Vengo de una familia en la que no sabíamos comunicarnos. Había miedo a preguntar y ni siquiera se nos pasaba por la mente el pedir ayuda. La figura autoritaria absorbe la libertad del niño. El miedo se vuelve un sentimiento normal que te encierra en ti mismo.
Ante un padre muy autoritario no hay replica, no hay cuestionamiento porque no hay posibilidad de diálogo o de defender posiciones contrarias. La autoestima va desapareciendo.
Así que dejas de pensar; la frustración, el desánimo y la impotencia es callada, muda. Entonces, aparece la resignación o una rebeldía casi suicida.
Llegar a la adolescencia bajo estos condicionamientos, bajo esa armadura, se hace necesario un trabajo arduo para sacudirtela de encima. Primero, para reconocer las limitaciones que están causando. Segundo, para comenzar a pensar y despertar la conciencia de Ser. Tercero, para crear el ánimo, la voluntad y la valentía de seguir adelante con la intención de llegar a descubrir la propia naturaleza y talentos.
Habrá que lamerse las heridas y seguir adelante.
¿Qué aprendizaje puedo sacar de lo vivido?
Mantener una actitud ecuánime no es fácil, precisa de la sabiduría de ser agradecido. Todo tiene una razón de ser y de todo podemos aprender.
Lo importante es no darse por vencido.

Hay acciones que se realizan sin que la mente intervenga. Se trata en primer lugar de SENTIR, PERCIBIR, DEJAR IR, LIBERAR, FLUIR, VIBRAR. Luego están las acciones que podemos forzar pero entonces dejan de ser espontáneas como el SONREÍR, CONFIAR, …
La vida exige riesgo. La vida es un campo de posibilidades. Nuestra actitud debe ser la de un guerrero al acecho de la oportunidad al mismo tiempo que la contempla desde el desapego.
¿Te sientes conforme y contento contigo mismo?…Más bien es la frustración la que nos invade a todos en alguna medida, también el desaliento y la resignación ante la insatisfacción que intentamos esconder y preferimos desconocer.
Engañarnos a nosotros mismos es muy normal. La Mente se encarga de disfrazar o tapar lo que no queremos ver. También por nuestra gran ignorancia sobre nosotros mismos, que tenemos dormidos nuestros sentidos internos.
Todos estamos necesitados de Amor… pero también tenemos miedo de abrirnos a él y nos sentimos torpes para expresarlo …. Deseamos que nos llegue como por arte de magia, que sea el otro quien dé el primer paso. Inclusive, exigimos se nos dé. O calculamos cuánto se nos da para corresponder de la misma manera, si acaso …
El miedo a actuar que padecen tantísimas personas, condicionadas por su poca auto-estima y por una equivocada valoración de sí mismas, les hace poner toda su energía vital en complacer y agradar a los demás. Muchas veces, obligados a una amabilidad servil, que esconde su frustración.
Los niños aprenden a caminar cayéndose y levantándose cien veces, lo intentan una y otra vez hasta que lo consiguen. Su fuerza de voluntad va ligada al deseo de conquista. Su valentía no contempla la posibilidad de rendirse, la vida misma representa un desafío que viven con entusiasmo y desde una actitud de superación.
Las formas y todo lo material nos atrae, aun sabiendo que pertenecen al mundo de lo Ilusorio. Ponemos toda nuestra atención en las necesidades que vamos creando al mismo tiempo que decimos querer mejorar nuestra existencia. Intuimos que ‘algo’ no nos deja avanzar; nos sentimos velados a saber la razón y eso nos hace sentir confundidos o incapaces de intentarlo …