La parte de la mente que no quiere aprender

meditacion tercer ojoNo hay duda de que parte de nuestra mente está dispuesta a aprender para mejorar en calidad de vida, concentración, salud, felicidad … pero otra parte de la mente es perezosa e insegura, está llena de miedos y pone todo tipo de excusas pues los cambios son todo un reto que no se siente capaz de manejar.

Esa es la gran lucha que cada uno de nosotros enfrentamos en nuestras horas de baja autoestima y credibilidad en nuestras propias cualidades. Los miedos siempre están al acecho para limitar nuestros movimientos creativos y expansivos.

La mente débil pospone siempre para mañana,  en su auto-engaño de que «mañana» será el mejor momento para HACER … La mente débil -que no tiene claridad para pensar correctamente- -que no tiene fuerza de voluntad para disciplinarse y poner orden en ella- -que camina en dirección contraria a su intuición y no escucha su corazón- está repleta de miles de pensamientos contradictorios que la mantienen confundida e insegura todo el tiempo.

¿Cómo parar esa  vida sin sentido en la que nos vemos envueltos y no sabemos controlar ni dirigir hacia la felicidad? ¿Cómo SALIR de esa mente que nos hace inoperantes y esclavos de ella?  ¿Cómo trascenderla, liberarnos de ella para fusionarnos con la mente superior, la parte de la mente que está conectada con las energías cósmicas y la divinidad.

Lograr el propósito de vida,  la paz interior y el contentamiento y aceptación de la vida pasa por hacer un trabajo de conocernos a nosotros mismos.

Hacer un trabajo de recapitulación de nuestra vida, cerrando capítulos en los que es necesario perdonar y perdonarnos, hasta llegar al Presente, para situarnos firmemente en él. Y a partir de ahí, tomar conciencia de nuestra realidad y la Realidad única, conectándonos con nuestra Alma, para seguir el viaje de vida, ya desde una visión mayor y profunda de nosotros mismos.

 

 

 

 

La mejor medicina

manos loveHan pasado muchisimos años desde que elegí entrar en el Camino de la espiritualidad. Son muchas también las experiencias vividas que me han ido confirmando y afirmándome que ese es el  único Camino, por el que se puede transitar de muchas formas,  pero donde el propósito y la intención es una: encontrar la paz interior evolucionando  como ser humano.

Comencé siendo muy joven, desde la confusión total. Desde la frustración y también desde la rabia, el desánimo y hasta la desesperación … porque este mundo material -esta sociedad- me parecía absurda y extraña a mi sentir y no lograba encontrar mi lugar ni conseguía darle un sentido a mi vida.

Pero todo eso ya quedó muy lejos. Ahora mismo, que ya llevo tres cuartas partes de mi vida vividas, estoy ayudando a otros facilitándoles ese comienzo. Es curioso, porque cada persona llega explicando su problemática personal, los sufrimientos que padecen y todas las circunstancias particulares de su vida y aparentemente son todas historias muy distintas …

Les escucho pero la respuesta y consejo siempre es el mismo, de alguna manera no hay diferencias. No hay distinto consejo ni siquiera para las distintas molestias y enfermedades porque sólo hay una misma y única raíz a todas las infelicidades y enfermedades del ser humano; no sentirse amado y no sentirse merecedor de ser amado ni siquiera por sí mismo.

El remedio para la sanación de las enfermedades físicas y emocionales es el amor y la confianza en sí mismo. Lleva su tiempo cambiar patrones, sanar heridas, rehacer la auto-estima, es verdad, pero vale la pena dedicar un tiempo a ello. Vale la pena sentirse dueño de su propia vida, valorarla y responsabilizarse de su propia felicidad.

Así que, ve al encuentro de tu ser esencial. Conecta con tu corazón y sé tu mismo. Escúchate. Ámate. Dedícate tiempo, en silencio, encuentra la paz y la felicidad en tu interior…

No hay otra Verdad. No hay otra respuesta ni otro camino. Hazte responsable de tu felicidad.

Pararnos a pensar

mujer azul y mundoConsumir  se ha convertido desde hace tiempo en una terapia-trampa porque nos distrae y aparta de la Realidad. Es la forma de proporcionarnos a nosotros mismos «momentos de felicidad efervescente» que  se diluyen en el aire muy pronto. Creemos que podemos comprar la Felicidad.

Nos creemos con derecho a comprar la felicidad -sin mayor esfuerzo que ese, el dinero-. Sin que tengamos que dar nada de nosotros mismos. Queremos la Felicidad comprándola  -por derecho de un yo exigente -que no tengamos que dar algo de nosotros a cambio-; no desde el corazón. No.

El caso es que, si no entramos dentro de nosotros mismos para VER por qué ocurre ese alejamiento y malestar con  nosotros mismos, qué necesitamos en realidad,  en qué parte de nosotros se ha creado el vacío. Y dónde y en qué estado se haya nuestro corazón y nuestro ser esencial que necesitan atención…

Si no paramos nuestra vida externa por unos momentos para ir al encuentro de nosotros mismos… seguiremos buscando y comprando o simplemente deseando eso que creemos es la felicidad y que, tan a menudo, necesitamos suplir por otra cosa nueva o nos decimos que ya «en el futuro» la conseguiremos.

Pero toda esa ilusión de valorar nuestra felicidad en poseer cosas ya se está derrumbando por el propio peso de su incongruencia y falsedad… el dios dinero pierde brillo y se va al traste… y ahora qué. Se derrumbó la felicidad. Nos decimos amargamente que la felicidad no existe; ya no tenemos poder adquisitivo. No me puedo comprar la casa, no puedo comprarme un coche mejor. No puedo irme de vacaciones. Soy un desgraciado, qué va a ser de mi?????

Siento muchísimo que la gente esté perdiendo sus empleos y sus casas, sinceramente. Pero esta crisis individual y colectiva no es sólamente económica. Tampoco está ocurriendo por casualidad. El ser humano en general, y hablo de las sociedades desarrolladas, en sus excesos de soberbia, ignorancia y egoísmo han creado tal desigualdad en el mundo y están gobernando el planeta tan inhumanamente que resulta inevitable tengamos que pararnos y reconstruirnos en todos los aspectos: de dentro a fuera y de fuera hacia adentro.

En primer lugar tomando Conciencia de quiénes somos. Y en segundo lugar, aprendiendo a construir un estado de felicidad estable y permanente basado en la alimentación del espíritu y comunión con la Conciencia  Universal. Basado en una conciencia de prosperidad integral donde el Amor esté entre las prioridades.  Es entonces cuando nos sentiremos interiormente completos, plenos. La felicidad nace dentro de nosotros cuando actuamos de acuerdo a nuestro corazón.

Construyéndonos día a día

ser y universoNuestro ser abarca el cuerpo físico, la mente, el alma y el espíritu.

Como somos lo que comemos, a través de una buena alimentación, cuidamos nuestro cuerpo físico.

A través de una vida emocional equilibrada y armónica,  cuidamos nuestra mente.

A través de la toma de Conciencia de quién somos  conectamos con nuestra alma y le damos un sentido a nuestra vida.

Ampliando nuestro potencial humano y divino, descubrimos  nuestro espíritu y nos volvemos seres de Luz.

Así es como llegamos a construir la verdadera libertad y felicidad en nosotros mismos y en nuestro alrededor.

Donde nacen los Deseos

En la Mente está el Deseo.  Si yo quiero deshacerme del Deseo debo salir de la mente o dejarlo allí y liberarme de la mente misma.

Cómo?  Veo  la Mente como algo que poseo pero que no soy yo. Pongo a la Mente a mi servicio. Yo controlo la Mente; observo cómo funciona, aprendo a pensar.

El Deseo es un sentimiento útil cuando nace en el corazón y aviva la vida misma en su justa medida. Sin embargo, cuando crece desproporcionadamente y de forma egoísta, llegando a cegar la propia mente, entonces consigue perjudicarnos, creando conflictos internos.

En la Mente nacen diariamente de forma desordenada decenas de deseos e ideas que nos perturban,  distraen o nos alejan de nuestro propósito de vida. Aprender a controlar la Mente y filtrar inteligentemente todo lo que es basura mental, nos va a ayudar en gran medida a tener una salud total.

Es entonces cuando comprendemos que sólo los deseos que nacen en el corazón son los que nos pueden beneficiar a lograr una paz y felicidad verdadera y estable.

¿Qué produce felicidad?

corazon rojo y amarilloSi parto de la idea de que mi estado de ánimo normal de todos los días debería ser el de felicidad pero me siento infeliz, debo preguntarme qué me produce infelicidad y qué necesitaría para sentirme feliz. Pero quizás, también, debería aclararme a mí misma qué entiendo por FELICIDAD.

Si llego al entendimiento de que la felicidad es un estado interior que yo misma debo alimentar -desde dentro de mi ser- y que esa felicidad real es un sentimiento de paz interior plena, que muchas veces no tiene ninguna razón de ser, simplemente me siento bien conmigo misma, independientemente de lo que ocurre en el exterior…

Así que, finalmente descubro que lo que me da felicidad estable,  no es debido a mi éxito laboral y sentimental -éste puede ser el resultado: es lo que atraigo- sino por mi ACTITUD ante la vida y fluir con ella, en la adversidad y en los tiempos de bonanza.

Si uno no se conoce a sí mismo, si uno siente lleva la vida sobre sus espaldas como una gran carga o si uno cree que la vida pasa por su lado y tiene miedo de hacerla suya… si uno piensa que la felicidad ocurre en el exterior y hay que comprarla y poseerla, está equivocado.

Parémonos a preguntar a nuestro corazón qué es realmente importante en nuestra vida. Escuchémosle. Y sepamos que si no eres feliz contigo mismo, nada del exterior te brindará la felicidad; está en tí.