Descubrir quién somos

niña ventanaNos identificamos con el modelo de educación recibido. Creemos que somos ese ser obediente o rebelde que siguió o no lo que los mayores le fueron imponiendo de una forma u otra; lo que hay que hacer, lo que no hay que hacer, cómo hay que hacerlo, …

Así que ese niño que fuimos,  muy pronto deja de ser él mismo, y se desconecta de su ser original,  al entender que si no es obediente no será aceptado y que sólo es considerado digno de ser querido en la medida en que se comporte como se espera de él.

De esta desconexión con el NIÑO INTERIOR nace la inseguridad, el sentimiento de abandono, los miedos, los conflictos consigo mismo y la fuerte necesidad de Amor.

Uno de los importantes trabajos que se hace dentro de  la Terapia Regresiva es justamente el  ir al encuentro del Niño Interior,  reconocerlo, reconciliarse con él, y traerlo al presente.

El Niño Interior  es, esa parte de nosotros que representa la Inocencia. Es la energía del entusiasmo por la vida en estado puro -la fuerza que traemos cuando nacemos para no tan solo sobrevivir sino Ser-.

Esa energía debemos recuperarla porque es la Luz y guía para seguir adelante, no de forma autómata y mecánica, desde la resignación,  la desconfianza o la desesperanza.

Ir al encuentro de nuestro Niño Interior es una experiencia llena de auto-satisfacción y amor hacia nosotros mismos. Se trata de una vivencia enriquecedora que jamás olvidaremos porque nos liberará de toda la carga de culpa y otras emociones negativas que no tiene sentido seguir con ellas.

 

La libertad está en tu interior

niño dejando volar pajaro“La cantidad de felicidad que tienes en tu vida depende de la cantidad de libertad que tienes en tu corazón.” –
(Thich Nhat Hanh)

La libertad de nuestro ser es el único y  verdadero sentido de libertad de  ser quien somos, dignamente.

Damos por válidos los conceptos que nos llegan de fuera, producto reducido de lo más elemental,  cuando lo juicioso sería adentrarnos en   nosotros y profundizar hasta llegar a la esencia de nuestro ser y descubrir que ese ser es libre y nada le puede dañar.

Las ideas que forman nuestro entendimiento sobre  los valores terrenales son  diferentes a cuando conectamos con nuestro corazón espiritual y nos lleva más allá de todo concepto.

Tenemos que separar lo que significa, por ejemplo,  la justicia creada por el hombre en el plano terrenal y la justicia divina.  Cometemos el error de interpretarla desde el plano terrenal y se deja de creer en Dios cuando nos ha decepcionado porque no ha cumplido con nuestras expectativas de la vida.   Por lo injusto de las guerras, por lo injusto de la desigualdad entre ricos y pobres… el culpable es Dios … y esta es una forma muy infantil o inmadura de pensar,  simplemente por no haber desarrollado la capacidad de trascender este plano lineal y tener una perspectiva mayor de la Realidad y de quienes somos dentro de ella.

Hablamos de libertad y pasa lo mismo; una cosa es la libertad física, en el sentido de nuestros derechos individuales y colectivos  respecto a este mundo y tiene otro sentido cuando nos damos cuenta de que  -somos- un espíritu vivo y eterno que nadie puede doblegar o encarcelar.

Para profundizar en ello tenemos que sentarnos en quietud y conectar con nuestro corazón. Todos los días ir al encuentro de nuestro ser esencial y es así como podremos equilibrar la importancia del ego que, si no se resiste,  ocupará su sitio y se volverá humilde ante la Luz que desprende el ser.

¿Cuán libre es nuestro corazón para  palpitar fuerte y a su propio  ritmo?

¿Cuál es su deseo más secreto que no se atreve a darle voz?

¿Qué oprime al corazón, qué cosa le mantiene encadenado a la resignación, al miedo y a la tristeza?

La Meditación es el vehículo que nos conduce hasta el corazón. Hay que llegar hasta él y abrir las puertas, sin miedo.

Entonces es cuando nos sentimos libres; pase lo que pase, estemos donde estemos, sea cual sea nuestra situación; la libertad verdadera está por encima de lo circunstancial y nos proporciona riqueza espiritual.

La parte oculta del ser humano

luna azulComo si fuesemos una luna,  una parte en nosotros no recibe Luz; está oculta y la desconocemos.

El reto está en descubrirla. Se trata de una conquista sobre nosotros mismos. Toda una proeza.

¿Cómo llevarle Luz? ¿Cómo ampliar y conquistar nuestro ser enteramente y llenarlo de Conciencia?

Los miedos son como un ejército enemigo; invade y ocupa todo espacio. Estrangula y asfixia cualquier pensamiento creativo y liberador, cualquier idea de movimiento que aspire al cambio.

Esa zona oculta, que la mente intenta negar y reconocer, contiene la memoria de todo lo vivido; lo agradable pero también todo lo que nos  hizo daño y no se ha sanado emocionalmente,

Se vive dentro de una nebulosa de insatisfacción e infelicidad y todo es debido a que queda pendiente por hacer esa excursión a la parte oculta de nuestro ser… lo vamos dejando para mañana, para el futuro … alargamos nuestra apatía y resignación …

La consecuencia de vivir de forma compulsiva y en conflicto consigo mismo, tiene su raíz por no haber hecho este viaje a la parte oculta de nuestro ser.

Ampliemos nuestro espacio. Llevemos Luz de Conciencia a todo nuestro Ser. Seamos guerreros espirituales y vayamos a la conquista de nosotros mismos.

 

Este es el momento

mochileroPrimero vamos a sincronizar nuestras energías. Vamos a tomar una respiración yendo a nuestro interior para conectar con nuestro corazón. Y sentir desde un plano superior que somos “individuos” -el viaje lo hacemos solos exteriormente- pero, interiormente, estamos entrelazados con todos los seres vivos formando una sola unidad, desde la energía primordial del Amor Puro. Así es.

Si deseas llegar a este nivel de comprensión de tí mismo y percibir tu ser esencial eterno, puedes ponerte en marcha ya mismo; este es un buen momento. Es una buena elección.

Tener la intención sincera atrae la facilidad para llevar a cabo esta andadura hacia tí mismo.

Ahora hay que estar atento y relajado para ver las señales y agarrar las oportunidades que se te van a presentar y que van a comenzar a producir los cambios necesarios para tu despertar y para que afiances la confianza y credibilidad de los “milagros” que ya no llamarás más “casualidades”  o buena/mala suerte en tu vida  … ni, en tu ceguera, los dejarás pasar de largo.

Hay que observar al personaje que creemos ser. Observarle bien, sin juzgarle ni castigarle. Duele reconocer que no somos ese. Entonces, ¿quién soy? …

Es un camino largo y a ratos doloroso, deshacernos de todo lo falso en nosotros, de enfrentarnos a nuestros miedos y fantasmas, nuestra inseguridad, nuestra rabia y reproches callados que se han quedado bloqueados en la garganta  y en el corazón …

Pero esa toma de Conciencia es la que nos llevará a la Liberación de ese yo engañoso que nos mantiene maniatados en una  infelicidad dócil, resignada y con falta de coraje …

Este es el momento, no hay otro. No mires atrás; no hay nada más que recuerdos. La memoria la llevamos con nosotros pero los recuerdos pesan, condicionan, … son un lastre.

En este momento, tenemos que ir bien ligeros, en este tramo de viaje,

 

 

 

Palabras que sobran.

mujer arbol inclinado por Cristiana CeppasHay palabras que no deberían existir, por ejemplo, víctima, resignación … Las palabras están vivas y algunas actúan como las garrapatas; penetran en el interior sin que te des cuenta y silenciosamente comienzan a alimentarse de tí causándote debilitamiento y cansancio e inclusive te pueden ocasionar fatales consecuencias.

Lo que quiero decir es que es fácil caer en la trampa de que al etiquetarte o encasillarte como “víctima”, eso te proporcione un consuelo esteril y te abandones cómodamente a esa postura, tomándolo ya de por vida, como un modelo o patrón inherente.

Todas esas palabras identificativas pero con caracter negativo, quedan grabadas en la mente -y en el corazón- como si se tratasen de distintivos rotundos e inamovibles. Con el gravamen de toda la corroción que crean en el cuerpo emocional como son las dependencias, la falta de estímulo y energía, la amargura, la rabia y una actitud vital pesimista y de resignación, entre otros sentimientos que llevan a la infelicidad.