Si nos sentimos estancados y queremos seguir avanzando en nuestro crecimiento personal evolutivo, debemos poner atención en cómo se encuentra nuestra energía vital. Debemos desbloquear los centros energéticos que están obstruidos.
Nuestro cuerpo nos está indicando que es el momento de crear más energía vital, depurarla, almacenarla y también dirigirla allí donde haga falta.
Primero tenemos que aprender a sentir la energía y experimentar cómo se mueve, cómo es su vibración y su estado. Podemos aprender fácilmente -sólo hace falta dedicación- a percibir si en nuestros centros energéticos -chakras- hay exceso o deficiencia de energía vital y regularla.
A través del Kriya Yoga y otras ramas del Yoga, también a través de Reiki, Chi Qon y otras disciplinas y sistemas que trabajan con las energías y los chakras, podemos aprender a centrar todas las energías dispersas en nuestro cuerpo, a procesarlas y transferirlas allá donde haga falta para sanar nuestro cuerpo físico, mental-emocional y espiritual.
Llegaremos así a hacernos conscientes de cómo la energía vital afecta a nuestro estado mental y emocional, que es donde está la raíz de todas las enfermedades físicas.
La energía vital se mueve en nuestro cuerpo como las aguas por los ríos; a veces por exceso ocurren desbordamientos o también sucede que por encontrar obstáculos en su camino, puede alterarse su curso o quedar bloqueada en algún lugar. Todas esas anomalías causan las enfermedades.
Los siete chakras principales están alineados y conectados a un canal central llamado Sushunna que va a lo largo de la columna vertebral. Sube y baja por él la energía, desde la raíz, situada en el perineo cerca del coxis, hasta la coronilla. El fluir de la energía vital entre los chakras los hace girar como si fuesen vórtices que expulsan energía tóxica y absorben nueva energía.
La alineación de los chakras, la meditación y visualización de nuestras raíces energéticas bien enraizadas a la Madre Tierra, es una de las mejores formas de prevenir enfermedades. Entrar en contacto con nuestra energía vital -hacernos conscientes de que somos ENERGÍA- ampliará nuestra percepción de nosotros mismos, ampliará nuestro compromiso y responsabilidad con nosotros mismos, ampliará nuestra Conciencia y capacidades, ampliará nuestro conocimiento intuitivo, … y así hasta el infinito …

Puedo serlo todo: cristiana, musulmana, sufi, seguir a un maestro yogui, ser maestra de Reiki… soy aprendiza y soy facilitadora, soy hija, hermana, madre, tía, amiga, abuela y hasta bisabuela soy… soy vecina en mi vecindario, ciudadana del mundo y parte del universo… podría decir que lo soy todo y a la vez sentir la poca importancia de no creerme nada…
La vida siempre nos tiende un puente para que descubramos y nos adentremos en las siguientes dimensiones de nuestro Ser. Pero existen velos, ligados al Ego, que no nos dejan ver la Realidad.
Más de media humanidad vive desde la mente: desde el miedo, la inseguridad, el egoísmo …
Las formas y todo lo material nos atrae, aun sabiendo que pertenecen al mundo de lo Ilusorio. Ponemos toda nuestra atención en las necesidades que vamos creando al mismo tiempo que decimos querer mejorar nuestra existencia. Intuimos que ‘algo’ no nos deja avanzar; nos sentimos velados a saber la razón y eso nos hace sentir confundidos o incapaces de intentarlo …
El despertar de la Conciencia abre las puertas a la ‘Presencia‘. Da igual cómo la llames o la identifiques, SIENTES SU PRESENCIA en tu interior con total certeza y ¡sabes¡ que es Ella -la divinidad en ti-.
Cuando somos capaces de generar energía vital, almacenarla y dirigirla, comienza a resultar fácil movernos hacia nuestro mundo interior para luego actuar en el mundo exterior con seguridad y firmeza.
Comienzas el camino espiritual como «buscador«. 
