Dolor y sufrimiento

mujer,mar y pajaroEl dolor del alma y el dolor del corazón creados por el desamor (el desencuentro con nuestro Ser) es una energía que actúa como las olas del mar golpeando las rocas; las olas rompen con fuerza contra las rocas, quitando sus aristas, redondeando y alisando su aspereza .

Debido a nuestra ignorancia y resistencia, el dolor nos es necesario para crecer como humanos; nos saca de la distracción y el alejamiento de nuestra esencia y razón de ser.

El dolor es pues el combustible que nos impulsa a anhelar la Verdad y salir de la inconsciencia. El dolor, curiosamente, nos vuelve agradecidos y mansos.

Pero en nuestra torpeza y necedad, en lugar de eso, lo envolvemos en sufrimiento, magnificando la queja, quedándonos bloqueados en el victimismo, desviando toda nuestra energía para enredarnos en situaciones conflictivas.

El sufrimiento estanca nuestro cuerpo emocional, lo embota. El sufrimiento es alimentado por una mente débil que no sabe gestionar las situaciones, alargando la agonía al no decidirse a enfrentar los problemas, por no sentirse capaz de ello.

El DOLOR ocurre en el corazón espiritual. Reconocerlo es reconocer que nos duele nuestra pequeñez. No huyamos de nosotros mismos; el dolor nos acerca a nuestra divinidad porque nos hace entregarnos y rendirnos a las Fuerzas Superiores -a Dios-.

Llegado a este punto, se rasgan los velos de nuestra ignorancia y soberbia. La entrega es dulce. Las heridas del alma y el corazón se sanan desde el AMOR.

 

 

 

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Ejercicio para asumir y aceptar.

mujer-tercer-ojo2Prestamos atención a nuestro cuerpo físico, a nuestra mente y a nuestras emociones.  Nos hacemos conscientes de lo que sentimos y cómo nos sentimos.

Lo asumimos y lo aceptamos.

Este acto de asumir y aceptar nos relaja, nos quita tensiones.

Nos abrimos a nuestras sensaciones y emociones.Las observamos de manera neutra.

Este acto consciente de observarnos de forma imparcial nos relaja, nos quita densidad.

Respiramos lenta y profundamente. Cerramos los ojos mientras ensanchamos conscientemente nuestro tórax. Expandimos la luz que emite nuestra alma en nuestro corazón.  (lo visualizamos o imaginamos)

Inhalamos consciencia, presencia y poder. Las sentimos.

Exhalamos,  soltando cansancio mental y físico, hastío, dolor …

Al inhalar le damos la bienvenida a lo nuevo; alegría, esperanza, ilusión …

Al soltar el aire sacamos fuera los miedos …

Llevamos las manos al pecho, damos las gracias.

 

 

El Dolor

hombre payasoEl dolor del alma, el dolor del corazón espiritual, surge para que el Ego finalmente se rinda y reconozca cuál es su papel en esta función. El dolor aparece cuando se rasgan los velos de la ignorancia y la soberbia y nos enfrenta a nosotros mismos.

El dolor nos acerca a nuestra alma. Finalmente nos obliga a rendirnos.  El Dolor nos hace entregarnos a las Fuerzas Superiores, que son reales, y algunos llamamos Dios para entendernos.

Pero al Dolor lo envolvemos en el sufrimiento, que es “pobrecito yo” y así desvía esa Energía, creando el conflicto, quedándose estancada en el cuerpo emocional.

Escúchate cómo sufres: “eso es difícil, no puedo, no sirvo, no tengo edad para eso, total para qué … ¿por qué a mi?, esto no me lo merezco, ”

… es así como creamos el sufrimiento existencial; el descontento con nosotros mismos …
Cuando decidimos terminar con el juego de todo lo falso, entramos en la Verdad. El Dolor nos lleva a la Alegría de la aceptación.

 

Perdonar

manos sobre pechoEl acto  de perdonar al otro diciéndole ‘te perdono’ no tiene efecto válido mientras quede el aguijón de la rabia en mi.  El corazón,  por un momento se sintió aliviado, pero al recordar la ‘ofensa’, vuelven a brotar los sentimientos de indignación y odio … una y otra vez, mientras no  sane el corazón en profundidad.

¿Qué es perdonar? ¿Qué virtud o poder especial tenemos nosotros para conmutar o revalidar  la falta del otro?  Sólo  la compasión deshace el dolor causado. No nos engañemos.

Uno solo puede perdonarse a sí mismo. ‘Yo me perdono’. Dejo de culpar y culparme. Dejo de juzgar a los demás. Dejo de creerme importante como para castigar a otro con la indiferencia o el desprecio, inclusive diciéndole ‘te perdono’.

Me deshago de mi rabia cuando me pregunto: ¿Cómo permití que el insulto me hiriese?  … qué débil está mi autoestima …  Me enfrento a mi mismo, no al otro. Me pido cuentas a mi mismo …

Respiro hondo y conecto con el sentimiento de Amor. Respiro hondo y siento como entra en mí esta energía. “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra” …  El Amor está por encima de cualquier ofensa y daño. El Amor es la única Energía capaz de cerrar toda herida y engrandecer mi espíritu.

La única manera de  colocarnos en el Presente -Aquí y Ahora- es deshaciéndonos de toda carga tóxica que ocupe lugar en nuestro corazón. Perdonando y perdonándonos.

Conflictos no resueltos

abrazo2Tenemos todo un abanico de explicaciones racionales, excusas y justificaciones para seguir bloqueando las emociones que nos crean conflicto. Inconscientemente eludimos  enfrentarnos a situaciones que nos duelen y ese retener causa tensión .  Ese reprimir y mantener una imagen contraria a nuestro sentir causa dolor.

Aunque  digamos una y otra vez  que queremos solucionar el problema, preferimos no ver, no saber, por temor a sufrir más o porque no sabemos cómo solucionarlo… o porque creemos que no tiene solución …

Reconozcamos que no sabemos expresar con sinceridad -desde el corazón- lo que realmente sentimos. No nos atrevemos, tenemos miedo. Reconocerlo es el primer paso para hacer más fácil nuestra vida; aliviarla.

Todos los conflictos emocionales se manifiestan finalmente en el cuerpo físico, principalmente en la columna vertebral para luego extenderse a algún órgano. Pero también los dolores de cabeza, dolor de ojos, dolor de estómago, vértigo y muchos otros,  tienen su raíz en un bloqueo emocional que puede que arrastremos desde hace mucho tiempo.

Los conflictos que llevamos con nosotros con resignación callada,  los sentimientos de culpa, la angustia, el estrés, la ansiedad, la tristeza, las preocupaciones excesivas que no nos permiten descansar, la falta de equilibrio emocional, la soledad mal llevada, las responsabilidades y obligaciones excesivas o la falta de entusiasmo por la vida… todo ello son los causantes principales de la infelicidad y por lo tanto de la enfermedad.

Pongamos solución porque la tiene. Para ello debe haber una disposición, una actitud valiente y decidida, un compromiso con uno mismo, y mucha sinceridad para aceptar que también somos parte del problema.

Buscamos un sitio tranquilo y nos sentamos cómodamente, poniendo la espalda y cabeza recta. Respiramos conscientemente, cerramos los ojos y vamos hacia adentro para conectar con nuestro corazón. Ponemos la intención de  deshacernos de todas aquellas emociones que nos bloquean y nos causan daño. Nos escuchamos decir:

“Acepto liberar ahora las energías retenidas  en mi cuerpo y que me causan dolor”.

“Acepto ver y entender lo que me ocasiona conflicto y malestar y expresarlo desde el amor”

“Permito que la energía vital fluya en mi y me de coraje para expresarme con valentía y sinceridad, por mi bien y por el bien de los demás”.

“Me acepto y me perdono. Acepto y perdono a los que me han ocasionado algún daño”.

 

 

 

¿Cómo sentirse vivo nuevamente?

chakras18Sepamos que la Conciencia debe estar despierta y vibrante. Tengamos presente que los niveles no-físicos de nuestro Ser no tienen limitaciones.
Cuando se pierde el entusiasmo por la vida, cuando la desgana se va posicionando en el corazón, hay que hacer un alto en el camino y reactivar nuestros centros energéticos.
Cuando nuestro cuerpo se mueve por inercia, de forma mecánica, con todo su potencial reducido al mínimo: nuestra actitud es la  de sobrevivir desde la resignación.  
Una mente debilitada a causa de  miles de pensamientos que se mueven  sin propósito ni orden  dentro del cerebro,  hace un cuerpo físico débil. Entonces,  el yo-inferior toma el mando y  actúa de forma déspota, egoísta y arbitraria. Dejaste de ser dueño de tu vida.
Para re-programar y reactivar cuerpo, mente y corazón, tenemos que desbloquear los centros energéticos (chakras) y permitir que la energía fluya por todos nuestros cuerpos y sistemas. Habrá que hacer limpieza de todo lo inútil que los está bloqueando.
La Conciencia nos prepara y guía para vivir en un estado de atención plena. Para ello tenemos primero que fortalecer nuestro cuerpo físico, hacernos responsables de él, hacer ejercicio físico, alimentarle correctamente, darle descanso.
También el cuerpo mental tenemos que desarrollarlo desde la  concentración, disciplina y meditación. Así se pondrá en marcha la fuerza de voluntad, la atención plena y la autoestima.
Cuidaremos del cuerpo emocional para potenciar el control de los impulsos y el desapego. El yoga nos brinda los ejercicios adecuados para liberarnos de todo el cansancio emocional que llevamos encima.
De vez en cuando tenemos que renovar los “armarios” de nuestra mente y corazón. Vaciarlos de todo lo que ya no nos sirve, no queremos, se ha hecho viejo. Lo peor que podemos hacer es ACUMULAR recuerdos sin procesar y cargar con nuestro pasado. Tenemos que vaciarnos.
Si nuestros centros energéticos no están alineados y abiertos, afectará a nuestro estado mental y emocional. El ejercicio de auto-sanación que brinda el Reiki, regula la energía de nuestros centros energéticos creando la armonía que necesitamos para vivir centrados en nuestro ser y conectados con las energías que mueven el Universo.
Que cada día sea el mejor día de tu vida. Si quieres, puedes.

Hablando con el dolor

mujer gemaCreía haber dejado atrás el pasado  pero de tanto pretender ignorarlo y de tanto ocultarlo entre velos y baratijas doradas, se han ido acumulando  todas esas emociones y vivencias dolorosas envueltas en quejas … creando un pozo de rencor, tristeza y amargura.  Muchos de estos recuerdos dolorosos quedaron arrinconados.  Memorias ya mudas, que todavía se remueven por falta de respuestas.

Me doy cuenta ahora de que algunas  de estas memorias  todavía lloran y se lamentan. ¡¿Cómo es posible!? Están ahí, esperando que les preste atención,  escuche el dolor  y me reconcilie. Esperando, porque tienen un mensaje para mí y no pueden marchar hasta habérmelo dado. ¡y yo haciendo oídos sordos! ¡¿Qué me queréis decir que ya no sepa?! ¿Me queréis hacer recordar y avivar la angustia del desencanto y la soledad?

¿Queréis reabrir las heridas del desamor y las humillaciones? ¿Pretendéis mantener vivo el lamento y en mi a la víctima?

¿Pretendéis despertar los miedos que habitan en mí? ¿Hasta cuándo debo cargar con vosotras?

De acuerdo, haré repaso y os daré vía libre, perdonándome,  si es eso lo que me pedís, para que una vez liberadas salgáis aleteando como  mariposas estrenando alas.

¿Dónde estás dolor? Muéstrate.

¿Dónde están tus heridas?  ¿Qué las causó? ¿El amor propio? ¿La decepción, el engaño? La ingenuidad, seguramente.

De acuerdo, qué necesitas para sanar tus heridas. Que sea reconocida… ¡que se haga justicia! ¡Que se señale al culpable y se le castigue!

Bien, vamos a ir recibiendo a los testigos –dolor por dolor- a tratarlos e ir cerrando casos.

Al hacer justicia vemos que las “víctimas” descansan y se reponen del daño. Una vez hecha justicia ya se termina el lamento, el sentimiento de abandono, de impotencia. Pero, ¿quieres seguir siendo víctima?

¿Cuáles son tus quejas?   ¿Crees que podrías sacar una enseñanza de ello… podrías sacar de entre las cenizas de todo lo que las llamas han devorado y destruido en ti, algo positivo?

Busca entre las cenizas… qué ha quedado intacto en ti.

Ha habido un incendio devastador. Es impresionante el paisaje. Todo derruido.

Bien, tienes dos opciones: quedarte ahí resignada contemplando esta escena terrorífica, lamentándote y torturándote con preguntas sin respuesta: “¡¿Por qué a mí?!”. Sin querer aceptar los hechos y quedándote atrapada en ellos, como en un círculo vicioso que te centrifuga, constriñéndote a vagar en la queja perpetua…

Mejor, observa, qué ha quedado intacto en ti. Sácalo de entre los escombros… ¿Qué es? Tu ser esencial, tu espíritu;  intactos.

Has tenido que pasar por el fuego del dolor para purificarte… no dejes que el amor propio  -el orgullo y la vanidad del ego- te atrapen de nuevo, tu ser esencial está intacto: renace, florece. Debes confiar.

Tu actitud positiva ante las pruebas de la vida es la herramienta clave para salir airoso. Y volver a renacer.