Ni mio ni tuyo

mujer ante el solNada siento como mio. El candor del Alma siente y agradece la belleza en toda manifestación del Creador.

Sólo tengo que estar atenta, llevar mis cinco sentidos al interior y escuchar. Entonces la visión y la percepción se magnifican. Sentir se transforma en un inmenso placer cuando las energías se activan y forman ondas expansivas … soy parte del Todo.

Nada es mio. Observo y soy testigo del personaje en mi que actúa desde la ilusión de creerse el “hacedor” …

Nada es mio y ese “yo” que clama -reclamando- se le reconozca, se le recompense, se le gratifique, se le tenga en cuenta y se le quiera … cada vez es más débil. Prácticamente es ya insignificante. Se trata del “yo víctima”, del “yo sufriente”.

Ahora que ese yo ególatra perdió su espacio y privilegio, ha emergido y tomado su lugar el Ser esencial; quien  yo soy. Y ese “Yo Soy” es el Alma.

Actúo desde la Conciencia y me presto a que sea la Intuición quien me guíe. Mi corazón espiritual me indica lo que me conviene y por Conciencia debo hacer o no.

Nada es mio y por eso me mantengo en un estado de agradecimiento por todo lo que se me brinda y regala. Por todo presente. Vivir en estado de agradecimiento te hace humilde y te mantiene en los valores de la inocencia; sin malicia, viviendo desde el candor del Alma …

Conformarse y acomodarse

niños divertidosDe niño y de adolescente uno está lleno de curiosidad, entusiasmo y enorme vitalidad para hacer cosas. Los niños tienen prisa por crecer y salir a descubrir el mundo por ellos mismos. Parece como si les faltara tiempo y espacio  para expandir toda su pasión y efervescencia.

Pero en la medida en que nos vamos haciendo mayores toda esa ilusión se va apagando. Toda la inocencia se ha esfumado.  En cambio, la desconfianza, la seriedad y la desilusión son las que están haciendo cálculos en la mente, recordándonos que debemos ser más comedidos y prudentes… nos volvemos rígidos y falsos  …

Cuanto más avanzamos en edad ya lo natural es estar cargados de miedos e inseguridades. La frustración y el desengaño están tan presentes que no han dejado espacio para un nuevo enamoramiento o una nueva ilusión…  mejor quedarse con la añoranza de lo que hemos magnificado en el recuerdo.

Pararse en el tiempo y conformarse diciendo ‘yo ya tuve bastante’, cerrando puertas a nuevas oportunidades que la vida siempre está creando para nosotros, es una actitud pobre.

Acomodarse a lo ya trillado sin ganas o esperanzas de volver a sembrar, sin desear tener una vida propia, llena, hasta el final de los días, es una actitud pobre.

Y es que llevamos el pasado a cuestas -los recuerdos dolorosos y tristes-. Llevamos a cuestas los sentimientos de culpa. Todo eso pesa enormemente y ensombrece nuestra existencia.

Falta volver a saborear la vida, con el mismo entusiasmo de cuando se era niño. Cada día, a cualquier edad, es un nuevo día por descubrir y dejarse sorprender.

 

 

Cómo me vivo en el día a día?

mujer arbol inclinado por Cristiana Ceppas¿Me vivo sintiéndome entusiasta por la vida? ¿Me vivo desde una actitud de víctima?  ¿Vivo mi vida de manera inconsciente, sin valorarla? ¿Me vivo de forma responsable y consciente?

Convirtiéndome en Observador de mi mismo voy a sorprenderme de cuán fácil es para la mente el engañarme con respecto a la idea que tengo de mi mismo. También, siendo Observador de mi mismo, me daré cuenta de los patrones adquiridos que rigen mi personalidad, de los hábitos heredados y conductas rígidas que han anquilosado al ser que soy.

Este ser esencial -nuestra esencia- ha quedado envuelto y escondido bajo todas esas capas que se han ido adhiriendo desde el día que llegamos al mundo y que han ido conformando nuestro carácter, nuestras creencias y nuestra personalidad. Pero nuestro ser ha quedado asfixiado en el fondo de todas estas ideas ajenas y en realidad actuamos en la vida desde ese personaje  que creemos ser.

¿Cómo me vivo en el día a día? Es la pregunta primera para convertirnos en Observadores de nosotros mismos.  Es el primer paso para descubrir nuestra realidad y reconocernos.

Hasta qué punto nuestras decisiones son tomadas genuinamente, sin el peso del “DEBERÍA” que anula nuestros deseos más profundos. Sin el peso de lo que es RAZONABLE que limita y coarta  nuestra espontaneidad y libertad.

¿Cuándo y dónde se perdió y quedó atrás nuestro niño interior – la inocencia y pureza de nuestro ser-?

Te sugiero te hagas Observador de ti mismo. Primero observando tu cuerpo físico. Conociendo sus necesidades. Escuchar sus avisos. Aprender el lenguaje de nuestro cuerpo es esencial para prevenir enfermedades. Tenemos que responsabilizarnos por nuestra salud. Por nuestra felicidad.

El cuerpo físico es nuestra vestimenta. Y de la misma manera que nos importa nuestra imagen y nos gusta vestir bien, con ropa y colores que nos favorezcan, con tejidos limpios que nos resulten agradables, de igual manera debemos atender a nuestro cuerpo físico.

Luego vendrá el ser Observadores de nuestro cuerpo mental,  nuestro cuerpo emocional, nuestro cuerpo espiritual  … tenemos mucho que aprender sobre nosotros mismos. Este puede ser un buen momento.

 

(este escrito es parte del curso de “Entrenamiento para la Nueva Conciencia”)

 

Descubrir quién somos

niña ventanaNos identificamos con el modelo de educación recibido. Creemos que somos ese ser obediente o rebelde que siguió o no lo que los mayores le fueron imponiendo de una forma u otra; lo que hay que hacer, lo que no hay que hacer, cómo hay que hacerlo, …

Así que ese niño que fuimos,  muy pronto deja de ser él mismo, y se desconecta de su ser original,  al entender que si no es obediente no será aceptado y que sólo es considerado digno de ser querido en la medida en que se comporte como se espera de él.

De esta desconexión con el NIÑO INTERIOR nace la inseguridad, el sentimiento de abandono, los miedos, los conflictos consigo mismo y la fuerte necesidad de Amor.

Uno de los importantes trabajos que se hace dentro de  la Terapia Regresiva es justamente el  ir al encuentro del Niño Interior,  reconocerlo, reconciliarse con él, y traerlo al presente.

El Niño Interior  es, esa parte de nosotros que representa la Inocencia. Es la energía del entusiasmo por la vida en estado puro -la fuerza que traemos cuando nacemos para no tan solo sobrevivir sino Ser-.

Esa energía debemos recuperarla porque es la Luz y guía para seguir adelante, no de forma autómata y mecánica, desde la resignación,  la desconfianza o la desesperanza.

Ir al encuentro de nuestro Niño Interior es una experiencia llena de auto-satisfacción y amor hacia nosotros mismos. Se trata de una vivencia enriquecedora que jamás olvidaremos porque nos liberará de toda la carga de culpa y otras emociones negativas que no tiene sentido seguir con ellas.