Este es el momento

mochileroPrimero vamos a sincronizar nuestras energías. Vamos a tomar una respiración yendo a nuestro interior para conectar con nuestro corazón. Y sentir desde un plano superior que somos «individuos» -el viaje lo hacemos solos exteriormente- pero, interiormente, estamos entrelazados con todos los seres vivos formando una sola unidad, desde la energía primordial del Amor Puro. Así es.

Si deseas llegar a este nivel de comprensión de tí mismo y percibir tu ser esencial eterno, puedes ponerte en marcha ya mismo; este es un buen momento. Es una buena elección.

Tener la intención sincera atrae la facilidad para llevar a cabo esta andadura hacia tí mismo.

Ahora hay que estar atento y relajado para ver las señales y agarrar las oportunidades que se te van a presentar y que van a comenzar a producir los cambios necesarios para tu despertar y para que afiances la confianza y credibilidad de los «milagros» que ya no llamarás más «casualidades»  o buena/mala suerte en tu vida  … ni, en tu ceguera, los dejarás pasar de largo.

Hay que observar al personaje que creemos ser. Observarle bien, sin juzgarle ni castigarle. Duele reconocer que no somos ese. Entonces, ¿quién soy? …

Es un camino largo y a ratos doloroso, deshacernos de todo lo falso en nosotros, de enfrentarnos a nuestros miedos y fantasmas, nuestra inseguridad, nuestra rabia y reproches callados que se han quedado bloqueados en la garganta  y en el corazón …

Pero esa toma de Conciencia es la que nos llevará a la Liberación de ese yo engañoso que nos mantiene maniatados en una  infelicidad dócil, resignada y con falta de coraje …

Este es el momento, no hay otro. No mires atrás; no hay nada más que recuerdos. La memoria la llevamos con nosotros pero los recuerdos pesan, condicionan, … son un lastre.

En este momento, tenemos que ir bien ligeros, en este tramo de viaje,

 

 

 

Viaje más allá de la mente

desierto con trenAntes no se sabía pero ya sí. Antes andábamos perdidos, como si la vida se tratase de cruzar un inmenso desierto en un largo tren, siendo el Yo el único pasajero hacia ningún lugar…

… pero ahora el viaje tiene sentido,  ya tenemos un mapa explicativo de cómo llegar a nuestro Ser:  yendo hasta el Centro de nuestro corazón,  pasando por la Fuente de la Verdad  para alcanzar lo más preciado; la paz interior y poder vivenciar lo que es el Amor.

Una vez uno decide hacer este viaje, como el sueño de su vida, habrá de reunir fuerza de voluntad como moneda de cambio y coraje porque esta es una expedición no exenta de peligros. Sin engañarse a sí mismo ni crear expectativas fantasiosas, uno debe saber que el viaje es por momentos arduo y que la mente va a estar quejándose, criticando y creando dudas, con el fin de que no te muevas y sabotear el viaje…

La mente es como ese enamorado/a muy celoso/a que te tiene amaniatado de forma posesiva a él/ella, y  con maneras sutiles te manipula para mantenerte dependiente de su amor.

Pero ya te has dado cuenta de sus artimañas y tú decisión de hacer el viaje se hace irrevocable. Este es el primer tramo del viaje: la toma de Conciencia de tu situación presente y de lo que quieres cambiar en tí.

El segundo tramo del viaje es ser observador de tu persona; el que piensa, el que habla, cómo reacciona, cómo se emociona, qué sentimientos profundos tiene… observándolo con desapego… hasta darte perfecta cuenta de que tú no eres ese… ahora es tu Ser quien emerge y se deja ver.

El tercer tramo del viaje es cuando comienzas a sentir que tu Conciencia -quien eres- se expande y la mente ha quedado atrás, en un segundo plano, en quietud. Las tensiones y las preocupaciones han perdido fuerza. Las rabia, los miedos,  parecen haberse diluído en algún momento, como algo irreal que eran, ni siquiera te diste cuenta que ya no están en tí… o al menos ya sin tanta intensidad y relevancia.

La Conciencia, que es Luz, ilumina tu interior y ya puedes ver con claridad tu propósito de vida, las elecciones y decisiones por tomar, así que puedes desprenderte de todo lo inútil … y las tensiones y ansiedad también desaparecen…

Ahora es tu Ser quien se instala en tú  momento presente, teniendo a la mente a su servicio… la Conciencia se ha expandido y tu visión de la vida ha cambiado totalmente. Sonries.

Has llegado a la Fuente de la Verdad que está en el Centro de tu Corazón espiritual. Y lo que experimentas es Paz y Amor… éste es el mejor viaje que puedes hacer…

Órganos del cuerpo y emociones

ser kundaliniPodemos hacer una lectura de nuestro estado emocional según la debilidad o bloqueo de la energía vital en nuestros órganos. Todo está ligado y unos influencian sobre los otros. O sea que, cuando nos duela algo físicamente prestemos atención también a la parte emocional que está pidiendo tratemos igualmente.

PULMONES.- Cuando oprimimos nuestra inspiración estamos debilitando nuestros pulmones. El sentimiento de asfixia, de falta de aire, es falta de libertad  y espacio para expresar. Nos ahogamos por la opresión y por la pena de sentirnos constreñidos.

GARGANTA.- También el cuello como parte flexible de la columna dorsal  se vuelve dura si nuestra actitud  es rígida. Toda la tensión en el cuello y la garganta está hablándonos de nuestra incapacidad para expresarnos y comunicarnos. De vivir desde conceptos y normas  inflexibles.

HÍGADO.- Almacenamos emociones que somos incapaces de  asimilar. Nos sobre exigimos y sobrecargamos. Nuestro hígado se resiente. Toda esa  rabia, irritabilidad, resentimiento y odio que no sabemos cómo controlar, son toxinas emocionales almacenadas en nuestro hígado.

ESTÓMAGO.- Asimila y digiere nuestras emociones. Preocupaciones que nos desbordan o son mal digeridas  pueden descomponer nuestro estómago.

PÁNCREAS.- Tiene que ver con el azúcar y con la dulzura de la vida. Por lo tanto lo que lo dañaría sería la amargura.

BAZO.- La apatía, el sentimiento de fracaso y los pocos deseos de vivir, se asientan en este órgano. Debilidad extrema física y mental.

CORAZON.- Todo lo relacionado con las pérdidas amorosas y el desamor crean desconfianza y miedo y como contrapartida crean los celos, la posesividad… miedo a perder y a no ser querido.

ESPALDA.- Es lo que uno deja detrás suyo. Lo que queremos olvidar. El dolor de espalda en la parte alta es el peso de todas las responsabilidades, el sobre esfuerzo con el que nos hemos cargado y nos sobrepasa. El dolor en la parte baja es nuestro temor por el futuro.

PIERNAS.- Nos sostienen, nos llevan hacia adelante. Si hay debilidad y dolor en ellas, nos llevarán a huir y no querer enfrentarnos con los problemas. Significa no estar enraizado o tener problemas en relacionarnos a nivel físico y social.

Tenemos la capacidad para deshacer formas de conducta que nos están dañando inclusive físicamente. Debemos cambiar hábitos que se han petrificado en nosotros y nos han hecho ser rígidos y pesados. Prestemos atención a nuestro cuerpo y órganos; ellos expresan cómo estamos.

 

 

 

 

Los hijos son espejos donde mirarnos

mama y niña africanaLograr que la Mente entre en quietud quizás sea lo más difícil de conseguir para cualquier humano de los países llamados desarrollados.  Y la razón es que por nuestro estilo de vida donde hay estimulación  mental  constante   se nos hace imposible aquietar la mente sencillamente porque no se nos ha enseñado a disfrutar del  silencio y  la quietud mental… pero eso sí, al niño le decimos que se esté quieto y callado.

Hemos arrastrado a los hijos desde que nacen a una forma de vida totalmente estresada y con un ritmo frenético. Y ahora estamos padeciendo el resultado de ello .  Lo que padecen los padres lo sufren los hijos; ellos tampoco saben qué hacer  con tanto pensamiento y ruido invadiendo su cerebro:  ansiedad, insomnio, cansancio físico y mental, falta de concentración y todos los problemas relacionados con una mente hiperactiva, desubicada, confusa, dispersa… a la que no se la enseña a descansar y a pensar.

Niños de cuatro y cinco años con problemas graves de comportamiento violento, antisocial, hiperactivo, pesadillas nocturnas…  Un caso como éste me presentó un matrimonio joven hace unos días;   su hijo de cinco años con el que habían agotado todas las esperanzas, habiendo ido a distintos  médicos y hasta un  curandero, según me contó la madre con lágrimas en los ojos. Me confesó que el matrimonio se estaba yendo al traste por culpa del niño. El marido con depresión crónica y ella con los nervios totalmente rotos. Achacaban todas sus desgracias al comportamiento del niño que dicen ya nació llorando sin parar y muy nervioso.

La medicina oficial receta al niño tranquilizantes y jarabe para dormir… como única solución que conocen. Parches para síntomas que tienen una raíz mucho más profunda. Observaba a esa madre tremendamente desesperada. Luchando entre su rabia por el niño que no se comporta como ella quisiera y le está destrozando la vida y el matrimonio y su sentimiento de culpa como madre porque no sabe cómo hacerle  feliz. Le pega y le abraza. Le grita, lo atemoriza, le amenaza pero después con lágrimas en los ojos le dice te quiero… y mientras el padre, ajeno, sigue agarrado a su depresión callada o explota envuelto en ira cuando la situación le desborda.

Le dije a la madre lo que siempre digo; el tratamiento lo necesitaba primeramente ella misma. La madre insistió que ella sería feliz si el niño fuese normal y que todo se arreglaría si el niño se comportase bien… No, le dije, es al revés: si la madre y el padre ocupan su sitio, el niño ocupará el suyo por sí solo. Con mucho tacto le dije a la madre que los hijos son espejos donde mirarnos. Ella no quería que el niño fuese violento porque su agresividad ya le afecta a ella misma que no puede  llevarlo a ningún sitio porque pega a los demás niños. Tú misma eres agresiva con el niño, tú le pegas… él está haciendo lo mismo, tú eres su referencia de comportamiento. Cuando como persona recuperes tu equilibrio emocional y  fortaleza mental, tú hijo se alimentará de esa estabilidad que necesita sobre todas las cosas. Si tú estás bien el niño estará bien, no al revés. Es vuestra  responsabilidad hacer ese esfuerzo en vosotros mismos como padres y educadores.

Los niños de hoy en día, de los que tanto padres como educadores se quejan de que padecen falta de concentración, que son apáticos, abúlicos o hiperactivos, que son egoístas y caprichosos, etc. no nos olvidemos de que ellos son nuestra mejor referencia donde observarnos a nosotros mismos.

¿De dónde surge el sufrimiento?

hombre bicicleta amanecerEl flujo natural de la existencia es permitir que las cosas sucedan… pero somos demasiado impacientes y  no  creemos que exista un Orden Superior y un Plan Divino universal, de los que somos parte  pero al que nos resistimos. Desde nuestra insignificancia y gran soberbia pretendemos dirigir nuestra vida ignorando nuestra naturaleza y propósito.

De aquí parten todos nuestros sufrimientos… si sólo me ocupase de ser quien soy en lugar de quién debería ser… si me ocupase en hallar la causa de mi infelicidad en lugar de ir sumando todas las pequeñas insatisfacciones que me apartan más y más de mi ser…

La infelicidad surge, primero, porque no nos enfrentamos a ella en sus comienzos. La integramos en nuestro corazón como algo inevitable… no nos atrevemos a reconocer nuestra tristeza, nuestra insatisfacción … bloqueándose así los canales por donde debería fluir la energía que nos da vida.

Segundo:  Si la relación conmigo mismo no es armoniosa y satisfactoria, cómo puedo esperar que mi relación con los demás sí lo sea… pero, ¿cuál es la razón por la que no soy enteramente feliz?  Si yo no me siento contento conmigo mismo ni con mi vida,  ¿acaso puedo manifestar contento o tolerancia hacia los demás? …

Tercero: Yo espero o exijo a los demás que me hagan feliz, que me den o se comporten como yo espero que merezco o deseo … y nos decepcionamos…

Nos hacemos daño a nosotros mismos; nos castigamos, nos exigimos por encima de nuestras posibilidades, nos cargamos con responsabilidades y culpas que no nos pertenecen… pero sólo nos quejamos.  No nos sentimos capaces de pasar a la acción para desembarazarnos de todo patrón y condicionamientos que nos presiona y limita. Elegimos ser víctimas.

He creado sentimientos de rabia e impotencia en mí por no ser como desearía ser. Y he creado odio y resentimiento hacia los demás por no tratarme como yo esperaba… y eso incluye  resentimiento y rabia hacia el jefe, hacia el vecino,  hacia el gobernante, hacia la sociedad, hacia el país, hacia el mundo… quejas y más quejas…. sufrimiento más sufrimiento… sin soluciones claras,  directas y efectivas.

Parece ser que todavía no estamos preparados para ACEPTAR enteramente quien somos; dejando de poner resistencias y dejando de luchar contra nuestra naturaleza.   Y es que, como dijo el gran sabio indio Ramesh Balsekar, el grado de felicidad depende de la dimensión de la total aceptación de este concepto básico que es la aceptación, de mi ser.

La vida deja de ser un esfuerzo cuando conectas tu pulsación con la del Universo.

La paz interior es la virtud de no perder la calma. Es el estado del perfecto abandono en la Divinidad. Es la Gracia del no esfuerzo, dentro del fluir de las corrientes cósmicas.

Primero transformación interna luego cambios externos

La vida es un reto, intentar ser mejor comenzando por amarnos a nosotros mismos es el mayor desafío, porque desconocemos lo que eso significa en profundidad y también porque nadie nos ha enseñado cómo hacerlo.

Enfrentarnos a nuestros sentimientos de culpa, a nuestras frustraciones, a nuestros sentimientos de impotencia, rabia, decepción, desencanto, resentimiento…. todas esas aflicciones que hemos ido acumulando, toda esa amargura silenciosa que se ha ido depositando en nuestros órganos y han ido aplanando nuestro entusiasmo por la vida y debilitando el amor por nosotros mismos…  ¿estamos realmente interesados en salir de ese pozo de infelicidad disfrazada?

Decimos que queremos hacer cambios en nuestra vida. Nos decimos a nosotros mismos que ya no podemos seguir así, arrastrando la insatisfacción, el cansancio mental… Quisieramos hacer reformas en nuestra vida pero …

La realidad es que no sabemos por dónde empezar o nos da miedo ver lo que hemos estado tanto tiempo escondiendo, por miedo, ¡tantos son  los miedos que nos paralizan! …

En la Terapia Regresiva vamos al subconsciente bajando unas escaleras que nos llevan a nuestro Jardín Interior. Preguntamos cómo es nuestro jardín, y en forma de símbolos podremos interpretar  y ver donde hemos escondido lo que en algún momento nos hizo daño o nos dio miedo, todo lo que no hayamos podido superar o transformar en  comprensión y perdón, hacia los demás y hacia nosotros mismos.

Todo lo que está afectando a nuestra vida no debemos ignorarlo por más tiempo. Ahora toca el trabajo de transformación interna más que de cambios externos.

 

 

¿cómo te sientes por dentro?

La verdad es que desde el vacío afectivo y los miedos formamos una personalidad que con el tiempo se convierte en una trampa de muy difícil salida y una carga sobre nuestros hombros y corazón que  termina alejándonos de nuestro Ser.

Si no sabemos resolver los traumas del pasado; sanándolos enfrentándonos a ellos y perdonando -tanto a los demás como a nosotros mismos-, ese peso, ese espacio en el corazón que ocupa todo ese dolor, rabia  y miedos, está limitando nuestra capacidad de amar: a nosotros mismos, a los demás y a la vida misma.

Toda esa parte emocional que nos envuelve, que no hemos solucionado, y que arrastramos desde la niñez, no nos deja ver nuestra realidad; no somos conscientes de ella sencillamente porque no somos capaces de enfrentarnos a ella. No queremos ver. No queremos saber. No nos conocemos en absoluto… usamos el escudo del «no sé» y damos por finalizada la búsqueda de nuestra infelicidad.

Por  mi consultorio pasan casos extremos pero que son ejemplos para todos y el conocerlos sirve para que veamos esas trampas en nosotros mismos. Vino un hombre mayor quejándose de insatisfacción e  infelicidad. Quería recuperar las ganas de vivir. Dijo que su vida era perfecta aparentemente; familia feliz, salud, dinero…  echaba de menos el poder salir con su velero o viajar a países exóticos como hacia antes y achacaba a eso -aunque sin creerselo- su falta de ánimo y decaimiento.

La cuestión radicaba en sus miedos. Él es dentista y dijo que desde el primer día que puso su consultorio y comenzó a trabajar, él siente miedo. Todos los días que va camino a su trabajo sus pensamientos y sentimientos son de miedo…

– ¿A qué? -pregunto, teniendo en cuenta que este señor lleva 30 años trabajando.

– No sé -es la respuesta.

No puedo evitar preguntarle ¿llevas todo este tiempo con ese sentimiento de miedo en el cuerpo y todavía no sabes por qué?

– De verdad, no lo sé – me contesta desde su desazón.

Este es un caso como tantísimos otros. Da igual el escenario y los personajes; el fondo siempre es el mismo: ¿Qué limita mi Ser? … y no dejar pasar el tiempo que nos vaya atrapando y envolviendo, como hace la araña con su presa. En este caso, la araña es la mente y su tela en la que quedamos atrapados es ese «no sé» que nos inmoviliza.

Sólo cuando tomamos la vida y cada situación de la vida como un desafío y nos enfrentamos a ella, nos libramos de caer en este tipo de trampas que nos tiende  nuestra mente.

Hacer repaso a menudo de nuestra estado interior: ¿Cómo me siento por dentro?… desde el corazón que venga la respuesta y solucionar inmediatamente.

Encontrar las opciones y elegir las soluciones… no tomemos por normal el que nuestras sombras sean más grandes que nuestra Luz.