
¿Qué pensabas, que no iba a tener final el sufrimiento? Que no iba a tener resultado tu esfuerzo. Que lo correcto y la verdad no asomarían nunca para hacerse valer en ti.
Seamos cautos pero decididos a aceptar desafíos. Todo llega en su momento. Estemos alertas.
Somos llevados al máximo de tensión para que reaccionemos y nos alistemos al cambio. Para poder hacer reformas en nuestras vidas tenemos que cuestionarnos a nosotros mismos y no caer en el auto-engaño o el conformismo.
Porque ya no quedan muchas opciones: ser nosotros mismos o esclavos voluntarios del sistema que nos gobierna e intenta hacernos uniformes y obedientes.
Vivimos tan desorientados y alejados de nuestro Ser real que, ese vacío que sentimos y nos envuelve en la inseguridad, lo intentamos disimular y falsear con ruido y jarana. ¿Tenemos miedo a vivir desde el Amor, en Amor, con Amor… siendo Amor?
Esa energía pura y suprema, es la gran experiencia que se nos brinda ahora. Esa es la gran re-evolución que nos toca vivir. Entremos, desde la inocencia, en la Luz sagrada del Amor.




¿Qué es lo que tenemos que aceptar sin que sea o se convierta en conformismo?
La esencia divina está en cada uno de nosotros. El Alma es como la placenta etérea que envuelve al Espíritu, que es nuestra esencia divina eterna. Así que, la conexión entre nuestro físico y nuestro espíritu, es el Alma.
Presta atención, cuida, atiende con amor a lo que es prioritario en tu vida y todo lo demás se ordenará por sí mismo.
Si queremos RENOVARNOS -volver a nuestro primer estado esencial de inocencia y entusiasmo- tenemos que reemplazar lo viejo por lo nuevo; hacer CAMBIOS.
