Mente-Corazón-Espíritu

crakras y diosSe hace inevitable que cuando hablemos del desarrollo personal o cuando trabajemos el conocimiento de uno mismo, se nombre además al espíritu, porque éste es nuestra esencia vital, no algo separado o algo que se halla sólo en  unos cuantos.

Y si nuestro propósito es desarrollarnos completamente y conocernos enteramente, entonces tenemos que llegar hasta él, siendo la conexión con nuestro espíritu, lo que nos proporcionará,  en todos los niveles de nuestro ser, la plenitud y la paz interior deseada.

La medicina holística habla de la sanación integral y hace una divulgación eficaz sobre la toma de consciencia  del cuerpo espiritual .

Ante tanta   frustración  y confusión mental hoy en día, ahora  queda por descubrir y experimentar el espíritu que habita en nosotros. Lo que nuestro ser reclama es alimento para su ‘completitud». Y esto lo podemos alcanzar gracias a las prácticas espirituales como  la meditación, el yoga, así como cualquier otra práctica holística que nos conecte con nuestro espíritu.

Ser religioso es otra cosa.   Las instituciones religiosas han desvirtuado el mensaje sagrado de la Verdad que nada -salvo excepciones- tiene que ver con la ESPIRITUALIDAD y nuestra  esencia vital.

Pero si queremos salir de los viejos paradigmas tenemos que dar un salto.

Es imposible, cuando realizamos prácticas para desarrollar y trascender la mente, no llegar a sentir el Alma. Porque es en la quietud de la mente cuando hace su aparición la luminosidad del Alma

Cuando la Mente se empodera de forma desmedida y arbitraria, es debido a que el espíritu no ha sido nutrido y no tiene fuerza para aplacar los pensamientos dominantes. La armonía se logra cuando mente-corazón-espíritu están equilibrados. La Quietud mental se hace necesaria para conectar con la paz innata del espíritu y continuar nuestra evolución.

 

 

 

 

Femenino y Masculino

mujer feliz2

Desde el equilibrio entre lo Femenino y Masculino nace el entendimiento y la sabiduría.

Desde el equilibrio entre las energías femeninas de la justicia y las energías masculinas de la autoridad, nace el Amor.

Desde el equilibrio entre las energías femeninas de la belleza y las energías masculinas del coraje, nace la victoria.

La Mujer recupera su naturaleza y valores. Ha estado demasiado tiempo sometida, esclavizada y denigrada. Hemos estrenado el milenio donde la energía femenina reaparece en primer plano para reactivar todo lo vivo con su creatividad,  sabiduría y su sensibilidad.

Lentamente, la Mujer recobra su protagonismo. Aprendió a ser paciente, a guardar silencio, a mantenerse en un segundo plano sin perder su equilibrio ni su dignidad interior. Aprendió a esperar tiempos mejores. Aprendió a guardar secretos.

La oración las ha mantenido alertas y fuertes desde su aparente pasividad. Desde su inteligencia emocional madura, ahora les toca instruir a las más jóvenes.

mujer mayor digna

Que las jóvenes escuchen  lo que las mayores tienen por enseñar  y aprenderán sobre las trampas de ser ingenuas. Aprenderán de los peligros que conlleva el no valorarse y el no respetarse.

La mujer mayor aprendió de la vida  desde el silencio, concentrando su energía como paciente testigo. Tejieron sus emociones en hilos de entendimiento que empoderaron  su espíritu.

La mujer mayor hizo su aprendizaje desde dentro. Su sabiduría vino de la paciencia y de un conocimiento intuitivo superior.

Su percepción se expandió junto con su conciencia desde su generosidad y fe. Y su triunfo mudo se lo dio su espiritualidad y comunión con la divinidad.

 

 

Religiosidad y espiritualidad

religionesHablamos de persona creyente la que pertenece a una doctrina religiosa y sigue sus dogmas o simplemente dice que cree en Dios.  Una persona es espiritual cuando en ella prevalecen  los valores espirituales aunque no pertenezca a ninguna religión.

Las presunciones de las religiones de creerse dueñas de la verdad  se han desvanecido.  La Verdad es una y su Fuente está en cada uno de nosotros. Cuando las instituciones religiosas sacrificaron el Espíritu en beneficio de sus intereses personales perdieron la Gracia divina que las protegía.

Hubo un tiempo en la humanidad, en que los profetas fueron necesarios para guiar a los pueblos. Pero el ser humano vivió esos mensajes creando diferencias en lugar de unión. Creando odios en lugar de Amor. Las rivalidades religiosas tiene que llegar a su fin.

Hoy en día hay un renacer de la espiritualidad de forma individualizada y a la vez de forma colectiva. Existe un despertar de la Conciencia por encima de cualquier institución religiosa y que cada uno puede percibir según su nivel de entendimiento y percepción.

¿Cuándo despierta el espíritu que hay en nosotros? Cuando la mente y el ego dejan de poner resistencias. Cuando ya ha desaparecido el orgullo del yo-inferior y dejamos de luchar creyendo que el enemigo es el otro. Cuando nos hacemos responsables de nosotros mismos. Cuando existe un anhelo interior que nos impulsa a ir más allá de la mente.

Entonces es cuando nace en nosotros una actitud de «rendición».  Es cuando el corazón comienza a generar «Fe», que es la confianza absoluta en la divinidad, en el Creador, en la fuerza superior del Amor Incondicional o si preferimos llamarlo Dios.

Las personas espirituales siguen normalmente un proceso consciente de refinar las energías vitales deshaciéndose del ego. Para ello se requiere de disciplina y constancia. Tenemos que aprender a centrar la mente y a confiar absolutamente en las prácticas que al principio son necesarias como la oración, mantra,  yoga, meditación u otras técnicas .

Entraremos en contacto con nosotros mismos de forma consciente y vamos a alinear y armonizar nuestros centros energéticos. Mantenerlos abiertos y limpios de toxinas emocionales. Esto es lo que se requiere si queremos vivir desde lo esencial de nuestro ser y tener acceso a la luz espiritual y que sea ella después la que nos guíe.

La persona espiritual es la que se muestra agradecida ante la vida. La que siente su conexión con lo divino. La persona que, desde su espíritu,  es humilde y valora lo que tiene. La persona que ve a Dios en todas las cosas y en todos  . La persona que acepta lo que no puede cambiar y lo utiliza para crecer en paciencia.

Una vez uno ha conectado con su Alma, el cuerpo físico y la mente se purifican por si mismas. Trascender la mente significa estar fuera del sufrimiento, la ansiedad  y la depresión.

Las personas religiosas que siguen sinceramente su religión con devoción y fe tienen igualmente los mismos valores. No hay diferencia si ellos también conectan con su espíritu y no se quedan en la superficialidad de las formas.

 

 

 

La influencia de los planetas en nuestra vida

planeta tierra 2Asistí a un curso de Astrología Védica que impartió mi Maestro espiritual Sri Swami Purohit. El propósito fue abrir la mente para que seamos capaces de liberarnos de los condicionamientos del pasado. La lógica y el propósito de la Astrología Védica es ayudar a conocer nuestro propósito de vida y llevarlo a cabo.

Para empezar nos dijo que hemos nacido con una posición planetaria en particular y eso marca nuestra vida de manera «fija». Y que sólo siguiendo una práctica espiritual se consigue tener realmente LIBRE ALBEDRÍO. O sea, el poder ir más allá de las leyes de los planetas que están «controlando» nuestra vida.

Dijo que si queremos tener libertad real debemos conectar con nuestra Alma para liberarnos de la ley de causa y efecto. Pero que no es posible cambiar los patrones de condicionamientos desde la mente, sólo se logra desde el Alma, que es el nivel más sutil de nuestro cuerpo.

Nuestra  naturaleza la marca el planeta ascendente; el que seamos aventureros, intelectuales o emocionales, perfeccionistas, con capacidad de líderes o buenos matemáticos. También influye en los que piensan demasiado y dejan pasar las oportunidades. Los que prefieren estar en lo correcto a ser correctamente felices…los planetas  intervienen en todas las capas que conforman nuestra personalidad, influenciando en el programa de vida que nos viene dado.

Quizás lo que más me sorprendió es cuando afirmó que «El éxito te llega cuando tu plan y el Plan de Dios es el mismo… si no es así, se crean conflictos innecesarios».

Nuestro hacer en la vida, si no está apoyado por la Naturaleza, será arduo, tortuoso y hasta tormentoso en algunos momentos. Pero si conseguimos trascender, entendiendo que formamos parte de esta Naturaleza y del Todo, y dejamos de poner RESISTENCIAS al fluir de sus energías, entonces y sólo entonces, es cuando nos hacemos dueños de nuestro destino.

Se trata de hacer lo correcto. Vivir en paz con uno mismo desde la actuación correcta. Saber que existen tiempos favorables y tiempos donde es mejor no actuar. Debemos estar atentos, ser observadores y crear Conciencia. Cada ser es único: los que son líderes por naturaleza, los comunicadores, las mentes refinadas, los idealistas, los educadores, los sanadores, los artesanos …

Pero no lo olvidemos; sólo podremos ser los arquitectos de nuestra propia vida cuando vivamos desde el nivel del Alma, no desde el Ego.

La espiritualidad no significa controlar la Naturaleza, significa ALINEARSE con ella.

Armonizar nuestra energía con la energía cósmica. Se trata de una apertura a la Divinidad que va más allá de lo que el ego desea. Se trata de abrirse a una energía superior, la del Amor Incondicional, y RENDIRSE a ella.

La dimensión espiritual

ser de luz 6Estamos dentro de un proceso de evolución para rescatar nuestra esencia y dirigirla de forma ascendente a sus orígenes; la Conciencia Universal .

Contactar con nuestro cuerpo espiritual es necesario para poder percibirnos de forma completa además de sabernos parte inseparable de los demás, de la Naturaleza y del Universo.

El sufrimiento humano viene de estar dominados por la mente inferior que nos mantiene apegados al mundo material y al sopor de los sentidos.

El desarrollo de la observación de nosotros mismos y la capacidad de discernir, despertarán la Conciencia del Ser en nosotros. La conexión mente-corazón es necesaria para salir de ese letargo que nos ha convertido en seres mecánicos e inconscientes.

La dimensión espiritual en el ser humano contiene la energía del Amor Puro; espíritu que habita en nosotros que  contiene el código sagrado de toda la existencia. No tiene que ver con las religiones y sus instituciones. La espiritualidad es nuestra esencia, es la Luz que mantiene con vida este cuerpo físico y le da sentido a la existencia. Es la  Conciencia del Ser en nosotros.

Las prácticas espirituales que despiertan el espíritu  son la oración, la meditación, el agradecimiento, toda disciplina y arte que nutra y nos conecte con el alma.

 

Especular no es meditar

meditacion violetaEl mundo espiritual se ha comercializado en el sentido de que si yo especulo en tener ganancias y conseguir beneficios personales y pretendo hacer transacciones con el maestro o con Dios directamente, todo estos deseos que vienen de la mente  tienen poco que ver con la espiritualidad. La vanagloria será un velo más que nos separe de la Verdad.

A la hora de rezar o meditar tenemos que salir de la mente. Tenemos que entrar en un estado de vacío completo y de humildad. Sólo desde la autenticidad de anhelar esa conexión con la Divinidad o simplemente ir al Silencio y Quietud Absoluta o ir al centro del Ser para sentir Su Presencia. Desde la entrega.  Entonces es cuando experimentamos cómo, desde el poder de la intención sincera, se crea una comunión y comunicación, acorde a nuestra  capacidad de apertura.

Se corre el peligro de desvirtuar o malinterpretar la espiritualidad. Mientras la mente siga dominando, ella se encargará de presentarnos una espiritualidad falsa que seguirá alimentando el ego. Da igual el escenario en que nos movamos, da igual el ropaje, da igual las creencias; mientras nos gobierne  la mente-ego estaremos atrapados en un mundo de ilusión. Entonces el fanatismo, la rigidez en las formas, la ceguera,  puede entrar por cualquier rendija de la mente.

Sólo actuando desde el corazón y con humildad se puede prevenir de caer en las trampas de la mente-ego.

 

 

 

 

Las tentaciones de la Mente

hombre burbujas en cabezaEl primer paso en una práctica espìritual es aprender a salir de la mente y centrarme en la inteligencia del corazón.  Si tengo en cuenta de que yo no soy mi Mente, seré  Observador  de mi mismo  y estaré  atento a sus trampas. Porque sé que la Mente, si no la someto a mi Yo Superior, puede llegar a ser mi peor enemigo.

Si seguimos las enseñanzas de un maestro, él nos ayudará a doblegar la mente inferior (Ego) … y eso duele… mucho. Pero debemos entender que las prácticas espirituales, como son la oración, la meditación, etc., deben hacerse enfocándose en el corazón; donde reside la Verdad y todos los valores eternos.  

¿En qué medida estamos dispuestos a entregar nuestro amor propio -vanidoso y egoísta- por un Bien superior?

¿Somos conscientes de todas nuestras resistencias? ¿Y de todas nuestras justificaciones para no Ver ni OíR lo que dice nuestro corazón -nuestra Conciencia-?

Mientras uno está actuando desde la mente inferior  existe el peligro de que  justamente se desarrolle el Ego hasta el punto de  exaltar  la propia personalidad,    distorcionando  la mente las experiencias espirituales de tal manera que uno se sienta el salvador de la humanidad y padezca alusinaciones en este sentido …  esto son casos extremos pero reales, la trampa más corriente es que la vanidad ciegue y bloquee el corazón, desarrollando una caridad y compasión  mal entendida.

Estas son las trampas en el camino de la espiritualidad y unión con nuestro  Yo Superior y con la Conciencia Superior Absoluta. El mismo Jesucristo sufrió tentaciones disfrazadas de muchas formas.

Seamos Observadores de nuestra Mente. Pongámosla a nuestro servicio. Desarrollemos el control mental, viviendo centrados en nuestro corazón.

 

¿Qué es la espiritualidad?

Jesucristo atraía a miles de personas, le seguían aunque lo más probable es que no entendiesen sus palabras. Pero él irradiaba una Luz irresistible que beneficiaba a quienes le rodeaban; llegaba paz  a sus espíritus. Les transformaba. ¿Qué más hay que entender? Así ha sido y es con mucha gente santa e iluminada; desprenden una energía amorosa que produce atracción y reconocimiento de quienes vibran «en su misma onda«.

Nuestro espíritu vibra y se regozija cuando la Luz le envuelve. La espiritualidad es parte intrínseca de nuestra naturaleza; es el anhelo más íntimo de nuestro ser esencial por mantener viva la fusión con la divinidad.

Elevar nuestra frecuencia de vibración. Percibir y sintonizarnos con las energías sutiles que nos ayudan a trascender este plano material. Purificar nuestro corazón y llenarlo de amor y compasión. Cuando nos invade un sentimiento de inquietud e insatisfacción con nosotros mismos,  es nuestro cuerpo espiritual que nos está pidiendo que le alimentemos.

¿Cómo? Yendo al encuentro de nuestro ser. Anhelando ese encuentro. Yendo hacia adentro, donde está nuestro Templo y allí nuestro Maestro-Guía (Angel Guardián). Respirar profundo y guardar silencio, en perfecta calma. Y en esa quietud y paz, podemos hablarLe desde el corazón para luego -lo más importante- escucharLe.

Las religiones y las instituciones religiosas son y nos enseñan otra cosa muy distinta. Aquí estamos hablando de espiritualidad. Somos seres espirituales y no necesariamente «religiosos».

Sé lo que digo. He sido religiosa durante 20 años. He sido creyente practicante y cumplía diariamente con todas las obligaciones religiosas (por miedo a que Dios me abandonase, me castigase, … también por agradarLe, por ser buena creyente…). Pero el calor devocional de mi corazón se fue apagando; las obligaciones asfixiaban la espontaneidad y el anhelo del espíritu se difuminó y cayó en el hábito. La oración se convirtió en rutina …

La espiritualidad y la comunión con Dios es algo totalmente personal. Ni se puede imponer ni se puede convencer con palabras de su existencia. No se puede inculcar la fe, hay que experimentarla. No se puede obligar a rezar, hay que sentir esa necesidad. No se puede conocer a Dios si no existe primero ese anhelo ardiente por fundirte en Él.

¿Cuán infeliz eres?

No nos engañemos más a nosotros mismos… teniendo el deseo de ayudar a los demás como primer objetivo, sin ser capaces de ver lo necesitados que estamos nosotros mismos de atención, amor y perdón. Ese es el primer trabajo, ineludible. Si no te amas no puedes amar.

No nos descuidemos de nuestra responsabilidad primera; nuestra salud, nuestra felicidad. Esto parece ir en contra de las enseñanzas -malinterpretadas- cristianas que recibimos. Pero Jesús dijo «Ama a tu prójimo como a tí mismo».

¿Y qué  entendimos?  Desde este plano lineal lo entendemos como puro egoísmo si pienso primero en mí. Estoy mirando por mis intereses, egoístamente.

Pero Jesús hablaba al corazón. Y ahora, tú mismo, léelo desde tu corazón… ¿te amas. Cuánto te amas? ¿Cuán infeliz o insatisfecho contigo mismo eres?… y la raíz de la infelicidad está/somos nosotros mismos

Hay que salir de la mente-ego. Cambiar hábitos y creencias.

Mucha gente está en contra de las instituciones religiosas. No quieren ni oír hablar de ellas. Ni siquiera les gusta la palabra «dios». Y meten en un mismo saco toda idea que se relacione con un ser superior y divino.

No importa. Hay muchos que se dicen ateos y son creyentes a su manera. Lo único importante es no descuidar nuestro cuerpo espiritual que es lo que nos mantiene seres auténticos.

Enfilar el Camino

  Nadie puede enseñarte a ser espiritual… el mejor guía y maestro es tu propio Corazón.

Primero sales a buscar desde el yo sin saber bien qué… sientes una inquietud, un vacío, una insatisfacción contigo mismo pero no sabes por qué… algo te impulsa a buscar; es el comienzo del despertar de la Conciencia.

Llegas a creer que es casual las primeras señales e indicaciones que recibes; por un amigo, un libro… que te van dirigiendo a que des un giro en el rumbo de tu vida. Después ya se hace evidente que nada es casualidad y estás siendo guiado y ayudado en el proceso de transformación hacia la espiritualidad.

Ahora es cuando ya no hay más recelo, expectativas ni más deseos ilusorios.

Ahora, desde el Corazón, marchas seguro y enfilas el Camino que te lleva al Ser.