Este es el momento

mochileroPrimero vamos a sincronizar nuestras energías. Vamos a tomar una respiración yendo a nuestro interior para conectar con nuestro corazón. Y sentir desde un plano superior que somos “individuos” -el viaje lo hacemos solos exteriormente- pero, interiormente, estamos entrelazados con todos los seres vivos formando una sola unidad, desde la energía primordial del Amor Puro. Así es.

Si deseas llegar a este nivel de comprensión de tí mismo y percibir tu ser esencial eterno, puedes ponerte en marcha ya mismo; este es un buen momento. Es una buena elección.

Tener la intención sincera atrae la facilidad para llevar a cabo esta andadura hacia tí mismo.

Ahora hay que estar atento y relajado para ver las señales y agarrar las oportunidades que se te van a presentar y que van a comenzar a producir los cambios necesarios para tu despertar y para que afiances la confianza y credibilidad de los “milagros” que ya no llamarás más “casualidades”  o buena/mala suerte en tu vida  … ni, en tu ceguera, los dejarás pasar de largo.

Hay que observar al personaje que creemos ser. Observarle bien, sin juzgarle ni castigarle. Duele reconocer que no somos ese. Entonces, ¿quién soy? …

Es un camino largo y a ratos doloroso, deshacernos de todo lo falso en nosotros, de enfrentarnos a nuestros miedos y fantasmas, nuestra inseguridad, nuestra rabia y reproches callados que se han quedado bloqueados en la garganta  y en el corazón …

Pero esa toma de Conciencia es la que nos llevará a la Liberación de ese yo engañoso que nos mantiene maniatados en una  infelicidad dócil, resignada y con falta de coraje …

Este es el momento, no hay otro. No mires atrás; no hay nada más que recuerdos. La memoria la llevamos con nosotros pero los recuerdos pesan, condicionan, … son un lastre.

En este momento, tenemos que ir bien ligeros, en este tramo de viaje,

 

 

 

Palabras que sobran.

mujer arbol inclinado por Cristiana CeppasHay palabras que no deberían existir, por ejemplo, víctima, resignación … Las palabras están vivas y algunas actúan como las garrapatas; penetran en el interior sin que te des cuenta y silenciosamente comienzan a alimentarse de tí causándote debilitamiento y cansancio e inclusive te pueden ocasionar fatales consecuencias.

Lo que quiero decir es que es fácil caer en la trampa de que al etiquetarte o encasillarte como “víctima”, eso te proporcione un consuelo esteril y te abandones cómodamente a esa postura, tomándolo ya de por vida, como un modelo o patrón inherente.

Todas esas palabras identificativas pero con caracter negativo, quedan grabadas en la mente -y en el corazón- como si se tratasen de distintivos rotundos e inamovibles. Con el gravamen de toda la corroción que crean en el cuerpo emocional como son las dependencias, la falta de estímulo y energía, la amargura, la rabia y una actitud vital pesimista y de resignación, entre otros sentimientos que llevan a la infelicidad.