La capacidad de maravillarse

La capacidad de maravillarse, lamentablemente, se pierde con la edad. Mientras va quedando atrás la inocencia.

La Inocencia, es una parte de nuestro ser esencial; es nuestro niñx interior.

En la terapia regresiva se trabaja el niño interior. Es importante ir a buscarlo y traerlo con nosotros a nuestro presente.

Significa la recuperación de nuestra capacidad para asombrarnos y maravillarnos, tan necesaria, porque se trata de un estado de Alegría que nace dentro y no tiene nada que ver con lo que nos brindan otros o las cosas del exterior.

El asombro tiene que ver con la fascinación.

Tener capacidad es tener el espacio suficiente y estar apto para la espontaneidad. Podemos trabajar ambas cosas; tener capacidad y hacernos aptos para vivir la maravilla de la inocencia en nuestro presente.

Terapia Regresiva o Medicina del Alma

hombre en caminoCuando un Alma ha sido maltratada, hace a la persona frágil y vulnerable.
Cuando una persona no encuentra solución ni razón a sus sentimientos de infelicidad y angustia, puede que recurra finalmente a terapias alternativas.
Algunas personas se inclinan por la ‘Terapia Regresiva’ deseando encontrar una explicación que justifique su situación  y así poder tranquilizar su mente. Pero esto es solo un pequeño respiro. Ahora hay que ponerse a sanar las heridas emocionales que dañaron el Alma.
Personas que se sienten perdidas, vacías, angustiadas,  todos esos son sentimientos y  manifestaciones de un Alma herida. Hay que trabajar con el subconsciente en el Plano Astral,donde guardamos las emociones.
Personas que no se valoran y atraen a sus vidas una y otra vez situaciones y personas que las mantienen hundidas en su desvalorización.
La denominación genérica de Terapia Regresiva tiene la desventaja de que muchas personas se dejan llevar por las expectativas y los miedos cuando en realidad es algo tan sencillo como ir al encuentro del Alma y fusionarse nuevamente con ella.
Como Facilitadora en este Arte,  yo prefiero llamar a esta terapia ‘Medicina del Alma‘.

Descubrir quién somos

niña ventanaNos identificamos con el modelo de educación recibido. Creemos que somos ese ser obediente o rebelde que siguió o no lo que los mayores le fueron imponiendo de una forma u otra; lo que hay que hacer, lo que no hay que hacer, cómo hay que hacerlo, …

Así que ese niño que fuimos,  muy pronto deja de ser él mismo, y se desconecta de su ser original,  al entender que si no es obediente no será aceptado y que sólo es considerado digno de ser querido en la medida en que se comporte como se espera de él.

De esta desconexión con el NIÑO INTERIOR nace la inseguridad, el sentimiento de abandono, los miedos, los conflictos consigo mismo y la fuerte necesidad de Amor.

Uno de los importantes trabajos que se hace dentro de  la Terapia Regresiva es justamente el  ir al encuentro del Niño Interior,  reconocerlo, reconciliarse con él, y traerlo al presente.

El Niño Interior  es, esa parte de nosotros que representa la Inocencia. Es la energía del entusiasmo por la vida en estado puro -la fuerza que traemos cuando nacemos para no tan solo sobrevivir sino Ser-.

Esa energía debemos recuperarla porque es la Luz y guía para seguir adelante, no de forma autómata y mecánica, desde la resignación,  la desconfianza o la desesperanza.

Ir al encuentro de nuestro Niño Interior es una experiencia llena de auto-satisfacción y amor hacia nosotros mismos. Se trata de una vivencia enriquecedora que jamás olvidaremos porque nos liberará de toda la carga de culpa y otras emociones negativas que no tiene sentido seguir con ellas.

 

Rememorar, Restaurar y Renovarse

hombre 5taDCambiar el curso de la vida desde dentro a través de la terapia regresiva, es posible. Con esta técnica, se puede acceder a un estado modificado de Conciencia, que es lo que nos facilita descubrir los patrones del inconsciente que gobiernan nuestro Presente y son los causantes de bloqueos emocionales y sufrimiento.

La desidentificación de esos núcleos conflictivos, que nos llevan a repetir una y otra vez los mismos errores,  es lo que nos permite liberarnos de todo lo que nos aprisiona. Se trata de integrar lo vivenciado, como un aprendizaje,  para convertirnos en los reales protagonistas de nuestra vida.

Toda emoción enquistada que finalmente se manifiesta como fobia, ansiedad, angustia, estrés, falta de autoestima, inseguridad, timidez,  … es posible sanarla,  permitiendo que todas esas energías que no nos pertenecen ni nos benefician sean transformadas … 

No podemos luchar contra la mente; un patrón negativo solo podemos transformarlo. Y ese proceso de  renovación es el que nos llevará a la autorealización y a la comprensión de quiénes somos.

Ir al encuentro del Niño/a Interior y traerlo a nuestro Presente, restaurando así la comunicación con esa otra parte de nuestro Ser que es la Inocencia. Liberar la parte de nuestro Ser que se quedó aprisionado en el pasado. Traer a la memoria el aprendizaje de otras vidas y la importancia de rememorar el tránsito de una vida a otra. Todo ello nos enriquece y expande nuestra Conciencia.

Esta es una de las herramientas para dar paso a un nacimiento espiritual: rememorar, restaurar y renovarse haciendo un recorrido por la línea del Tiempo… hasta alcanzar a nuestro Ser original.

 

El niño interior

niña cestita corazonesPara formar el puzzle completo de quiénes somos y entenderlo en su amplitud tenemos que también tener en cuenta  la influencia de los planetas en el momento de nuestro nacimiento.

Otra  parte de nuestra identidad y naturaleza sería la que ha sido  afectada por  cómo hemos sido concebidos, cómo ha sido el embarazo de nuestra madre, las dificultades del parto y su ambiente, y a partir del alumbramiento, todo lo que nos ha ido condicionando y distorcionando nuestro verdadero ser original.

La realidad es que en cuanto nacemos, muchos comenzamos poco a poco a fragmentarnos. Y si hubo memoria de quiénes eramos y a qué habíamos venido a este mundo, pronto lo olvidamos. Y si tuvimos conciencia  de que eramos seres de Luz y en nosotros habitaba un Alma eterna, también, pronto lo olvidaremos. Esta parte corresponde a lo que llamamos nuestro “niño interior”.

¿Dónde dejamos olvidado nuestro niño interior? Él representa la Inocencia. Y la Inocencia es la energía que necesitamos para tener el entusiasmo suficiente para vivir la vida al 100%, en profundidad.

¿En qué momento de esta vida seguimos andando y él quedó atrás, rezagado, escondido…?

En la Terapia Regresiva, el primer trabajo que yo , es ir al encuentro del Niño Interior. Es necesario reconciliarnos con él o ella. …en realidad estamos haciendo una vuelta a casa pero antes tenemos que deshacernos de todo lo inútil e ilusorio y, en esencia, hacer el camino.

 

Nuestro niño interior

niña interior dibujoHay un trabajo muy importante en la terapia regresiva que es ir al encuentro de nuestro niño interior; reconocerlo, reconciliarnos con él y traerlo al  presente con nosotros.

Es el encuentro con la parte más profunda y esencial de nosotros mismos… que, por alguna razón, quedó atrás  en el olvido o nos vimos obligados a abandonar … y ésto  produce  un sentimiento de vacío, abandono, tristeza … y desde nuestra inconsciencia,  no sabemos la razón de nuestro malestar con nosotros mismos.

Esta experiencia, que nos ha sumergido en el reino sutil de lo interno,  es sumamente emotiva.  Nos llena de alegría y paz en  el corazón, el haber ido a liberar una parte importante de nuestra Conciencia esencial.

Este encuentro y reconciliación nos ayudará en nuestra evolución y entendimiento de nosotros mismos.

Esta renovación nos fortalece. ¡Que nada quede fuera, en este proceso de expandir nuestra percepción de la Realidad!

Esta vivencia, sin lugar a dudas, nos enfrenta con nuestro “original”.  Es así como termina la lucha con ese “yo” distorcionado, y de pronto se amplía nuestra visión de nosotros mismos.

Terminan los conflictos y la incoherencia de hacer y actuar ante la vida de forma diferente a lo que en realidad deseamos hacer.  Ahora es nuestra esencia primordial quien tiene espacio para ser.

En este despliegue de nuestra Conciencia, llega a nuestro corazón claramente el entendimiento de nuestra razón de ser; nuestro propósito de vida.

 

Tres cosas que no nos dejan avanzar

Tres sentimientos son los que abren camino hacia la negatividad e infelicidad: El Miedo. La Duda. La Ansiedad.

Estas  energías negativas se van  entrelazando entre sí; unas atraen a las otras y se arremolinan cogiendo fuerza y espacio, formando una maraña. El espacio de posibilidades y opciones se estrecha, y ante la confusión, se va postergando el tomar decisiones y se va afianzando un estado de inmovilidad que primeramente consentimos y  que finalmente consideramos como normal y tomamos una actitud de resignación, apatía e infelicidad…. que luego ya no recordamos qué fue lo que nos llevó a ese estado.

En Terapia Regresiva hay un test muy sencillo que identifica claramente los sentimientos más profundos de nuestro subconsciente. Se lleva a la persona a que se visualice frente a un bosque.  Va preparada y con la intención de dar un paseo adentrándose en él. ¿Cómo es el bosque? ¿Hay camino? ¿Entra luz? ¿cómo se siente la persona al andar por él?

El bosque representa cómo ve y vive la vida esa persona. Hay quien entra en el bosque muy bien equipado o con una cestita en la mano y otros llevan un hacha. Unos tienen ante sí un hermoso camino muy iluminado y otras personas dudan de entrar, tienen miedo, y el bosque resulta oscuro y la alta malesa ha borrado el camino. Unos entran disfrutando del canto de los pájaros y otros están asustados temiendo aparezca un animal salvaje.

El Miedo, si está metido dentro de nosotros, nos llevará a la Duda;  ¿Sigo este camino o mejor el otro? ¿Y si me equivoco y era el otro el verdadero? Y ahí comienza la Ansiedad; ya nuestra mente se ha disparado y los pensamientos negativos se convierten en un bombardeo desmoralizante que desgasta toda nuestra energía. “no quiero continuar, me siento paralizada”…

Reconocer cuál es nuestra actitud ante la vida es el primer paso para comenzar a deshacernos de todo lo que nos inmoviliza y nos hace desdichados.

Tomar Conciencia de nosotros mismos  y descubrir nuestros miedos. Qué trampas utiliza nuestra mente para mantenernos inmovilizados.

Dedicarnos tiempo -cada día- a nosotros mismos y no dar por normal ninguna molestia física, ningún malestar emocional sino solucionarlos; mientras son pequeños es fácil hacerlo. Y lo que no tiene solución; elegir asumirlo y aceptarlo.