¿De dónde surge el sufrimiento?

hombre bicicleta amanecerEl flujo natural de la existencia es permitir que las cosas sucedan… pero somos demasiado impacientes y  no  creemos que exista un Orden Superior y un Plan Divino universal, de los que somos parte  pero al que nos resistimos. Desde nuestra insignificancia y gran soberbia pretendemos dirigir nuestra vida ignorando nuestra naturaleza y propósito.

De aquí parten todos nuestros sufrimientos… si sólo me ocupase de ser quien soy en lugar de quién debería ser… si me ocupase en hallar la causa de mi infelicidad en lugar de ir sumando todas las pequeñas insatisfacciones que me apartan más y más de mi ser…

La infelicidad surge, primero, porque no nos enfrentamos a ella en sus comienzos. La integramos en nuestro corazón como algo inevitable… no nos atrevemos a reconocer nuestra tristeza, nuestra insatisfacción … bloqueándose así los canales por donde debería fluir la energía que nos da vida.

Segundo:  Si la relación conmigo mismo no es armoniosa y satisfactoria, cómo puedo esperar que mi relación con los demás sí lo sea… pero, ¿cuál es la razón por la que no soy enteramente feliz?  Si yo no me siento contento conmigo mismo ni con mi vida,  ¿acaso puedo manifestar contento o tolerancia hacia los demás? …

Tercero: Yo espero o exijo a los demás que me hagan feliz, que me den o se comporten como yo espero que merezco o deseo … y nos decepcionamos…

Nos hacemos daño a nosotros mismos; nos castigamos, nos exigimos por encima de nuestras posibilidades, nos cargamos con responsabilidades y culpas que no nos pertenecen… pero sólo nos quejamos.  No nos sentimos capaces de pasar a la acción para desembarazarnos de todo patrón y condicionamientos que nos presiona y limita. Elegimos ser víctimas.

He creado sentimientos de rabia e impotencia en mí por no ser como desearía ser. Y he creado odio y resentimiento hacia los demás por no tratarme como yo esperaba… y eso incluye  resentimiento y rabia hacia el jefe, hacia el vecino,  hacia el gobernante, hacia la sociedad, hacia el país, hacia el mundo… quejas y más quejas…. sufrimiento más sufrimiento… sin soluciones claras,  directas y efectivas.

Parece ser que todavía no estamos preparados para ACEPTAR enteramente quien somos; dejando de poner resistencias y dejando de luchar contra nuestra naturaleza.   Y es que, como dijo el gran sabio indio Ramesh Balsekar, el grado de felicidad depende de la dimensión de la total aceptación de este concepto básico que es la aceptación, de mi ser.

La vida deja de ser un esfuerzo cuando conectas tu pulsación con la del Universo.

La paz interior es la virtud de no perder la calma. Es el estado del perfecto abandono en la Divinidad. Es la Gracia del no esfuerzo, dentro del fluir de las corrientes cósmicas.

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