimos? ¿Cómo deshacernos de ello?

A nivel consciente pedimos ayuda. Pero a nivel inconsciente, cuando todavía no tenemos conciencia de nosotros mismos, hay resistencia a reconocer y enfrentarnos a nuestra realidad.

Cierra los ojos, Pon atención en el centro de tu pecho y comienza por preguntarte y valorar (del 1 al 10);

¿Con qué nivel de auto-exigencia vivo?

¿Me amo y me siento merecedora de ser feliz?

¿Estoy lista para algo nuevo?

Y busca ayuda si la necesitas.

Medicinas del Alma

El Dr. Edward Bach, poseía una gran sensibilidad para captar las energías de las flores. Fue un gran conocedor de las mismas y era tal su dedicación a percibir la energía superior que poseen muchas de ellas, que en su maestría llegó a afirmar que la energía de las flores eran la mejor medicina para el Alma.

Desde mi experiencia de estar trabajando con ellas, las FLORES DE BACH, desde hace veinte años, es que os voy a hablar de lo efectivas que son.

Fundamentalmente, su energía, va a remover las energías que están bloqueadas en tu cuerpo causando molestias y finalmente enfermedad.

Estas energías negativas y tóxicas pueden ser por resentimiento, celos, rabia, miedos, inseguridad, baja auto-estima, etc. que, al reprimirse, van creando un bloqueo en el cuerpo emocional que terminará dañando algún órgano del cuerpo físico.

En el Sistema Floral de Bach, hay 38 esencias florales que cubren el abanico de las emociones dañinas que por alguna causa hemos reprimido y nos están afectando en nuestra vida diaria.

Tiene que haber un seguimiento por parte del terapeuta, que ayudará a reconocer la raíz del problema, a tomar conciencia y sentirse capaz de afrontarlo y resolverlo.

Como la Mente se resiste a desprenderse de sus hábitos y creencias, puede tomar cierto tiempo en deshacer el bloqueo. Hace falta paciencia, confianza y no crear expectativas.

Lo más importante es que van a crear CONCIENCIA en ti, de quién eres, qué te pasa, qué necesitas cambiar… Y te darán la fuerza para conseguirlo.

La raíz de las enfermedades físicas y mentales está en el Alma … que necesita desplegarse, desdoblarse …